¡¡¡Contra El Fascismo Y El Reformismo, Todo El Poder Para El Pueblo!!!

Informe economico y politco de la Direccion Nacional del Movimiento Guevarista Revolucionario 30 de marzo del año 2014

Cuando el presidente Maduro en el poliedro de Caracas, anunció una inversión de más de 11 mil millones de bolívares para habilitar y restaurar todos los colegios del país, los más de 15 mil estudiantes de la enseñanza media venidos de todo el país, aplaudieron a rabiar. Lo que los estudiantes ni el país vieron por TV, fue la sonrisa de felicidad de varios empresarios burgueses mientras se flotaban las manos en sus casas a la hora del anuncio.

Porque lo que muchos saben pero pocos dicen, es que este gasto e inversión social, va directo a parar a manos capitalistas burguesas por medio de los contratos de ejecución de tales obras iniciándose el ciclo de corrupción y traspaso de renta sobre todo a la boliburguesia o burguesía roja. Está ha sido la constante de todo el proceso bolivariano, el cual ha servido para hacer surgir un nuevo segmento burgués en el país conocido como boliburguesia o burguesía roja.

Este proceso no es más que otro de los mecanismos por intermedio de los cuales se reparte la plusvalía extraída a millones de obreros a nivel internacional, por medio de la venta de combustible y capturada en Venezuela por la burguesía y las transnacionales por medio de la repartición de la renta petrolera entre los diferentes segmentos burgueses principalmente. El Estado es el encargado de la administración de la misma y de su repartición.

Esta repartición de la renta está en el centro del actual conflicto de clases en Venezuela que amenaza con conducirnos a una virtual guerra civil.
En los últimos 15 años se ha ido produciendo una modificación importante en la administración y repartición de la renta. El Estado venezolano ha asegurado siempre a la burguesía tradicional una porción importante de la renta solo que en estos años de proceso bolivariano, esta porción asiganada la burguesía tradicional ha tenido que compartirla con el nuevo segmento burgués surgido de las filas pequeño burguesas, devenidas en burocracia primero y luego en segmento burgués de nuevo tipo.

Al ser el Estado el principal dueño (no el único) de la producción de hidrocarburos y al representar estos el 97 % del ingreso de divisas al país, se c explica que la confrontación de clases no sea por los medios de producción en Venezuela, sino por el control de ese Estado.

Parte fundamental de la apropiación de su porción de renta la burguesía tradicional la obtiene de la divisas entregadas por el Estado a precios de liquidación y en medio del férreo control de cambio impuesto desde el año 2003, se ha dado maña para expatriar cerca 150 mil millones de dólares americanos.

El control de cambio

El 5 de febrero de 2003 fue publicado en Gaceta Oficial el Convenio Cambiario N.° 1, con el que se impusieron limitaciones a la compra de dólares por parte de las empresas y las personas naturales. Tal medida se debió a la caída de la producción petrolera y de las exportaciones de crudo luego del paro petrolero entre finales de 2002 y principios de 2003, lo que erosionó las finanzas de la nación. El mercado se cerró a fin de evitar que salieran del país divisas para actividades que no fueran absolutamente necesarias.

Tres vías han facilitado esta salida de divisas. Una de ellas, las emisiones de bono que ha hecho la República y Petróleos de Venezuela y que asciende a 60 millardos de dólares aproximadamente

Otra vía, las operaciones de permuta cuando aún existía el mercado de valores en Venezuela. A través de la compra de bonos las casas de bolsa y sociedades de corretaje liquidaban títulos valores a un tipo de cambio oficial, pero no fijo permitido por la ley. Sin embargo, a partir del año 2012 este tipo de operaciones quedó prohibido.

La fuga de capitales también se ha producido mediante la sobrefacturación que hacen algunas empresas importadoras a través de la Comisión de Administración de Divisas y el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extrajera, que funciona en el Banco Central de Venezuela. Tal mecanismo carece de legalidad porque significa un fraude a la República y que, según un estudio preliminar, representa 19,9% del total de importaciones al sector privado. En el caso de las importaciones públicas, que no están bajo supervisión de CADIVI, SITME, ni el SICAD esta cifra de sobrefacturación es mucho más alta.

Fuga de capitales

Esta situación reviste mayor gravedad cuando se considera que la mayor parte de los capitales que la burguesía se llevó de Venezuela, fueron adquiridos a un tipo de cambio sobrevaluado, lo cual implica que ha sido el Estado venezolano el que históricamente ha facilitado y de hecho ha subsidiado la salida de capitales del país. Nada mejor para la burguesía local que adquirir divisas a un tipo de cambio fijo por debajo de su valor real, para luego sacar esas mismas divisas del país a la espera de una próxima devaluación y obtener una ganancia cambiaria, o mejor aún, utilizar esas divisas para venderlas en el mercado paralelo obteniendo de esta forma beneficios extraordinarios.

Ahora bien, la explicación a la fuga de capitales pudiera limitarse a afirmar que todo es culpa de los capitalistas locales y de las políticas implementadas por el estado burgués. Tal explicación raya en lo ideológico y deja de lado el elemento fundamental, que no es otro que la forma que toma el proceso de acumulación de capital en Venezuela, el cual se basa en la captación en el mercado internacional de la renta petrolera.

Dicho proceso de acumulación permite al Estado propietario del recurso petrolero, obtener importantes ingresos en el mercado internacional y mantener un tipo de cambio sobrevaluado como mecanismo de subsidio a las importaciones.

La burguesía no produce nada porque no le conviene

Con dicho mecanismo, la burguesía local se dedica a la actividad importadora de bienes de consumo, en primer lugar porque le resulta mucho más barato importar que producir, en segundo lugar, porque el tipo de cambio sobrevaluado le resta competitividad en el mercado internacional a las pocas mercancías que pueda producir internamente y en tercer lugar porque la fragmentación de capitales y lo limitado del mercado interno no permiten una escala de acumulación de capital ni una tasa de ganancia tan elevada como la obtenida en la comercialización de productos importados. Las actividades más atractivas para la clase capitalista local en esas condiciones son, por un lado la más vulgar especulación en el mercado interno y por el otro, la adquisición de divisas a un precio artificialmente bajo para su colocación en el extranjero.

Es claro que la fuga de capitales en el período 2003-2013 bajo estricto control de cambio es ilícita. Este es un fraude porque en Venezuela los mecanismos de venta de divisas a la clase capitalista se hacen (en un 90%) en estricta correlación a las solicitudes de importación. No hay otros mecanismos importantes de trasferencia de divisas salvo los ya señalados. Por ende, el capitalista que protagoniza este traslado de capital, lo hace a costa de realizar solicitudes de importación por 100 dólares de una mercancía X, luego recibe del gobierno los dólares por diversas vías (CADIVI, SITME, SICAD etc.) y éste se “cuadra” con el proveedor para importar mucho menos de esos 100 dólares, De esa forma es como se engordan las cuentas en el extranjero de la clase capitalista y de ahí es donde surge el llamado “mercado paralelo”. Podemos afirmar con toda seguridad, que el 98% de los dólares del “mercado paralelo”, fueron dólares entregados a precios preferenciales por el Estado. Ello también explica la escasez de bienes y el ascenso vertiginoso en el precio de los mismos.

Queda claramente expuesto que a nuestro empresariado local (venezolanos y extranjeros) no le hace falta más capitales para invertir, diríamos le “sobra”.
Este empresariado no desarrolla ni desarrollará las fuerzas productivas y todos los discursos al respecto, son solo sueños en el mejor de los casos o simplemente engaños. Ellos solo se dedican a apropiarse de la renta petrolera que emana el Estado, a través de la especulación comercial y financiera.

Por ello decimos que la clase capitalista ubicada en Venezuela, en cualquiera de sus segmentos, burgués o boliburgues, no tiene ningún potencial de desarrollo industrial, agrario y mucho menos tecnológico. Por eso es que en Venezuela hay poca infraestructura y de baja calidad. Ni hablar del mísero desarrollo manufacturero y que la actividad agrícola sea menos del 2% del PIB.

Las maniobras políticas de la burguesía tradicional y de la boliburguesia

La famosa guerra económica no es otra cosa, que la gran pelea a muerte entre dos segmentos burgueses que se enfrentan por una nueva distribución de la renta, pero en esta pelea de grandes se ha incorporado en el último tiempo un nuevo protagonista que proviene del sector más agresivo de la pequeña burguesía de derecha que se ha ido estructurando como fascismo.

Si estamos de acuerdo en que la pelea en Venezuela no es por el aparato productivo (porque este no existe prácticamente), sino por el control del Estado, gran productor de divisas por medio de la captación internacional de plusvalía (La renta), este fascismo criollo se ha decidido a tomar atajos para lograr el control del Estado y desplazar las dos alas principales en este momento de la burguesía y transformarse en clase dirigente por medio de imponer por la fuerza su propia agenda asociado con el imperialismo norteamericano.

Por su parte tanto el segmento de la burguesía tradicional como de la burguesía roja han tratado de sacar partido a la guarimba fascista.
Los primeros presionando con esta desestabilización para imponer su propio plan económico planteado por intermedio de Lorenzo Mendoza y que no es otra cosa que el plan ya presentado el año 2013 por el expresidente de FEDECAMARAS José Botti, denominado “Plan Progreso” y hoy actualizado por su actual presidente, Jorge Roig.

El segundo segmento burgués también ha sacado partido de la guarimba fascista. Porque ha podido legitimar el pacto con la burguesía tradicional bajo la excusa de “lograr la paz social”. Pero también para romper con la camisa de fuerza del control de cambio, lo que implica entre otras cosas, legalizar de hecho muchos capitales producto de la corrupción, aumentar el volumen de la fuga de capitales en términos legales, producir una nueva devaluación que pulveriza los salarios (si tomamos el sicad I como referencia la devaluación es del 380 %) y permitir la entrada de más bolívares para el gasto fiscal.

