El Che Y El Guevarismo Hoy Viven Y Luchan Contra El Capitalismo Y El Reformismo Decadente

“Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución”

CHE

Cuando el 8 de Octubre de 1967, la burguesía, con su brazo ejecutor del imperialismo y sus gobiernos títeres asesinaban al Che, creyeron que con eso moría la idea de la verdadera revolución socialista.

Apostaban a que en Europa del Este y particularmente en la URRS, siguiera avanzando el revisionismo y se abandonara definitivamente el marxismo leninismo como paso previo a la liquidación total del socialismo.

Sabían que las corrientes guevaristas aún estaban en proceso de maduración en América Latina y contaban con fuertes aliados para combatirlas. En efecto. Todo el reformismo supuestamente comunista y la izquierda derechista, que se reclama de la Cuarta Internacional y que hoy se solaza apoyando el oscurantismo religioso, sectario y terrorista, que apoyado en el imperialismo agrede a Siria, hacían coro para tratar de opacar el luminoso camino que habría el Che a su paso por estas tierras.

No solo se trataba de combatir una forma de lucha. Se trataba de atacar toda una nueva forma de pensar el marxismo con cabeza latinoamericana y derribar el poder burgués capitalista.

La burguesía internacional representada en el imperialismo yanqui, comprendió desde muy temprano el peligro que significaba el Che y el Guevarismo que estaba naciendo. No es casual que prontamente se desatara la jauría burguesa sobre Latinoamérica representada en dictaduras militares, y con ellas desarrollara todo el terror desde los Estados burgueses contra millones de trabajadores y campesinos organizados política y socialmente.

Al asesinar al Che, tenían también como misión, asesinar al Guevarismo; La nueva forma de entender y vivir la política desde los sectores obreros y populares relegados por el reformismo hasta entonces, como simples acompañantes de las burguesías buscando un falso “desarrollo” del capitalismo nacional.

El imperialismo sabía que aún el Guevarismo era muy joven y no le sería fácil recuperarse del exterminio. Así fue que toda la saña capitalista burguesa, se desato principalmente sobre las organizaciones que representan hasta ese momento, lo más avanzado del movimiento revolucionario Latinoamericano.

Los regímenes militares representantes de las dictaduras de las burguesías, serían los encargados de liquidar sobre todo al novel movimiento guevarista latinoamericano, como paso previo para instaurar a escala regional, la contra revolución burguesa.

Las derrotas de gobiernos “progresistas” o nacionalistas, los ideólogos del capitalismo, las trataron de presentar como la derrota de la revolución socialista como en el caso de Chile. Cuando en realidad, a lo que estábamos asistiendo como lo dijera Miguel Enríquez, era a la derrota del reformismo y la falsa ilusión de poder producir los cambios participando de la institucionalidad burguesa y sin derrotar política y materialmente a la burguesía.

En su ceguera el reformismo empujó, a miles y miles de honestos trabajadores y revolucionarios, a la muerte, a la prisión, a la tortura, al exilio.

Las ideas y el proyecto revolucionario Guevarista, realmente no fueron derrotados al imponerse la contrarrevolución burguesa. Eran ideas y proyectos aun en pleno proceso de maduración y muchas de las ideas y aportes del Che, aún en ese entonces no eran conocidos. Sin embargo, los Guevaristas de entonces fueron los primeros que resistieron al terror fascista en forma consecuente y fueron quienes sufrieron por tanto las peores bajas

A los Estados desarrollistas de aquel entonces, le sucedieron dictaduras militares que tenían por misión, elevar una más la tasa de ganancia de la burguesía, por medio de la instauración del neoliberalismo capitalista y hacer retroceder estratégicamente a la clase obrera y a los sectores populares.

La adopción de planes laborales flexibles, la tercerización de la mano de obra y el secuestro de las prestaciones sociales en manos privadas, fueron de las primeras medidas desarrolladas por las dictaduras de la burguesía. A esto le siguieron la privatización de la Educación, de los sistemas de Salud y la liquidación de las empresas estratégicas en manos del Estado. El plan trazado por las burguesías y asignados a las dictaduras civiles y militares, estaba realizado y la clase obrera, los sectores populares y revolucionarios, a la defensiva.

La globalización de la economía capitalista era una necesidad para las burguesías que agrupadas en las transnacionales emprendieron la nueva ofensiva ahora hacia Europa del Este.

La caída del bloque socialista, tan aplaudido por algunos supuestos “izquierdistas”, que en ese entonces tal como hoy, a las agresiones imperiales le llaman “revoluciones democráticas”, significó la ruina completa para cientos de millones de personas y el reino de la mafia capitalista burguesa. Pero también significó tratar por todos los medios de atacar hasta destruir, las ideas revolucionarias y comunistas auténticas y decretar por esa vía, el fin de la historia.

Porfiadamente el Che y el Guevarismo, aun ese momento aciago para la humanidad, se mantenían firmes como ideario, porque no era posible asimilarlos al revisionismo ni al reformismo; las otras caras del capitalismo.

La singularidad del pensamiento Guevarista, lo anti dogmático del planteamiento del Comandante Latinoamericano, la justeza de sus ideas y el incontenible empuje que emana de su ejemplo, se convirtieron en nuevos símbolos de rebeldía y acompañaron todas las revueltas en nuestra América como claro signo del resurgir de los planteamiento revolucionarios.

Ni el trabajado secuestro mercantil de la figura del Che, ni los sucedáneos ideológicos con quien lo trataron de asimilar sobre todo desde el reformismo, pudieron impedir que las nuevas generaciones identificaran al Che y al Guevarismo, como una apuesta de futuro, como una idea a desarrollar y por sobre todo, llevar a la práctica militante para cambiar radicalmente el sistema capitalista.

Miles y miles de jóvenes encontraron en el Che y en el Guevarismo, no solo al referente ético necesario para la práctica política, sino todo un planteamiento teórico que va dando luces para nuevas propuestas para el proyecto revolucionario a construir.

No es casual que la oleada “progresista” y reformista que se inauguró ya hace más de una década en nuestro continente, tratara en un primer momento, de echar mano a la figura del Che, como justificación para captar el favor de amplios sectores genuinamente de izquierda, sobre todo juveniles y de trabajadores.

Pero el Che y el Guevarismo, desde la historia, cuestiona al reformismo con sus sentencias claras y profundas, convirtiéndose en un personaje demasiado incómodo y peligroso para el reformismo capitalista decretándose para él, otras tantas muertes.

El reformismo tiene que sacarlo de escena nuevamente, o tratar de asimilarlo una vez más, como un icono inofensivo de viejos románticos y derrotados alejados de todo realismo político.

¿Cómo podría el reformismo asimilar al Che, al llamado “socialismo del siglo XXI, siendo el Comandante la esencia misma de la antítesis de aquel planteamiento reformista? No podría.

Solo le queda el burdo planteamiento de decir que las actuales reformas (Las pocas) del sistema capitalista, son la continuidad de la lucha histórica del Che en un vano intento por tergiversar su planteamiento radical y revolucionario.

Para eso lo representan como un joven aventurero romántico casi alejado de la teoría científica del socialismo, o sea del marxismo leninismo. A pesar de eso, el reformismo fracasa una y otra vez en ese intento porque el Che los desborda por todos lados. En definitiva el reformismo no puede asimilarlo.

No podría además porque el Che es ser un marxista y leninista.

No podría porque el Che es ser un internacionalista proletario. No podría porque el Che identificaba claramente la contradicción: “Revolución Socialista, o Muerte”.

No podría ni puede porque el Che sabía y así lo expresaba, que hay que destruir el Estado burgués y derrotar a la dictadura de la burguesía mediante una cruenta lucha de clases que se expresa en todos los terrenos, aún en el político militar.

¿Cómo podría el reformismo secuestrar las ideas del Che, para justificar la existencia de empresarios “patriotas” o el planteamiento pueril del desarrollo de una “burguesía nacional” y entregar más y más dadivas a la burguesía como en Venezuela? Sencillamente no puede.

¿Cómo el nombre del Che se podría utilizar para justificar la llegada de Chevron y otras transnacionales a la Argentina?

¿Cómo podríamos ubicar al Che en la represión a los millares de jóvenes protestando en Brasil contra un modelo fracasado?

¿Estaría el Che junto al pepe Mujica, criminalizando la protesta de los trabajadores uruguayos y reprimiendo a sus ex compañeros de cárcel?

¿Podría el Che firmar junto a Bachelet, la aplicación de la ley anti terrorista de Pinochet al pueblo Mapuche?

