¿Todo El Poder Para El Pueblo O Todo El Poder Para La Burguesía?

Ya ha pasado más de un mes que se activó el plan fascista burgués de ofensiva política, militar, diplomática, económica y mediática por el nuevo reparto de la renta petrolera.

Se hace necesario detenerse un instante para observar con precisión cuales son los elementos reunidos que han hecho posible la puesta en práctica de tan osado plan por parte del fascismo burgués y cuáles son sus perspectivas en el corto, mediano y largo plazo.

Una primera aproximación la encontramos en la caracterización misma del proceso bolivariano, que ya adelantáramos en nuestro documento: “Venezuela necesita una revolución de verdad”. [1]En este documento extenso planteábamos algunas tesis que al pasar del tiempo, se reafirmaron como correctas.

Pero a veces la urgencia del momento requiere entregar un análisis más cercano sobre los fenómenos que acontecen en Venezuela y es por eso que se realiza esta reunión de urgencia de nuestra Dirección Nacional.

El plan burgués y el plan fascista burgués.

Podemos visualizar que el enemigo de clase está situado sobre dos vertientes capitalistas claras: el plan burgués y el plan fascista burgués.
En el primer vértice encontramos a los empresarios y a los factores políticos que hacen vida en la llamada MUD.

Este sector si bien adversa al gobierno, reconoce que con él ha ganado ingentes recursos por medios de las asignaciones de divisas, créditos y el manejo general de la finanzas y del comercio interior y exterior.

La presión entonces sobre el gobierno, es para que empujado por las circunstancias, termine de deshacerse de todo el legado de Chávez y dé los primeros pasos para llevar adelante una economía capitalista abierta de libre mercado y de esta forma, este sector pueda beneficiarse de dichos pasos. Desde este punto de vista la guarimba desarrollada en el último mes, es netamente provechosa desde todo punto de vista y sentó un precedente en orden a sentar a conversar al gobierno sin agenda previa, pero imponiendo sus reivindicaciones como clase dirigente expresadas sucintamente en el documento de doce puntos presentado al país por el empresario Lorenzo Mendoza.

El Otro vértice es el plan fascista burgués impulsado por el sector más radical de la oposición donde confluyen sectores fascistas, narcoparamilitares, sectores defenestrados de las fuerzas armadas y amplios sectores de clase media. Este plan sostenido principalmente por los partidos primero justicia y voluntad popular, busca canalizar el descontento social impulsado por una política económica errática y llena de desaciertos y apurar el término del ciclo bolivariano y de esa forma, erigirse como nueva clase gobernante conquistando su independencia en relación a la burguesía tradicional.

Desde este punto de vista, las guarimbas no solo representaban un abierto y subversivo desafío al gobierno de Maduro, sino que también se planteaban un pulso de liderazgo en relación a la burguesía tradicional y asumir la representación de sus propios intereses de clase en la política nacional.
Los elementos que entrega la realidad objetiva, más allá de las naturales pasiones por los momentos dramáticos vividos en días pasados, nos debe llevar también a realizar un análisis de los pasos dados por el gobierno y caracterizar de debida forma quien o quienes, son en definitiva los que tienen el poder real más allá de Maduro y que hoy son gobierno.

Afirmamos aquí más allá de toda duda aunque sea mínima, que estamos en presencia de una nueva clase social nacida del seno de la pequeña burguesía que emergió como núcleo dirigente por allá en 1999 al amparo del proyecto revolucionario.

Este nuevo sector social, no es otra cosa que un nuevo segmento de burguesía, nacido al calor de la administración del Estado y de los grandes y no siempre visibles negocios desarrollados por esta burocracia.

A este sector se le ha denominado asertivamente Boli burguesía. La Boli burguesía no es otra cosa que el conjunto de factores emergidos de la burocracia estatal que mediante una serie de subterfugios primero y de grandes negocios después, han logrado amasar inmensas fortunas al amparo de la existencia de un gobierno que se reclamó revolucionario.

Desarrollo de la acción fascista

El desarrollo de los acontecimientos y los miles de sucesos que ocurren a diario, tienden a taparnos los ojos y no nos dejan ver muchas veces el trasfondo de las situaciones.

Es así como el 4 de febrero, una joven estudiante denunciaba haber sido víctima de una violación al interior de la ULA lo que motivó el inicio de la revuelta en el Estado Táchira. La victima en cuestión nunca apareció ni fue presentada denuncia alguna al respecto.Luego el 14 de febrero en el marco de manifestaciones de ambos bandos en disputa en el centro de Caracas, fueron muertos por arma de fuego un opositor y un miembro destacado de los colectivos del barrio 23 de Enero.

El presidente Maduro aseguró al país que ambos fueron muertos por la misma arma de fuego y aquí surge la interrogante, pues fueron puestos a disposición del ministerio público y encarcelados siete miembros del organismo de inteligencia SEBIN por estos hechos. Este organismo tenía como instrucción supuesta su acuartelamiento ese día, pero es evidente que un grupo no cumplió dicha orden y fueron filmados y fotografiado mientras disparaban.

Si aceptamos los dichos del presidente, que ambos muertos iniciales, tanto el opositor como el miembro de los colectivos, fueron muertos por la misma arma accionada por el SEBIN como se presume y es vox populi, debemos preguntarnos quien efectivamente estaba detrás de esta trama conspirativa que buscaba desencadenar las furias contenidas de ambos bandos provocados con estas muertes a desarrollar acciones de otra envergadura.

Si bien es cierto los efectos no fueron los esperados, de todas maneras se desencadenó la serie de actos y acciones contempladas en el plan desestabilizador y se trancaron calles y avenidas de las principales ciudades del país siendo su epicentro el Estado Táchira y su capital San Cristóbal, la cabeza de playa de todo el plan golpista.
Este Estado tiene la particularidad de la actuación impune de las bandas paramilitares colombianas desde hace años. No es ningún misterio el pacto y negociación establecido en la zona por el ex gobernador Ronald Blanco la Cruz, con estas bandas para poder gobernar y la complicidad de la policía y la GNB de la zona.

En los Estados del Táchira, Mérida y Zulia, hay una amplia red de los grupos paramilitares colombianos vinculados con el contrabando de gasolina, de alimentos, medicamentos y de otras mercancías que terminan en los centros comerciales, supermercados y centros de abastos alimentarios de Cúcuta y Bucaramanga.
Esos grupos paramilitares son ejércitos privados de los ganaderos, de opositores fascistas, de funcionarios ultraderechistas, de especuladores con divisas y de poderosos comerciantes de origen colombiano que trabajan en llave con las mafias venezolanas.

Los grupos más caracterizados en la actualidad, con amplia presencia en San Cristóbal, Mérida, Maracaibo, Rubio, La Fría, el Vigía, el sur del Lago, son los Rastrojos, los Urabeños, Las Águilas Negras y las Autodefensas del Norte.

Los Rastrojos es una organización integrada en su gran mayoría por ex militares, ex policías y ex agentes del Das. Han sido organizados por la policía metropolitana de Cúcuta y por las guarniciones militares de la región. Trabajan con jóvenes de San Antonio, San Cristóbal y Rubio. En la actualidad tiene una red de 500 integrantes y los coordina un ex capitán de la Dijin colombiana. El actual alcalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez Paris, recibió un millón de dólares de los Rastrojos en la pasada campaña electoral que lo escogió como burgomaestre de la capital de Norte de Santander.

Los Urabeños son controlados por el narco y Para Don Mario, quien desde la cárcel, con el apoyo de la policía, la guardia penitenciara y del ejército, dirige todas las operaciones de narcotráfico y extorsión en el área metropolitana de Cúcuta. Son cerca de 700 integrantes, coordinados por un ex capitán del ejército que trabajo para Jorge 40, actualmente en cárceles federales norteamericanas.

La Autodefensas del Norte, que recoge los paramilitares de alias Visaje y del Iguano, autor de terribles masacres en hornos crematorios en Villa del Rosario, es coordinado por alias Chang, un paraco de Medellín, antiguo miembro de la policía, quien trabaja en llave con altos oficiales de la policía metropolitana de Cúcuta, con oficina en una lujosa residencia de Parques Tres de Cúcuta, en la que es frecuente encontrar a los encargados de los “derechos humanos” de la policía. Tiene una red de 380 miembros, que despliegan sus labores asesinas en el Catatumbo.

Las Águilas Negras están integradas por ex soldados profesionales del Ejército. Son cerca de 200 integrantes y están dedicados al entrenamiento militar y terrorista de elementos civiles.
Estos cuatro grupos reciben un apoyo muy fuerte de los senadores conservadores de Norte de Santander, Clavijo, Corzo y Barriga, al igual de otros caciques de la politiquería santista.

Con el avenimiento de la guarimba, esta cifra extra oficia paramilitar se ha incrementado a cerca de 4500 miembros y en coordinación con los jefes políticos locales de Voluntad Popular principalmente.
Estas bandas controlan cooperativas de todo orden, empresas de transporte, comercio y varios centros de distribución de combustible. Además ellos controlan los pasos ilegales o las llamadas “trochas” que en un número cercano a las 100 existen en el Estado que deslinda con Colombia.

De ellos es el negocio de distribución y tráfico de drogas, los secuestros y la extorsión abierta o encubierta, situación que en ningún caso pudo desarrollarse sin el visto bueno o la vista gorda de las autoridades, tanto policiales como municipales y estadales.

Mientras la protesta se extendía por los sectores de clase media y arreciaba el plan desestabilizador en sus faces mediáticas internacionales y nacionales, el plan político y de masas en las urbanizaciones y en las universidades con la esperanza de extenderse hacia un estallido en los barrios, el gobierno y demás actores diseñaban sus estrategias para enfrentar la situación en su conjunto.

Demás está decir que la política no es más que la manifestación de la lucha de clases y si queremos entender tal situación, deberemos mirar cómo estas clases ordenaron su estrategia en la actual coyuntura.

Desde la nueva burguesía gobernante la situación se analizó sobre la sobrevivencia de una buena parte del modelo actual de distribución de renta, ajustando esta distribución con la burguesía tradicional venezolana, de tal forma que se instaló una conferencia de dialogo y paz donde se integró principalmente a los empresarios y sus demandas. También se invitó a los partidos de oposición a integrarse, pero estos mantuvieron la distancia oliendo de que se trataba y porque además estaban representados por los empresarios y muchos personajes “díscolos” de la derecha.

La instalación de esta mesa de diálogo y acuerdos con los empresarios al gobierno le vino como anillo al dedo. Por una parte legitimaba ante las masas la alianza de nuevo tipo con la burguesía tradicional como necesaria para “conseguir la paz social” y por otra parte, dejaba aislado al grupo más extremo de la derecha fascista.
Cohesionó su aparato interno y de las FANB, lo depuró, diseño planes específicos por sector.

Con las masas fue cauteloso. Empezó por movilizar a pequeños grupos por sectores específicos; dueñas de casa, CANTV, misión vivienda, campesinos, tercera edad, jóvenes, estudiantes, obreros petroleros, etc. Buscando no crear cansancio y no agotar el acumulativo de la movilización.

En el plano del orden publico aposto por el desgaste de la masividad de la protesta y al agotamiento de quienes sostenían principalmente la protesta. Las primeras acciones de contención parecían venir de un gobierno débil y sin plan de acción pero eso era lo aparente.

Este escenario lo desarrolló mientras emprendía su ofensiva diplomática y poco a poco mientras la protesta sumaba muertos de ambos bandos y algunos guardias nacionales por la violencia paramilitar, el gobierno afinaba la inteligencia y el despliegue efectivo de funcionarios leales en varios Estados y esperaba el mejor momento para asestar los golpes judiciales.

Una vez que la protesta perdiera masividad en las capas medias confundidas por la falta de liderazgo y la inusitada violencia delincuencial, el gobierno empezó un ordenado despliegue de fuerzas y recursos de orden público y también preparó la artillería jurídica contra algunos personeros y alcaldes de oposición extrema.
Todo esto se hizo en forma paralela con la instalación de mesas de dialogo nacional y regional en distintas áreas.
Los primeros resultados de estas mesas de dialogo se hicieron públicos con el alza de varios productos por “consenso” [2] Consenso que no existió con los sectores que sufrirán el ajuste de estos precios.

Así ya avanzado Marzo, teníamos a una Guarimba debilitada en su masividad, los sectores populares no se habían sumado y el gobierno avanzaba en medio de una fructífera negociación con la burguesía tradicional.

¿Porque decimos fructífera negociación? Porque al final de lo que se trata es de un ajuste en la repartición de la renta petrolera entre la nueva burguesía gobernante y la burguesía tradicional representada por los empresarios en forma directa sin intermediarios políticos. (véase los doce puntos de Mendoza).
Estos son los 12 puntos que propuso Mendoza:

1. Incrementar la producción nacional para combatir la escasez y las colas. El sector privado debe recibir los insumos y las materias primas en forma oportuna y suficiente. El Estado debe garantizar y crear las condiciones para que esto sea posible: En otras palabras asegurar dólares para la burguesía y facilitar toda tramitación.
2. Sustituir importaciones públicas y privadas para hacer realidad el “Hecho en Venezuela” y favorecer el ahorro de las divisas del país. Que sea la burguesía tradicional quien produzca.
3. Revisar la situación real de las empresas estatales y sus niveles de producción. Para que estas sean privatizadas.
4. Evaluar medidas y acciones que involucren al Estado y al sector privado en la atención de los grupos vulnerables en materia de seguridad alimentaria
5. Asegurar un sistema de acceso a las divisas dinámico, transparente y eficiente que impida la interrupción de la producción. Sicad II
6. Honrar la deuda en divisas que tiene el Estado para que el sector productivo pueda pagarle a los proveedores internacionales y reactivar las líneas de crédito, no sólo para sostener la producción sino además aumentarla. Más dólares
7. Combatir la inflación y la escasez, consecuencia de una intervención del Estado que se ha traducido en congelamientos de precios por tiempos prolongados que han desestimulado la producción nacional. Es urgente un sistema de formación de precios que estimule la producción, para que las familias venezolanas tengan abastecimiento total y a los mejores precios de las marcas que prefieran, como ocurre en Brasil, China y en la gran mayoría de los países. Aumento general de precios que castigue el sueldo de los trabajadores

8. Analizar las causas macroeconómicas y microeconómicas de la inflación, como el financiamiento del gasto público con dinero inorgánico. Disminución del gasto social.
9. Revisar la situación laboral, de manera de acabar con el ausentismo y con la impunidad de personas que asisten a sus puestos de trabajo pero que no cumplen con sus responsabilidades o boicotean el trabajo de sus compañeros. Necesitamos un ambiente laboral productivo que permita generar nuevos empleos y recompensar a quienes hacen bien su trabajo. Terminar con la inamovilidad laboral y tener leyes de trabajo que flexibilicen el despido.
10. Considerar la implementación de un programa que conecte a la juventud venezolana con el empleo formal y de calidad. Implementar un salario por debajo del sueldo mínimo
11. Garantizar los derechos de propiedad de todos los venezolanos para que quienes inviertan en Venezuela puedan hacerlo con confianza. Asegurar la propiedad privada de los medios de producción, o sea asegurar el capitalismo.
12. Crear las condiciones para que los productos hechos en Venezuela sean competitivos con el objetivo de estimular las exportaciones no tradicionales y permitirle así al resto del mundo valorar y disfrutar de la calidad de lo “Hecho en Venezuela”. La utopía de una burguesía productora.

Si analizamos en detalle cada punto, veremos cómo el gobierno empieza a dar pasos en varios de esos puntos y los otros los deja para mejor negociar en el tiempo.
Por primera vez coinciden los intereses de la nueva burguesía en el gobierno y la burguesía tradicional fuera del gobierno. Hay puntos de acuerdo fundamentales que se ya se están implementando.