El costo político para la boliburguesia de la devaluación, la espectacular alza de los productos regulados y la pulverización de los salarios, se ve aminorado en gran medida por dos factores que es necesario analizar con mayor profundidad.

El primero de esos factores es el factor mediático. Mediante una brutal campaña de prensa, radio y televisión a la vez que ha denunciado al fascismo como responsable de los actos violentos y vandálicos como efectivamente ha sido, pero con el agregado que para detener esos actos y como una manera de aislar a los violentos, es necesario instalar una conferencia de paz y dialogo entre “todos los sectores” donde el valor supremo a conservar sea la “PAZ SOCIAL”. A esas mesas de dialogo en todo el país, ha asistido presurosa la burguesía tradicional auto representada por los empresarios y factores menores de la oposición política.

Mediante esta campaña desmedida y casi asumiendo que estamos en presencia de una guerra civil que es necesario detenerla no importando el costo, la boliburguesia ha logrado convencer a buena parte de la base chavista que ese es el camino correcto y ha pasado de contrabando el riguroso castigo que recibirán las clases trabajadoras y explotadas con el gran paquete de ajustes económicos que caerá sobre sus espaldas producto de sus acuerdos con la burguesía tradicional.

Este gran despliegue mediático no había surtido los mismos efectos de no mediar una maniobra política de gran envergadura que involucrara a los movimientos sociales y políticos afines, o sea el segundo factor que mencionamos.

Esta maniobra se empezó a implementar desde los primeros días de la protesta fascista. Como toda maniobra política de gran envergadura comprendía complejidades e implicaba riesgos.

Lo primera reacción del gobierno fue mostrase débil y casi sin respuestas frente a la inusitada violencia paraco-fascista. Era casi un dejar hacer mientras desplegaba su campaña mediática. El gobierno poco a poco empezó a movilizar pequeños segmentos de la población que lo respalda y producir pronunciamientos por la paz en esos sectores. Primero los trabajadores del petróleo, luego un sector de las mujeres, La tercera edad, campesinos e indígenas, juventud, misión vivienda, estudiantes universitarios, estudiantes segundarios, trabajadores de CANTV, ecologistas,etc.

Paralelamente se hicieron reuniones con el Polo Patriótico y otros factores políticos, como algunos colectivos y organizaciones sociales. En cada una de esas reuniones algunas abiertas, otras cerradas, u otras masivas, se buscó primero el convencer del peligro del ataque fascista y luego, el cerrar filas frente a la alternativa que presentaba el gobierno en orden a detener la violencia por medio de las “conferencias de paz y dialogo”.

La no actuación en el plano jurídico desde el inicio y la debilidad en sostener el orden público, fue uno de los grandes artífices que sirvió para magnificar la protesta y que el fascismo se entusiasmara y extendiera su violencia por demasiados días, con el consiguiente costo en vidas humanas y también en bienes materiales tanto públicos como privados.

Hoy la boliburguesia tiene otra situación. Maduro ha salido bastante más fortalecido y legitimado en las bases chavistas. La encarcelación de Leopoldo López era un sentir de los sectores populares desde hace mucho tiempo, al igual que la actuación contra el para alcalde de San Cristóbal. El gobierno se muestra con un respaldo mucho más cohesionado y ha logrado encuadrar a sus bases principales en el discurso de que la “paz social”. Es un logro muy apreciado se hace creer que se ha logrado disminuir la violencia por medio de estos diálogos que implican “sacrificios para todos”.

Poca gente le presta la atención necesaria al hecho que los municipios más violentos, controlados en gran medida por la derecha, por medio de alcaldías y aupados por la prensa y las redes sociales de la derecha, fueron rápidamente controlados en cuanto se usó una fuerza disuasiva y de contención necesaria para restablecer el orden público.

Este dejar hacer del gobierno en materia de orden público, hizo que la situación se desbordara en territorios controlados abiertamente por los paramilitares de la derecha, en su mayoría importados desde Colombia seguramente con los mismos dólares preferenciales que facilitó el gobierno, pero eso ya es materia de otro análisis.

El carácter subordinado de la boliburguesia en relación al imperialismo chino y otros factores imperialistas

Volviendo sobre los aspectos económicos que aquí nos interesa tocar, podemos decir que en un escenario internacional y nacional signado por un aguda lucha de clases, la burguesía local en cualquiera de sus segmentos, fiel a su naturaleza y composición eminentemente subordinada a los intereses de los imperialismos, ante su incapacidad manifiesta para “desarrollar” el capitalismo a nivel nacional, está alineada en la nueva repartición del mundo y los mercados en que nos encontramos a nivel global.

La boliburguesia se acerca y apoya en la penetración de China como nuevo imperialismo, donde este ya ocupa el lugar de segunda economía a nivel mundial. Y con China se establecen no solo convenios de intercambio comercial y tecnológico, como le gusta exponer a los medios de comunicación públicos, sino una deuda externa que supera ya los 50 mil millones de dólares.

Deuda con China

La deuda de Venezuela con China asciende a 53,3 millardos de dólares desde que en 2007 se constituyó el Fondo Chino para financiar proyectos en diversas áreas.
El endeudamiento se compone de 36 millardos de dólares prestados a la República en cuatro tramos, la renovación del quinto por 5 millardos de dólares adicionales negociados en julio del año pasado, 4 millardos para ejecutar proyectos en la faja petrolífera del Orinoco, 2 millardos como línea de crédito para la compra de materiales y 300 millones para Pequiven. Los últimos tres se cuentan como préstamos a Pdvsa, no al Estado.

Del total, según el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, se han cancelado 20 millardos de dólares. Los 33,3 millardos restantes representan 24,4% de la deuda pública externa que llegó a 111 millardos en el segundo trimestre del año pasado.

Durante 2012, el Ejecutivo gastó 3,6 millardos de dólares, 42,8% del total de compras a China, en máquinas y aparatos, materiales eléctricos, aparatos de grabación y reproducción de sonido, imágenes y televisión, así como sus partes y accesorios. Para 1998, el Gobierno importó 6,4 millones de dólares en los mismos productos, lo que representó 24,7% del total en ese año, según el Instituto Nacional de Estadística.

979 millones de dólares se desembolsaron en 2012 para metales como zinc, estaño, fundición, hierro y acero, cobre, níquel, aluminio y plomo. La importación de estos materiales parece prioridad gubernamental, pues solo en el primer trimestre de 2013 se contabilizaron 540 millones de dólares, cuando en 1998 apenas llegaba a 2 millones.

El año 2013 se invirtieron 939 millones en material de transporte, de los cuales 734 millones de dólares se gastaron en automóviles, cifra que llegó a 79 millones en el primer trimestre de 2013.

Las exportaciones para 1998 alcanzaban 4.820 dólares, cifra que creció hasta 422 millones de dólares en 2012; 8,6 millones de veces más.
Durante los primeros cuatro meses de 2013, Venezuela exportó 626.000 barriles diarios a China. A pesar de vender 754.000 barriles a Estados Unidos durante el mismo período, se espera que las ventas de crudo a la nación asiática alcancen el millón de barriles en los próximos dos años.

Del total, se venden 300.000 barriles para pagar la deuda que mantiene Venezuela por créditos que Pekín ha otorgado en los últimos años.
En 2013. Para el primer cuatrimestre de ese año, las importaciones desde China sumaron 2,6 millardos de dólares, un crecimiento de 51,05% frente a los 1,7 millardos de igual período de 2012.

En 2013, además de los metales comunes, lo que más fue importado desde China son 992 millones de dólares en máquinas y aparatos eléctricos, 127 millones en textiles y manufacturas, más del doble de lo que se importó en los primeros 4 meses del año 2012, unos 51 millones de dólares.

Relación en crecimiento. Con estas cifras, China se ha consolidado como el segundo socio comercial de Venezuela, según una nota de prensa del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela.

En 2012, 15% de las exportaciones de Venezuela fueron absorbidas por el mercado chino, mientras que 17% de las importaciones provinieron del país asiático.
El comercio bilateral creció de 350 millones de dólares en 2000 a 23 millardos de dólares en 2012, al sumarse el comercio petrolero. Además, Pekín ha otorgado 41 millardos de dólares en financiamiento a Caracas y la colaboración “estratégica” entre ambos países está expresada en más de 300 acuerdos de cooperación.

Toda esta situación refleja una realidad que sumada a otros endeudamientos como en el caso de Rusia nos da un panorama más global.

Otros financiamientos

El Gobierno ha buscado financiamiento en otros países y uno de ellos ha sido Rusia, que ha otorgado 7 millardos de dólares. En 2011 se acordó con esa nación una línea por 4 millardos para la inversión militar. Ese préstamo todavía se encuentra en ejecución, pues hasta el tercer trimestre del pasado año se había desembolsado el 50%.

Para aumentar la producción y garantizar más recursos a los proyectos de la Faja, la estatal petrolera ha pactado otros créditos por el orden de los 3 millardos de dólares. Dichos financiamientos se han previsto con Gazprombank y con la empresa Rosneft. Las autoridades aseguraron que se contemplan nuevos préstamos con Rusia, que tramitará el Ministerio de Finanzas.

Por su parte Brasil demanda el pago atrasado de unos dos mil quinientos millones de dólares principalmente a constructoras brasileñas. El portafolio de estas empresas en Venezuela asciende a unos 20 mil millones de dólares centrados principalmente en los proyectos llevados adelante por Odebrecht.

El conglomerado brasileño tiene en estos momentos en ejecución la línea 5 del Metro de Caracas, la línea II del Metro Los Teques, el Sistema Vial III, del Puente sobre el río Orinoco, la Central Hidroeléctrica Tocoma, El Sistema Caracas–Guarenas–Guatire, el Cabletren Bolivariano, el Sistema Metrocable Filas de Mariches, El Segundo Cruce del Lago de Maracaibo, el Proyecto de Desarrollo Agrario Guanare–Masparro, y varios proyectos habitacionales.

A pesar de toda esa realidad, algunos sectores en Venezuela desde el campo de la izquierda, aun califican a la boliburguesia como “nacionalista”, a pesar de la clara transferencia de una porción de la renta a la burguesía internacional representada en nuevos imperialismos principalmente chino.

Los portafolios de negocios solo sumando los casos de China, Rusia y Brasil de empresas transnacionales sean públicas o privadas, ascienden alrededor de 450 mil millones de dólares en el desarrollo de esos portafolios, demostrando en la realidad concreta el carácter subordinado de la boliburguesia y su dependencia del capital trasnacional que la “izquierda” sobre todo venezolana no quiere ver.

Las últimas medidas económicas y los intereses de las y los trabajadores

Es el pueblo trabajador el que ya está pagando la crisis económica. Es que, con el acuerdo del gobierno con todas las cámaras empresariales y grupos económicos, se viene aplicando un generalizado aumento de precios de los llamados productos “regulados”, que a esta altura cada vez son menos. Hasta los medios destacan que estos aumentos pasan “agachaditos”, es decir, sin ruido y sin ser anunciados cuando muchos oscilan un 300%. El gobierno de Maduro ha decidido beneficiar a los empresarios mientras el salario se mantiene estancado y viene en caída libre su valor real.

Pero lo sorpresivo de la semana, aunque era crónica de un zarpazo anunciado, fue el estreno del nuevo Sistema Cambiario Alternativo de Divisas (Sicad II), que inició a un cambio promedio de 51.8 Bs. por dólar (una devaluación de 723% respecto al de Cadivi, y de 380% con relación al Sicad I), una megadevaluación que en los hechos termina legalizando el dólar paralelo. Los empresarios piden y el gobierno cede en toda la línea. Pero en este nuevo sistema, donde tanto el Estado como el sector privado serían oferentes en un “libre” juego de “oferta y demanda”, la realidad es que quien está soltando los dólares es el propio gobierno, bajo un mecanismo que lo termina beneficiando para cubrir los déficits fiscal y de cuenta corriente. Hasta Wall Street recibió con entusiasmo la puesta en marcha del sistema: “hay euforia en los primeros signos de pragmatismo del Gobierno de Maduro para enfrentar los desequilibrios macroeconómicos”, afirmaron los tecnócratas del alto mundo financiero de la liberación económica.

Si tomamos los 12 puntos planteados por Lorenzo Mendoza, al inicio de los pactos del gobierno con la derecha, vemos cómo se van cumpliendo varios de los puntos planteados por el representante de la burguesía tradicional a casi un mes de la primera reunión.

1. aumento de los precios de los productos regulados: Ya decretado.
2. Terminar con el control cambiario y la ley de ilícitos cambiarios: Ya decretado
3. Revisión de la productividad en las empresas del área social: Ya decretado y nombrado el hermano el hermano de Diosdado Cabello, José David Cabello al frente del Ministerio de Industrias con este fin.
4. Honrar la deuda en divisas que tiene el Estado para que el sector productivo pueda pagarle a los proveedores internacionales y reactivar las líneas de crédito: Ya decretado y cumplido en el caso de las aerolíneas
5. Considerar la implementación de un programa que conecte a la juventud venezolana con el empleo formal y de calidad: Ya decretado. El gobierno considera un programa anunciado por Maduro en el poliedro en reunión con jóvenes estudiantes de enseñanza media, para vincular los liceos técnicos con empresas con salarios por debajo del sueldo mínimo.

De todos los puntos planteados por el empresariado estos son los más importantes y sobre los que ya se ha decretado su implementación. No hay que ser analista para entender el chantaje de la derecha.

Debido a lo acotado del mercado nacional y a la imposibilidad de ampliar la base acumulativa de capital por la vía de la producción, la burguesía se vuelca al especulativo negocio de la importación de toda clase mercaderías de consumo y para abandonar en parte esta política, en forma descarada plantea ampliar la explotación de la mano de obra rebajando los salarios y subiendo los precios sobre todo en el campo de los alimentos.

Es el precio que debe conceder la boliburguesia para seguir haciendo sus negocios de transferirse una porción de renta por medio de contratos otorgados por el Estado en la ejecución de obras civiles y sociales y también mediante el manejo del comercio exterior sobre todo en el tema energético y crediticio. Esa es la esencia verdadera de este virtual nuevo pacto de Punto Fijo entre la burguesía y la boliburguesía, denunciado pero tan pocas veces explicado.

Así las cosas, podemos concluir que la fulana Conferencia de Paz y dialogo impulsada por el gobierno y respaldada por los empresarios, la boliburguesia, la iglesia y una mayoría relativa de factores políticos pequeño burgueses, no representa los intereses de las y los trabajadores, pobres y explotados de la ciudad del campo de Venezuela, de sus organizaciones sociales, movimientos de base, comunidades indígenas, pescadores, campesinos, sin casa, cesantes, jóvenes estudiantes, juventud popular, artesanos, profesionales jóvenes, pequeños y medianos productores y a la inmensa mayoría de la población de Venezuela, independiente de su posición política y de su adhesión o no al gobierno encabezado por Nicolás Maduro.

Producto de estas conferencias, el pueblo solo tendrá la paz de los ricos y poderosos que no es otra que la más despiadada explotación bajo la cubierta que avanzamos a ser ya no la Venezuela socialista de la que hablara Chávez, sino la “Venezuela potencia” (capitalista) como le gusta hablar al gobierno.

Ante esta situación, no queda otro camino a la clase obrera y al pueblo pobre y explotado de la ciudad y el campo, que emerger como tercer sujeto en esta lucha reconquistando su independencia de clase y plantearse como alternativa real de poder y disputar el mismo, a las dos alas burguesas hoy concertadas en lo fundamental y enfrentar resueltamente al ala paraco-fascista burguesa que pretende tomar atajos para abrirle el camino al imperialismo norteamericano.

El tercer sujeto político

Una cosa es decirlo y otra muy distinto hacerlo en forma práctica en medio de una aguda lucha de clases. No es misterio el fenómeno de dispersión, atomización y negación de la teoría revolucionaria que sufre un gran número de organizaciones que se reclaman revolucionarias.

En primer lugar, nos encontramos con una ausencia de cuadros políticos teóricos, capaces de emplear las herramientas teóricas más avanzadas de la clase obrera, leer de acuerdo a ellas la realidad e interpretarla de acuerdo a los intereses de clase proletaria. Muchas organizaciones que se denominan “marxistas”, no hacen otra cosa que repetir viejos esquemas, elaborar un programa basado en abstracciones y sin un vínculo real con la clase obrera y el pueblo pobre y explotado de la ciudad y el campo. Otras organizaciones se plantean desde el espontaneísmo y del asambleísmo más absoluto, negando el papel de los sectores más avanzados de la clase obrera e introduciendo en las masas, el post modernismo a la hora de plantearse la elaboración y la acción de clase.

La inmensa mayoría de las agrupaciones de izquierda, no cuentan en sus filas con militantes que conozcan el tema económico, que desnuda el sistema capitalista y por lo tanto quedan estas agrupaciones ciegas a la hora de las propuestas y la elaboración de tácticas, estrategias, definición de alianzas y trabajo efectivo en el seno de las masas.

Un grupo inmenso de organizaciones sociales y colectivos políticos, hace ya mucho cayeron en el clientelismo político y muchos de ellos son ciegos seguidores de cualquier iniciativa que proponga el ejecutivo renunciando con ello a su independencia de clase.

También existe la tendencia en un buen número de organizaciones en ver los problemas solo de forma temática y sectorial, desvinculando las luchas conjuntas de los sectores y negando de esta forma la interconexión dialéctica de la lucha de clases.

Otro factor negativo para la conformación del tercer sujeto, es que en términos generales un buen número de la juventud militante de diversas y variadas organizaciones, ha sido captada para trabajar en los organismos del Estado, fundaciones, corporaciones e instituciones estatales, municipales y locales. De esta forma están condicionados por tiempo disponible, por el trabajo que realizan y también por ser esta su fuente de ingresos.

Esta misma juventud militante, en su mayoría no viene de un proceso de lucha aguda de clases y si de un proceso motivador y movilizador entre tendencias que en su prédica y en su práctica, niegan la existencia misma de las clases o llaman abiertamente a una conciliación de las mismas.

Otro factor negativo es la existencia objetiva de un partido (psuv) que es burgués en su orientación general y en su dirección, pero sin embargo policlasista en su composición y donde conviven tendencias, pero que sin embargo solo se plantea como un ente movilizador hegemónico dentro de la izquierda en periodos electorales.
Condiciones para el surgimiento objetivo del tercer sujeto clasista

La aguda crisis social, económica, ética y política producto del complejo enfrentamiento de clases hace propicio el momento para el surgimiento del tercer sujeto social y político desde la clase obrera y el pueblo pobre y explotado de la ciudad y el campo.

Se acumulan cientos de miles de contradicciones con la dirigencia boliburguesa. Las continuas devaluaciones no hacen otra cosa que pulverizar los salarios de millones de trabajadores de todos los sectores. La falta de productos de primera necesidad hace crisis sobre todo en los sectores populares y de clase media baja. La ineficacia y la mala gestión en casi todos los sectores, es causa de malestar generalizado dentro de la población. La educación sigue siendo una educación al servicio de los poderosos. La cultura reinante estimula el consumismo y el despilfarro siendo la corrupción vista inclusive como una de las salidas más rápidas de pobreza.

Aunado a lo anterior, encontramos como ha crecido el crimen organizado y la delincuencia, estimulada por el nulo control sobre los miles de paramilitares colombianos en una virtual invasión paraco-fascista. El negocio de la seguridad pasa a ser uno de los más rentables de Venezuela, mientras crece el micro tráfico y el consumo de drogas sobre todo en los sectores juveniles de las zonas populares.

Ha surgido al amparo de la inacción del gobierno, pero también de los partidos y movimientos de izquierda, quienes tenían la obligación de proceder, una autentico sector juvenil de la derecha fascista perfectamente organizado y que empieza a penetrar las zonas populares ante la falta de expectativas y los problemas no resueltos.

A pesar de todo lo anterior, hay una amplia franja de la clase obrera y el pueblo pobre y explotado de la ciudad y el campo, que sigue creyendo en la revolución posible, en el socialismo revolucionario y en la trasformación del mundo de la explotación, en el mundo de la felicidad plena. Este sector chavista y no chavista, lentamente empieza a despertar de su letargo y a creer que si no son ellos mismos quienes produzcan los cambios, nadie los hará por ellos y comienzan por juntarse.

Las condiciones por tanto para el surgimiento de este tercer sujeto en medio de la lucha de clases, están dadas y existen objetivamente más allá de las lecturas que podamos tener al respecto.

La primera gran tarea de quienes se reclaman revolucionarios, es propiciar la unidad de todas las organizaciones sociales y políticas revolucionarias en medio de este cuadro de aguda crisis, bajo un marco común desde el punto de vista de la lucha concreta por sus reivindicaciones primero, para luego hacerlo bajo un marco teórico de nuevo tipo.

La unidad de los revolucionarios no es algo que se decreta ni se impone desde fuera de la lucha de clases y es por eso que cobra vital importancia, el rescate de la iniciativa de los Consejos Populares Revolucionarios.

Esta iniciativa tiene la importancia que surge desde la base del pueblo pobre y explotado al que lentamente se va sumando la clase obrera y sus organizaciones, unidos en la lucha contra el fascismo paramilitar y la defensa de la territorialidad y soberanía, fuertemente amenazadas por la invasión paramilitar sobre todo en los Estados fronterizos con Colombia siendo el Táchira, el más importante.

Pero debemos ser claros en decir que si los Consejos no pasan de ser un instrumento para enfrentar la coyuntura de la asonada paraco-fascista, fracasaran rotundamente y solo serán otro intento abortado justo en el momento de nacer. Es por eso que a los puntos ya nombrados, las organizaciones y asambleas de los consejos deben sumar todo el conjunto de reivindicaciones contenidas por todos los sectores e involucrar en esta iniciativa, a la mayoría de la población organizada en primer término.

Es claro para nosotros que los Consejos no pueden ser solo la suma de organizaciones ni tampoco la suma reivindicativa de cada sector en un ejercicio estéril de democratismo. Para nosotros los Consejos deben ser la síntesis de todo el acumulado histórico de lucha del movimiento social, pero también la instancia de elaboración teórica, política y de síntesis que le de dirección política a la lucha revolucionaria del pueblo organizado y en lucha por la revolución socialista largamente postergada. Esto solo estará completo en la medida que se sume a esta iniciativa la clase obrera y que se ponga necesariamente a la cabeza de un movimiento de esta envergadura.

Los revolucionarios y principalmente los guevaristas, deberemos hacer un esfuerzo supremo por contribuir en esta titánica construcción. Para ello nos preparamos en todos los terrenos. Una de las aportaciones importantes tiene que ver con la forma de sentir y de hacer la política.

Hemos constatado en corto tiempo la evidencia de las viejas formas de hacer política, donde la conspiración se impone al debate leal, franco y abierto. Donde la formalidad trata de reemplazar al contenido y donde las políticas de alianzas, se basan más en afinidades de corte personal, que en síntesis de elaboración colectiva y clasista. Son los viejos esquemas que tratan de ganar espacios a pesar de haber mordido la derrota tantas veces.

Otra tendencia que hemos podido observar es la indecisión. El estar siempre con un pie adentro y otro fuera, pasando por alto el examen que todos los días debemos dar ante las masas en el sentido de orientar sus luchas y sus posturas políticas. Esto último es de suma importancia pues encierra la renuncia a ser parte de una vanguardia y raya con el oportunismo.

Los Guevaristas nos planteamos claramente en relación al gobierno, a la burguesía tanto tradicional como la de nuevo tipo llamada boliburguesia.

En relación al gobierno, decimos que si bien reconocemos el hilo constitucional de un gobierno nacido de un proceso de ascendencia de la lucha de clases, este sin embargo, fue producto de una combinación policlasista de acuerdos.

Paulatina, pero inexorablemente, ha tomado el rumbo de un gobierno que representa principalmente los intereses de la boliburguesia y busca llegar a acuerdos estratégicos con la burguesía tradicional en orden a mantener bajo un paraguas de masas, el viejo Estado capitalista de explotación alineado fuertemente con capitalistas transnacionales.

La orientación del gobierno no es revolucionaria y por lo tanto no es socialista. En el mejor de los casos el gobierno se plantea una de las variantes socialdemócratas en su fase liberalista, abandonando a grandes pasos el keynesianismo de los primeros años producto de la crisis sistémica del capital a nivel global.

Desde este punto de vista, los guevaristas no estamos ni estaremos en alianza alguna con el gobierno, ni dentro de las alianzas que lo respaldan en forma subordinadas como es el caso del casi fenecido Polo Patriótico sin capacidad de maniobra y sin convocatoria.

Afirmamos que el enemigo principal sigue siendo la burguesía en cualquiera de sus segmentos; sea fascista, tradicional o boliburguesia y dependerá de los acentos, las fortalezas o debilidades en lo táctico y estratégico, aprovechar cualquier fisura o contradicción interburguesa, para producir un avance en los objetivos revolucionarios y el ritmo en que se desarrolle la lucha de clases en relación a la clase obrera y el pueblo pobre y explotado de la ciudad y el campo.

Nos pronunciamos abiertamente por la conformación de un gran partido revolucionario de la clase obrera y el pueblo pobre y explotado de la ciudad y el campo, que sea la síntesis teórica, política y practica de todo el acumulado histórico de la lucha por la revolución socialista en nuestra patria, Latinoamérica y el mundo.

Nos pronunciamos decididamente por impulsar la más amplia unidad de las organizaciones políticas y sociales en lucha por conformar un verdadero Poder Popular, que impulse la lucha reivindicativa y política de la clase obrera y el pueblo explotado y pobre de la cuidad y el campo, que se plantee el cambio del sistema capitalista y por la revolución socialista.

Exigimos en estos momentos como elementos básicos de un plan de lucha mucho más amplia las siguientes reivindicaciones:

Un aumento general de sueldos y salarios que recupere su depreciación por la inflación y las devaluaciones en orden al 150 % de aumento inmediato y por su reajuste mensual en relación a la inflación y por un salario mínimo que alcance para cubrir la cesta familiar de 5 personas.

Por el empleo productivo bajo condiciones de derecho colectivo. Eliminación inmediata del trabajo eventual o tercerizado.

Mantener la inamovilidad laboral fuertemente amenazada por los acuerdos interburgueses entre gobierno y empresarios.

Regulación inmediata de los productos de la cesta básica que proteja el salario y posibilite la alimentación de la clase obrera y de los sectores populares.

Control ciudadano institucional de todos los centros de la producción y el abastecimiento.

Detener inmediatamente la entrega de dólares a todas las empresas que han participado en la fuga de capitales a costa de obtener estos a precios depreciados del Estado.

Por la discusión inmediata de todas las contrataciones colectivas vencidas o por vencerse, y el reconocimiento salarial por todo el tiempo de retraso en las mismas.

Cárcel y confiscación de bienes a los que saquearon las reservas internacionales con empresas fantasmas, documentos falsos y triquiñuelas, y también para todos los funcionarios de gobierno que fueron necesarios cómplices para producir las estafas y fraudes y que les dieron apoyo. Hacer publica finalmente la tan anunciada lista de las empresas que desfalcaron al Estado con contratos falsos o empresas de maletín.

Cárcel inmediata para todos los autores intelectuales y materiales de los asesinatos propiciados por la acción fascista y a todos los cooperantes dentro de las instituciones del Estado.

Expulsión inmediata y confiscación de bienes a todos los paramilitares que hacen vida en los Estados fronterizos con Colombia y en el resto de los Estados del país.

A nuestro juicio estas medidas y otras, son básicas para detener la grave crisis que vive la clase obrera y el pueblo explotado y pobre de la ciudad y el campo y poder iniciar un verdadero y sincero dialogo con el pueblo. No solo entre quienes provocaron la crisis y sus cómplices tanto dentro como fuera del gobierno.

De no tomarse a tiempo las medidas necesarias, la clase obrera y el pueblo pobre y explotado de la ciudad y el campo, no tendrán paz verdadera y muy por el contrario, seguirán siendo víctimas de la criminal burguesía parasita ahora con la complicidad del gobierno, hasta que estos se cansen y den al traste con la burguesía, la boliburguesia, la burocracia y todo embaucador de oficio que se presta para mantener el régimen de explotación.

 

¡¡¡Contra el fascismo y el reformismo, todo el poder para el pueblo!!!

¡¡¡La paz de los trabajadores no se negocia, se conquista!!!

¡¡¡Adelante con todas las fuerzas de la historia!!!

Movimiento Guevarista Revolucionario

@guevariando

www.guevariando.com

guevariando@gmail.com

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *