¡¡EL REFORMISMO FRACASO, QUE VIVA LA REVOLUCION SOCIALISTA!!

Después de haber leído y escuchado miles de propuestas, algunas de ellas muy bien elaboradas y condensadas, llego la hora del análisis de los escenarios futuros.

Desde el gobierno parece no haber salida. Después de los primeros días después del desastre electoral, el gobierno más que afinar una estrategia y una táctica para el periodo, lo que se ha dedicado es a realizar un control de daños. Para esto ha usado su poder mediático y ha tratado de instalar las siguientes matrices de opinión.

–         La oposición no gano las elecciones, sino fue la guerra económica quien triunfo.

–         El chavismo no voto por la oposición, se abstuvo.

–         El chavismo tiene un piso firme de 5 millones y medio de votos.

–         Vamos discutirlo todo, pero los responsables no están dentro del gobierno.

–         La discusión debe darse dentro de los cauces institucionales, nada de desbordar estos parámetros programados.

–         Promulgar leyes que evidentemente serán derogadas en el próximo periodo legislativo.

Cada una de las cosas nombradas corresponde a la misma línea de acción: Finalmente no asumir el desastre y cuando hablamos de desastre, no hablamos de la votación mayoritaria de la oposición, sino el desastre general en el que nos encontramos.

La fantasmal guerra económica no resiste ningún análisis serio y ya casi todo el mundo chavista lo tiene claro. La famosa pero inexistente guerra económica, corresponde fundamentalmente a dos hechos concretos más sus consecuencias.

El primer hecho concreto es que se da la agudización de la crisis sistémica del capitalismo a nivel mundial, justo en este momento y con ello trae aparejado, un excedente de mercancías y materias primas que han hecho bajar considerablemente los ingresos de los países que viven de la venta de estas materias primas y obtienen una renta a partir de eso. Esta afección se da con mayor fuerza en los hidrocarburos, que han bajado su precio casi en un 75 % en el último año también impulsados por la política de las transnacionales petroleras de Estados Unidos con la utilización del método frackling para la producción del esquisto.

Un país como Venezuela, con una economía de puerto, que no produce nada y que vive exclusivamente de la venta de hidrocarburos y dedica esas divisas obtenidas como renta, para comprar todo tipo de mercancías y hasta servicios a nivel internacional, ya que la producción nacional es nula en todo ámbito, tenía que verse afectada por esta crisis como ya lo habíamos advertido por allá por 2009 al inicio del desastre.

Muchos países exportadores de petróleo, crearon en tiempos de la bonanza de los precios, un fondo económico especial para defenderse cuando los precios del petróleo bajaran. Venezuela no lo hizo y ahora paga esas consecuencias. Es justo por ese fondo en lo que descansan los principales países de la OPEP, que se niegan a bajar el nivel de producción de petróleo.

Pero no está demás decir aquí tal como lo afirmara el ministro de energía de Rusia que con la nueva repartición del mundo, ya la OPEP no controla el mercado mundial de petróleo. En cambio según expertos y ex ministros de Chávez, cerca de 300 mil millones de dólares, por conceptos de ventas petroleras que ingresaron a las arcas del Estado, se fugaron del país a pesar del tan bullado y cerrado control de cambio desechando en tiempos de bonanza la creación de un fondo de reserva.

La especulación, el contrabando de extracción, el acaparamiento de productos, los sobreprecios y el bachaqueo galopante que nos azota es producto de lo anterior y no al revés.

Sin crisis sistémica del capital, sin baja por tanto de las materias primas a nivel internacional, con una reserva considerable de las divisas obtenidas por venta de petróleo, sin que se permitiera la fuga de capitales, sin que estafaran al Estado las empresas de maletín, en este momento, a pesar de la crisis internacional de los precios de los hidrocarburos, y sin una economía de puerto, donde importamos todo lo que se consume, Venezuela no se vería tan afectada por la falta de divisas y los menores ingresos obtenidos del comercio internacional de petróleo.

Si unido a lo anterior, se hubiera impedido que empresas de maletín desvalijaran el Banco Central robándose más de 25 mil millones de dólares solo durante 2012, si se hubiese fiscalizado la facturación falsa internacional, que permitía pedir una cantidad de dólares a precios preferenciales, e ingresar una cantidad mucho menor por concepto de importaciones, desviando el excedente al mercado negro de divisas, es obvio que otra cosa estaría pasando ahora. En suma, si no se hubiere gobernado en favor de la irrupción de una nueva fracción de la burguesía venezolana podríamos enfrentar la crisis internacional del capitalismo con mejores perspectivas para el pueblo pobre.

Si sumamos a lo anterior que se hubiera detenido la compra de chatarra industrial a sobreprecios de barcos, camiones, maquinaria, aviones y todo tipo de material deteriorado, que se usó para estafar a todos los venezolanos, tendríamos un excedente de varias decenas de miles de millones que a lo mejor hubieran servido para impulsar un incipiente sistema productivo industrial.

Otra cosa es la política económica interna. Miles de millones desperdiciados en lo que se llamó, el crédito para los pequeños productores, que jamás produjeron nada que no fuera comprar vehículos, casas y cuanto bien suntuario se les paso por la cabeza en forma mayoritaria.

Ni hablar de lo entregado a las llamadas “Cooperativas”. Realmente las cooperativas reales fueron muy pocas en relación a su número inscrito y la mayoría de las veces, solo fueron empresas y microempresas privadas que sirvieron para encubrir al verdadero dueño de esa empresa, casi en forma habitual funcionario del Estado y que aparte de todo lo anterior, que ya era grave, con el juego de la cooperativa, les permitió burlar la permisiva ley del trabajo y súper explotar a sus trabajadores.

Los créditos y microcréditos otorgados bajo estas condiciones y a estos sectores, lejos de ayudar a un desarrollo productivo, solo significó destrozar una gran masa de capital que hubiera servido para industrializar una parte importante del país. Lejos de esto, solo se estimuló el consumo, el capital pequeño, que en definitiva solo actúa como revendedor e importador de mercancías de poco valor, pero que genera una fuerte cultura pequeña burguesa.

El método de construcción de viviendas implementado hasta ahora a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela, enriqueció a unos pocos empresarios de la construcción y liquidó al pueblo constructor siendo estos empresarios, quienes tienen el monopolio de las compras de materiales estratégicos a precios preferenciales en las empresas del Estado, y lo que no destinan directamente a sus jugosos negocios en la construcción de viviendas, lo destinan para esclavizar al pueblo pobre obligándole a comprar materiales a precios de mercado negro que solo ellos manejan a discreción incrementando sus ganancias especulativas, enervando más al pueblo, pulverizando el ingreso de los trabajadores y todo bajo el paraguas siempre oportuno y demagógico de que son empresarios “patriotas” y que dedican su energía a dotarle de vivienda a los sectores populares.

Otro tanto se puede decir en casi todos los ramos de la producción, servicios, importaciones y derivados. Papel destacado que merecería un aparte, se refiere al sistema de crédito otorgado a estos empresarios, con verdaderos intereses negativos destinados a lucran con estos mismos créditos, del sistema de venta de divisas preferenciales para incrementar la fuga de capitales y el mercado negro de dólares. Resultado: negocio redondo capitalista y todo a nombre y cuenta del supuesto socialismo.

Hasta aquí no hay un solo argumento o dato en este documento, que se pueda rebatir seriamente. Pero creemos que pasara igual que como con otros escritos nuestros y será silenciado. Ni siquiera los portales llamados de “debate alternativo” le darán cabida a pesar de haberse enviado siempre para su conocimiento público nuestra opinión. No importa. Seguiremos insistiendo.

Frente a todo lo anterior, las actuales escaramuzas de la derecha, en el área económica y su saboteo permanente, provocando fuerte desabastecimiento e infernales colas al pueblo pobre, parecen un juego de niños, comparado con todo el despilfarro descomunal que fue auspiciado y tolerado desde el gobierno.

La mantención de un dólar preferencial para la burguesía solo fue el corolario de esta nefasta política económica de corte capitalista.

Tal como lo afirma el economista Manuel Sutherland: ´´Si la GE (guerra económica) fuese cierta y todos los empresarios destruyen la economía a propósito, la única solución factible sería la expropiación radical de todas esas empresas y su control estatal. Sin embargo, los ideólogos de la GE jamás lo plantean y se contentan con exigir mayores fiscalizaciones. Tal absurdo se resume a tratar de “regular” la GE. Mientras tanto, el gobierno “en guerra” les vende dólares preferenciales a los capitalistas, les ofrece créditos con tasas de interés real negativa, les ofrece condonaciones de deuda, les reduce impuestos e imprime mucho dinero inorgánico para luego prestárselo a tasas ridículamente bajas a la burguesía y ésta pueda comprar dólares en el mercado paralelo. Vaya “guerra” extraña.

Peor aún. Si el gobierno dice que la terrible situación económica actual se debe a la GE, muchos electores pudieron pensar que todos los problemas económicos se podrían resolver con la salida del gobierno, ya que eso haría que los empresarios dejasen de “guerrear” y la economía fluyese libre de crisis.

Si la GE es la causa de todos los males, el gobierno debería ceder a los capitalistas y hacer cumplir su voluntad. De tal forma, los problemas de escasez, inflación y pobreza desaparecerían al instante. Si el gobierno lleva años “combatiéndola” y cada día la situación empeora, la solución es la plena conciliación de clases, pactar y obedecer a los capitalistas en sus exigencias. La ideología de “guerra económica” es cobarde, liquidacionista y mendaz.´´(1)

El gobierno ante esta situación, como lo hemos demostrado, ha optado por huir hacia adelante y elaborar absurdas teorías sobre una situación que al parecer no tiene salida. En esta ilógica se inscribe el afirmar que; la oposición realmente no gano, revisar votos nulos, auto complacerse por los cinco millones de votos y pedir discusión de todo lo anterior al pueblo chavista.

La derecha que será co-gobierno desde la asamblea, se ha tomado las cosas con calma en lo fundamental y aparte de anunciar algunos de sus voceros unas pocas medidas, no ha llegado a cuestionar la permanencia de Maduro. José Guerra, diputado electo y economista, afirmó que plantearse salir de Maduro podría ser en este momento un bumerang, ya que saben que el único camino del gobierno para paliar la crisis sin atacar en lo fundamental el sistema capitalista, es el desarrollo de una política anti obrera y prefieren que ese costo lo pague el gobierno.

Así las cosas, las primeras acciones solo corresponden a un reacomodo general del escenario y no expresaran lo que está realmente de fondo.

Ya en 2009 expresamos claramente en varios documentos que las vías escogidas desde el inicio del proceso bolivariano, no conducían al socialismo y si al fortalecimiento de una nueva fracción burguesa que desde el gobierno, consolidada su poder en el área de la construcción, los servicios, la banca, las importaciones, las comisiones y por el otorgamiento de divisas a precios preferenciales quienes en parte iban directamente al mercado negro de divisas.

Es este sector quien realmente mantiene el poder en Venezuela con fuertes vínculos internacionales, sobre todo del capitalismo chino y ruso, quienes entre ambos superan una inversión en el país de 200 mil millones de dólares.

El cuidado de sus situaciones de poder de este sector burgués, lo llevara necesariamente a por una parte, negociar con vistas a ganar tiempo y retener sus intereses, y por otra parte, a tomar las medidas anti obreras que le signifiquen paliar su baja general de ganancias sobre todo parasitarias.

De allí que el gobierno no muestre una actitud distinta y que el tan bullado remezón, no sea más que el viejo enroque de las mismas figuras en el poder, buscando en última instancia, recomponer la situación por arriba aun a costa de sacrificar todo lo avanzado por los sectores populares.

Pero esta política no tendría sentido sin el concurso entusiasta de la vieja política socialdemócrata, hoy convertida en PSUV y en gran medida en GPP. Dos grandes cascarones vacíos empleados fundamentalmente como maquinaria electoral de la burguesía roja.

La función principal de todos estos entes en definitiva, es frenar a las bases populares y ser ellos los “representantes” del descontento chavista.

Este sector cumplió un gran papel en impedir que emergiera ya en tiempos de la Guarimba fascista, una tercera alternativa, auténticamente de izquierda y solo reclamaron al menos públicamente, una mayor participación dentro del gobierno.

El manejo clientelar que tiene el bloque burgués que dirige el gobierno de cientos de movimientos sociales, colectivos y organizaciones de masas, aupando a ciertos “voceros populares” de dichos movimientos, por medio del manejo de los medios de comunicación de masas tanto estatales, como privados en manos de la nueva burguesía roja, le permite por el momento a este bloque imponer su agenda, por lo menos en tanto obliga a discutir justamente lo que no debería estarse discutiendo en este momento.

Los sectores que se reclaman más alternativos en estos momentos son totalmente minoritarios, disgregados, focalizados y también totalmente encuadrados dentro de una segunda agenda que podríamos llamar “revisemos todo, discutamos todo, cambiemos todo para que nada cambie”. Así no es raro ver que grupos que se reclaman revolucionarios, aún se manifiestan en el sentido de considerar al gobierno un aliado para llegar al socialismo (sic).

Pero esta situación no es nueva dentro de lo que podríamos llamar la vieja izquierda y también la llamada “corriente histórico-social”.

Incapaces totalmente de producir una política auténticamente revolucionaria, que se expresara en una o varias organizaciones fuertes, con una táctica y estrategia que condujera al socialismo, se limitaron a cumplir su papel de vagón de cola de la socialdemocracia expresada en el bolivarianismo, y sirvieron para darle un sustento de masas por una parte al nuevo proyecto y para impedir, el resurgimiento de la teoría revolucionaria que venía de una derrota y que debía ser sepultada por sus enemigos antes que tomara de nuevo impulso, así fuera a costa de hacer crecer en el momento y darle fuerza de difusión de masas, a teorías tan disparatadas como la “multitud”. Un gran triunfo estratégico del imperialismo capitalista

Este esfuerzo del imperialismo, que podríamos calificar de mil millonario, se parece aunque a un volumen menor en estructura, fuerza, recursos, cuadros destacados, organizaciones creadas, propaganda y difusión, a la bandera falsa de las primaveras árabes primero y luego, a la formación de lo que se llama popularmente Estado Islámico. La comparación la hacemos en recursos y esfuerzos invertidos, todos destinados a sepultar antes de que se recuperara el “peligro socialista o marxista”.

La historia más allá de toda duda, se ha encargado de demostrar para quienes trabajaron efectivamente estos sectores, a quienes fortalecieron y que papel marginal cumplen ahora en el nuevo escenario político configurado, dejando a las masas que decían representar, huérfanas en manos de sus históricos enemigos de clase.

Pero este escenario venezolano se inscribe como es natural en otro mayor. Para periodos de bonanza económica, siempre tendremos la salida Keynesiana y para periodos de fuerte contracción, la salida más liberal. Las dos dentro de los márgenes naturalmente capitalistas.

De todas maneras la clase magistral de política que han tenido las masas en este periodo histórico es fenomenal: ¡o revolución socialista o caricatura de revolución!

La pregunta entonces es justamente la interrogante que hacía ya Lenin por allá por 1905. ¿Qué hacer?

Lo primero es entender lo que hará la derecha. Levantará una agenda legislativa de confrontación sin plantearse la salida del gobierno aun. Esto es básicamente porque el desgaste de las futuras medidas antipopulares que se tendrán que tomar, correrá por cuenta del gobierno, sepultando así en el imaginario colectivo toda esperanza de un gobierno que defienda efectivamente sus intereses, mostrando al socialismo como algo inútil, corrupto e ineficiente.

Esta agenda de confrontación digamos de carácter táctico, servirá además para que las masas desvíen su lucha a cosas de carácter totalmente subalterno, como por ejemplo la ley del trabajo, amnistía, seguros, ley de inquilinato, propiedad de algunas empresas, regulación del dólar, proporcionalidad del voto, interpelación a ministros, presupuesto nacional y el necesario nuevo endeudamiento y devaluación que trae aparejado el nuevo periodo. Todas cosas importantes, pero lo fundamental ya habrá salido de la mesa de discusión: el sistema capitalista en Venezuela estará a salvo y la derrota histórica de la clase obrera y el pueblo explotado se habrá concretado.

El gobierno levantara una movilización detrás de la defensa de lo que dirá son estas líneas estratégicas de la “revolución”, e impulsara cierta discusión con algunas bases tratando de generar un bloque de poder de masas detrás de los intereses de la fracción burguesa actualmente derrotada. Arrastrara la mayor parte del movimiento social consolidando una fuerza considerable que tratara de confrontar con el poder de la AN de la derecha más tradicional.

El desmontaje definitivo no llegara de inmediato de la mano de la derecha, será hecho en el tiempo, con paciencia y en la medida que la situación económica se recomponga a nivel internacional para poder atribuirse esos logros.

La entrada de nuevos capitales especulativos, será de la mano de la desregulación del actual control de cambio, ya que siendo la venezolana una economía importadora y no habiendo dólares suficientes para suplir esa demanda de divisas para poder importar, se buscaran los créditos ya sea del FMI o del banco mundial que irán nuevamente al sector parasitario de la burguesía venezolana.

El movimiento popular no podrá sacudirse del lastre post modernista, revisionista, socialdemócrata y multitudista. Así como es muy difícil que lo haga del clientelismo político ya tan acendrado dentro del panorama venezolano.

Creemos que de todas formas, surgirá un movimiento más a la izquierda, que se reclamara revolucionario y que tendrá la posibilidad de incorporar, los elementos teóricos que han estado ausentes en estos 16 años y de tener una práctica altamente ética como debe ser toda política revolucionaria.

La capacidad de ese movimiento posible, no estará en ningún caso determinada por su alcance solamente teórico u organizativo en cualquiera de variantes, sino fundamentalmente por la fortaleza ética que tenga ese proyecto y que sepa plasmar como nueva cultura revolucionaria.

Si bien es cierto abogaremos por espacios de encuentro de las organizaciones de izquierda y el movimiento popular, no nos hacemos ninguna ilusión al respecto. La mayoría de las organizaciones o bien aún se resisten a romper con la socialdemocracia y encubren esta no ruptura con caracterizar a la nueva fracción burguesa solo bajo la máscara engañosa de “burocracia” y así evitan su caracterización de clase, o bien arrastran todo el lastre teórico de más de una década de militancia subordinada a intereses de conciliación de clases.

Desde este punto de vista, en esta etapa larga y difícil que se abre a partir del 5 de Enero, los guevaristas apostaremos por otra postura apegada a nuestras definiciones estratégicas, a nuestra táctica aprobada ya en nuestra última reunión nacional.

Esta postura no puede ser otra que irrumpir con toda nuestra pequeña fuerza y apostando todo por el camino propio, el fortalecimiento de todo nuestro complejo partidario, reforzando nuestra militancia con formación estratégica, reclutando a nuevos militantes en medio de la lucha social, hacer presencia orgánica y disputar los sectores populares tanto a la derecha, a la delincuencia, a la desidia, pero también al reformismo.

No queremos mentirle a nadie en ningún momento. No somos más que un pequeño puñado de mujeres y hombres diseminados por varios lugares del territorio nacional. Armados solo con nuestra ética militante, nuestra estrategia y táctica, el ejemplo del comandante Che Guevara y el orgullo de pertenecer a un pueblo guerrero y valiente, que sabrá levantarse más temprano que tarde en contra del capitalismo, lleve el color que lleve en ese momento en forma oportunista.

No tenemos medios económicos de ningún tipo. No recibimos ayuda de ningún organismo nacional o internacional, no trabajamos en ninguna institución del Estado, no somos siquiera funcionarios de ninguna repartición publica y no tenemos cargos ni siquiera en un consejo comunal por opción propia.

Ninguno de nuestros militantes ha estado directa o indirectamente ligado ni siquiera a recibir una sola ayuda de organismo o funcionario alguno, jamás hemos recibido ni un solo Bolívar por nuestro trabajo político a favor de las y los trabajadores y el pueblo pobre y explotado de la ciudad y el campo.

Nos alegra sobremanera que así sea. Ese es hasta ahora, nuestro principal capital político con que presentarnos a nuestro pueblo. Hemos optado siempre por este camino porque estamos convencidas y convencidos, que el camino de la construcción propia, debe estar inmaculado de degeneraciones tan propias de este tiempo histórico que hemos vivido. Si avanzamos o no avanzamos, dependerá en exclusiva de nuestro propio pueblo, de nuestras hermanas y hermanos que al igual que nosotros, sigue padeciendo la explotación cotidiana que produce el capitalismo sea amarillo, verde, blanco, azul o rojo.

Los pueblos de Perú, Chile, Argentina, Colombia, Nicaragua y El Salvador, han conocido de nuestra entrega generosa en distintos momentos de lucha latinoamericana y lo seguirán haciendo, sin ningún tipo de alardeo y más allá de cualquier acuerdo de cúpulas partidarias o intercambio formal de experiencias.

Somos y seremos combatientes internacionalistas, como nos enseñó el Che y para eso, no necesitamos el permiso de nadie, ni el acuerdo con nadie, que no sea el reconocimiento de hermanos de los mismos pueblos y que se refieren ya a compromisos de otra especie, que es muy difícil definir en un papel o declaración de cualquier tipo.

Por lo tanto de ahora en adelante, cuando nuestro pueblo quiera conocer a una o a un Guevarista, no nos encontrara llenando los café con charlas bizantinas, ni haciendo cola para recibir alguna dadiva de algún funcionario o repartición pública, o cobrando algún jugoso cheque por servicios prestados. Nos encontrara trabajando como siempre a su lado, sudando, acumulando rabia, acumulando fuerzas, acumulando cultura, acumulando sonrisas para seguir luchando, acumulando amor, amor sin duda.

¡¡Adelante con todas las fuerzas de la historia!!

¡¡Únete al MGR camino de dignidad y victoria!!

¡¡O revolución socialista, o caricatura de revolución!!

 

MOVIMIENTO GUEVARISTA REVOLUCIONARIO

 

 

 

(1 Manuel Shuterland, Elecciones a la Asamblea Nacional: crisis económica o la falaz “guerra económica”… derrota histórica y grises perspectivas: http://guevariando.com/index.php/component/k2/item/6703-elecciones-a-la-asamblea-nacional-crisis-economica-o-la-falaz-guerra-economica-derrota-historica-y-grises-perspectivas)

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