Por su parte el imperialismo como siempre apostó a dos manos. Por un lado presto toda su maquinaria para apoyar la opción fascista más extrema de la burguesía y por otra siguió apoyando a los sectores “demócratas de la oposición”. Apostó al primer grupo no porque creyera que de verdad ponían en peligro al gobierno, sino porque este accionar fascista debilitaba la gestión de gobierno y lo ponía en una nueva condición para la negociación final.

El acumulado del fascismo paramilitar

Después de un mes en la calle finalmente la protesta conducida por el fascismo tenía que ceder.
Pero deja instalado un escenario de un xenofóbico anticomunismo a ultranza no visto antes en el país. Roland Denis lo exponía en reciente artículo de la siguiente forma: “Han podido crear las condiciones para el nacimiento (proceso de laboratorio avanzado desde el año 2008 hasta acá) de una auténtica juventud de ultraderecha que ha tomado para sí las banderas de la rebeldía juvenil y hasta sus consignas, en la misma medida en que se ha desmenuzando su contracara auténticamente revolucionaria a través del adormecimiento, naturalización de la corrupción (caso del Frente Francisco de Miranda) e inyección de una cultura de la obediencia dentro de una buena parte de la juventud chavista. A este preámbulo cultural y subjetivo se suman las bisagras de orden táctico necesarias a su avance: sometimiento del resto de la oposición a su iniciativa, la sonrisa oportunista de los gremios empresariales y bancarios que por cada candelita le entra un millón de dólares más, el ordenamiento de sus estructuras paramilitares y pruebas contundentes de acción, perfecta sinergia con todo el aparataje mediático nacional e internacional, complemento del mismo con el accionar de redes sociales virtuales manejadas con pericia por núcleos de clases medias, actividad diplomática de EEUU y Europa a su favor con aliados en suramérica de peso, una base social que acepta su terror y lo ve como única salida a sus demandas materiales e indignaciones creadas por tanta corrupción. Y lo que es fundamental para estos: la neutralización de un Estado que lo ataca mediáticamente, lo denuncia, trata de bloquearlo territorialmente pero no termina de enfrentarlo de acuerdo a la actividad militar desplegada y cobrada en sangre, más bien pide diálogo. Sumemos a esto la estratégica conservación de puntas de playa territoriales bajo su control en occidente que son la plataforma estratégica básica para sus próximos pasos de expansión violenta y generación de focos de guerra que según el “plan Balboa” ya serían reconocidos internacionalmente. Obviamente sobre esta estrategia mayor hay agentes de Estado trabajando internamente para que sea posible, de hecho ningún paramilitarismo se interna en un país sin la complicidad estatal. Seguramente estos días baje la intensidad de la “rebelión guarimbera”, se hable de nuevo de “salidas democráticas”, pero dejado presente en toda su intensidad y telaraña orgánica de núcleos callejeros y paramilitares que siguen estando allí y organizando la forma y el momento de su acción e interacción con la indignación de su base social que manipulan a su favor. Tienen que bajar la intensidad porque les falló un condicionante central para el amarre de todas las bisagras necesarias a su plan conspirativo: el puente con la protesta de las bases populares y el enorme descontento acumulado dentro del “pueblo pobre”. Un asunto eminentemente de clase, o de instinto de tal, evita hasta los momentos que este puente se logre, sumada la fuerza que todavía posee la “lealtad a Chávez” como elemento simbólico antifascista por excelencia y alimento masivo de una identidad revolucionaria que no se pierde. La “rebelión del pueblo chavista” tiene un connotativo identitario de clase, de patria e incluso ideológico (la revolución socialista y el proyecto en favor del sujeto social autogobernante) que estos fascistas no han calculado al interpretar el liderazgo de Chávez y su figura desde los clásicos parámetros de las teorías de la derecha liberal sobre el líder mesiánico, el Estado, el ejército y el populismo en nuestramérica, cuya desaparición hace que muera por igual el orden que construyó. Estos fascistas-neoliberales quieren regresar a un sentido unitario de nación comandada por sus élites, típicamente europeista, que confronta por completo el sentido de patria bolivariana introducido por Chávez.” [3]

El pueblo pobre y explotado

El pueblo pobre y explotado ha visto con impotencia todo el accionar fascista. Ausente totalmente en la fijación del rumbo del proceso solo ha asistido en contadas ocasiones solo para aplaudir las decisiones oficiales.

El control sobre esta población se evidencia cada vez que existe una movilización en rechazo a las guarimbas. Estas son sectoriales, muy bien medidas, sincronizadas y acotadas en su convocatoria. Al parecer esta estrategia de movilización tiene que ver con varios elementos que es preciso tomar en cuenta.

Lo primero que salta a la vista es la necesidad de convencer del gobierno con su estrategia de paz con el resto de la burguesía como la única salida posible. Un segundo elemento es que no se genere en la movilización ningún sector díscolo o que presione por otras salidas. Un tercer factor es que estas movilizaciones no se desborden y no entren en conflicto con las clases medias que se han mantenido en la calle.

En todo momento se ha tratado de mantener el control de la situación en relación a las masas.
De todas formas crece la indignación frente al crimen evidente del fascismo, pero también crece la frustración y la rebeldía frente a medidas y paquetes anti populares. El evidente desabastecimiento, el alza permanente en los precios de los productos y la falta de respuesta del gobierno a este fenómeno, ya no puede ampararse solo en la famosa “guerra económica”, guerra en todo caso librada desde dentro del mismo gobierno, que aún no termina de explicar donde fueron a parar 30 mil millones de dólares entregados a empresas de maletín por Cadivi.

Crece la impotencia, pero también crece la rebeldía y empieza a despuntar el nacimiento de una nueva autonomía del movimiento social y revolucionario.
No es ningún misterio que existe todo un tejido social corrompido y clientizado y tarifado que renunció hace mucho a su origen y misiones. El Estado se encargó de enmarañar a estos sectores dentro de la burocracia y hacerlos cada vez más obedientes a los designios burocráticos. Una buena parte de la juventud revolucionaria fue sumergida en micro instancias de supuesto poder y absorbidas por estas telarañas. Hasta las tuiteras y tuiteros han tratado de encuadrarlos dentro de una maquinaria de propaganda estatal mediante registros y otras instancias.

Lo mismo ocurrió con los partidos y movimiento que se reconocían de izquierda y se creó el GPPSM instancia política social subordinada en alianza con el partido gobernante.

Fuera de esta instancia existen cientos de organizaciones sociales y políticas, muchas de ellas territoriales o sectoriales, que hacen un tejido social a veces difícil de definir, pero que sin duda tiene una identidad de clase y una cultura que podríamos llamar de resistencia.

Es a partir de allí que se empieza a construir una nueva herramienta histórica de los movimientos sociales y políticos de resistencia al capitalismo y que fervientemente creen en la necesidad de profundizar este proceso.

Es la gente humilde, sin afanes de protagonismo, ni de insertarse dentro de las burbujas de micro poder creadas para atraparlos, son los de siempre, los sin rostro, los nadie, los nunca, los sobrantes. Es ese pueblo pobre y explotado que crece y empieza por reconocerse y trata de caminar unido.
La coyuntura propició el reencuentro de nuevos y viejos luchadores y juntos haciendo un ejercicio de síntesis sobre las necesidades del presente, se pusieron por meta rescatar el concepto de soberanía y territorialidad aplicado a algo bien concreto como es la defensa integral del territorio de la virtual invasión paramilitar en el Táchira y nació el Consejo Popular Revolucionario.

Este CPR se plantea la titánica tarea, de emprender una acción autónoma de defensa y rescate del Estado más asediado por el paramilitarismo fascista. Pero más allá de esta movilización épica y lógicamente más allá de su éxito o fracaso, está la histórica acción del nacimiento sin muchas luces y sin ninguna rimbombante fanfarria, del tercer sujeto que emerge entre las dos alas burguesas que hoy se disputan y reparten el poder en Venezuela.Es el pueblo trabajador, pobre y explotado que empieza a reconocerse y comienza a dar sus primeros pasos.

Este caminar juntos contiene una invitación urgente a tomar las riendas de este camino a la juventud patriótica, a la juventud bolivariana, a la que hasta hace poco nada entendía de lucha de clases ni de revoluciones, pero que al correr el tiempo, comprendió que algo faltaba, que algo no estaba completo sin su presencia, sin su voz potente e insurrecta, sin que ella haga su propia historia.

La hermosa tarea por delante, nos impone a nosotros los más viejos, impulsarla sin reparos y sin temores de ninguna especie, porque de allí nacerá sin duda la patria nueva, la patria bonita de la que hablara Chávez hacia la historia y que reclamara como futuro.

Si el movimiento popular es capaz de recomponerse en su autonomía de clase, en reencontrarse con sus mejores tradiciones de lucha y derrotar al fascismo hoy intacto, pero también toda la podredumbre acumulada en estos años por el reformismo y la burocracia que hoy se transformó en nueva burguesía, está aún por verse, pero no podemos escatimar esfuerzos en empujar todo lo que se pueda el carro de la historia, para ver ponerse de pie a este tercer sujeto no invitado a la fiesta del despilfarro burgués y boli burgués.

Esto es fundamental para que avance un proceso auténticamente revolucionario socialista y es allí donde los Guevaristas estamos y estaremos haciendo la apuesta estratégica.

Los CPR deberán ser la síntesis de todo el acumulado histórico del movimiento popular y es donde se debe plantear realmente el poder popular a nivel territorial, sectorial y nacional en relación al Táchira, pero que sin duda de lograrse esta gran acción, trascenderá en el tiempo y se proyectará como una de las grandes armas de lucha del movimiento popular en la conquista y defensa de una verdadera revolución socialista.

Estos CPR no deben ser solo la suma de las organizaciones que hoy lo componen, sino estar abiertos a la incorporación de todo organismo social y político, personas sin partido, independientes, dueñas de casa, obreros, juventud, estudiantes, indígenas, soldados y policías, sexo divers@s, campesinos, transportistas, pequeños y medianos productores que se planteen la defensa integral de la patria bajo la premisa de realizar una profunda revolución socialista que pulverice al viejo Estado burgués como reclamara Chávez.

Por eso junto con la monumental tarea de la movilización al Táchira para liberarlo del paramilitarismo fascista, está la no menos inmensa tarea de organizar en todo lugar y territorio, los CPR que sean la voz genuina de ese pueblo pobre y explotado que lucha por abrirse paso conquistando finalmente su felicidad.
Los CPR deben ser la base social y política de ese tercer sujeto que entra definitivamente en la historia y comienza otra gran epopeya por su definitiva independencia, entregando luces a todo el continente nuestramericano y más allá.

Cada CPR ira definiendo su propia dinámica unido en la gran tarea del rescate del Táchira, pero también avanzando en la elaboración de sus cartas de lucha locales sectoriales y nacionales, que sean la síntesis de todas las reivindicaciones sociales y políticas del pueblo trabajador, pobre y explotado.
Así planteadas las cosas, el futuro escenario político nacional estará cruzado por la interrogante que se desprende de la actual lucha de clases:

O TODO EL PODER PARA EL PUEBLO, O TODO EL PODER PARA LA BURGUESIA.

[1] Venezuela necesita una revolución de verdad
http://guevariando.com/index.php/mgr/item/430-venezuela-necesita-una-revolucion-de-verdad-la-opinion-de-los-guevaristas
[2] Gobierno Nacional: Vienen más ajustes de precios en productos por “consenso”
http://www.aporrea.org/contraloria/n247601.html).
[3] Roland Denis El fascismo y el maldito Estado, la respuesta movilizante
http://www.aporrea.org/oposicion/a184411.html

 

Movimiento Guevarista Revolucionario

www.guevariando.com
guevariando@gmail.com
@Guevariando

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *