LA LUCHA IDEOLÓGICA DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO DE LOS TRABAJADORES EN LA LUCHA POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA
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Abel Bohoslavsky *

 

Presentación

En ocasión de evocar el 19 de julio la caída en combate y la captura y desaparición de los principales dirigentes revolucionarios del Partido Revolucionario de los Trabajadores y del Ejército Revolucionario del Pueblo, continuamos la campaña por recaudar fondos para la recuperación de la histórica imprenta secreta del PRT “Roberto Matthews” , construida clandestinamente y que funcionó en Córdoba entre 1974 y 1976. Las historias oficiales nos han transmitido una imagen deliberadamente distorsionada del PRT-ERP, presentándolo como una organización solo dedicada a la lucha armada. Además de la difamación cargada de calumnias y macartismo, siempre se ocultó que la mayor parte de su energía política, la dedicó a sus frentes de masas y a la propaganda socialista. El periódico partidario EL COMBATIENTE y la prensa guerrillera ESTRELLA ROJA fueron sus herramientas esenciales, a la par de la edición de folletos, libros, boletines fabriles y escolares, lo mismo que volantes y las clásicas pintadas. Su prensa política revolucionaria fue y es una fuente de enseñanzas. Presentamos aquí este aporte “La lucha ideológica del PRT en la lucha Por la Revolución Socialista” para contribuir a la formación militante y la lucha política contemporánea, en condiciones muy diferentes, pero con los mismos ideales.

 

En homenaje a sus militantes y a la recuperación de la Imprenta “Roberto Mathews” en Córdoba[1]

19 de julio de 2019

Evocar el 19 de julio de 1976 es traer a la memoria la caída en un combate muy desigual de dos de los principales dirigentes del Partido Revolucionario de los Trabajadores y del Ejército Revolucionario del Pueblo, Mario Roberto Santucho y Benito Urteaga, sorprendidos por una patrulla militar. Y casi simultáneamente, la captura de Domingo Menna, Liliana Delfino, Ana María Lanzillotto y Fernando Gertel, todos también sorprendidos sin que pudiesen resistir armas en mano[2]. En abril de ese año había caído Eduardo Castelo resistiendo su captura, en mayo Juan Manuel Carrizo. En septiembre fue secuestrado Eduardo Merbilhaá y en noviembre Carlos Germán. Todos ellos eran miembros del Buró Político del PRT. En diciembre de 1975, había sido capturado Juan Eliseo Ledesma, el Comandante del ERP junto al jefe de Logística Angel Gertel y posteriormente cayeron en combate en Monte Chingolo o fueron aniquilados tras ser capturados después de ese combate, otros 44 combatientes. En mayo de 1977 fueron secuestrados los tres integrantes de la dirección de recambio, Alejandra Renou, Armando Imas y Alberto Oscar Sosa, junto a otros 300 militantes perretistas, episodios que marcaron la definitiva desaparición física y política del PRT. Fue una victoria de la contrarrevolución.

* Fundado en 1965 por la fusión de dos organizaciones preexistentes – Palabra Obrera y el Frente Revolucionario Indoamericano y Popular que habían constituido un frente único revolucionario – el PRT fue un partido marxista-leninista que se planteó la lucha por la conquista del poder político con el objetivo de instaurar un Gobierno Obrero y Popular y desarrollar una Revolución Socialista, como parte de la Revolución continental. Surgido como corriente de izquierda revolucionaria de clara identificación con el pensamiento del Che Guevara, se contrapuso así a los partidos reformistas de la época (el Comunista -stalinista- y los Socialistas de la socialdemocracia), luchó ideológicamente y enfrentó políticamente al populismo, expresado en el peronismo. Su nacimiento y desarrollo coinciden con el período más alto de las luchas de la clase obrera de Argentina y su historia se explica como parte de ese fenómeno. Interviniendo en la lucha parlamentaria desde su creación – el  dirigente azucarero Leandro Fote también secuestrado en 1976, fue diputado obrero provincial en Tucumán en 1965 – a partir de 1968 se planteó la lucha armada como una de las formas de su estrategia insurgente para la toma del poder, tras un debate interno con el sector partidario que fue cuestionado como economicista y espontaneísta, que limitaba la lucha al terreno esencialmente sindical y dejaba librada la lucha por el poder a los levantamientos más o menos espontáneos de las masas. Este debate y esta delimitación de caminos, provocó la ruptura que dio origen en su 4° Congreso al PRT-El Combatiente. El otro sector formó el PRT-La Verdad, que años después cambió su nombre por el de Partido Socialista de los Trabajadores. El documento que sentó las bases de una estrategia de poder que hasta ese momento carecía el partido, fue titulado El único camino hasta el poder obrero y el socialismo, conocido en la jerga partidaria como el Librito Rojo.[3] Tanta importancia le daba el PRT al estudio y formación política, que parte de los recursos de la primera gran expropiación realizada en la toma del banco de Escobar en enero de 1969 – acción armada en la que fueron capturados Sidel Negrín y Rubén Batallés – fueron destinados a editar el Librito Rojo. Es un documento de análisis y debate ideológico, en el que se plantea revalorizar las concepciones marxistas en el tema central de la lucha por la conquista del poder. Entiéndase bien: revalorizar y no revisar, no cambiar. No solo se profundiza en las concepciones de los clásicos – Marx, Engels, Lenin y Trotsky – sino que se plantea asumir las enseñanzas de las revoluciones contemporáneas: la china, la cubana y la vietnamita. Las enseñanzas de la Revolución China se incorporan a partir del estudio de Mao y su extensa obra literaria política y militar, y también de Lin Piao. Del Vietnam heroico que ya había derrotado a los imperialismos japonés y francés, y batallaba contra el imperialismo norteamericano, aprendimos de Ho Chi Minh, Nguyen Giap, Le Duan, Truong Chin. El PRT fue el primer partido en introducir y asimilar las enseñanzas del Vietnam revolucionario. Tan fue así que en el inmenso mundo militante de la época, al PRT se lo tildaba – no sin razón – como “los vietnamitas”. Tanta importancia le daba el PRT a divulgar esas enseñanzas, que editó en forma rudimentaria, el libro Partido y Ejército en la guerra del pueblo de Giap, hasta entonces desconocido en Argentina. De la Revolución Cubana rápidamente se promovió el estudio de todas las proclamas y discursos de Fidel  – partiendo de La historia me absolverá – y todos los textos del Che publicados hasta ese entonces: Relatos de la guerra revolucionaria, Guerra de guerrillas y el célebre ensayo El socialismo y el hombre nuevo en Cuba. Este último texto de contenido ideológico, filosófico y programático, se convirtió casi en un carnet de identidad de la militancia perretista.

* Nótese que toda esa revalorización del marxismo y la cuestión del poder, no llevó al PRT a autodefinirse como trotskista, maoísta o castrista-guevarista. Simplemente persistió en su definición marxista y leninista. En ese documento básico, el PRT definió con claridad el carácter de la formación socio-económica argentina como capitalista y semicolonial. Los fundamentos de esa caracterización se basaban en los estudios históricos de dos intelectuales marxistas: Silvio Frondizi y Milcíades Peña. Años después y ya siendo un veterano, Silvio se integraría al PRT y caería asesinado por la Triple A en 1974. Igualmente se reafirmó el carácter de la Revolución por hacer, como socialista y antimperialista, es decir, permanente. Y se la concibió como parte de una Revolución latinoamericana, obrera y socialista, que fue el lema que se inscribió en El Combatiente.

* Estas definiciones además de ser parte de una propuesta política estratégica, daban cuenta de los debates que agitaban a la militancia de ese tiempo, reafirmando la concepción perretista, ante las corrientes que imaginaban una supuesta revolución por etapas y alegaban formas de semifeudalismo, para justificar un pasaje por períodos capitalistas. ¡Y eso lo sostenían cuando ya la Revolución Cubana había triunfado y había proclamado en 1961 su carácter socialista momentos antes de vencer a la invasión mercenaria en Plaza Girón! Era una lucha ideológica que intentaba esclarecer a la militancia frente a la fuerte impronta que tenían las ideas reformistas, unas de cuño stalinista y otras de signo populista.

 

* También el Librito Rojo dejó claro que el objetivo de derribar al poder burgués, era instaurar un gobierno revolucionario obrero y popular, fórmula de propagandizar lo que el marxismo leninismo conceptúa como dictadura proletaria. ¡Faltaba un año para que esa consigna se popularizara durante las jornadas del cordobazo! El análisis perretista describió las clases de la sociedad argentina, reafirmando el concepto de que la clase obrera era – y sigue siendo, agreguemos hoy – la única con potencialidad revolucionaria por encarnar en sí misma el proyecto socialista, siendo el proletariado industrial la clase-caudilla de la Revolución, alrededor de la cual deberían aglutinarse – en alianzas – la pequeño burguesía urbana y el campesinado pobre del norte. Pero también se analizaba la situación de las luchas de clases, advirtiendo que una aparente calma que imponía la dictadura del onganiato con su accionar represivo militar y jurídico, apenas escondía un proceso de acumulación de experiencias de luchas y derrotas que, más temprano que tarde, se iba a desplegar. Y este pronóstico se tradujo en realidad al año siguiente en  1969 a partir del cordobazo, los rosariazos y una serie de sublevaciones que, con formas insurreccionales pero sin llegar a ser insurrecciones, abrieron un período de auge del movimiento de masas. En este punto, el muy joven PRT insistió en la necesidad de las herramientas fundamentales que la clase obrera tenía que construir, precisamente para que los levantamientos de masas tuviesen destino de victorias y no de derrotas. La tarea inmediata era construir el factor subjetivo y organizado, el partido revolucionario. Y a la vez, introdujo por primera vez en la historia argentina contemporánea, la necesidad de contar con esa herramienta que permitiese sostener insurrecciones garantizando no solo su defensa ante la represión militar-policial, sino que, a la vez, se pudiese derrotar a las fuerzas armadas, bastiones últimos del régimen. Era necesario construir un ejército revolucionario en una época histórica en la que no eran previsibles en la región guerras interimperialistas o interburguesas, como fue el preludio de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Aquí se asumía la concepción y las propuestas del Che en su Mensaje a los Pueblos en la Tricontinental cuando en 1967 planteó la necesidad de crear en Nuestra América, el segundo o tercer Vietnam. Este planteo innovador en Argentina, supuso otra arista de la intensa lucha ideológica que se desarrollaba por entonces. Nótese todos los frentes de polémica que enfrentaba la reducida militancia perretista, rodeada de planteos políticos pacifistas por un lado, y por el otro, una mezcla de posturas, espontaneístas unas, militaristas y foquistas otras y un sinnúmero de variantes intermedias.

* Este caudal de temas – carácter de la sociedad argentina, carácter de la Revolución, tipo de poder revolucionario a construir, necesidad del partido y del ejército revolucionario, etc. – el PRT ya no los debatiría más de ahí en adelante, aunque sí siguieron siendo motivo de discusión en otras corrientes. Pero la puesta en marcha de estos objetivos y tareas, traería nuevas polémicas al interior de la todavía reducida militancia. Ahí el tema central fue el de la lucha armada, su relación con la política, las formas de llevarla a cabo. Estas discusiones se hicieron esencialmente por boletines internos, sin fines propagandísticos. Ocurrió una división en tres tendencias, pero la militancia no se dividió en tres tercios. La mayoría asumió la postura encabezada por Santucho que desde la cárcel, incentivó al debate, incluso rompiendo el tabicamiento (el compartimiento por razones de seguridad). Con una carta desde prisión, Santucho caracterizó esa lucha ideológica como una expresión de la lucha de clases al seno del partido. Planteó que en las circunstancias posteriores al cordobazo y con una creciente movilización de masas y surgimiento de destacamentos guerrilleros, la situación era de un inicio de guerra revolucionaria y que era imperioso reorganizar al PRT, ponerlo en disposición de combate y dar origen al embrión del ejército revolucionario. A los cuestionamientos dentro del partido – y también de otras corrientes – criticando este planteo como foquista, Santucho respondió que él mismo había debatido años atrás con el vasco Ángel Bengochea, cuando éste se escindió de la antigua Palabra Obrera para iniciar la lucha armada. Santucho señalaba que la iniciativa de Bengochea era la foquista, porque desechaba la construcción del partido marxista.

* Insistiendo en que el tema tenía basamentos ideológicos, conformó la Tendencia Leninista que sería la única que llegó al 5° Congreso[4], que en julio de 1970, creó el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) como brazo armado dirigido por el partido, con aspiración de convertirlo en una organización armada con carácter de masas. A la bandera roja partidaria se sumó la bandera del ERP con un simbolismo histórico elocuente: al pabellón celeste y blanco del Ejército de Los Andes se le sumó la Estrella Roja de cinco puntas. La consigna de la lucha por la Segunda y Definitiva Independencia asumía el legado de la lucha anticolonialista del Ejército Libertador. La liberación nacional se unía como objetivo contemporáneo a la liberación social, ratificando en un emblema el proyecto de revolución antimperialista y socialista. A partir de ese momento el ERP inicia una prolongada campaña de propaganda armada – y las estrellas rojas pintadas de a miles en las paredes del pueblo – y se reorganizan los frentes de masas con énfasis en las grandes fábricas, el PRT-ERP empieza a tener incidencia en la vida política del país. De ahí en más, la lucha ideológica adquirirá nuevas características. El PRT organiza una Comisión Nacional de Propaganda que centralizará la edición del periódico, folletos y volantes que, con dificultades y tropiezos represivos, irá incrementando su calidad, su tecnificación y su masividad. Desde esa época se concibió el plan de imprentas clandestinas subterráneas capaces de funcionar aún en condiciones de operativos de rastrillaje militar. Nació Estrella Roja como prensa guerrillera. Los periódicos eran el eje educativo y organizativo del colectivo militante. Su lectura era de rigor en las reuniones partidarias y en la tarea que cada militante llevaba mano en mano a simpatizantes y contactos.

* Dos nuevos ejes van a constituirse en temas centrales de la lucha ideológica. Uno es de naturaleza esencialmente política: es la lucha contra el Gran Acuerdo Nacional que impulsa la dictadura de Lanusse a partir de 1971 después del viborazo, durante el cual se hacen visibles la incipiente fusión de los dos fenómenos fundamentales de la época, el sindicalismo clasista y la insurgencia guerrillera. Fue el PRT, ya constituido en un partido de combate, la primera organización que se adelanta a plantear que, si el proyecto de salida electoral del acuerdo cívico-militar seguía adelante, las fuerzas revolucionarias debían prever la opción de presentar candidaturas obreras y socialistas en ese terreno. Aunque hoy parezca anecdótico y no llame la atención, esa propuesta fue hecha en una conferencia de prensa en condiciones de clandestinidad. Cuando en el activismo predominaban consignas tales como “Ni golpe ni elección/revolución”, el partido en armas introducía una propuesta electoral que planteaba combinar las formas de lucha. Muchas polémicas desató esta temprana iniciativa, no bien comprendida por gran parte de la militancia, incluyendo la propia del PRT. El otro tema central de la lucha ideológica fue referido también a la política, pero con características de polémicas inter-tendenciales. El inmenso peso del peronismo en la clase obrera influía en el seno del sindicalismo y determinaba la postura de las organizaciones político-militares surgidas de ese movimiento, como las Fuerzas Armadas Peronistas, o las que adoptaron esa pertenencia cada una a su manera, como Montoneros y las Fuerzas Armadas Revolucionarias. El PRT acumulaba a pesar de su pequeñez una gran experiencia al respecto. De su tronco fundacional Palabra Obrera, autodenominada “corriente trotskista del peronismo obrero revolucionario”, había aprendido que el llamado “entrismo” no era una perspectiva acertada para insertarse en el movimiento obrero. Desde una postura ideológica marxista, con independencia política, inició un debate analizando la historia del peronismo y su política bonapartista de conciliación de clases. Desde las páginas de El Combatiente cuestionaba el carácter burgués de ese movimiento político cuya base era precisamente la clase obrera. Y señaló sin ambigüedades el rol político contrarrevolucionario del caudillo militar que era el general Perón. Esos artículos serían condensados posteriormente en el célebre folleto El Peronismo cuyos borradores fueron escritos por Julio Parra (el seudónimo del ya joven veterano Luis Ortolani)[5]. La lucha ideológica se componía de la crítica y la propuesta de “unidad de todas las organizaciones armadas” dirigida a los combatientes de las guerrillas peronistas. La propuesta unitaria no tuvo eco. Salvo en dos importantes ocasiones, no hubo accionar conjunto, no se alcanzó un frente único insurgente. Este excelente análisis histórico-político, hizo en la actualidad de 1971 el siguiente pronóstico: “Si el Gran Acuerdo, si la gran farsa sigue adelante, las organizaciones armadas peronistas pueden verse ante la dramática alternativa de dejar las armas o dejar de ser peronistas”. No se cumplió. El GAN siguió adelante. Las guerrillas peronistas se sumaron y encabezaron la campaña electoral justicialista con las consignas “liberación o dependencia” y “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. El PRT no supo ser consecuente con su audaz propuesta electoral de 1971, incurrió en lo que más tarde autocriticó como “desviación militarista” y quedó sin táctica efectiva en las elecciones de marzo de 1973. Pero ni antes ni después dejó de denunciar el rol de Perón como cabeza de la maniobra política destinada a contener el auge de masas en base a su prestigio y popularidad.

Benito Urteaga

* La restauración constitucional inauguró un nuevo momento que incentivó la tarea propagandística de contenido socialista del PRT, en oposición al peronismo ahora oficialista y su plan de reconstrucción nacional capitalista. El PRT sistematizó su prensa partidaria y guerrillera. Las editoriales semanales de El Combatiente, la mayoría escritas por Santucho alternando con otros compañeros, se constituyeron en guías y motores de la actividad. Los equipos partidarios tenían un responsable de propaganda y más adelante, con un crecimiento notable, se formaron frentes enteros de propaganda. El análisis y crítica del Pacto Social fue uno de los ejes reivindicativo político. Las denuncias del accionar represivo como la masacre de Ezeiza (20 de junio de 1973) y el macartismo instalado desde el aparato político, sindical y gubernamental, fueron otros nuevos ejes de la lucha ideológica. Previendo el incremento represivo, el PRT organizó mejor la elaboración, impresión y distribución de la prensa partidaria por inmensos canales clandestinos. Esa fue una característica distintiva del PRT. Pero no dejó de incursionar en desarrollar aún más, herramientas de prensa legales como las revistas Nuevo Hombre y Posición, e invirtió inmensos recursos en publicar el diario El Mundo que al llegar a una tirada de 100 mil ejemplares, fue clausurado por el gobierno de Perón en 1974.

* En ese breve pero intenso período en que el régimen de origen constitucional adoptó el rumbo represivo, antidemocrático y antiobrero que el PRT había anticipado, los ejes de la lucha ideológica tenían el mismo contenido, pero estaban orientados a la nueva situación política. Por un lado, al cuestionar de conjunto al plan de reconstrucción capitalista, se lo confrontaba con el proyecto y la necesidad de la transformación socialista. El peronismo del período 73-76 se inicia como un gobierno con gran respaldo popular y a partir del autogolpe del 13 de julio, derriba a la dupla Cámpora-Solano Lima y prepara el ascenso de Perón por vía del mecanismo constitucional. El PRT plantea inmediatamente intervenir en las segundas elecciones presidenciales de septiembre de 1973 con el mismo criterio de su frustrada propuesta de 1971. Propone la fórmula obrera Tosco-Jaime que, además de su carácter de clase (Jaime era dirigente de la CGT Clasista de Salta), resumía en sí, una unidad marxista-peronista revolucionaria, aunque solo restringida al Frente Revolucionario Peronista (FRP, que Jaime integraba). En estas circunstancias nace el Frente Antimperialista y por el Socialismo. En esos agitados días, se intensifica la lucha ideológica del PRT en polémica con Montoneros, que es la lucha entre la concepción marxista y la concepción del ala izquierda del populismo. El PRT cuestiona la subordinación de Montoneros a la “conducción estratégica” de Perón, advirtiendo que un respaldo mayor al caudillo fortalecerá su rumbo antiobrero y represivo. La fórmula Tosco-Jaime no se concretó porque el gringo Tosco no estaba dispuesto a encabezarla si no existía el respaldo de Montoneros y el Partido Comunista. Era una condición irrealizable. Montoneros y PC apoyaron la fórmula Perón-Isabel Perón. El rumbo represivo se confirmó. Perón emitió las “Órdenes Especiales” para aniquilar a los “infiltrados”, reformó el Código Penal para darle marco jurídico a esa política y amedrentó en público a los diputados de la Juventud Peronista que terminaron renunciando. La Triple A organizada desde el Ministerio de Bienestar Social por López Rega, ya sembraba el terror. Tras la muerte de Perón, Montoneros pasó a la clandestinidad con todas las consecuencias que esa decisión supuso para sus organizaciones de masas.

* Al adquirir el gobierno esas características, el PRT lo caracterizó régimen fascistoide. El nazifascismo es la dictadura terrorista del gran capital que gobierna arrasando las instituciones democráticas burguesas, en na política de guerra civil contra la clase obrera. El gobierno de entonces adquirió esa naturaleza terrorista pero los grupos del gran capital que se favorecían con sus medidas económicas, no integraban el gabinete. El gobierno arrasó con muchas gobernaciones provinciales de signo peronista que no le eran afines, pero mantenía sus legislaturas. El Congreso Nacional funcionaba con representaciones partidarias tradicionales, pero el rol de control parlamentario era una parodia. Para citar un ejemplo: avaló la intervención a la provincia de Córdoba después del golpe policial que derribó al gobirno de Obregón Cano-Atilio López. Las Fuerzas Armadas estaban integradas al plan contrainsurgente en marcha, pero mantenían serias disputas con el elenco gobernante. Con muchos rasgos de nazifascismo ya vigentes, el gobierno no era un típico régimen nazi. Por eso el PRT lo caracterizó de fascistoide.

* En 1974 el PRT pronuncia definiciones que también motivaron intensas polémicas políticas. En editoriales de El Combatiente primero, y después en el ensayo de Santucho Poder burgués, poder revolucionario, se advierte que en el país se está abriendo el inicio de una situación revolucionaria, recurriendo a conceptos marxistas y experiencias históricas. Una situación revolucionaria no supone un triunfo inmediato de la Revolución, sino un momento de la lucha de clases en que se pone en juego la disputa del poder. En 1968, en el Librito Rojo se caracterizó que existía una situación pre-revolucionaria porque el capitalismo padecía una crisis que no era terminal, y que si bien existía una clase obrera potencialmente revolucionaria, pero que no tenía un partido político revolucionario en condiciones de dirigirla ni mucho menos una organización militar capaz de sostener un intento insurreccional. Ahora, las condiciones objetivas, económicas, se habían agravado al extremo y ante el fracaso del Pacto Social, la clase capitalista no tenía planes inmediatos para salir de la crisis (lo que se confirmó meses después ante el inicio de una hiperinflación). Y las condiciones subjetivas, es decir, la conciencia y la organización de la clase obrera seguían en ascenso a pesar de la brutalidad represiva. Existían organizaciones revolucionarias medianamente desarrolladas y el propio PRT había crecido en calidad, en cantidad e influencia política. Existían números destacamentos insurgentes, incluyendo el ERP que no era el mayor de ellos. El sindicalismo clasista y antiburocrático se expandía en los grandes centros industriales. En Villa Constitución, los metalúrgicos dieron un inmenso paso en la recuperación sindical. Santucho visualiza el surgimiento de un poder popular alternativo y propone estimular su creación a partir de poderes populares locales[6]. Al mismo tiempo, se advierte que una situación revolucionaria no es lo mismo que una crisis revolucionaria y una situación insurreccional, y que el período puede durar mucho tiempo en el cual se intensificarán las luchas de clases. Y que la victoria revolucionaria no está asegurada ni predeterminada y había que incrementar todas las acciones políticas, sindicales, territoriales, guerrilleras y legales.

* Precisamente, abordando el tema de la necesaria dirección revolucionaria de ese fenómeno en curso, Santucho reitera los peligros que acechan ante la persistencia de los obstáculos políticos. Señala concretamente lo que define como las “dos grandes enfermedades” que afectan al movimiento obrero y popular: el populismo y el reformismo. Permítasenos reproducir estos párrafos para poner en evidencia cómo el PRT desplegaba sus argumentos en esta lucha ideológica:

“La razón fundamental por la que pese a la enérgica lucha de nuestro pueblo, las clases dominantes no han visto peligrar su dominación política ha sido la ausencia hasta el presente de una opción revolucionaria de poder que ofreciera a las masas una salida política fuera de los marcos del sistema capitalista. Hasta ahora la clase obrera y el pueblo argentino no han conseguido darse una fuerza política propia de carácter revolucionario. Por ello ha estado sometido constantemente a la influencia de los partidos políticos burgueses y no ha logrado identificar las distintas engañifas preparadas por la burguesía, cayendo en consecuencia en el error, dando su apoyo de buena fe a sus propios verdugos. Naturalmente que la burguesía emplea todos sus poderosos medios materiales; la prensa, la radio y la TV; sus agentes en el campo popular; la intimidación y la persecución represivas, el soborno, etc., con el objeto de dividir las fuerzas populares, de impedir a toda costa cualquier avance en la construcción de organizaciones revolucionarias. Naturalmente que la burguesía emplea todos sus recursos en difundir entre las masas toda clase de ideas erróneas, de esperanzas en las soluciones y líderes burgueses tanto políticos como militares. Naturalmente que la burguesía emplea todas sus fuerzas en calumniar al socialismo, en mentir descaradamente para crear temor y desconfianza hacia el poder obrero revolucionario. Otro factor que contribuye poderosamente a mantener oculta la necesidad de arrebatar el poder estatal de manos de la burguesía, es el rol de las corrientes reformistas y populistas como el Partido Comunista y Montoneros, por ejemplo, que desde el campo del pueblo y por tanto escuchados con interés por las masas, difunden también falsas esperanzas apoyando sin rubores a uno u otro dirigente de la burguesía pretendidamente ‘progresista’, perdiéndose en el laberinto de la lucha interburguesa y desviando tras de sí a sectores de las masas, lejos del verdadero camino revolucionario, el camino de la lucha consecuente y constante por la toma del poder (…)La lucha por el poder obrero y popular, por el socialismo y la liberación nacional, es inseparable de la lucha contra el populismo y el reformismo, graves enfermedades políticas e ideológicas existentes en el seno del campo popular. El populismo es una concepción de origen burgués que desconoce en los hechos la diversidad de clases sociales; unifica la clase obrera, el campesinado pobre y mediano, la pequeña burguesía y la burguesía nacional media y grande bajo la denominación común de pueblo. Al no diferenciar con exactitud el rol y posibilidades de estas diversas clases, tiende constantemente a relacionarse, con prioridad, con la burguesía nacional y a alentar ilusorias esperanzas en sus líderes económicos, políticos y militares, incluso en aquellos como Gelbard, Carcagno o Anaya, íntimamente ligados a los imperialistas norteamericanos. La corriente popular más importante gravemente infectada con la enfermedad populista, es Montoneros. Su heroica trayectoria de lucha antidictatorial se ha visto empañada por la confianza en el peronismo burgués y burocrático, que ha causado grave daño al desarrollo de las fuerzas progresistas y revolucionarias en nuestra patria. Con el profundo y sincero aprecio que sentimos por esa organización cimentado por la sangre de nuestros héroes comunes que se entremezclara en Trelew, pensamos que es obligación de todo revolucionario dar con franqueza la lucha ideológica, reflexionar en conjunto sobre la experiencia de su apoyo a Perón y al peronismo burgués y combatir las latentes expectativas en Carcagno, Gelbard u otros líderes de las clases enemigas. A partir de su inevitable ruptura con el peronismo burgués y burocrático que ha comenzado a concretarse definitivamente en las últimas semanas, Montoneros tiende y tenderá cada vez más a retomar lazos con las organizaciones progresistas y revolucionarias, entre ellas con nuestro Partido. Tiende y tenderá cada vez más a reintegrarse a su puesto de combate, a enfrentar con las armas en la mano, al gobierno y las fuerzas policiales y militares de la burguesía y el imperialismo. Pero ello no implica un cambio de fondo en la concepción populista. De ahí que al mismo tiempo que saludamos la nueva orientación Montonera, estamos convencidos de la necesidad imperiosa de combatir intensamente la enfermedad ideológica y política llamada populismo para exterminarla definitivamente del campo popular, principalmente de Montoneros, la más afectada por esa temible enfermedad burguesa (…) El Partido Comunista, que es la organización popular más atacada por la enfermedad reformista, roído por ella, desde muchos años atrás, fue inconsecuente y timorato en el período de la lucha antidictatorial, y aunque no adoptó una actitud negativa en los primeros meses del gobierno peronista, abriéndose a un acercamiento con las fuerzas revolucionarias, a partir del 12 de junio, cayó en la capitulación total volcando todo su peso en apoyo del ala Gelbard del gobierno y dando la espalda simétricamente a las fuerzas revolucionarias y a la lucha popular en general. El pacifismo, el temor a la justa violencia revolucionaria, la desconfianza en la potencialidad y capacidad de la lucha de masas, la capitulación ante los líderes burgueses, el cretinismo parlamentario, son las formas de manifestación de la perniciosa enfermedad del reformismo que caracteriza en general la actividad del Partido Comunista, y la política de su dirección, que los lleva en determinados momentos a atacar a las fuerzas y actividades revolucionarias sumándose al coro contrarrevolucionario de la burguesía. En la ineludible lucha ideológica contra el cáncer del reformismo, que afecta al Partido Comunista, no debemos olvidar en ningún momento que todos nuestros esfuerzos deben estar orientados a acercar a estos compañeros a las filas revolucionarias, que se trata de una organización popular compuesta por excelentes compañeros, sinceros luchadores socialistas, que pueden y deben ser librados de la enfermedad reformista”.

* De este ensayo político de gran contenido de lucha ideológica, podemos decir que su pronóstico de incremento de las luchas de clases se confirmó en el nacimiento de las Coordinadoras fabriles y sindicales y en las jornadas de junio y julio de 1975 que paralizaron al país, protagonizaron cientos de huelgas parciales y una huelga general y precipitaron al régimen fascistoide en una crisis irreversible. También debemos decir que otro pronóstico se confirmó, pero de manera negativa: no hubo unificación política revolucionaria. Los millones de luchadoras y luchadores que nos movilizábamos en calles, fábricas y centros laborales, no tuvimos una dirección política única. La energía inédita de esas movilizaciones se fue agotando y ese agotamiento facilitó el terreno para la caída de un régimen desprestigiado y la irrupción de las Fuerzas Armadas para alcanzar el éxito de la contrarrevolución armada. Cuando ya había ocurrido el golpe del 24 de marzo de 1976, recién se produjo el acercamiento para unificar en un frente revolucionario a Montoneros, la Organización Comunista Poder Obrero y al PRT. Ese proyecto, que se llamaría Organización para la Liberación de Argentina, fue analizado en el último escrito de Santucho del 14 de julio de 1976: “Esta gran tarea se verá considerablemente facilitada por los recientes avances unitarios en el campo revolucionario que nos han colocado ante la posibilidad real e inmediata de construir una organización frentista integrada por el PRT, Montoneros y Poder Obrero, que unifique la lucha antidictatorial y encauce un trascendental proceso hacia la completa unidad política y militar de las organizaciones revolucionarias proletarias y populares (el Partido de la Clase Obrera, el Ejército Popular y el Frente de Liberación Nacional). Dar este paso significará iniciar un proceso de convergencia quizás complejo, pero de un positivismo difícil de exagerar (…) La total unidad que es posible, se conquistará, en un proceso gradual a desarrollarse paso a paso en todos los niveles, en la base y en la dirección, que requiere paciencia, flexibilidad y firmeza ideológica. La fusión de las organizaciones revolucionarias será un gran avance para la lucha de nuestro pueblo, en la medida que se asiente sobre sólidos principios ideológicos y orgánicos, y nuestro Partido pondrá todo su esfuerzo para hacerla realidad”.

 

Santucho demoró expresamente su partida para asistir personalmente a la firma de ese acuerdo y en esas circunstancias fue sorprendido por la fuerza de tareas del Ejército. Tras su caída, Montoneros abandonó esa iniciativa frentista.

 

* Evocamos este 19 de julio a estas compañeras y compañeros caídos, a esta organización que fue el PRT-ERP, celebramos la recuperación de la Imprenta “Roberto Mattehws” de Córdoba, una de las bases materiales de esta epopeya para la difusión de sus ideales socialistas y revolucionarios. Lo hacemos con esta reseña de la lucha ideológica para perpetuar en la memoria histórica el ideal cheguevarista y plantearles a las jóvenes generaciones que lo tomen en sus manos y lo lleven a la victoria. ¡Revolución Socialista o caricatura de revolución!

* Autor de LOS CHEGUEVARISTAS, la Estrella Roja del Cordobazo a la Revolución Sandinista

 

[1] http://venceremos-arg.org/2019/03/21/una-casa-un-proyecto-una-familia-la-vida/http://venceremos-arg.org/2019/05/11/la-recuperacion-de-la-imprenta-del-prt-erp-actualiza-la-nenesidad-de-la-lucha-ideologica-por-el-socialismo/ – https://latinta.com.ar/2019/06/un-acto-de-libertad-la-imprenta-del-erp-prt-parte-1 – https://latinta.com.ar/2019/06/un-acto-de-libertad-la-imprenta-del-erp-prt-parte-1//

[2] El secreto mejor guardado de la Dictadura, Narducci, P, Bohoslavsky, A., Ortolani Delfino, D.http://www.purochamuyo.com/el-secreto-mejor-guardado-de-la-dictadura/ – La caída de Mario Roberto Santucho, De Santis D., https://www.rebelion.org/noticia.php?id=258231

[3] EL ÚNICO CAMINO HASTA EL PODER OBRERO Y EL SOCIALISMO, Carlos Ramírez [Mario Roberto Santucho], Sergio Domecg [Oscar Demetrio Prada], Juan Candela [Félix Helio Prieto], en ¡A vencer o morir! PRT-ERP Documentos (Tomo 1), [Selección de Daniel de Santis], https://www.lahaine.org/amauta/b2-img/santis_vencer.pdf

[4] RESOLUCIONES DEL V CONGRESO en ¡A vencer o morir! PRT-ERP Documentos (Tomo 1), [Selección de Daniel de Santis], https://www.lahaine.org/amauta/b2-img/santis_vencer.pdf

 

[5] EL PERONISMO [Julio Parra1], Ediciones EL COMBATIENTE, en ¡A vencer o morir! PRT-ERP Documentos (Tomo 1), [Selección de Daniel de Santis], https://www.lahaine.org/amauta/b2-img/santis_vencer.pdf

 

[6] PODER BURGUÉS Y PODER REVOLUCIONARIO, Mario Roberto Santucho, Ediciones EL COMBATIENTE, 23 de agosto de 1974, en ¡A vencer o morir! PRT-ERP Documentos (Tomo 2), [Selección de Daniel de Santis], https://www.lahaine.org/amauta/b2-img/santis_vencer.pdf

 

Periódicos del PRT-ERP para leer y descargar:

Estrella-Roja-n-51.-1975-marzo-31

El-Combatiente-n-083

El-Combatiente-n-085

 

 

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