¿Podría el Che dejar entrar al FMI a Nicaragua en nombre del pragmatismo?

¿El Che apostaría por la restitución capitalista en Cuba y abrirle paso a la empresa privada? Definitivamente no a todas esas preguntas y los pueblos conocen esas respuestas rotundas.

Por eso el Che sigue siendo subversivo, sigue siendo la posibilidad del proyecto revolucionario y sigue siendo la unión dialéctica de la ética y la política proyectada al futuro en la construcción de un ser humano de nuevo tipo.

Por eso al reformismo le conviene tener al Che, en los sótanos escondido y acordarse de él cada 8 de Octubre y luego sepultarlo rápidamente. Puede que contagie con su ejemplo y su palabra que nos dicta desde la historia.

Pero como decíamos, el Che y el Guevarismo, son porfiados. Vuelven y vuelven a emerger. En Argentina, Chile Uruguay, Paraguay, Brasil, Perú Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala y Venezuela, hoy existen y se desarrollan organizaciones Guevaristas.

Y no solo en nuestro continente crece el Guevarismo, sino que también en Italia, Francia, España y Portugal, los jóvenes toman las ideas y la figura del Che, para agruparse políticamente y resistir la nueva embestida del capital.

No existe prácticamente manifestación, protesta o acto de rebeldía, donde la figura y los planteamientos guevaristas, no estén presentes.

En las heroicas huelgas de los mineros en Sudáfrica, estaba el Che y el Guevarismo. En Euskal Herria y en su lucha por independencia y por los derechos del pueblo vasco, estaba el Che y el Guevarismo. En Puerto Rico y su reclamo histórico expresado en el Grito de Lares, junto al pueblo saharaui, junto al pueblo palestino y en la resistencia y lucha por la liberación del pueblo kurdo, estaba y esta el Che y el Guevarismo.

En Todas partes camina el Che y el Guevarismo con su adarga de futuro bajo el brazo.

El Che y el Guevarismo representan la revitalización del marxismo, desnudando la bancarrota etapista de un sector del reformismo y la obtusa ilusión de construir un “desarrollo” del capitalismo a nivel nacional en oposición estratégica al imperialismo.

El Che y el Guevarismo son en esencia, teoría y práctica viva del marxismo de nuestro tiempo asentado firmemente en nuestra historia; desde Mella hasta Santucho y Miguel Enríquez, pasando por el colosal aporte de Mariátegui y de ahí a su proyección a nivel global.

Pero la historia para el Che y el Guevarismo, no se detuvo con los asesinatos de los grandes continuadores del Che en nuestro continente. Hoy son miles de jóvenes, mujeres y hombres, que se identifican con esa manera de pensar y de sentir la política y entregan su valioso aporte, para desarrollar el Guevarismo como posibilidad histórica de los pueblos.

Como podemos ver, este 8 de Octubre, las y los Guevaristas no conmemoramos la muerte del comandante Guevara. Más bien entregamos un parte de combate a nuestro comandante y constatamos que Guevara está más vivo que nunca; porque Guevara es el planteamiento joven de la revolución socialista y camina con nosotros. Camina con los pueblos.

El Che vive con nosotros todos los días en cada acto de combate, en cada rebeldía, en cada nueva idea socialista y revolucionaria, en cada irremediable avance de la clase obrera y el pueblo.

El Che vive también en la alegría de la juventud, en su irreverencia, vive en la poesía y en cada acto de amor revolucionario sembrado en la conciencia digna de millones de seres humanos.

El Che vive en la gráfica del pueblo, en su música de hombre nuevo, en cada siembra campesina en cada pan obrero.

El Che vive junto a los niños que corren libres como el viento, vive en el mar, en la montaña y en la palabra, y en la humilde y hermosa mujer que siempre está naciendo con una sonrisa de esperanza y lucha.

El Che es la idea, es proyecto, es construcción y es lucha y combate

Nuestro parte de combate este 8 de Octubre, rendido frente a nuestro Comandante en jefe y la historia dice:

¡Burgueses: los muertos que ustedes asesinaron, gozan de buena salud!
¡O Revolución Socialista, o Caricatura de Revolución!
¡Comandante Guevara: Estamos cumpliendo!

Movimiento Guevarista Revolucionario

 

 

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