¿Es El Gobierno Venezolano Un Gobierno Comunista?
Compartir esta información
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

José María Sucre**

 

En un artículo anterior argumentamos por qué los niveles salariales de Venezuela no son simplemente una consecuencia de la llamada guerra económica, sino que son una política de estado, una estrategia política del gobierno nacional. (1)

La principal contradicción planteada por la teoría revolucionaria es la existente entre el capital, es decir, los propietarios de los medios de producción y la clase trabajadora. Esta contradicción se ha profundizado en los últimos años y en este sentido, la oposición de derecha repite constantemente que la crisis es producto de la política económica de un gobierno socialista, comunista y/o marxista; se ha llegado a tildar al presidente de la República y su entorno más cercano, en algunos artículos de opinión de “marxismo duro”, incluso algunos de sus dirigentes se auto titulan así.

Por esta razón, consideramos necesario esbozar un conjunto de ideas que dejó plasmadas Marx acerca del valor de la fuerza de trabajo y en consecuencia ver si las medidas del gobierno se corresponden con una doctrina o pensamiento marxista.

En este orden de ideas, hay una percepción predominante que cree que el problema fundamental de nuestra economía es de precios, percepción que consideramos errada. Con relación a esto el problema fundamental tiene que ver con los salarios o ingresos de los trabajadores. Si revisamos los precios reales, expresados en divisas, de 2011 o 2012, veremos que en términos generales son más altos que los precios actuales. Pero si vemos los ingresos reales de lxs asalariados, igualmente expresados en divisas, de esos mismos años, veremos que actualmente la población venezolana en general, gana una ínfima parte de lo que ganaba en aquel entonces, es decir, es el valor del trabajo lo que se ha venido a menos.

En este sentido dice Marx inextenso que,

«La fuerza de trabajo solo existe como actitud del ser viviente. Su producción presupone, por tanto, la existencia de éste. Y, partiendo del supuesto de la existencia del individuo, la producción de la fuerza de trabajo consiste en la reproducción o conservación de aquél. Ahora bien; para su conservación, el ser viviente necesita una cierta suma de medios de vida. Por tanto, el tiempo de trabajo necesario para producir la fuerza de trabajo viene a reducirse al tiempo de trabajo necesario para la producción de estos medios de vida; o lo que es lo mismo, el valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de vida necesarios para asegurar la subsistencia de su poseedor. Sin embargo, la fuerza de trabajo solo se realiza ejercitándose, y solo se ejercita trabajando. Al ejercitarse, al trabajar, se gasta una determinada cantidad de músculos, de nervios, de cerebro humano, etc., que es necesario reponer. Al intensificarse este gasto, tiene que intensificarse también, forzosamente, el ingreso. Después de haber trabajado hoy, el propietario de la fuerza de trabajo tiene que volver a repetir mañana el mismo proceso, en idénticas condiciones de fuerza y salud. Por tanto, la suma de víveres y medios de vida habrá de ser por fuerza suficiente para mantener al individuo trabajador en su estado normal de vida y trabajo. Las necesidades naturales, el alimento, el vestido, la calefacción, la vivienda, etc., varían con arreglo a las condiciones del clima y a las demás condiciones naturales de cada país. Además, el volumen de las llamadas necesidades naturales, así como el modo de satisfacerlas, son de suyo un producto histórico que depende, por tanto, en gran parte, del nivel de cultura de un país y, sobre todo, entre otras cosas, de las condiciones, los hábitos y las exigencias con que se haya formado la clase de los obreros libres. A diferencia de las otras mercancías, la valoración de la fuerza de trabajo encierra, pues, un elemento histórico moral. Sin embargo, en un país y en una época determinados, la suma media de los medios de vida necesarios constituye un factor fijo.

El poseedor de la fuerza de trabajo es un ser mortal. Por tanto, para que su presencia en el mercado sea continua, como lo requiere la transformación continua de dinero en capital, es necesario que el vendedor de la fuerza de trabajo se perpetúe, “como se perpetúa todo ser viviente, por la procreación”.[i] Por lo menos, habrán de reponerse por un número igual de fuerzas nuevas de trabajo las que retiran del mercado el desgaste y la muerte. La suma de los medios de vida necesarios para la producción de la fuerza de trabajo incluye, por tanto, los medios de vida de los sustitutos, es decir, de los hijos de los obreros, para que esta raza especial de poseedores de mercancías pueda perpetuarse en el mercado.[ii]

Para modificar la naturaleza humana corriente y desarrollar la habilidad y la destreza del hombre para un trabajo determinado, desarrollando y especializando su fuerza de trabajo, hácese necesaria una determinada cultura o instrucción, que, a su vez, exige una suma mayor o menor de equivalentes de mercancías. Los gastos de educación de la fuerza de trabajo varían según el carácter más o menos calificado de ésta. Por tanto, estos gastos de aprendizaje, que son insignificantes tratándose de la fuerza de trabajo corriente, entran en la suma de los valores invertidos en su producción.

El valor de la fuerza de trabajo se reduce al valor de una determinada suma de medios de vida. Cambia, por tanto, al cambiar el valor de éstos, es decir, al aumentar o disminuir el tiempo de trabajo necesario para su producción.

Una parte de los medios de vida, v. gr. los víveres, el combustible, etc., se consume diariamente y tiene que reponerse día tras día. Otros medios de vida, tales como los vestidos, los muebles, etc., duran más, y por tanto sólo hay que reponerlos más de tarde en tarde. Unas mercancías hay que comprarlas o pagarlas diariamente, otras semanalmente, trimestralmente, etc. Pero, cualquiera que sea el modo como estos gastos se distribuyen durante el año, por ejemplo, lo cierto es que han de cubrirse día tras día con los ingresos medios». (2 págs. 124, 125)

Entonces como dice Marx, el valor de la fuerza de trabajo, es decir, los ingresos que recibe el trabajador, es el valor de los medios de vida necesarios para asegurar su subsistencia, es por ello que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), en su artículo 91, reza que,

«Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales (…)

El Estado garantizará a los trabajadores y trabajadoras del sector público y del sector privado un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica…».

A partir de este mandato constitucional el Instituto Nacional de Estadística de Venezuela (INE), construye el indicador de la Canasta Básica, que determina el monto total que nos permite adquirir todos los medios de vida necesarios para la subsistencia. ¿Pero qué hizo el gobierno del presidente Nicolás Maduro con este indicador? Pues lo dejó de publicar hace ya varios años y con ello eliminó de facto la discusión de cuánto debe ser el mínimo pago al trabajador.

Es por ello, que una organización privada llamada Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDA), empieza a publicar un indicador de la Canasta Básica Alimentaria para el grupo familiar, que este mes (diciembre de 2019) registra en 5.543.084,29 Bs., o 142,20 USD, que equivalen a 37 salarios mínimos, para cubrir los alimentos básicos de un mes. Ni siquiera se está hablando de la Canasta Básica ampliada que incluye, servicios públicos, salud, educación, vivienda, vestimenta, etc. (3)

Además, el Instituto Nacional de Estadística toma como referencia para sus cálculos la definición y la cuantificación hecha por el Banco Mundial, que estableció en octubre de 2015, que:

  • La pobreza extrema, también llamada miseria o indigencia, se define como la situación en la que una persona no puede acceder a la canasta básica de alimentos que le permita consumir una cantidad mínima de calorías por día y se considera que es pobre extremo quien tenga un ingreso menor a 1,90 $ diarios.
  • Y la pobreza general se define como la situación en la que una persona no puede acceder a una canasta básica de bienes y servicios más amplia, que incluye, además de los alimentos, rubros como los servicios públicos, la salud, la educación, la vivienda o la vestimenta y se considera que es pobre extremo quien tenga un ingreso menor a 3,10 $ diarios.

Como ya sabemos el ingreso mínimo de Venezuela al día de hoy (diciembre de 2019) es de 150.000 Bs., de salario mínimo, más 150.000 Bs., de bono alimentación, lo que suma 300.000 Bs., mensuales, que divididos al tipo de cambio oficial de 47.942,86 Bs/USD, publicado por el Banco Central de Venezuela (BCV), da un ingreso mínimo mensual de 6,25 USD, lo que a su vez, divididos entre 30 días, da un ingreso diario de 0,20 USD. Esto quiere decir que en Venezuela el ingreso mínimo es 15 veces menos del límite en el que el Banco Mundial ubica la pobreza y 9 veces menos del límite en el que ubica la pobreza extrema o indigencia, o sea, que estamos en una situación verdaderamente catastrófica. Y un dato nada despreciable es que la mayor parte de la población, considerando a quienes no ganan salario mínimo, de todas maneras, no están muy lejos de estos mismos montos.

Siguiendo con Marx, y relacionado con lo dicho en el párrafo anterior, también dice que en la medida que el trabajo sea más intenso por razones que pueden ser de músculos, de nervios, como de cerebro, también debe ser mayor la paga que debe recibir ese trabajador, cosa que el gobierno nacional eliminó con el modelo de tabla salarial publicado a partir de agosto de 2018, donde todos los trabajadores pasan a ganar prácticamente lo mismo. A decir verdad, las diferencias, en la situación actual, son inexistentes.

Además Marx habla de que el trabajador tiene que volver todos los días a hacer su trabajo en idénticas condiciones de fuerza y salud, cosa que también se ha ido dificultando porque los hospitales cada día están más abandonados, los que medio funcionan no cubren ni por un pienso la demanda, los asalariados del país perdieron todo poder adquisitivo que les permita acceder a centros de salud privados y a medicamentos, incluso los seguros de hospitalización, cirugía y maternidad, que fueron una política importante durante muchos años quedaron aniquilados de hecho y quien no tenga la posibilidad de pagar una póliza en dólares, simplemente no se puede asegurar ni tener acceso a una clínica paga.

Todo esto quiere decir además, que es sumamente difícil en estas condiciones que el trabajador se perpetúe a través de la procreación, porque si el ingreso mínimo es 9 veces menos del límite en el que se ubica la pobreza extrema o indigencia y eso no permite al trabajador mantenerse el mismo, mucho menos puede mantener hijos y familia.

Y qué decir de ingresos que permitan al trabajador seguir educándose, esto se convierte en una ilusión, porque en consecuencia ni el dinero, ni el tiempo tampoco alcanza, ya que el trabajador venezolano en este momento para subsistir tiene que buscar medios de vida por diferentes vías, es decir, con un trabajo no puede, por lo cual tiene que cubrir varios horarios de trabajo para obtener más ingresos.

Y en este sentido, Marx toca un tema muy importante, que es el tema de la jornada laboral, debido a que en la medida que la persona tenga la necesidad de trabajar más tiempo, eso le permite al empresariado generar más plusvalía. Es por ello que el empresariado desde los tiempos de Marx ha opinado que hay que reducir el salario al mínimo posible que hiciera necesario trabajar más horas para poder subsistir. Como decíamos anteriormente, es una realidad, que la mayor parte de la población venezolana tiene que tener 2 o 3 trabajos para medio comer. Entonces ¿en donde queda la lucha histórica de los trabajadores por la reducción de la jornada laboral a 8 horas?

Más adelante prosigue Marx diciendo que,

«El límite último o mínimo del valor de la fuerza de trabajo lo señala el valor de aquella masa de mercancías cuyo diario aprovisionamiento es indispensable para el poseedor de la fuerza de trabajo, para el hombre, ya que sin ella no podría renovar su proceso de vida; es decir, el valor de los medios de vida físicamente indispensables. Si el precio de la fuerza es inferior a este mínimo, descenderá por debajo de su valor, ya que, en estas condiciones, sólo podrá mantenerse y desarrollarse de un modo raquítico. Y el valor de toda mercancía depende del tiempo de trabajo necesario para suministrarla en condiciones normales de bondad». (2 pág. 126)

Como ya decíamos entonces, el ingreso obtenido actualmente por los trabajadores venezolanos está muy por debajo de lo mínimo necesario para subsistir, en este caso el comentario de Marx es demoledor ya que el trabajador se mantiene y desarrolla de un modo raquítico, lo que genera como consecuencia un círculo vicioso en el que el trabajo desciende por debajo de su valor porque se reduce constantemente la calidad del trabajador.

Y para finalizar, en una nota a pie de página hay una explicación que deja comprender la estrategia que permite sostener parte de la situación actual de los salarios en Venezuela. Continúa diciendo Marx que,

«” En la proporción en que se reduzcan los gastos de un obrero, se reducirá también su salario, siempre y cuando que al mismo tiempo se salven las restricciones opuestas a ello por la industria” (Considerations concerning taking off the Bounty con Corn Exported, etc. Londres, 1753, p. 7.) “El interés de la industria exige que el trigo y todos los medios de subsistencia se coticen lo más baratos que sea posible; al encarecerlos, se encarece también el trabajo… En todos aquellos países en que la industria no está sujeta a restricciones, el precio de las subsistencias influye en el precio del trabajo. Éste abarata siempre al abaratar aquellas.” (Ob. Cit., p. 3.) …» (2 pág. 257)

Con esto queda claro que la política de los bonos y los CLAP, aunque pueda parecer un alivio para la población en la situación actual, es también lo que permite que la política salarial se sostenga. “Te puedo pagar poco, porque te regalo lo ‘necesario’ para subsistir”.

¿Esto es socialismo? ¿Comunismo? ¿Marxismo? Como sostienen a diario los críticos de la derecha interna y externa. ¿Tiene que ver algo nuestra realidad económico-laboral con el enunciado de la construcción del socialismo para el siglo XXI que planteó el Che en su célebre escrito El Socialismo y Hombre Nuevo, en 1965?

No hay nada más alejado del pensamiento revolucionario que la práctica del gobierno venezolano en materia salarial y laboral. Más bien la práctica actual del gobierno sobrepasa la de los gobiernos más neoliberales, dejando atónitos a personajes como Bolsonaro y Macri. El gobierno del presidente Nicolás Maduro eliminó de hecho la figura del salario mínimo al llevarlo a cero y a través de la inflación eliminó los pasivos laborales, lo que deja en una posición en extremo favorable al capital frente a los trabajadores. Es por esto que vemos una profundización increíble de la desigualdad, con la mayor parte de la población luchando para comer y un sector muy pequeño con acceso a dólares, comprando a manos llenas en bodegones y tiendas de lujo.

Toda esta situación hace necesaria la creación de un gran movimiento por la defensa del salario y los derechos laborales, sin caer en la trampa del chantaje emocional porque al protestar se le haría el juego a la derecha; o el chantaje de la falsa lealtad, ya que la lealtad debe ser a las ideas y no a las personas. No defender a la clase trabajadora es una posición de derecha y al defender al gobierno tendríamos que asumir la defensa de los intereses de derecha.

Pero hay que tener clara la situación que se avecina, esto es una estrategia política y en la medida que la clase trabajadora pelee, el gobierno acentuará su represión, cada vez se irá desenmascarando de manera más abierta hacia una posición reaccionaria, fascista, es por ello que cada vez habrá mayor apoyo y más recursos para las policías, los grupos de choque y la seguridad interna, ya tenemos el ejemplo vivo de lo que ocurre en Chile, Ecuador, Bolivia, Colombia y gran parte de América Latina y el mundo, porque del pacto con el capital para la superexplotación de los trabajadores depende que el capital pueda correr la arruga de la crisis económica mundial y que el gobierno venezolano se pueda sostener a corto plazo.

Si no hacemos nada podemos prever que ya no solo de hecho sino de derecho, el salario, todas las conquistas y derechos laborales y la seguridad social, desaparecerán. Así como también se privatizarán violentamente todos los servicios públicos, incluida la educación. Insistimos en que estos cambios ya están ocurriendo, pero de una manera velada, solo vendrá el proceso de formalización legal.

Y como corolario, para todo este proceso tendremos a la iglesia evangélica aliada con el gobierno “revolucionario” para explicarnos porque protestar es un pecado. Pero como también dijo Marx: “entre derechos iguales, es la fuerza lo que decide” …

Bibliografía

  1. Sucre, José María. Guevariando. [En línea] 18 de Octubre de 2019. [Citado el: 17 de Diciembre de 2019.] https://guevariando.com/2019/10/18/la-estrategia-de-la-burguesia-revolucionaria/ .
  2. Marx, Carlos. El capital: crítica de la economía política, I. México D.F. : Fondo de Cultura Económica., Tercera reimpresión 2006.
  3. Trabajadores, Centro de Documentación y Análisis para los. CENDA. [En línea] [Citado el: 19 de Diciembre de 2019.] http://cenda.org.ve/default.asp.

[i] Petty.

[ii] “Su precio natural (es decir, el precio natural del trabajo…) consiste en la cantidad de medio de vida y de disfrute (conforts) necesarios, con arreglo al clima y a los hábitos de un país, para asegurar la subsistencia del obrero y permitirle crear una familia que garantice la oferta constante de trabajo en el mercado.” R. Torrens, An Essay on the external Corn Trade, Londres, 1815, p. 62. Aquí se emplea “trabajo” impropiamente, como sinónimo de “fuerza de trabajo”.

**José María Sucre es miembro de la Comisión de Profesionales del Movimiento Guevarista Revolucionario (MGR)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *