Síntesis Y Evaluación. De La Experiencia Guerrillera De Neltume Y Nahuelbuta. (Documento Histórico) Video

Nota de Guevariando: Durante la lucha contra la dictadura de Pinochet en Chile,  el esfuerzo y coraje de un grupo de compañeros hizo posible la instalación de dos campamentos guerrilleros en el sur de ese país.

Nunca se ha hecho justicia en la valoración de esta experiencia y muy poca difusión ha tenido la gesta de ese pequeño puñado de combatientes, quienes rodeados por tierra y aire, resistieron heroicamente las embestidas de las bestias capitalistas. La experiencia guerrillera en Neltume y Nahuelbuta, correspodió a nuestro juicio, a una apreciación justa y necesaria como respuesta a la masacre del pueblo chileno. Sin embargo, la falta de una dirección efectivamente proletaria y con una planificación estratégica de la Guerra Popular, llevaron a la inmolación de aquellos honestos combatientes por la justicia, la libertad y el socialismo.

Guevariando quiere al comenzar el mes del Guevarismo revolucionario, rendir su humilde, pero sentido homenaje, a todas y a todos aquellos combatientes Guevaristas chilenos que entregaron su sangre por la libertad de Chile y de nuestra América. Sean sus nombres el grito de combate que elevemos camino a la victoria. Aqui reproducimos la historia y la evaluación de aquella experiencia  guerrillera contada por sus propios protagonistas militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR.

¡honor y gloria eterna a los que luchan!

¡Viva el internacionalismo proletario y revolucionario!

“Podrá ser o no el momento actual el indicado para iniciar la lucha, pero no podemos hacernos ninguna ilusión, ni tenemos derecho a ello, de lograr la libertad sin combatir.”

CHE.

TEMARIO.

PRESENTACION:

1.-Introducción:

– contexto político del Plan 78 y proyecto estratégico.

– objetivos y propósitos de los proyectos guerrilleros de Neltume y Nahuelbuta.

2.-Etapa de preparación.

– la formación del contingente.

– las tareas previas.

3.-Etapa de implementación.

– Constitución y desarrollo del trabajo en el Frente Uno.

– Destacamento guerrillero “Toqui Lautaro”.

1. El trabajo de redes.
2. El esfuerzo inicial.
3. La constitución y actividad del destacamento en el terreno.
4. La detección.
5. El golpe represivo y los combates finales.
– Constitución y desarrollo del trabajo en el Frente Dos.

1. Inserción y actividad en el terreno
2. Constitución del mando, conducción y partido
3. Desarrollo de tareas específicas
4. Alerta de la fuerza
5. El repliegue

4.- Evaluación y conclusiones.

ANEXO: Síntesis de experiencia guerrillera práctica.

PRESENTACION.

El objetivo fundamental de este documento es entregar para conocimiento de todo el Partido lo que fue la experiencia de construcción de fuerzas militares en la zona sur del país, entre los años 1980- 1981, y nuestra propia reflexión sobre dicho proceso.

El reciente Pleno del CC volvió a evaluar dicha experiencia, evidenciando que ni el Pleno anterior ni la Dirección del partido habían hecho este proceso con rigor, profundidad ni oportunidad. Tampoco había realizado un esfuerzo serio para los que habíamos desempeñado la tarea participáramos en dicha reflexión.

A este respecto, sobre los avances que se hacen en esta reevaluación, anota textualmente el documento de Resoluciones: “Las referencias que se anotan, por importantes que sean, requieren ponderarse dentro de un real proceso evaluativo que incorpore el testimonio de los camaradas que tuvieron directa participación en estos sucesos, la evaluación que ellos hacen de los mismos, así como el juicio de todo el Partido.”

Quienes redactamos este documento participamos en forma directa de la implementación de los frentes guerrilleros de Neltume y Nahuelbuta. Ha sido nuestro propio esfuerzo e iniciativa lo que ha motorizado la elaboración de este documento; no hemos contado con espacio orgánico ni la orientación de la Dirección para elaborarlo. Al contrario, se han esgrimido razones de “seguridad” y “compartimentación” para no autorizar una reunión colectiva de quienes escribimos este documento. Ello ha significado que el proceso de redacción se haga más lento y engorroso y, lo que es más importante, menos rico en su contenido.

Nos ha motivado escribir la confluencia de varias razones: la primera ya anotada, la evidencia de que a más de cuatro años de realizada la experiencia, ni el Partido ni su Dirección conocen a cabalidad esta importante tarea, ni se ha hecho un real proceso evaluativo. En segundo lugar, que por lo mismo, existen sobre Neltume en particular, juicios políticos errados, superficiales, cuando no caricaturas de lo que realmente fue dicha experiencia partidaria y las lecciones que arroja.

En tercer lugar, porque estamos convencidos que la construcción de frentes guerrilleros es una tarea ineludible y actual de la lucha antidictatorial y revolucionaria del proletariado y del pueblo chileno.

Además, siendo parte integrante, fundamental de nuestra estrategia de guerra popular, es imprescindible una acabada reflexión de los esfuerzos que hasta hoy hemos realizado.

Nos hemos propuesto, en la estructura y contenido de este documento, reseñar el marco general en que se insertó esta tarea, como su concepción misma. Luego abordamos la etapa preparatoria que fue común al frente Nahuelbuta y Neltume.

Posteriormente tratamos en forma separada la implementación de ambos proyectos. Y por último, formulamos las conclusiones que a nuestro juicio arrojan ambas experiencias.

En gran parte del documento hemos procedido al relato liso y llano. Ello motivado por la intención de informar, de ilustrar, para entregar los elementos de juicio concretos que fundamentan nuestra conclusión y que a la vez sirvan de elementos de juicio propio a quienes lo lean.

Finalmente hemos incluido un anexo sobre la experiencia guerrillera concreta desde el punto de vista técnico- militar, como un aporte al Partido en el ánimo de contribuir no sólo a la discusión y reflexión política, sino que a la concreción práctica de esta tarea específica.

Al escribirlo, no lo hemos pensado solo en la Dirección. No está dirigido exclusivamente a ellos ni a los cuadros de Dirección Militar, sino a todo el Partido, a sus direcciones medias y militantes, conscientes que por naturaleza del tema que aborda, concierne a todo el Partido. Hacemos explícito que nuestro deseo es que este documento no solo sirva para aumentar el caudal de información de los dirigentes del Partido, sino de todos los militantes del MIR.

Al redactar este documento, gran parte de los compañeros que participaron en estas tareas ya no están, han caído combatiendo a los largo de estos años. Sus opiniones no pueden ser incorporadas y ello pone otra limitante a tener en cuenta en relación a la calidad del contenido. Sin embargo, nos asiste la convicción que en esencia compartimos la reflexión que aquí se hace, no sólo porque hayamos conocido sus opiniones, sino porque además adhirieron prácticamente a la tarea de construir el poder militar del pueblo, no como formulación teórica, sino como una tarea concreta a la que contribuyeron con sus vidas generosas.

Dedicamos este modesto esfuerzo a nuestros compañeros caídos, a quienes convocados por el Partido y adhiriendo prácticamente a su estrategia de guerra popular, se emplearon a fondo en las tareas militares en el sur del país.

A todos los combatientes caídos en Neltume y Nahuelbuta, que imprimieron su huella en las montañas de nuestra Patria y que permanece allí viva para que otros la sigan y la prologuen hasta la victoria.

Septiembre- Noviembre 1985.

INTRODUCCION:

Nuestra estrategia para la revolución chilena es la estrategia de la Revolución Proletaria, que es el proceso de producción y acumulación de fuerza social revolucionaria y que, armada moral y materialmente, será capaz de enfrentarse a la dominación burguesa e imperialista, que en nuestro país ha asumido la forma de una dictadura militar, para derrocarla y destruir su poder político y militar y conquistar el poder para las clases populares, revolucionarias antiimperialistas y socialistas de nuestra Patria.

La revolución proletaria en nuestro país solo se puede materializar a través de la Guerra Popular, única manera de enfrentar la violencia reaccionaria y derrotar a las fuerzas militares y represivas del régimen en que se sustenta la dominación burguesa.

En el desarrollo de esta línea estratégica, el Partido formuló un plan táctico- estratégico en el año 78.

En ese año nuestro Partido ya había tomado la iniciativa jugando un papel decisivo en el impulso de la lucha democrática independiente de las masas y en el remontamiento de la Resistencia Popular que ganaba importante presencia. El Partido ya había percibido que desde 1977 comenzaba a producirse una inversión en las tendencias de la lucha de clases: se detenía el avance de la contrarrevolución, poniéndose fin al reflujo de masas; las fuerzas de campo popular empezaban a tomar la iniciativa, a recuperar fuerzas, a desarrollar enfrentamientos tácticos contra la dictadura; se reanimaba el movimiento sindical y de los cesantes y adquiría fuerzas la lucha por los derechos humanos.

De manera más global, en el continente había un ascenso de las luchas populares y democráticas, con Centro América a la cabeza de las luchas revolucionarias, pero también en América del Sur se percibían los indicios de la activación de las masas.

Nuestro Partido, pequeño y débil aún, ya había salido del repliegue y empezaba a tomar la iniciativa a través de la propaganda armada menor y el impulso de las primeras manifestaciones abiertas de la lucha democrática independiente. Así en 1978, la Dirección del Partido decidió impulsar un importante viraje táctico para aprovechar las tendencias de la reanimación de la lucha popular y anti dictatorial, impulsando una lucha ofensiva y de desarrollo de la estrategia de guerra popular. Esto se plasmó en lo que se llamó “Plan 78”.

Algunos de los lineamientos centrales que contenía el Plan fueron: Como objetivo estratégico, el avanzar hacia una creciente acumulación de fuerza social, política y militar que nos permitiera a largo plazo derrocar la dictadura desde abajo y establecer un Gobierno Democrático Popular y Revolucionario.

Como objetivo político inmediato, el empantanar el proceso de institucionalización del nuevo estado dictatorial. Se buscaba extender y fortalecer la Resistencia Popular como un movimiento de orientación democrático- revolucionario, de carácter anti dictatorial amplio.

Nuestra táctica orientaba el desarrollo de la resistencia de masas aprovechando las tendencias de reanimación, combinando las acciones clandestinas con el impulso de la lucha abierta, ofensiva y directa. Se veía en el desarrollo de la resistencia armada no solo una línea estratégica fundamental, sino además como factor tácticamente decisivo para remontar la presencia política de la resistencia y abrir espacio al desarrollo de la lucha anti dictatorial de masas. La táctica de la lucha armada debía comenzar por la propaganda armada como factor de acumulación de fuerza militar primaria y preparación de las condiciones para el paso a la lucha guerrillera urbana, suburbana y rural.

El instrumento fundamental para el desarrollo de estos lineamientos era el partido. El esfuerzo estaba en reorganizar y reconstruir el Partido nacionalmente. La prioridad estaba en los principales centros urbanos, en la zona campesina sur y en el valle Central entre Santiago y Concepción: las zonas sociales, políticas y geográficas principales para el desarrollo de la guerra popular.

Como apoyo importante a estos planes se alentó el retorno de cuadros desde el exterior y la construcción de una retaguardia de apoyo directo y especializado al frente.

Había expectativas de que se desarrollaría en Chile un proceso de remontamiento de la lucha reivindicativa y democrática de masas. Aprovechando esta tendencia histórica e interviniendo en ella para impulsar movilizaciones anti dictatoriales, ofensivas y directas, acumulando una fuerza militar inicial a través de la propaganda armada, se preveía que era posible llegar a producir en el plazo de tres años una situación de extensa agitación social, de auge de la resistencia anti dictatorial y de quiebre del orden público impuesto por la dictadura. Ello, más el trabajo preparativo militar, nos permitiría pasar a extender la lucha guerrillera y avanzar en el desarrollo social, político y militar de la guerra popular.

Esta es la perspectiva estratégica y táctica que guió el desarrollo del trabajo de preparación, reconocimiento y habilitación de zonas y bases para la instalación de fuerzas militares y guerrilleras en el sur de Chile.

Objetivos y propósitos de los proyectos estratégicos de Neltume y Nahuelbuta: orientaciones y condiciones básicas.

El proyecto estratégico consistía en la apertura de dos frentes guerrilleros rurales en la zona sur del país, asentados en los espacios favorables de la Cordillera de los Andes y de la Costa respectivamente.

La apertura de frentes guerrilleros supone o implica la constitución de fuerzas permanentes, el desarrollo de combates ofensivos contra el enemigo, tendientes al aniquilamiento de sus fuerzas y destrucción de sus medios técnicos de combate. El desarrollo de combates defensivos contra el enemigo, tendientes a la conservación de la fuerza propia y la disputa del espacio. El desarrollo de un trabajo político en las zonas de los frentes tendientes a ganar la población y organizar la sobrevida de las fuerzas. Por tanto, las fuerzas guerrilleras que operen allí, son en esencia fuerzas destinadas al combate y con la dedicación completa de su tiempo en función de la guerra.

Son fuerzas permanentes en cuanto a su presencia en el espacio geográfico que se les ha definido, e irregulares en cuanto a táctica y arte operativo que desarrollan y a la forma de combate con el enemigo, pero regulares en su organización interna.

Es así como se concebía el frente guerrillero y es lo que pretendíamos implementar.

Estas fuerzas guerrilleras obedecían a un Mando Político- Militar dependiente directamente de la Dirección Nacional.

En la primera fase debían realizar tareas de reconocimiento, exploración y acondicionamiento de una zona base y preparar las condiciones operativas para irrumpir en combate.

Las zonas geográficas escogidas para el asentamiento de las fuerzas guerrilleras eran:

a.- Neltume-, Frente Número 1: este frente dadas las condiciones geográficas de topografía y vegetación que la hacen defensible, presenta condiciones estratégicas que favorecen la lucha irregular y la táctica guerrillera. En esta zona existían antecedentes de una presencia partidaria sólida (69-73) y de una tradición de lucha del movimiento de masas, a la vez que un elevado prestigio del MIR. Este frente era nuestra dirección de esfuerzo principal, en ella se conformaría una columna guerrillera del orden de una compañía.

b.- Nahuelbuta- Frente Número 2: concebido como una fuerza que en lo estratégico tenía un importante rol; era una fuerza que mediante su accionar debía provocar la desconcentración de la fuerza represiva del enemigo. A su vez, por su elevada densidad de población, esta zona representa potencialidades para el rápido crecimiento de unidades combativas y el empleo activo del apoyo de la población. La columna constituida en este frente era del orden de un pelotón.

c.- también se considera dentro del proyecto estratégico, la conformación de unidades tácticas de combate suburbanas, las que coparían los espacios entre la ciudad y el monte. Se les concebía como pequeñas unidades que se desarrollarían un arte operativo audaz en ala que la movilidad constante y su alto poder de fuego eran sus características esenciales. Las unidades tácticas tenían como propósito, mediante su accionar en sabotajes y golpes de mano, aniquilar y desarticular la infraestructura del enemigo, sus medios y fuerzas y, con su movilidad, desconcentrar las fuerzas enemigas y además operar sobre su retaguardia.

Otra parte fundamental de este proyecto era la reconstitución del Partido en el sur, fundamentalmente en sus centros urbanos de mayor importancia (Concepción, Temuco, Valdivia). Para ello se plantea la inserción de bases madres partidarias con el objeto de que a partir de ellas, se generara un proceso de reconstrucción del Partido y la ligazón con los diferentes sectores sociales de la zona, particularmente con las zonas rurales.

Independientemente de este esfuerzo, se inicia otro con perspectivas a desarrollar un trabajo de conformación de redes de apoyo clandestinas y de una base social de apoyo concebida como base de sustentación de la guerrilla y, por lo tanto, funcional a ella y a sus necesidades, sean estas de abastecimientos, logística, comunicaciones, informaciones etc. La conformación de estas redes debía ser previa o simultánea con el asentamiento de la fuerza en el monte.

La apertura de los frentes guerrilleros supone elevar a un nivel superior el desarrollo de la lucha militar (urbana y suburbana), lo que a la vez supone también la existencia de una serie de condiciones previas, políticas, sociales y militares a nivel nacional y regional, además de una serie de condiciones específicas locales en función de los frentes o guerrilla misma.

Esas condiciones nacionales (por lo demás, conocidas y que no vamos a reproducir aquí), apuntan sintéticamente a que: en lo político el frente guerrillero sea parte, continuidad, o este en correspondencia con el proceso de lucha política y militar que el pueblo este desarrollando en ese momento contra la dictadura. A que en lo social la guerrilla sea asimilada, aceptada y apoyada por las masas populares, tanto a recibirla como propia, como su participación en ella. A que en lo militar el enemigo no pueda articular o disponer del conjunto de sus recursos para cercar, neutralizar y aniquilar a las fuerzas del frente, sino que al contrario, se vea sometido a un constante desgaste y dispersión de fuerzas y medios, producto del accionar militar de todo tipo de fuerzas y en todo tipo de terreno.

Estas condiciones eran las que debían de existir previo a apertura de los frentes, al rompimiento de la guerrilla rural permanente.

Estas condiciones eran las que la Dirección esperaba lograr con el Plan 78 en su globalidad y con el esfuerzo partidario en su conjunto.

II.- ETAPA PREPARATORIA:

Definimos como etapa preparatoria aquella que se ocupó de la preparación e instrucción del contingente (escuela) y del desarrollo de algunas tareas previas, por lo menos en su nivel preliminar. La importancia que esta etapa tuvo en la concreción y resultado de nuestro proyecto fue fundamental. Abarca desde julio del 79 a mediados del 80.

1.- la formación del contingente:

La etapa preparatoria de los proyectos estratégicos se desarrolla casi íntegramente en el exterior. Puede decirse que el plan específico se fue aproximando sucesivamente, afinando y precisando a medida que se avanzaba en la preparación general y se acercaba la implementación del esfuerzo en Chile.

La preparación general consideraba como cuestión principal la conformación del contingente partidario guerrillero, es decir, la construcción de la fuerza militar que realizaría el proyecto en el frente. Este propósito suponía previamente la realización de escuelas especiales de instrucción.

Este proceso se inicia y se enmarca en la política de retorno masivo impulsada por el Partido en el exterior el año 78. Esta política de retorno fue discutida en todos los niveles de los distintos Comités Locales conformados en el exterior en los años 78- 79, generando una fuerte lucha ideológica a su interior entre una parte que estaba de acuerdo en la nueva apreciación táctica y las tareas que se desprendían de esta, y aquellos que hacían una revisión del proceso de reanimación del movimiento de masas, cuestionando el análisis de la Dirección y, por lo tanto en desacuerdo con la nueva línea, deteriorándose en muchos su nivel de compromiso y llegando en algunos casos incluso a la auto marginación.

En todo este proceso estuvo presente y, en forma mayoritaria, la necesidad de la vuelta al frente. Se acogieron a esta política de traslado aquellos compañeros que mostraron un mayor nivel de comprensión y entrega con la tarea.

De entre un grueso contingente partidario y simpatizantes del MIR, se procedió a una segunda etapa que la de reclutamiento para el traslado. Esta etapa marcada por las altas exigencias que la política de traslado imprimió en todo el desarrollo, adoleció de una falta de flexibilidad en su aplicación. Y si bien un sector conductor de este reclutamiento priorizó por compañeros de Partido y más especialmente, originario de la zona sur que se encontraban fuera del país, los métodos de selección en general no fueron lo más correctos, por la heterogeneidad de los futuros elementos, vía proceso de instrucción (entre ellos había desde militantes hasta GAMS y miembros de otros partidos políticos). No se contó con la información previa y necesaria para enfrentar este proceso, tanto en el conocimiento del tipo de instrucción a recibir como de las futuras tareas, sin entrar en des compartimentación del proyecto en sí. Solo una parte de estos compañeros fueron los que finalmente constituyeron la fuerza militar guerrillera en el monte. De todos es conocido las falencias y debilidades que puso de manifiesto esa política de traslado, cuyos errores produjo una marginación y niveles de decantación importante de compañeros, no tan solo del proyecto mismo sino también del Partido, en todas las fases de implementación de este plan, pudiendo ser recuperados para otras tareas de menor exigencia.

Con estos criterios se realizó el reclutamiento y posterior traslado de estos hombres y mujeres para iniciar una tercera etapa que consistió en la preparación teórica y práctica, tanto político- ideológica y militar, como en conocimientos de los distintos aspectos geográficos- tácticos que emanaban de este proyecto estratégico.

En este marco es que se conforma la Escuela Luciano Cruz que reúne un importante número de miembros del Partido a cargo de dos miembros del CC, a los cuales la Dirección les había encomendado la conducción e implementación de la tarea y, por lo tanto, la dirección de los dos frentes guerrilleros considerados (cros. Paine y Ciro, siendo el último jefe de la escuela). Como ya dijimos, el contingente viene a la escuela convocado para volver al frente, sólo algunos miembros escogidos llegan reclutados para la guerrilla. Se trataba de potenciar en la escuela la convocatoria y el reclutamiento en función de la guerrilla, de ganar y formar durante el proceso a la fuerza militar que se requería para la tarea. Para ello debía lograrse la unidad político- ideológica del conjunto del contingente tras un objetivo es esfuerzo único, impulsado y dinamizado por la Dirección del Partido en la escuela.

El proceso escuela cumple un objetivo importante en esta etapa preparatoria y permitió al futuro combatiente conocer y adiestrarse en el campo de la lucha guerrillera, con condiciones cercanas a lo que podría ser nuestra realidad concreta. Como primera parte se instruye en los distintos conceptos guerrilleros y su desarrollo práctico en el proceso de acumulación de fuerzas, desde sus inicios como guerrilla irregular, pasando por un equilibrio de fuerzas frente al enemigo hasta la derrota de éste, en condiciones superiores de lucha y con características de fuerza militar regular.

El estudio tuvo una parte teórica y una práctica, y que fue mayoritariamente de carácter militar, con apoyo menor sobre teoría política (marxismo- leninismo).

Se afirmó más en la parte teórica en general y faltó práctica de monte. Si bien se cumplió con determinadas campañas en terreno, éstas no fueron suficientes, estuvimos más tiempo dentro de las aulas. Necesitamos prolongar estadías en el terreno que permitan una aproximación mayor a formas y tipo de vida rural, en condiciones de aprovechamiento de condiciones naturales y así poder recrear técnicas aprendidas y desarrollar la iniciativa para posibles situaciones similares en Chile. El manejo de las técnicas básicas y de uso guerrillero del terreno fueron insuficientes en la instrucción, no todo el contingente llegó a manejarlas, debiendo conformarse sólo con algunos “especialistas” naturales o casuales.

En general, esta formación militar tuvo más carácter de fuerza militar regular que irregular (concepción de Ejército regular, con escuadra, pelotón y columna o compañía). Sin embargo, lo cierto es que no se armó al contingente desde un comienzo con la idea general del proyecto. Todo el contingente “suponía” o “intuía” cuál era la perspectiva de su convocatoria, pero la jefatura de la escuela relativizó la convocatoria concreta, manteniendo en secreto el propósito central, desinformando “por razones de seguridad” y eludiendo en la práctica el planteamiento abierto y claro de la tarea a la que la Dirección del Partido convocaba a ese contingente. Esta situación comenzó a variar cuando el contingente se organiza en 3 pelotones y a partir de entonces sigue un desarrollo desigual. En los hechos solo un grupo (el dirigido por el cro. Paine) se posesionó desde un comienzo de la idea de trabajo en función del proyecto guerrillero, realizándose un proceso de reclutamiento y convocatoria específico a la tarea que se desarrollaría en Chile.

Todos los miembros de este grupo, bajo una forma u otra, en una tarea u otra, se preocupó y trabajo en función de asegurar el éxito de la guerrilla y el éxito de su propia participación en ella. El Partido desarrolló un plan de formación político- ideológico que acentuaba los aspectos guerrilleros, militares y de estrategia en la formación. Se desarrolló un intenso trabajo previo de información colectiva, de conocer el terreno a través de mapas inservibles (1: 1.000.000) en lo práctico, pero útiles para la idea formativa. Se estudiaron experiencias y se intercambiaron conocimientos directos de la montaña. Se confeccionaron croquis y plantillas para diversos aspectos y áreas de la problemática militar guerrillera. Se trabajó la idea de logística, se calculaban las calorías y proteínas de eventuales módulos alimenticios, se discutían y aproximaban los equipos necesarios.

Se hizo un trabajo de caracterización de la zona sur en todos sus aspectos, se “reconstruyó” en mapas y para el estudio el desarrollo histórico de las luchas populares de la zona y del trabajo del Partido en períodos pasados, se estudió la dislocación de fuerzas del enemigo y sus eventuales planes en relación a la guerrilla en la zona. Se investigaba, se estudiaba, se pensaba, se elaboraba, se inventaba, con el propósito de armarnos de algunas ideas generales o básicas sobre cada problema. Hicimos planes planteándonos resolver los problemas operativos que enfrentaríamos, los problemas políticos- sociales, los problemas de redes, logísticos, de información, comunicaciones, de sanidad, etc. Se definió y elaboró un reglamento de Fuerzas Guerrilleras que normara su vida militar. Se buscaba mejorar el nivel y la exigencia de la propia instrucción escuela. Se practicaron técnicas guerrilleras o combativas en busca de resolver problemas previsibles de la práctica en el frente. Se construye y usa una cancha de obstáculos, tatus, depósitos, cocinas guerrilleras (que no dieran humo en el día ni luz de llama en la noche). Se buscó asimilar estas técnicas a la nieve, ríos y obstáculos etc., y la instrucción misma de la escuela fue asumida absolutamente a conciencia, con voluntad y disposición de convertirse en combatientes guerrilleros.

Todo este esfuerzo fue colectivo, lo que fue decisivo y determinante, no solo como método de trabajo que permitió que todos se sintieran interesados y afectados por el destino del proyecto, sino que era la forma concreta de integrar ideológica, política y prácticamente la fuerza militar. Por otro lado permitió a todos los combatientes desarrollar visiones político- militares más globales, que se formaran integralmente, que se proyectarán como jefes o mandos guerrilleros potenciales. Que se desarrollará opinión y capacidad de militantes y combatientes del MIR.

Esto, que fue la excepción, debió haber sido la línea de conducta a asumir por el conjunto del Partido en la Escuela. El resto del P. no funcionó en la misma dinámica. No era funcional a las perspectivas del proyecto. Se subestimó el rol de la fuerza partidaria como conductor y motor de la tarea que los involucraba. La Dirección regular del P. en la escuela orientaba sus esfuerzos a un fortalecimiento político- ideológico teórico, mediante el estudio y discusión de documentos engorrosos, abultados y ajenos a la práctica de la instrucción y su perspectiva. En los hechos, los otros dos pelotones descansaban, tanto para la construcción de la fuerza como para la preparación del proyecto mismo, sólo en el cro. Jefe de la escuela y en los que selectivamente este iba integrando a las tareas preparatorias o informando del alcance real que se proponía la escuela.

El resultado de estas deficiencias fue que cuando se quiso potenciar a este contingente como fuerza militar se obtuvo “miristas con instrucción” y sólo muy pocos estuvieron en disposición ideológica y combativa para asumir las tareas guerrilleras de Chile.

Como balance total del conjunto de la escuela, basta señalar que el porcentaje de deserciones en cuanto a asumir siquiera el ingreso a Chile fue superior al 30% y del total disponible para ingresar no más del 50% llegó a estar ligado a las tareas guerrilleras.

Construir una fuerza guerrillera es una tarea compleja que sólo es factible si el P. juega un rol dinámico y protagónico en ese esfuerzo. Si la fuerza partidaria llamada a construirse como fuerza militar, es sujeto y motor colectivo que empuja en esa dirección. En este sentido, la escuela es una etapa fundamental para lograr este propósito; es un momento vital y que como poco permite tener un contingente siempre importante y decisivo de miembros particularmente receptivos y dispuestos. No se trata de juntar a un grupo de miembros del P. organizarlos en escuadras y nombrar un jefe; la fuerza es producto del trabajo preparatorio, del esfuerzo colectivo y de la conducción político- militar partidaria.

En la etapa de construcción de la fuerza militar (en las escuelas) es fundamental que el jefe o, por lo menos parte del mando, trabaje directamente en las tareas preparatorias pues es el llamado a dirigir, conducir, servir de ejemplo y por esa vía legitimarse como mando real. Para el éxito pleno del objetivo (preparar o construir una fuerza militar), la cuestión política principal es impregnar al contingente convocado de la idea general y de los objetivos que como partido están llamados a realizar. Dotarlos de la imprescindible unidad ideológica y política, entendiendo esta última no como una cuestión político- teórica, sino como la cohesión, unidad y conciencia de las capacidades que como cuerpo se puede lograr. La valoración de las potencialidades de cada uno, el conocimiento humano y práctico entre los hombres y sobre todo la valoración de lo que colectivamente, como fuerza militar combativa, seremos capaces de conseguir si nos posesionamos de la decisión inquebrantable de vencer.

Este proceso también permite seleccionar los combatientes, verificar sus potencialidades, desarrollar sus aptitudes, capacidades o vocaciones, vislumbrar los mandos y cuadros, legitimarlos, vislumbrar los especialistas (exploradores, explosivistas, francotiradores, fusileros, los guías o puntas de vanguardia, los coheteros, observadores, comandos, administradores, sanitarios, radistas, etc.) todo este esfuerzo partidario debe ser completamente abordado en los períodos de escuela por la dirección de las misma y el Partido. Todo de manera planificada y uniforme, con la idea de realizar “una escuela dentro de la escuela”, en el sentido que la escuela en sí es un vasto plan de instrucción militar que apunta a dotar a un contingente de fundamentos combativos y darle perspectiva de fuerza militar colectiva, pero que resulta insuficiente como para concluir que a su término tenemos una real fuerza combativa capaz de cumplir los objetivos, propósitos y misiones que el P. le encomiende. Construir la fuerza militar combativa propiamente tal, dotarla de una mística y de una fortaleza es un problema aparte, es un problema del P. que tiene que ser asumido simultáneamente a la escuela de instrucción, en la medida que se trata de funcionalizar y activar al P. en la dinámica de nuestras necesidades y perspectivas en el frente, y no solamente limitarlo al contexto de la instrucción.

2.- Las tareas previas:

Otros aspectos decisivos de la etapa preparatoria dicen en relación con las tareas previas que se venían impulsando paralelamente a la formación del contingente, tanto en Chile como en el exterior, las cuales debían tener expresión en el frente ante del ingreso del grueso del contingente.

a.- La construcción y extensión del P. en el sur. Este esfuerzo pretendía y suponía consolidar la presencia del P. en la zona, desarrollar su actividad de creación y activación de la resistencia, pero particularmente debía extender su influencia, presencia y actividad hacia las zonas rurales y campesinas del sur.

El contingente, y aún sus jefes, siempre desconocieron la expresión y perspectivas reales que este esfuerzo estaba teniendo, aun cuando formaba parte de sus preocupaciones fundamentales. Dependíamos de la Dirección para recibir la información y emitir opinión o reacción ante la realidad de ese esfuerzo. Tampoco tuvimos información sino hasta estar asentados en el frente, y más aún, la obtuvimos en general y particular mucho después de frustrados los proyectos.

b.- La construcción de redes clandestinas de apoyo (asentadas en una base social), que se articularan en función de resolver y apoyar los problemas logísticos, de informaciones y de comunicaciones de la guerrilla.

También en este plano desconocíamos, hasta llegar al frente, cuál era la realidad de este esfuerzo. Solo sabíamos que el proyecto contemplaba su realización y recibíamos la información que tales esfuerzos se estaban desarrollando, incluso con el aporte de cuadros ingresados del exterior expresamente para ello. Esto fue así, efectivamente, pero sus resultados reales no los conocimos hasta mucho después.

La fuerza inicia el ingreso conociendo recién esta realidad, convencidos que habrían avances reales que se nos plegarían llegando al frente, pero a la par de ello, teniendo que improvisar “soluciones entre tanto” sobre la marcha.

c.- La constitución de unidades tácticas que operaran previa o simultáneamente a la apertura de los frentes guerrilleros también fue una idea que avanzó con aproximaciones sucesivas, pero que en los hechos nada se avanzó durante la escuela. Su impulso concreto quedó suspendido a la destinación de contingente de la propia escuela una vez terminada esta. Como sus requerimientos combativos eran de menor envergadura que los de un frente, se suponía que alcanzarían a ingresar, insertarse, constituirse, planificar y operar antes que se abrieran los frentes.

d.- La tarea de reconocimiento y exploración de las zonas definidas para los frentes era una tarea que se sabía tenía que ser enfrentada desde el exterior, de manera simultánea a la escuela.

Durante la escuela se toma conocimiento de que nada se ha avanzado y que en los hechos hay que asumirla con parte del propio contingente en la escuela. Con esos fines es sacado un pequeño grupo, cinco meses antes del término de aquella. En un caso, este primer grupo sólo logra dar inicio a la tarea tres meses después, cuando ya parte del grueso de la fuerza estaba esperando ingresar (lo que obviamente es retrasado). En el otro caso (Nahuelbuta), otro grupo inicia su ingreso casi al mismo tiempo que termina la escuela, para dar comienzo a las tareas previas en el terreno.

En síntesis, esta tarea se fue haciendo sobre la marcha durante la escuela, con parte del propio contingente escogido, con enormes dificultades y retrasos para su implementación real, acarreando el retraso e improvisación en las otras tareas y etapas del plan.

e.- Otros requerimientos específicos funcionales a los frentes – como logística, comunicaciones e informaciones— se suponía que estaban siendo impulsados y desarrollados simultáneamente a la escuela en ambas partes (interior y exterior).

En logística se nos informaba que el interior tenía asumida la tarea con esfuerzos propios, pero que además iba a ser fortalecida con otros cuadros de escuelas especiales que se efectuaban en ese momento. Ambas cosas eran efectivas, pero sus resultados y ritmos de implementación demasiado relativos e independientes de la fuerza inicial.

En informaciones se suponía que había esfuerzos, los que serían reforzados con el ingreso de cuadros de escuelas especiales. En comunicaciones no había nada que no fuera el supuesto esfuerzo de redes en el interior. Desde el punto de vista técnico, sólo comienza a ser asumida en el exterior al finalizar la escuela, orientándose un trabajo selectivo con parte del contingente de escuela. Esta tarea jamás llegó a expresarse en un apoyo real a los frentes.

Como puede verse, existió un desarrollo desigual en esta etapa, obteniéndose los mayores logros en lo referente a la formación del contingente (y aún éste con niveles desiguales) y comprobándose serios retrasos y limitaciones en la concreción de las tareas previas. En este aspecto, resultó evidente la falta de coordinación, de impulso conjunto por parte del P. de esta tarea estratégica.

Así también, la experiencia demuestra que a pesar de los logros en el proceso formativo y de la participación activa de los miembros del P. en la preparación de la tarea a la que estaban convocados (con las excepciones señaladas), el colectivo partidario no ejerció plena y conscientemente su papel de militantes de la vanguardia. El gran mérito, la gran cualidad de los miembros que asumieron las tareas guerrilleras en Chile fue su enorme disposición ideológica y práctica a integrarse a la implementación concreta de la guerra revolucionaria, con la decisión de desarrollarla y la voluntad de vencer, pero esta mística que los movilizaba se transformó a la larga en una limitante o deficiencia que se vino a evidenciar demasiado tarde.

Esta limitante se refiere a que la fuerza juega un rol protagónico en los aspectos concretos de la tarea que le correspondían pero descuidó la reflexión crítica sobre los otros aspectos del proyecto que en la etapa preparatoria no los tocaban, pero que tenían una relación directa en las fases sucesivas. Es así que el contingente se conformaba con las informaciones o la falta de información, donde los análisis o la falta de los mismos, que la Dirección entregaba sobre el desarrollo de las tareas previas, o sobre la situación del Partido en función del proyecto, o sobre los métodos de realización de la tarea. No tuvo una injerencia directa ni en la discusión ni en la definición de estas cuestiones y tampoco en el ejercicio de la reflexión y la crítica sobre las cuestiones centrales del proyecto, de concepción, de plazos, de métodos etc., que iba conociendo o que más bien no conocía.

La disposición, la mística, la voluntad revolucionaria resultaban suficiente para jugar el rol de militantes en esta tarea. Esto no significa que los que desertaron o no asumieron el ingreso hayan tenido una forma de participación más crítica y activa en función de la tarea y que producto de ello no la asumieron, sino que su actitud fue en realidad destructiva, negativa y poco militante.

En este descuido o limitante influyeron una serie de factores que en ese momento era difícil constatarlos o dimensionar la trascendencia que tendrían:

—la enorme confianza que siempre tuvimos los miembros del P. en la calidad y capacidad de nuestra Dirección, por tanto la fe que le dábamos a sus decisiones y métodos para impulsar las tareas, así como a las apreciaciones e informaciones que nos entregaba.

—el que el Proyecto lo iba “haciendo” la Dirección de manera sucesiva y — entre otros errores— no se apoyó precisamente en los militantes que tendrían que jugar un rol decisivo para ir avanzando en esta elaboración o definiciones.

—el tipo de miembros que integraba el contingente reclutado y dispuesto, que se caracterizaba mayoritariamente por su origen proletario y campesino, por su escasa formación política y un manejo básico de las definiciones partidarias, lo que se traducía en una gran capacidad ideológica y pragmática, pero al mismo tiempo en un limitado espíritu analítico y crítico y la carencia de fundamentos de discusión ajenos a su realidad.

—el contexto partidario interno en que se desarrolla esta tarea. Señalábamos anteriormente la enorme lucha ideológica que se desarrolla al impulso de la política de traslado; esta lucha marcó en cierto modo el contingente y en los hechos se trasladó al interior de la escuela. La tarea reclamaba ir siempre en ascenso y ello llevaba al contingente dispuesto a ponerse a la cabeza de la convocatoria y darle una dinámica de vanguardia a la tarea; esto reducía la preocupación política de los miembros a la sola realidad de la escuela. De esta reducción no está exenta de responsabilidad la propia dirección de la escuela, ya que era ésta la que tenía que asumir la preparación ideológica centralmente, que al ser asumida por los miembros por abajo se traducía en lucha.

III.- ETAPA DE IMPLEMENTACION:

La implementación del proyecto estratégico en Chile comenzó a realizarse en los primeros meses del 80 en ambos frentes, dando inicio a las tareas previas en el terreno, y al proceso de inserción y constitución de los destacamentos. Sin embargo, a esas alturas de este proceso de aproximaciones, que era en realidad el plan del proyecto, ya se habían producido ajustes a la línea inicial.

Ya no se pretendía partir con una compañía, en un caso, ni con un pelotón en otro, sino que las expectativas se reducían a un pelotón reforzado en Neltume y un pelotón con menos hombre en Nahuelbuta. Se estimaba que estas fuerzas podían ser incrementadas con contingente militar partidario en el momento previo a la fase de operaciones combativas. Se conocía, por parte de la Dirección, que el estado de las condiciones previas no era el óptimo como para recibir un contingente numeroso de fuerzas y no había un plazo definido de cuando debían iniciarse las acciones combativas. Sólo estaba claro que había que estar en disposición combativa durante el 80. Con esta orientación y propósito se asume el proceso de inserción y constitución de los destacamentos en el terreno.

Este proceso adopta formas y métodos distintos en los dos frentes; confronta situaciones y realidades diferentes, tienen problemas, implementación y desenlaces desiguales; por ellos son tratados por separados en esta etapa.

Constitución del “Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro”.

1.- El trabajo de redes.

Abordamos de manera separada el tratamiento de éste tema con el fin de dar una visión completa de su desarrollo e implementación, para analizarlo y exponerlo en la especificidad que tiene.

La tarea de redes era entendida como un sistema clandestino de recursos, que se articulaban en función de abastecer a la fuerza guerrillera y resolver en general problemas de aseguramientos que se ligaban con el llano. Era la forma como la guerrilla se conectaba y apoyaba en el llano. Esa era la línea.

Lo concreto es que no había mucho, y lo que había no reunía las condiciones necesarias para que, junto con ser segura en sí misma, cumpliera las exigencias que suponía el esfuerzo guerrillero.

Al iniciar el proceso de inserción y constitución de los destacamentos en el frente, estos debían apoyarse en sus propias fuerzas y posibilidades para resolver los problemas de abastecimientos, lo cual le daba una fragilidad y artificialidad casi absoluta a estos esfuerzos. Los intentos por construir redes a partir del ingreso de compañeros del exterior, ligados a la dirección del proyecto, no dieron los resultados positivos hasta ese momento. Los esfuerzos del interior suponíamos que eran los decisivos para resolver la tarea y darle continuidad.

Al constituirse los destacamentos, estos debieron seguir apoyándose en sus propias fuerzas y se debió destinar esfuerzos específicos para asumir directamente, sobre la marcha, la resolución de los problemas de abastecimientos y redes.

El interior no había logrado mucho más que algunas inserciones artificiales de compañeros en ciudades del sur, pero que estaban lejos de ser apoyos reales a las fuerzas.

El frente Neltume enfrentó este problema a partir de cero y sólo después de un largo caminar se mejoró las condiciones de la tarea. Inicialmente entre Julio – Octubre del 80, se resolvía combinando el arriendo de vehículos con el reclutamiento de un chofer. La compra directa de los abastecimientos y el traslado a la montaña.

Paralelamente con esto se desarrollaba un trabajo de base social en el llano, con el fin de conseguir casa de tránsito para el contingente, organizar equipos de compra, buscar vínculos que nos condujeran hacia la montaña en la dirección de la zona del frente; buscar recursos y medios funcionales a la tarea, mejorar las condiciones de seguridad de la tarea y de la clandestinidad de los compañeros que estaban implementándola. Luego a partir de Octubre, la tarea “mejora” porque es destinado a ella un cro. Chofer que formaba parte del contingente y se destina centralmente un vehículo apropiado para ese propósito. Pero sigue siendo artificial la relación “chofer-vehículo – sur – campo”, las compras y el traslado de los abastecimientos al interior de la montaña. Junto con la llegada de Paine, el destacamento destina otros dos cros. a apoyar las tareas del llano, con lo que el grupo de abajo llegó a tener 5 miembros.

A fines del 80 se había logrado organizar un sistema que resolvía en sí mismo las condiciones y exigencias que hacen a una red. Era natural, legal, conocido pero no quemado; tenía cobertura de trabajo que legitimaba su presencia en el llano, en el campo y en la montaña; tenía llegada natural y legítima, dentro de la zona del frente; tenía medios de transporte e infraestructuras propias y naturales puestos a disposición. Podía comprar, almacenar y transportar alimentos a la montaña con cobertura natural; conocía la zona, las rutas y el medio represivo en que había que moverse; tenía un compromiso político – ideológico que lo identificaba con el P. y con la tarea que estábamos empeñados. Este sistema fue lo que denominamos “red Moncho”. Inicialmente hubo dificultades de manejo clandestino con la dirección de la tarea, en cuanto a activar o no esta red. Luego comenzó a activarse en función de las bajadas y subidas de Paine a reuniones con la Dirección, en el traslado de armamentos y finalmente en la globalidad de la tarea de abastecimientos.

La red “Moncho” elevó cualitativamente la realidad de la tarea. Sistemas como este eran los que necesitaba la guerrilla, pero fue sólo producto de la suerte que pudiéramos reclutarlo y que reuniera en sí mismo tales características, que normalmente llevaría años en conseguir por la vía del reclutamiento selectivo.

Lamentablemente este sistema de red se quemó íntegramente al caer información de seguridad cuando el destacamento es detectado en Junio del 81 y por ello no sólo no pudo ser útil en la situación posterior, sino que además hubo que replegar a sus integrantes.

El trabajo de redes que tenía logística interior en el sur fue activado en determinado momento, estableciendo un relevo en el uso de los recursos y medios. Pero no dio resultados concretos en forma independiente. Posteriormente se agrega este trabajo al grupo del destacamento en el llano.

Resolver la cosa de aseguramientos, y del aseguramiento logístico en particular, es una tarea demasiado compleja que no fue debidamente dimensionada por la Dirección en la conducción del proyecto. El contingente tenía una idea más aproximada porque había “pensado desde adentro”, es decir, sintiéndose directamente involucrados en el esfuerzo, pero sólo fue eso – una idea – y por otro lado, nunca fue consultado por la Dirección. Hubo incluso que desarrollar un esfuerzo especial de discusión para demostrar a la Dirección lo equivocado y absurdo de la creencia de que la fuerza podía autoabastecerse de la flora y fauna del terreno, particularmente arraigada en los “grupos de apoyo” que tenía la Dirección para sus elaboraciones en el exterior y que usaban como fuentes las enciclopedias generales o guías turísticas. De esa forma se influía en las apreciaciones y decisiones de la Dirección a partir de premisas erróneas y esta no logró una comprensión cabal del problema de los aseguramientos, entre otros.

Ya en el terreno y enfrentados a la necesidad de resolver los requerimientos de la fuerza en el monte, se pudo constatar en toda su complejidad este problema. Para tratar de comenzar a entenderlo hay que tener presente – por ejemplo – que equipar a un grupo de 10 hombres supone alrededor de 300 kgs en equipos individuales y 200 en equipos colectivos, que se deben renovar cada cierto tiempo (entre 3 y 9 meses, por lo general); que esto tiene un costo aproximado a los 10.000 dólares; que alimentar al grupo de 10 en la montaña supone alrededor de 300 kg. De comida y 1.000 dólares por mes; que la alimentación tiene que combinar una serie de factores como contener las calorías necesarias, las proteínas, la glucosa etc. para tratar de minimizar el desgaste y los niveles de desnutrición que progresivamente va sufriendo el organismo de compañeros sometidos a un inmenso esfuerzo físico, a un clima riguroso en extremo y a una tensión sicológica importante (sobre todo en el primer momento de adaptación a un estilo de vida guerrillero), y al mismo tiempo esta alimentación tiene que adecuarse a las exigencias que supone el trabajo guerrillero, es decir, la movilidad intensa, el desplazamiento de los abastecimientos en el terreno, la conservación de las abastecimientos, etc., por lo tanto tiene que ser una alimentación altamente concentrada en peso- cantidad ( un Kg de arroz abulta menos y rinde más que un kg de tallarines) densa y fácil transporte y conservación (un kg de chocolate en polvo es mejor que un Kg de globena) y debe ser liviana y proporcionar comida en cantidad más que en calidad ( un kg de leche en polvo es más práctico y mejor que 3 tarros de leche condesada).

Hay que considerar que, aparte de los costos financieros, todas estas cuestiones deben ser compradas mes a mes en el llano en un mercado restringido y en un comercio limitado en cantidades y que en general se maneja con poco dinero circulando. Nosotros comprábamos grandes cantidades proporcionalmente a lo que habitualmente se movía en el mercado, agotando muchas veces los stocks de algunos productos, pagábamos al contado “chin- chin” lo que tampoco esa habitual y hacíamos la operación sin cobertura comercial, sin facturas ni RUT y todo eso, lo que ya era enteramente anormal. Todo esto significaba que en la tarea de compras solamente se iban dejando indicios, cuando no huellas directamente (que, como en el caso de los equipos, no tiene mucha diversidad de usos), por no tener condiciones legales y/ o de apoyo social que cubriera la tarea; esto es lo que nos permitió resolver en su momento la red “Moncho”.

Hay que considerar que los abastecimientos hay que almacenarlos antes de trasladarlos al monte. Nosotros usábamos las custodias (sic), lo propios negocios donde comprábamos, o el vehículo de la tarea como lugar de acumulación. Esto principalmente porque por disposiciones esquemáticas de compartimentación no podíamos usar la poca base apoyo que teníamos en el llano en tareas que “quemaran” a nuestra gente y vehículo o que significara interiorizarlas por la vía de los indicios del “secreto” de la tarea principal para la que trabajábamos, es decir, la guerrilla en la montaña. Este problema también lo pudimos resolver mejor con la red “Moncho”.

Hay que considerar que trasladar los abastecimientos a la montaña supone, además de contar con los mejores medios (vehículos y chofer), recorrer grandes cantidades de kilómetros con carga comprometedora y sin “guía de libre tránsito”, con 3 o 4 controles normales y un control obligado ya en la entrada de la zona montañosa. Debe saberse que está prohibido en Chile trasladar comida o carga comercial por la carretera o entre provincias sin justificación comercial legal de donde viene y para dónde va la carga. Esto es lo que se llama guía de libre tránsito, que es una simple factura-guía que da el vendedor al comprador por mayor. Nosotros nos tirábamos sin cobertura legal, jugándonos la opción de pasar o no pasar, pero sin ningún tipo de protección armada para el vehículo (carga explosiva para hacerlo volar), ni personal (para romper a tiros o aplicar la defensa activa, replegándonos). Por tanto hacíamos planes de encaminamiento que redujera al máximo los controles normales y evitábamos a toda costa el último control. Este problema también lo pudimos resolver—para variar — con la red “Moncho” en donde incluso podíamos mandar adelante del vehículo con carga, un vehículo explorador que iba verificando la normalidad de la ruta de encaminamiento trazada, aunque se siguió sin medios defensivos hasta el final.

Hay que considerar que los abastecimientos hay que entregarlos a la fuerza en el terreno. Y esto supone no solo responder al requerimiento sino que hacerlo oportunamente y en el lugar y la forma que la fuerza lo reclama. Había que hacer operaciones de entrega en donde lo primero era reconocer el punto o lugar de contacto para la entrega-descarga (la fuerza entregaba los puntos “explicados” con fotos instantáneas, lo que ahorraba un viaje al interior de la zona) y luego cumplir los plazos y cubrir en las fechas adecuadas. Las operaciones de entrega eran en general directas, es decir, se cubría el punto con la carga en donde estaba la fuerza con su operativo montado. Se descargaba y rompía el contacto. La operación no duraba más de 15 minutos porque era siempre un momento muy vulnerable. Las operaciones indirectas fueron un rotundo fracaso cada vez que se intentaron y no se llegó a tener condiciones óptimas para insistir con este método (que la red entregue a un depósito – tatú y no a la fuerza).

El problema mayor que hubo en este sentido fue que la tarea nunca pudo llegar muy en profundidad o estar en condiciones de poner el abastecimiento en función de los planes de la fuerza, sino sólo en función de lo posible de acuerdo a las limitadas condiciones que teníamos y a los problemas de seguridad que a medida que pasaba el tiempo se iban haciendo más complejos para operar en profundidad. Así, la fuerza se debía moverse no en función de los planes y con los ritmos y esfuerzos deseados sino en función de dónde, cómo y cuándo podía abastecerse. Como la fuerza se desplazaba de oeste a este, de afuera hacia adentro, la logística siempre se le iba quedando atrás, porque debía dejar fuerza o volver a abastecerse al punto anterior conocido, hasta no conocer y establecer otro más adentro y así sucesivamente. Por otro lado, el establecer un punto para una operación de entrega era una tarea doble.

Por un lado, la fuerza podía encontrar un muy buen punto para ésta pero la logística no podía llegar por problemas de ruta o de seguridad; entonces la fuerza debía explorar y mandar el punto y esperar a que explorara logística la ruta para saber si servía o no. Por eso sólo hubo 6 puntos de entrega en todo el proceso, uno en el Triángulo y los restantes en el Rectángulo, de los cuales sólo dos pudieron usarse intensa y continuamente. El de más al interior fue el de Pto. Ruy y el último en usarse en operaciones de abastecimientos de envergadura.

Los altos costos de la tarea por un lado, y el hecho de que la fuerza nunca pudo estar en condiciones de recibir en grandes cantidades, impidió generar reservas alimenticias en el terreno. Hubo momentos incluso en que sólo podía abastecerse lo que podíamos comprar con el dinero disponible y cada vez más escaso. Lo cierto es que también hubo momentos en que la Fuerza Central en Santiago operaba casi exclusivamente para cubrir los requerimientos de los grupos en el sur (Neltume y Nahuelbuta).

Logística, en general, cumplió la tarea que le correspondía respondiendo a los requerimientos que le fueron planteados. Las limitaciones escapan a la competencia propia de una tarea que se empezó a hacer sobre la marcha y a partir de una realidad que era cero. Las insuficiencias respecto a los requerimientos reales de la fuerza en el terreno derivan de decisiones o capacidades de la dirección del proyecto y de la forma operativa que desarrollo el grupo en el terreno. Esto quiere decir, que debió partirse trabajando desde la profundidad de la zona hacia afuera, hacia el oeste; esto habría permitido que logística fuera al encuentro de los requerimientos de la fuerza y no a la zaga, y que la fuerza fuera dejando acumuladas reservas en su propia dirección de retaguardia. A logística esto le habría permitido reducir los riesgos y vulnerabilidad de la tarea en profundidad al ir progresivamente “bajando” con sus operaciones en la zona. Aunque el saldo técnico no es negativo, el ritmo de introducción a la zona fue demasiado intenso y peligroso en la medida que los indicios y actividad sospechosa del enemigo iban en aumento. Se compraron, obtuvieron y almacenaron los requerimientos necesarios para la inserción, constitución y actividad de la fuerza en el terreno, realizando alrededor de 15 operaciones de abastecimientos de equipo y comida, ajustando los módulos a las exigencias de la fuerza y en del terreno, con resultados óptimos en general. Se cubrieron las necesidades de subida y bajada de compañeros realizando alrededor de 5 operaciones de traslado de compañeros.

Se cubrieron las necesidades de subida y bajadas – subidas de Paine a reuniones con la Dirección en Santiago, realizando alrededor de 5 operaciones exclusivas para ello.

Se realizaron 3 operaciones de suministros de armamentos que, valga decir, debían ser mantenidos en depósitos en el terreno y en secreto respecto de la totalidad de la fuerza. Se introdujeron 12 fusiles FAL, 2 cohetes desechables y la pistola y granada personal del Jefe. De la existencia y ubicación del armamento en el terreno solo sabían el Jefe, el segundo del Mando y los 2 compañeros que participaban en las recepciones, construcción de depósitos y mantenimiento del mismo. Este armamento fue introducido en Marzo, Mayo y Junio del 81, en el último contacto precisamente que la tarea tuvo con la fuerza.

Se realizaron intensas operaciones de reconocimiento y exploración de rutas hacia la zona y el interior de la misma, incluyendo un reconocimiento visual general que hizo Paine de toda la zona por los caminos y rutas interiores. Hubo alrededor de 10 operaciones exclusivas de reconocimiento y exploración “por abajo” de la zona y rutas.

Por otro lado se inició y desarrolló un mínimo trabajo de base social en el llano que jugó un papel muy secundario y que no llegó a traducirse en base social hacia el interior de la zona – con la excepción ya consabida de la red “Moncho”.

Todo lo que había en esta zona, tanto en grupo partidario, residentes, base de apoyo, recursos y medios, se ve seriamente comprometido cuando no directamente quemado al producirse la detección del destacamento en la montaña. Por ello no jugaron ningún rol de apoyo en la situación de cerco y persecución que se vio afectada desde fines de junio del 81 en adelante.

2.- El esfuerzo inicial.

El plan del frente Neltume se inicia con el envío de una patrulla de exploración inicial en febrero del 80 y culmina con la constitución del destacamento en octubre de ese año, cuando el jefe se hace cargo del mando en el terreno. Sin embargo, este proceso estuvo plagado de dificultades, imprevistos e improvisaciones.

La patrulla exploratoria realizó dos intentos de ingreso a la zona por la cordillera, por la misma zona donde debía instalarse el frente. Esta unidad estaba integrada por 7 compañeros, cuatro de los cuales – incluido el jefe de ella –, no formaban parte del núcleo inicial formado en la escuela. Tenía como propósito preparar las condiciones mínimas y realizar la exploración inicial para recibir al contingente.

Al realizar la operación de ingreso, se dividieron en dos patrullas – de tres y cuatro – para sortear los controles del país vecino. Debían reunirse, antes de ingresar, en un punto en el monte, pero no volvieron a reencontrarse y el plan inicial se frustra. La patrulla de tres ingresa completa y se conecta con dos cros. asignados a tareas de redes en el llano; la patrulla de cuatro se dispersa en el monte: dos regresan a Europa y dos ingresan por su cuenta, por distintas vías, desconectados entre sí, y desconectados de la otra patrulla donde estaban el jefe y el sub-jefe de esa unidad y tarea.

Se hacen intentos por organizar el grupo en el monte, se insertan en el área del Triángulo (dentro de la zona del frente), se suben a los dos cros. de redes y se conforma así una unidad de cinco con la que se pretendía realizar las tareas planteadas. Producto de un mal manejo operativo y organizativo, no se logran avances concretos, sino que al cabo de un mes el saldo es que el jefe está en Europa, el subjefe en el país vecino y resto de los compañeros dispersos y desconectados en el llano.

Se hace un segundo intento de reorganizar la tarea, consistente en enviar a uno de los cros, de la patrulla inicial que se había replegado antes a Europa a conectarse con el sub- jefe, ingresar con este a la cordillera y conectar adentro al resto para retomar la tarea en el terreno. Pero en la operación de ingreso aborta la idea, porque es detenido por la policía del país vecino el sub-jefe y el otro cro. Se repliega por segunda vez a Europa. Ambos cros. pudieron entrar finalmente 9 meses después e integrarse al destacamento ya constituido.

Lo concreto es que a mayo del 80 no había nada hecho en el terreno y el contingente estaba en espera a ser trasladado al interior. Todo el esfuerzo hecho había fracasado, los objetivos no se cumplieron y lo que había eran 4 compañeros en el interior, en las ciudades, conectados entre sí por casualidad e imposibilitados de tomar la tarea en el terreno o de preparar condiciones en el llano para recibir el contingente.

Los dos compañeros que habían sido asignados para la tarea de redes en el llano, con anterioridad, no tenían condiciones adecuadas siquiera para su propia permanencia clandestina.

En estas condiciones, la dirección del proyecto (CP) designa en junio del 80 a un cro. del núcleo central destinado a Neltume para que, ingresando a Chile, organizará las tareas en las que los esfuerzos anteriores no habían sido suficientes, vale decir, preparar las condiciones mínimas en el monte para recibir al contingente y, generar el trabajo de redes de apoyo, que resolviera las necesidades del destacamento a su llegada. Entre tanto, se establecía la conexión con las redes generadas por el interior.

Así se logra conectar por casualidad a los cuatros compañeros que permanecían en Chile, aunque al momento de ingresar este nuevo encargado, ni siquiera estaban en el sur, sino en Stgo. Se organiza la vuelta al sur y se planifica la inserción de una patrulla de tres al monte, permaneciendo dos en el llano en las tareas de redes y recepción del contingente, incluido el encargado. A mediados de julio se inserta la patrulla al mando del cro. Pedro, en el área del triángulo. Desde este momento se puede hablar de la mantención ininterrumpida de cros. en el monte y de desarrollo pleno de las tareas guerrilleras (reconocimiento, exploración, acondicionamiento).

3.- La constitución del destacamento en el terreno..-

a.- En el Área del Triángulo:…

Fue a esta área donde llegó el grueso del contingente, en la segunda quincena de agosto, completándose 9 cros. y fue a esta zona a la que ingresó el jefe del destacamento a mediados de octubre.

El ingreso de 6 nuevos cros. y su incorporación a la patrulla de tres que ya permanecía en el monte, significó la complejización de los problemas organizativos de la unidad combativa y a la vez un refuerzo significativo para implementar tareas de mayor alcance.

La patrulla inicial, cumplió el objetivo planteado y estuvo en condiciones de recibir al contingente de 6 cros. que ingresaron, establecieron un buen campamento central y 2 o 3 campamentos secundarios, construyeron dos depósitos menores para alimentación, ubicaron un lugar por el cual recepcionar alimentos y tenían una visión básica (reconocimiento) del lugar donde se encontraban.

Pude decirse que fue en esta área y en esta etapa, donde se hicieron las experiencias fundamentales que serían base, posteriormente, a la organización y manejo guerrillero del contingente. En esta área se realizaron recepciones de alimentos y se efectuaron comunicaciones, se realizó una exploración mayor de la misma y se avanzó sobre todo en la organización interna, en el afianzamiento de la unidad, como fuerza militar. En toda esta actividad y esfuerzo inicial desplegado, jugo un rol decisivo la participación activa y el funcionamiento colectivo del Partido en el impulso y desarrollo de las tareas. Junto al mando militar (Pedro) propiamente tal, se constituyó una jefatura político-militar que dinamizaba la vida guerrillera de la fuerza y el difícil primer momento de inserción y aclimatación al terreno.

A mediados de setiembre, la unidad recibió la instrucción de buscar una vía para trasladarse de área, desde donde estaba hacia el área de Neltume. Guiados por estas instrucciones, el Partido y el mando militar organizaron la campaña “Fernando Kraus” que, en lo político-partidario significó afianzar la fortaleza ideológica y la comprensión política de la tarea que se tradujera en una elevación de la disciplina, de la organización militar y en el fortalecimiento del mando. En lo militar se planificaron exploraciones y misiones de abastecimientos que permitieran cumplir el objetivo de buscar una ruta que nos llevara hasta el área de Neltume.

Con este fin se realizó una primera exploración de 8 días por parte de una patrulla que no alcanzó el objetivo y que cubrió más o menos el 30% de lo que había que recorrer. En el intertanto, el otro grupo de compañeros realizaba comunicaciones y traslado de abastecimiento hacia el campamento.

Posteriormente se ejecutó otra exploración, reforzando la patrulla por un tiempo más largo (10 a 12 días), que se desplazaría unida hasta el punto a que había llegado la anterior patrulla y desde allí se dislocaría en dos para buscar por dos vías la ruta parar llegar hasta el área de Neltume, denominada el Réctangulo.

El mismo día que ingresó al monte el cro. Jefe del destacamento (13 – 14 de octubre), una de esas exploraciones retornaba al campamento, habiendo cumplido el objetivo, es decir, teníamos una vía para hacer el traslado de área y contábamos con los abastecimientos para emprender ese traslado.

En estas condiciones y en este momento, el cro. Paine se hizo cargo del mando directo y asumió la jefatura político-militar del destacamento. En este momento también se constituye formalmente el destacamento y adopta el nombre de “Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro”.

A fines de octubre se realizó la operación de traslado de área. Esto consistía en la realización de una larga marcha con el grueso del destacamento y en la realización de otras misiones finales en el área que se abandonaba.

La marcha implicó un desplazamiento prolongado, con una sobrecarga, pues como se trataba de un traslado, cada combatiente debía cargar el máximo de elementos de su equipo personal y además portar elementos del equipo colectivo del destacamento. Además el traslado significaba internarse en zonas de mayor altura, mayormente accidentada y de vegetación enmarañada.

La patrulla que permaneció en el Triángulo tenía la misión de realizar las últimas comunicaciones por ese punto con las redes del llano, recibir abastecimientos y trasladarlos en cantidad, para todo el destacamento hasta el área de Neltume. Debía también entregar a las redes el nuevo punto de comunicación y recepción en el área a la que nos trasladamos. Por último, esta patrulla debía realizar un prolijo trabajo de borrado de huellas del campamento, rutas habituales y depósitos, antes de retirarse hacia el área de Neltume.

La segunda semana de noviembre el destacamento vuelve a reunirse, ya en la nueva área, en el campamento denominado “el 25”. Se había desplegado un vasto esfuerzo y un enorme trabajo.

Toda esta etapa dejaba como saldo un balance positivo, pues los objetivos planteados fueron alcanzados en los plazos y formas previstos y planificados por el mando; el desempeño del Partido y sus miembros en la ejecución de sus tareas militares estuvo a la altura de los requerimientos. Se confrontó la prueba de la aclimatación, de la implementación de los conocimientos adquiridos en la instrucción, de las ideas desarrolladas en la teoría durante la fase preparatoria, y salimos airosos de esa prueba.

En esta etapa, además, se legitimó y fundamentó posteriormente la designación incuestionada de Pedro como segundo al mando.

Señalemos, por último, que en esta etapa dejamos atrás un área que siendo montañosa, era más baja, menos boscosa y accidentada, que la de Neltume, o “área del rectángulo” como la denominamos habitualmente. En dicha zona, cuando recién nos instalamos en ella, ingresaron al monte y al destacamento otros cuatros compañeros, alcanzando nuestra unidad la cantidad de 12 combatientes.

b.-En el “Área del Rectángulo”.-

A los pocos días de reagrupados y establecidos en el campamento “del 25”, el destacamento vive uno de los momentos organizativos más importantes. Se establece la organización militar, se designa oficialmente al compañero segundo al mando, no constituyendo más jerarquías ni rangos que la de “Jefe del destacamento”, “Segundo al mando” y, en función a las tareas y organización interna de la fuerza, los “Jefes de patrulla”. Se organiza el destacamento en patrullas (variables en número y composición), se establecen otras responsabilidades en la organización militar que no hacen al mando directo (encargado de logística, uno de Informaciones y un Sanitario). Se distribuyen los equipos individuales y se asignan los colectivos, se determinan normas y principios para la vida individual y colectiva, horarios, aseo, guardias, comidas, medidas de seguridad.

Por otro lado se organiza al Partido en bases, correspondiendo en lo posible a la organización en patrullas, se eligen democráticamente los jefes de bases y los miembros de la jefatura política, eligiéndose un Encargado de Educación Política y uno de Organización.

Sobre esta base organizativa, y una vez realizada una recepción, se planifica, desarrolla y ejecuta una prolongada campaña de exploración y penetración de la zona del Rectángulo, teniendo como dirección general la Cordillera de Lipinza.

Esta campaña consistió en la exploración en tres patrullas y en distintas direcciones, con objetivos determinados y plazos específicos. En su etapa preparatoria, se consideró la capacitación colectiva en la misión de exploración, el uso de la brújula, conocimientos de topografía aplicados, confección de croquis, la unificación del lenguaje en la definición de accidentes para ala escritura de los diarios de exploración, todo ello apoyado en las capacidades de los diversos combatientes que mejor dominaban cada aspecto. Se confeccionaron mapas para cada patrulla, a la par que se les fue dotando del equipo necesario y se les asignó el abastecimiento necesario para el cumplimiento de su misión.

El Partido confeccionó un plan de funcionamiento y discusión que en lo fundamental consistió en una línea de formación determinada por la lectura colectiva del libro “El paso del guerrero” y otro relativo a la vida y lucha de Lautaro. Se orientó a discutir y evaluar el desempeño como unidad partidaria e individualmente en las tareas del destacamento, se definió evaluar en base a informes realizados por la unidad a los compañeros que eran simpatizantes, para proponer al Partido su incorporación a la calidad de militantes.

Con estas orientaciones e instrucciones se desarrolló la primera maniobra exploratoria del destacamento en el “Área del Rectángulo” por espacio de doce días. Los resultados de este esfuerzo permitieron trasladar al destacamento y desplazarnos en la profundidad, construir nuevos campamentos, comenzar a trabajar la información desde el punto de vista netamente militar y apreciar el terreno bajo la misma óptica.

Largo sería el relato pormenorizado de todas y cada una de las exploraciones que se fueron realizando, de los desplazamientos en el terreno que se ejecutaron, como la habilitación de éste, las operaciones de abastecimiento, la instalación de campamentos, en fin, la variedad de aspectos que para nuestro destacamento implicaba la vida rural.

Por ello nos remitiremos a la síntesis y resumen de ese tiempo, que va desde comienzo de noviembre hasta la preparación y desarrollo de la campaña de invierno, en marzo del 81.

En esta etapa se alcanzó, además, en el plano político-partidario, una visión del desarrollo global del proyecto y de la situación del Partido, del estado de las condiciones generales y particulares que hacían al plan del proyecto,así como las dificultades que había que enfrentar aún. Es decir, de la relación real, desigual, que tenían las otras tareas del proyecto en relación al nivel y disposición en que se encantraba el destacamento. Esta visión se recoge a través de una carta del Secretario General a los miembros de los destacamentos, que en los hechos significaba cambiar bruscamente las expectativas de lucha y de trabajo de todo el contingente.

En esta etapa se planteaba en esencia que no estaban las condicones que servían de marco y, en algunos casos, de premisa para la irrupción de nuestra fuerza, pero que la tarea debía seguirse desarrollando, que el Partido en el sur no estaba en capacidad de ayudar suficientemene, por lo mismo no estaba la base social de apoyo necesaria constituíada, pero que el partido debía asumir esa responsabilidad, entendiendo por ello al Partido del sur y no al Partido de la fuerza. Se daba cuenta que no había redes y que la logística era insuficiente.

Se instruía para seguir preparando las condicones en el terreno, pero asegurando el secreto de la tarea como cuestión central y pensando en estar en condiciones combativas, pero que no había que realizar ninguna acción combativa hasta que todas las condiciones y tareas no se hubiesen desarrollado.

A pesar de la importancia de los planteamientos que en lacarta se hacían y de su directa consecuencia para nuestro trabajo, el Partido del destacamento no asumió una discusión organizada y profunda sobre el particular. Más bien se mantuvo expectante a las orientaciones que se derivarían. Esto no quiere decir que no se le diera importancia ni que todos los miembros del P. Estuvieran preocupados por los problemas que se empezaban a ver en la concreción de la tarea, al contrario, pero su no tratamiento en las instancias regulares y habituales obedece a un problema del Partido en la fuerza, que intentaremos analizar más adelante.

En las distintas opiniones y planteamientos, se recogían diversas lineas o proposiciones para asumir más protagónicamente las deficiencias que globalmente mostraba el proyecto, como bajar a fortalecer o iniciar las tareas desde el llano, o dispersar el grupo, o iniciar arriba el trabajo de base social, pero en definitiva la dirección del P. Adoptó la decisión de mantener el destacamento y el contingente en el terreno. El P. pese a que intentaba hacer cargo por la vía de la discusión de los problemas y de influir en la definición del trabajo y en las decisiones de la dirección, no podía hacerse del espacio orgánico y político necesario y tardíamente comprobaba el papel pasivo jugado en la etapa preparatoria respecto a la

globalidad del proyecto. Hubo frustración, desencanto, perdida de la confianza en la dirección y e el P. que no se “vía” trabajando en la dirección de la guerra revolucionaria en el sur ni mucho menos en función del proyecto (con la excepción de la Fuerza Central en Stgo. Cuya actividad era sentida y apreciada por la fuerza en el monte). Hubo incertidumbre; el contingente era de una mítica y disposición plena a las tareas guerrilleras y sobre todo, predispuesta a iniciar pronto las acciones combativas ofensivas. Eran guerrilleros y la dirección los llamaba ambiguamente a una larga permanencia previa, desarmados, en secreto y en condición indefinida en el monte. Como que la tarea perdía sentido; sólo la tremenda fortaleza ideológica que los caracterizaba, la presencia de ánimo y ejemplo de Paine y la discusión del P. mantuvo en alto la bandera.

En cumplimiento del objetivo planteado, reconocer y explorar una zona, habilitarla como zona base y conformar el núcleo central del destacamento guerrillero fue desarrollado e impulsado permanentemente. Esto se tradujo en un desarrollo constante de la exploración, el destacamento dislocado en patrullas realizaba exploraciones de una semana como promedio, luego se iba poniendo en la cartografía la información recogida y se iban determinando lugares de campamentos, rutas. Se fotografiaban los accidentes naturales y artificailes más importantes. En general, se logró hacer una profunda penetración de la zona y construir en ella una red de campamentos que se fue habilitando con depósitos menores. Los principales tenían capacidad y condiciones (leña, agua, cobertura) para el conjunto del destacamento. Estos campamentos eran alrededor de 6 o 7.

La exploración permite, además, determinar tiempos de marcha, con y sin peso,bajo distintas condiciones climatológicas y en diferentes terrenos. Se fueron asimilando las caracterisiticas de nuestra zona montañosa,adquiriendo en la práctica aptitud y condicones para sacar provecho del terreno en desmedro del enemigo y sus medios técnicos.

Simultáneamente se fueron construyendo los depósitos mayores para el abastecimiento, se logró desarrollar una elevada capacidad y calidad en la construcción de estos tatús. Esta tarea se desarrollaba en forma compartimentada, evitando que todos los combatientes conocieran la ubicación de todos los depósitos.

Las misiones de abastecimientos y aprovisonamiento implicaban un despliegue de esfuerzos del conjunto de la fuerza. Las recepciones nocturnas de estos abastecimientos, su tralado hacia la profundidad de la zona donde se estaba haciéndose las exploraciones, el almacenamiento y tralado de parte de ellos a los depósitos, como reservas, fueron tareas que se cumplieron en forma permanente y satisfactoria.

En cierto modo, se desarrollo una cieerta especialización de una de las patrullas en las tareas de logíticas, tanto en la construcción de depósitos como en la misión de abastecer al grueso del destacamento que ya sea dislocado en patrullas o reunido, se encontraba más internado en la profundidad.

Cuando estaba todo el destacamento reunido en campamento, la vida se desarrollaba de acuerdo a un orden y normas establecidas. Se levantaba muy temprano (con la amanecida o

poco antes), los combatientes debían presentarse a formación previo ordenamiento de su equipo y su mochila. Luego del parte de enfermos u otras novedades, se entregaba la orden del día a las misiones. Luego se tomaba el desayuno (que debía estar preparado) y posteriormente los combatientes realizaban las misiones que se les había encomendado, se establecía ademós una hora en que todos los combatientes debían estar en sus carpas y se organizaba la guardia. Hay que hacer notar que en la fase pre-combativa en que se desarrollaba el reconocimiento yla exploración y acondicionamiento del terreno, la fuerza trabaja fundamentalmente de día, precisamente para poder lograr efectivamente conocer, preparar y transformar el terreno en una ventaja. De esa manera es que progresivamente se va utilizando el terreno y concentrando la actividad de noche.

La preparación y distribución de alimentos se realizaba, al igual que la guardia, por la designación rotativa de compañeros. Ningún miembro del destacamento estaba excluído de estas actividades, incluído su jefe.

Asimismo, el mando realizaba reuniones con el encargado de abastaecimiento, definiendo consumos y revisando las reservas, planificando nuevas construcciones y su ubicación. El encargado de informaciones recibía los partes y diarios de la exploración ( independientemente que lo hiciera el jefe del destacamento) recogía los croquis y fotografías y procesaba, para el manejo del mando, la información recibida.

El sanitario realizaba los chequoes de salud, anotando las necesidades individuales y las enfermedades mós comunes.

En medio de todo este trabajo se trataba de tener el espacio de tiempo y físico para dar vida al Partido, para que los libros circularan y las reuniones se verificaran. Todos ello cuando estábamos separados por semanas y no siempre coincidiendo los miembros de una base con los de una patrulla. Sin embargo, se hacía un esfuerzo para que las comunicaciones del destacamento llevaran y trajeran los informes de la actividad del P. y se rotaran los materiales escritos.

A pesar de los esfuerzos realizados, la vida partidaria se vio seriamente limitada y de muy difícil concreción, pero los problemas del P. no estuvieron centrados en una falta de tiempo y espacio, sino en la calidad de su vida interna y en el rol que la dirección del P. le asignó o en lo que dejó de hacer.

A principio de enero, el destacament dominaba un circuito de rutas y había penetrado con profundidad en la zona, además de haber ido habiloitando el terreno. En esa ocación se da otro salto cualitativo en la organización y conformación del destacamento.

Se definieron más precisamente los equipos individuales y colectivos, desechándose los que en la práctica se habían mostrado inútiles e incorprándose otros nuevos. Se reforzó la organización en patrullas, dándoles a estas un carácter más permanente y dotándolas de equipos, medios y de la idea de autosuficiencia. Se establecieron los mandos de dichas unidades.

Junto a lo anterior, se aplicó el reglamento de infantería del destacamento, que normaba la

presentación y vestimenta del combatiente, la forma de formarse, de recibir y entregar los partes y demás aspectos de la vida militar, todos ellos adptados y obedeciendo a las proporciones y necesidades de nuestra fuerza.

Por último, se dio a conocer el reglamento del destacamento, elaborado en la etapa preparatoria y aprobado posteriormente por la dirección del Partido. En este se señalan los principios generales, básicos e inviolables que guían la conducta de los combatientes del destacamento,se señala el amor y la leatad al pueblo y al Partido que los combatientes deben reflejar en sus acciones, el respeto por las creencias y bienes materiales de la población del sector. Se establece no abandonar a los heridos ni abandonar jamás una posición o una misión sin una orden superior. Se establece la propiedad colectiva sobre el armamento y los equipos, sin desmedro de suasignación individual. Se establece el cuidado con el armamento y todos los equipos que los combatientes deben tener y otros aspectos que perfilan la calidad de nuestros combatientes y el carácter revolucionario y popular de la fuerza militar que pretendemos construir.

Todas estas medidas significaron un gran paso adelante y demostraron al poco tiempo su eficacia y utilidad. Nuestra unidad adquirió mayor organización, elevó su disciplina y la eficiencia en la ejecución de sus misiones. Se fue consolidando en su carácter de destacamento guerrillero y en su naturaleza de fuerza militar del pueblo.

En esa fecha, aprovechando los meses de enero y febrero, se impuso una capaña de exploració que se orientó a llegar lo más cerca posible en la dirección de Lipinza y por otra parte, se hicieron durante dos meses muchas exploraciones a los contornos de la zona, a objetivos especifícos y propiamente militares,.Asimismo se avanzó en la construcción de depósitos para el abastecimiento y armamento, esto último en forma muy compartida.

En este tiempo se intento desarrollar comunicaciones y abastecimientos buscando puntos para ello por otros lugares dde lo que se veían ocupando hasta ese momento.

A pesar de los logros que se iban alcanzando y de los avances que el destacamento mostraba en la preparación y acondicionamiento del terreno, como en general en la concreción de la tarea que el P. le había confiado, comenzaban a evidenciarse algunas deficiencias y limitantes, las que una vez que se rompió el secreto y el enemigo nos sorprende, se vieron con mucha mayor claridad. En primer lugar, la falta de una base de apoyo sólida, sobre la cual construir nuestras propias redes logísticas en el terreno. Esta grave deficiencia queda demostrada al no poder contar con ninguna clase de apoyo social ni material, destacamento, una vez que el enemigo nos detecta, y la única red del llano inserta en la zona queda neutralizada al caer información en el campamento detectado, lo que permitía individualizarla.

Por otra parte, nuestras misiones de exploración iban dejando cada vez más lejos y atrás el punto por el cual se abastecían, lo que disminiyó el ritmo y profundidad del trabajo de exploración, limitó la autonomía de la unidad toda y atentó contra el principio de la movilidad constante, al estar la fuerza muy dependiente de sus redes de apoyo. El factor principal que incidió en esto esque el trabajo se inició de “afuera” hacia “adentro” de la

montaña, y en esta dirección se movía la fuerza sin apoyo hacia adelante.

En las exploraciones y reconocimientos del terreno tuvimos limitaciones, pues nuestras exploraciones, profundizando bastante en la zona y en diversas direcciones, fueron conformando “bolsones” (generalmente en torno a las zonas de campamentos) de conocimiento unidos entre sí por un circuito de rutas, poco variado y sin muchas alternativas.

En otro orden, no haber contado con equipos técnicos de comunicaciones simples, enlentecían y complejizaban mucho el desplazamiento y la maniobra de la unidad en el terreno. De igual modo, no haber contado con cartas adecuadas (1:50.000) hacía en extremo difícil, cuando no imposible, ir sintetizando los resultados de las exploraciones de manera útil para el uso militar e imprescindible para la palnificación de todo tipo de operaciones.

Por otra parte, un problema de fondo también, que afectó el desempeño en el terreno es, que la fuerza debía ir haciendo “todo a la vez”, esto es, reconocer, explorar ya condicionar en al medida que avanzaba. Estas tareas son momentos distintos o fases separadas del trabajo en el terreno, pero por la forma en que se desarrollaron los esfuerzos iniciales y por el estado de las tareas previas en función de la fuerza, no quedo otra alternativa de trabajo. Los hechos siempre rebasando la capacidad de maniobra del mando para innovar en métodos y decisiones, y la dirección del P. y el proyecto se caracterizó por una extrema lentitud para ponerse de acuerdo, tomar decisiones o innovarlas sobre la marcha.

Naturalmente, la decisión de no haber estado armados tuvo consecuencias nefastas para la resolución final de los acontecimientos. El verse impedidos en los hechos de aplicar la defensa activa en la ejecución de su tarea, limitó gravemente la conformación de esa unidad combativa en una fuerza guerrillera real, con posibilidad de aniquilar fuerzas y medios del enemigo y librar combates victoriosos como así tambiém con la posibilidad de realizar el repliegue y la retirada mediante el combate y la contención.

También la vida partidaria tenía deficiencias. El Partido, siendo un firme sustento para el éxito de las tareas militares y siendo el artífice de la gestación y ejecución de la tarea, no discutía en sus espacios orgánicos estos problemas que eran tan fundamentales. Existía de parte de la dirección de ese partido una subordinación implícita a las decisiones del mando militar y, en general, con el ánimo de no entorpecer la ejecución de las tareas militares del destacamento, se postergaba, morigeraba y eludía la discusión abierta y concreta de estos problemas.

En los hechos, hasta ese momento esa unidad y esa estructura partidaria tuvieron dos jefaturas distintas, separadas y coordinada solo por el jefe político-militar del destacamento.

Tal era la situación, cuando en marzo y en preparación de la campaña de invierno, se adoptan una serie de medidas que abren una nueva etapa en la vida del destacamento. En esa fecha suben 4 compañeros y baja otro a desarrollar el trabajo de informaciones.

c.- La preparación de la campaña de Invierno:

A la altura de marzo del 81, el mando evalúa la misón en general encomendada por la Dirección del Partido. Habíamos acumulado experiencia. El objetivo principal de instalar las bases de un campamento permanente en la zona de Lipinza prácticamente quedaba absoleto por varias razones: que desde el punto de vista del riguroso clima aquella zona esta eclavada muy al interior (cerca del Lago Pirihueico) y tiene nieve 6 meses al año; que su conocimiento operativo mediante las exploraciones fue imposible llevarlas a cabo por los accidentes infranqueables; que los requerimientos logísticos eran imposibles de trasladar en profundidad, por las distancias demasiadas largas, como así mismo no podríamos haber atentido con eficiencia el trabajo político o base social de apoyo.

Cabe recordar que uestra fuerza tuvo serios problemas con los abastecimientos, es decir, en la busqueda de puntos de entrega encontramos obstaculos como retenes o partes demasiados planas, y el problema de las distancias. Durante el tiempo que permanecimos en el monte tuvimos una sola area de recepción de alimentos ( que era un camino que en su tiempo fue fundamental enla unión de Neltume-Liquiñe-Panguipulli, posteriormente fue reemplazado po el camino internacional Panguipulli- Neltume-Huahum). Por otra parte, cualquier entrega más al interior significaba ocupar caminos particulares ( de los dueños de fundos y patrones). Estotambién nos pone a la vista la contradicción de que las fuerzas auxiliares y aseguramientos deben estar en función de la fuerza guerrillera y no viceversa, como nos comenzó a suceder; instalar un campamento en Lipinza significaba que cuando hubiéramos llegado al camoamento prácticamente debíamos volver a abastecernos por la imposibilidad o incapacidad de los aseguramiento de llegar a hacer las entregas cada vez más al interior. Desde el campamento en que estábamos ya comenzábamos a tener problemas serios como las huellas, marchas muy duras cargados con más de 25 kgs y 36 km a recorrer, además que nuestra actividad militar era y fue muy intensa. También comenzábamos a sufrir las primeras nevazones que amenazaban con cortarnos la pasada porque había una altura de 1350mts. Después pudimos comprobar que la nieve engrosaba entre 70 y 80 cms, pero como hay vegetación la nieve se acumula, se doblan las ramas y quilas y eso hace que cuando uno pisa a veces pisa vacíos y se hunde en un metro de nieve.

Por otro lado, constatábamos que veníamos desarrollando un buen trabajo militar de exploración, reconocimiento, información del terreno, construcciones y comenzabámos a elegir una zona para acondicionar y preparar; o sea veíamos la necesidad de sacar adelante todas estas tareas con nuestra fuerza, aunque se presentaba la contradicción con las medidas de seguridad y el secreto, con los indicios que estabamos dejando. Esta no es una cuestión puntual, es algo que deberá resolver la guerrilla en Chile: la contradicción entre mantener el secreto en fase previa y la necesidad de oncentrar fuerza para realizar las complejas tareas preparatoria en la montaña de los Andes.

En estos meses surge la preocuapción del mando y de la fuerza en general por comenzar a preparar las condiciones para pasar el invierno; se había pasado ya parte de un invierno en

la montaña pero mucho más abajo. En las actuales condiciones nadie lo había pasado en el monte, pero todos coincidíamos en que sería riguroso.

Aquí es cuando perdimos la movilidad para fijarnos al terreno, cuestión que era un poco inevitable. Las medidas que se tomaron fueron las siguientes: acondicionar un refugio, completar los aseguramientos (armas, alimentos para 3 meses y el doctor), comenzar a preparar y acondicionar “El Terminal” como zona de repliegue. Tambié se revisan los problemas de seguridad (encuentros con campesinos), se lleva un catastro de esos problemas y se determina lo delicada de la situación ya que poco antes habían desaparecidos dos compañeros que fueron detenidos cuando venían cruzando la cordillera para integrarse al destacamento.

En este contexto de preparar las condiciones para pasar el invierno nos planteámos paralelamente la campaña de invierno ( es decir, el plan de acción) que consistía en lo grueso en : plan de reconocimiento y exploración de todo lo que se había ya reconocido y explorado porque ahora había que conocer y estudiar el terreno con nieve; plan de educación y formación militar; plan de construcciones y talleres; plan de emergencia de alimentación. Todo esto hecho por una especie de grupo de apoyo al mando que, bajo un proceso gradual de formación y desarrollo de la guerrilla, tendería a convertirse en el estado mayor,.En sus comienzos integraban este grupo el encargado de información del terreno, construcciones, intendencia y sanidad. También en este momento se informa que subirían los compañeros que tendrían a cargo el trabajo de base social de apoyo (trabajo político en la población) y se trataba de dejar en claro que nuestra fuerza se dividiría en tres grupos, uno más al norte y otro al sur.

A partir de marzo, el Jefe se plantea reestructurar la fuerza mediante una discusión de la experiencia adquirida y transmitirla al conjunto de los compañeros porque hasta ese momento se había producido la especialización de las tareas.Esto se expresa en las siguientes cosas: que solo una patrulla acumula toda la experiencia en construcciones, otras patrullas acumulan experiencias en reconocimiento y exploración o, por otro lado, algunos habían hecho la experiencia de explorador guía o vanguardia.

Así mismo surgía la necesidad de ir formando a todos los compañeros en tarea de mando aunque sea a nivel de patrulla; también solo algunos compañeros habían ejercido mando en operaciones de recepción e abastecimientos. En general, de ahí en adelante la tendencia sería a promover las patrullas autosuficientes, o sea, que fueran capaces en un momento determinado de realizar sus propios tatus, reconocer y explorar el terreno, hacer uso de él desde el punto de vista militar, aprender a guiar a una fuerza aunque sea pequeña, como así manobriar con ella, con capacidad de explorar y reconocer sus propios puntos o vías de abastecimientos con las redes y ejecutar operaciones de recepción. A la luz de toda esta experiencia parcializada se constituyeron las patrullas de 3 compañeros provistos de todos los elementos teóricos-prácticos antes señalados (es decir, un compañero que maneje las construcciones, otro la exploraciones, otro con experiencia de mando, guía vanguardia etc.). Este proceso concluye a fines de abril.

En el mes de marzo nos instalamos en el campamento donde posteriormente seríamos detectados. Era el que teníamos más en profundidad (al noreste del Neltume y al sur de Liquiñe, a 1200 mts de altura; construímos un tatú que más taree sería detectado y exibido en el reportaje de TVN). Finalmente buscábamos un lugar con condiciones para cosntruir un refugio de invierno; también simultáneamente comenzamos a explorar y acondicionar la zona de “El Terminal” (abrir trillos guerrilleros, estudiarla desde el punto de vista militar, ubicar zonas de campamentos, lugares de construcción de hoyos, etc).. También avanzamos y practicamos el mando político-militar.

Al comienzo de la experiencia operábamos con los jefes de patrullas y el encargado del Partido, pero en la práctica se nos hizo imposible funcionear así por que le jefe militar por su cúmulo de tareas o misiones no dejaba el tiempo necesario para funcionar como partido; es decir, que el problema de fondo era que el mando (patrullas) no tenían la visión de conjunto de su fuerza para poder operar y maniobrar en base a las misiones y tareas, como también para aplicar el método de trabajo consecutivo del jefe, calculos, distribución de tiempo, etc. Por otro lado, era difícil optar porque no siempre el mando de patrulla tenía capacidad político-militar como para conducir su fuerza y el Partido-base, por las características de los militantes con falta de formación política etc. Pero para esta fase de la guerrilla, entendiendo que todavía el grupo era de militantes del MIR, nos era más funcional establecer el mando único en las patrullas. Es decir, el jefe militar era al mismo tiempo el jefe de la base partidaria que conformaba la patrulla y su designación se hacía con esa prioridad ( priviligiando por su capacidad de mando miltar), porque entendemos que la tarea principal del P. dentro de la fuerza militar es velar por cumplir y hacer cumplir los objetivos, propósitos, misiones,tareas y órdenes que el mando superior le plantea a la fuerza miliatr ( en este caso, la Dirección Nacional ). En este sentido, se trata de tareas esencialmente miltares. Esta cuestión el P. no lo tiene centralemente definido, pero en letrascurso del desarrollo y ampliación de las fuerzas guerrilleras se tendrá que resolver concretamente el problema de la organización y el papel del P. dentro de la fuerza militar, en relación a la estructura y rol de la misma.

Hasta el momento la zona la controlábamos (aspectos de seguridad), constatábamos a un mando un tanto desbordado por las tareas, con una tendencia a la centralización y que orientaba el esfuerzo principal a la tarea de sacar adelante el refugio de invierno porque ya estábamos sumamente atrasados.

4.- La detección.-

Al abordar el relato de la detección y el contacto con el enemigo, producido a fines de junio, hemos querido entregar el máximo de detalles, pues estos incidieron de manera muy importante y concreta en el desenlace de los acontecimientos.

La detección por parte del enemigo tiene tres razones y fuentes.

La primera es la ques e origina en el trabajo—probablemente— del enemigo en la

recolección de información, indicios, señales y rastros de nuestra actividad, nuestros encuentros con campesinos y en general, el uso del terreno por un espacio de tiempo mas o menos prolongado.

La segunda es la información que el enemigo obtuvo o dedujo con la captura de dos miembros del destacamento cuando ingresaban al país por la cordillera y por la zona misma donde estaba operando nuestra fuerza. Esta captura se produjo a fines de febrero y fue realizada por la gendarmería del país vecino. Desde entonces estos compañeros se encuentran desaparecidos.

La tercera es la sucesión de hechos en los días anteriores al encuentro con el enemigo y que más abajo se relatan en detalle.

Pensamos que el enemigo venía realizando un trabajo de busqueda de información por una cantidad de encuentros con campesinos. Pero fue apartir del 27 de mayo, cuando nos abastecimos por las redes del llano en lazona de Pto.Fuy, que tuvimos reiterados encuentros al día siguiente. La razón fue que al trasladar los alimentos en la noche (como eramos 15 cros), sintieron los ruidos en un camino de ripio porque el campesino esta presto a los ruidos (pensaban que eran chanchos-jabalíes porque esta zona tiene este tipo de animales, los campesinos estan cesantes y recurren a la caza, trampas etc., para sobrevivir). Esto facilitó los encuentros. Ellos nos siguieron la huella y llegaron al campamento de tránsito que instalamos en la zona; otros encuentros siguieron en la madrugada (al aclarar) con los compañeros que debían borrar las huellas en el lugar de recepción. Afortunadamente, no nos detectaron los alimentos. El mando ordenó retirarse al campamento principal, provisto de alimentos y dejó una patrulla en la zona para hacer una construcción y guardar los alimentos. Volvieron los copañeros y no registraron nada anormal en la zona.

Los campesinos dan cuenta de slos ehchos al retén de Neltume y estos a la 4° División del Ejército en Valdivia. Comienzan a buscarnos más o menos un pelotón de boinas y CNI8Por lo menos, nosotros no lo detectamos, tampoco tuvimos la información de las redes). En el intertanto, nosotros retiramos todos los abasto ddel Pto. Fuy y nos quedamos en el campamento porque la orden del mando era concentrar la fuerza en el campamento,¨porque ya habían comenzado las priemras nevazones. Por otro lado, el mando organizó una patrulla con dos compañeros y salió el 14 de junio en misión compartimentada al punto de recepción (después supimod que se trataba de algunas armas que estaban trasladando). El mando llega al campamento principal el 26 de junio. Estaba nevando pero no era alta (20 cm), los compañeros no dejaron huellas,pero esa noche volvió a nevar.

El día de la detección, en el parte del día se informó que debíamos trabajar en el refugio (que lo estábamos haciendo en el mismo campamento porque no habíamos encontrado condiciones necesarias en otro lugar). Ese día nos confiamos ( o más bien el mando), no pusimos postas porque estaba todo nevado. Los campesinos nos suben cuando está nevado y si lo hacen, van a caballo. O sea, se estimó que se podía hacer uso de toda la fuerza disponible por el atraso que teníamos. La desventaja que tenía ese campamento era que

estaba cerca de un camino (aproximadamente a unos 800 m).sumamente viejo; lo otro fue que el trillo se notaba a la entrada, pero no ala vista de cualquiera que supiera de las pillerías.Bueno, tambié ese día los compañeros de sanidad estaban chequeando la medicina y preparando modulos (botiquín). Ellos estaban en al parte opuesta de donde aparecieron los milicos. También estaba la mochila de información del jefe,esta se había ocupado el día anterior y prácticamente ese día debía llevarse a depósito.

Estabamos muy compenetrados en el trabajo del hoyo del refugio. Llevábamos como 2 metros de profundidad en su parte más alta ( ya que era pendiente) cuando nos dieron la voz de “Alto” y que estamos todos cercados disparando sus armas simultáneamente en repetición. La sorpresa fue absoluta, pero instantáneamente por instinto y disposición reaccionamos con rapidez y abandonamos el campamentos en dos direcciones generales. Todo esto ocurría a 15 –20 metros del enemigo (era una escuadra enemiga), nuestro campamento fue ocupado por el enemigo. Nosotros no portábamos, solamente el jefe su arma personal (pistola). Era el sábado 27 de junio de 1981. Tomamos la hora: eran las 11,30 del día. La sorpresa y desconcierto producidos por la irrupción del enemigo se tradujo en huída sin orden ni control, olvidando los palnes de emergencia, líneas de salidas,orden de retirada, encargados de medios, punto de reunión inmediatos etc…, porque hay que entender que no había opciones ante el ataque del enemigo. Se trataba de la vida o nada y ni siquiera hubo tiempo para la duda. Pero no hubo pánico ni deserciones. Un grupo casual sale y se reagrupa en la dirección y punto establecido; otro grupo casual sale y se reagrupa en otra dirección y queda impedido por el fuego enemigo de poder reunirse con el resto. No habían pasado 30 segundo desde producido el ataque. Los grupos recuperan individualmente su disposición ofensiva y el orden de fuerza; de una forma u otra tratan de retomar la iniciativa para enfrentar la situación y recuperar el dominio de la fuerza propia. Quedan desconectados entre sí y así pasarán los próximos 42 días bajo el cerco y persecución del enemigo. En uno quedó Paine, el jefe, y en el otro el compañero Pedro, segundo al mando, esto por casualidad y no porque así se haya planificado. El grupo de Paine trato de aproximarse al campamento con Paine a la cabeza, pero fueron repelidos. Quedaban dos compañeros que no estaban en el campamento al momento de la detección, estaban haciendo un tatú, pero ello posteriormente se unieron al grupo de Paine. Había caído completamente el campamento, quedabamos en las peores condiciones sin nada, solamente teníamos el tatú con alimentos que todavía no era detectado. Nosotros (la fuerza) no sabíamos que el destacamento tenía armamento arriba, pero ahora sabíamos porque el Paine informo a su grupo y el segundo al mando también hizo lo propio. Por lo tanto, la posibilidad de reconexión estaba en el tatú del armamento.

El grupo de Paine fue de 7 compañeros. Iniciaron una dura marcha con nieve, cruces de ríos de dos días. No era tanto la distancia, sino que las medidas de seguridad que ddebían tomarse,la nieve que llegaba a los 40 cm. Lograron llegar al tatú de armamento, se abastecieron con un módulo de mergencia que había en el tatú. También en esta marcha tuvieron que sortear en varias oportunidades pelotonoes enemigos y desembarcos helitransportados. La idea de este grupo ( estaba en peores condiciones que el otro) fue

replegarse hacia el oeste donde tenía,mos la otra mitad de alimentos para el invierno. Pero esta decisión era demasiado audaz porque prácticamente era replegarse hacia donde venía el enemigo con el operativo antiguerrillero (peine, rastrillos); los compañeros aprovecharon muy bien el terreno y sobre todo las construcciones (tatú) ya que estos fueron acondicionados para albergar personal en caso de emergencia. Se establecieron en las alturas de la montañas de PASA y desde ahí operaron respecto del abastecimiento (porque este se encontraba a 2 Km de la calle). Se movían con el enemigo operando y en varias oportunidades pudieron detectar a los milicos cansados, sin ganas de caminar y sus jefes arengándolos. Pero como se trataba de evitar el combate, no teníamos orden de combatir, los compañeros estaban armados y tuvieron un mes hasta trasladarse al tatú del alimento.

A estas alturas el grupo de Paine tenía varios enfermos,casi la mitad de la fuerza; Jorge tenía gangrena y no había condiciones para atenderlo ( por lo menos, cortársela), otros compañeros tenían granos infectados producto delfrío y quemaduras de nieve. Paine tomó la decisión de trasladarse al Hoyo para atender a los enfermos y comenzar a chequear y explorar vías para mandar compañeros al llano a tomar contacto con el Partido. Esto ocurría a fines de Julio. Es necesario destacar la valentía y el coraje del compañero Jorge que con los pies con gangrena hizo la marcha al tatú ( que eran uno 10 km.). El tomó la vanguardia—por entre los cordones de sus zapatos salía la materia—con entereza y fe inquebrantable de lograr el objetivo de la marcha, que cumplió a cabalidad. En esos momentos el hambre era atroz, estaban limitados físicamente, se comían cucharadas de azúcar, chocolate y leche, algunas avellanas.

Por otro lado, el grupo de Pedro—de 8 compañeros–, a las 2 de la tarde del día 27 de junio toma la decisión de ir a abastecerse al tatú (que mostraron en la tele) de equipos y alimentos. Logramos el objetivo y sacamos como 10 kg de alimentos, algunos bolsos, mochilas en desecho y una carpa dada de baja. Escondimos otros 5 kg de alimentos en un escondrijo. Toda esta opeeración nos demoró la tarde, con aproximación y chequeos.

Posteriormente se decide marchar al tatú del armamento y resolver o buscar contacto con Paine: emprendimos esta en columna, distanciados 20 o 30m cada uno. Teníamos un paso obligado en un cruce de camino. La vanguardia exploró, observó e hizo escucha y procedió a desplazarse la fuerza. Como la columna cubría demasiado terreno fuimos atacados por el enemigo por la retaguardia con fuego a discreción. Nos metimos en el monte, a unos 30 m. Adentro, y comenzamos a reorganizar la fuerza. El enemigo temeroso en la noche (a las 8) no se metía al monte, disparaba fusiles automáticos SIG cunado nosotros nos buscábamos por el monte con la contraseña convenida.

Estaba totalmente nevado. Reorganizamos la marcha entre las ráfagas, cruzamos un ríos, pero dos comapñeros se nos perdieron. Teníamos plan de rescate, pero no aparecieron. Uno bajó al llano y el otro se quedó en la zona, en Neltume (oriundo de allí), donde se mantuvo, organizó alguna baase social, pero finalmente fue detenido y asesinado. Fue el último – muerto en noviembre del 81–, el compañero Gabriel.

El grupo de Pedro tomó la decisión de replegarse en profundidad en dirección este, a la zona del Terminal, ubicada al noreste de Pto.Fuy. Este grupo sobrevivió durente un mes en la nieve—que tenía 80cm y 1 mt de altura–,logró desplazarse para abastecerse en el tatú del Pto. Fuy, obtuvieron manteca, ají, y un polietileno para cubrir la carpa. El hambre era terrible. El enemigo se metió al monte en esta parte, sobrevolaban los helicopteros en un horario de 8 a 12 y de 1 a 5,30 hrs. Después los guerrilleros instalaban su campamento, hac1an fuego,secaban su ropa, se mantenían para continuar la marcha al otro día aplicando el principio de la movilidad constante. Los desplazamientos en la nieve se hacían cuando estaba nevando o bien a pleno monte, donde podíamos encubrir los rastros y en la altura de los 1.300 m. Caminábamos sin problemas porque el enemigo no se metía y el helicoptero no detecta la huella en la nieve. En la altura, el bosque en invierno bota el follaje, entonces son efectivos los helicópteros, pero nosotros le sabíamos la pillería y cuando aparecieron los helicópteros, sencillamente nos cubríamos al pie de los árboles y seguíamos nuevamente. También operamos alrededor delc ampamento que había caído e función de abastecernos en el tatú que mostraron en la tele, alojamos en los alrededores, chequeamos el Hoyo, pero ya había caído en manos del enemigo. Esto fue a fines de julio. Las marchas en la nieve eran duras, el compañero explorador-vanguardia era el que sufría, rotábamos la vanguardia, andábamos lento, sin armas, utilizabamos los rastros de los bueyes para encubrir las nuestras. En las marchas todo quedabamos completamente mojados. No se debía parar la marcha, porque los principios de congelamientos, siempre se hacían presentes cuando explorábamos y era lo más peligroso. Había que estar en movimiento, a veces había compañeros que no podían hacer esto y debíamos masajearlos, ahcer fuego rápidamente y tomar algo caliente. Todos, con excepción de algunos, tuvieron la enfermedad llamada “pies de trinchera”, tremendamente dolorosa. Pero en este grupo ninguno tuvo gangrena ni granos en los pies, pues nosotros parábamos las marchas y todos estrujábamos las medias, esto era obligatorio por parte del doctor con acuerdo del jefe. Además, nosotros siempre salimos en la mañana con nuestras ropas secas. Esto fue fundamental en la preservación de la fuerza.

A fines de julio tomamos la decisión de bajar, tomar contacto con el resto de la fuerza, o bien bajar a tomar ontacto con el Partido. Estábamos sin abastecimientos. Fuimos a ver el tatú de armamento y encontramos indicios de que el otro grupo había estado en el Hoyo y comenzamos a desplazarnos, instuyendo que la gente estaba en la zona de PASA. No encontramos al enemigo y nos aproximamos a la zona, una patrulla fue al Hoyo y nos encontramos con el resto de la fuerza. Enseguida se constituyó el mando. Paine y oscar se plegaron a la fuerza nuestra, nos hicimos de los fusiles y uniformes y los llevamos a nuestro campamento. Se mandó inmediatamente al doctor a curar a los heridos. Se centralizó el mando, todo dependía de él. Al día siguiente se explora y se busca un nuevo campamento. A la semana siguiente abandonaron el Hoyo, se trasladó a los enfermos y nuevamente comenzamos a desplegar la iniciativa táctica. El encuentro de los grupos ocurrió el 8 de agosto. Seguidamente se hizo la evaluación partidaria de los dos grupos y se comenzó a trabajar y a preparar gente para mandar a buscar contacto en Santiago. Hicimos algunos chequeos a puentes y cruces de ríos.

Una rápida visión de como operó el enemigo en esos días, evidencia que pese a lo extenso de su despliegue no demostró una elevada capacidad de combate en la lucha contraguerrillera, ni un nivel mayor de eficacia de sus tropas. Este, cuando nos detectó en junio, se fue con todo al monte, metió cerca de 2.500 milicos, organizó el cerco operativo, comenzó a meter pelotones en profundidad en determinados lugares, como puentes, poblados,camuflados, escondidos a los ojos de la población; y dentro de poblados más importantes comenzó las operaciones peine, desde Coñaripe, Río Hueico, Neltume, es decir de noreste al sureste; los helicópteros llegaron a la zona para operar en profundidad a los 5 días de haber detectado nuestra presencia. En estos meses pudimos apreciar que el enemigo demoró bastante en llegar a la zona; los helicópteros operaban fundamentalmente en Remeco, los altos de Pto. Fuy, Pirihueico, Lipinza, Pilmaiquén y parte trasera,es decir, este del volcán Choshuenco o Mocho. Sus puestos de mando los instaló en Liquiñe, en Neltume y en un lugar que es conocido como el fundo Huilo-Huilo, que esta a unos 10 km de Choshuenco, donde funcionó antiguamente la oficina Central del Complejo, al lado de un pueste colgante. Un mes demorarron las operaciones antiguerrilleras. Luego de eso, el enemigo baj a toda su fuerza, pensó que habíamos bajado. Solamente dejó algunas emboscadas que posteriormente también levantó. Seguramente siguió operando la CNI y su red de colaboradores.

Un balance de esta etapa arroja como resultado evidente las enormes consecuencias que acarreó la perdida del combate en el primer encuentro, por no haber estado armados. Asimismo, pese a las ventajas que tuvo el enemigo y la debilidad en que quedaron nuestras fuerzas, el destacamento hizo mejor uso del terreno que el enemigo. Su aprovechamiento del mismo para eludir el cerco y el combate desventajoso, la disciplina y calidad combativa demostrada por los componentes de la guerrilla, hablan no sólo de las ventajosas condiciones del terreno para la lucha irregular, sino que además el P.. había construído y transformado un grupo de militantes en una fuerza militar cohesionada, disciplinada, con una elevada capacidad de manejo de la lucha irregular y con una ejemplar moral de combate.

Para valorar esto en su real dimensión hay que señalar que en Junio, al detectar el campamento y poner en fuga al grupo, el enemigo logra una importante victoria militar y apoderarse de un valioso botín, además de contar con la iniciativa, la sorpresa y la ventaja táctica. Ocupa el campamento, se apodera de todos los equipos, de todos los abastecimeintos mayores incluídas las reservas, de la información escrita, documentos y cartografía. En pocas horas y en una sola acción, el enemigo obtuvo lo que hatualmente tarda meses o toda una guerra en saber, si es que lo llega a conocer. Sabe cuantos son y quiénes son, que estan desarmados, sabe que zonas han explorado, recoge croquis de rutas y depósitos, se informa de refugios y tatús, se informa del trabajo de redes en el llano, de las comunicaciones con el Partido; se apoderó de todo el equipo individual y colectivo de la fuerza, de sus carpaas,de sus mochilas, de sus botiquines, de sus brújulas, binoculares, sacos de dormir,parkas y ropas, del equipo sanitario, radio-receptor, etc.

Operó a absoluta voluntad y con la información y condiciones que todo jefe de contrainsurgencia y lucha antiguerrillera pudiera soñar y desear. Y fueron incapaces de

retomar contacto con la fuerza, de localizarla de nuevo, de cercarla nuevamente y aniquilarla en el contexto del enfrentamiento “ejército enemigo-guerrilla en condiciones de cerco”.

5.- El golpe represivo y los combates finales.-

La fuerza tenía buena disposición combativa y una alta moral; lo que nos preocupó enormemente era que perdíamos la movilidad por los enfermos (a estas alturas Jorge había perdido los dos pies), que nuestros desplazamientos no eran cortos y nos fijaba al terreno, el hambre era con mayúscula y a muchos compañeros les comenzó a afectar sicológicamente, se iba convirtiendo rápidamente en una enfermedad.

En ese marco, el mando toma la decisión y planifica la retoma de contacto con la Dirección del P. y establecer una línea mínima de apoyo logístico en el llano. A fines de agosto sale la patrulla de 5 compañeros al llano, 3 en misión independiente a tomar contacto con el P. en Santiago y 2 a buscar equipos y medicamentos a Lanco, que mediante contacto el grupo le entregaría para volver a la montaña. Ambos grupos tenían contactos independientes con la fuerza en la propia montaña. Los compañeros constataron que el enemigo se había retirado, incluso las emboscadas; a la altura de Panguipulli se separon los grupos y se van los 3 del grupo 1. Los compañeros del grupo 2 avanzaron hasta Huellahue y en ese lugar caen detenidos los dos, en condiciones dudosas que no están completamente claras. Los compañeros entregaron los puntos con la fuerza en el monte.

Mientras tanto nosotros esperábamos, exploramos un punto para entregar los enfermos. El 9 de septiembre ya estábamos muy preocupados por los puntos donde no aprecían los compañeros. Ese día, como a las 3 de la tarde, llegó un perro al campamento (siempre detrás de un perro anda un campesino). Era un colaborador del enemigo el que nos había detectado. Dos comapñeros lo siguieron por su huellas pero él muy hábil y pillo de monte, se escapó y rompió el seguimiento. Era trabajo del enemigo, información que habían entregado los detenidos. Reforzamos las postas esa noche y comenzamos a preparar condiciones para abandonar el campamento a la mañana del día siguiente. Nos trasladamos con grandes problemas: mal tiempo, frío, hambre, los enfermos, marcha lenta a 3 o 4 kms. Demoramos como 8 horas.Dejamos 2 compañeros en el campamento detectado para cubrir el punto, no pasó nada. Al día siguiente cubrimos otra vez, ya el enemigo había llegado al campamento, lo entregaron. El día 11 de septiembre exploramos la entrega de los enfermos.

El día 12 de septiembre el mando se da cuenta que los problemas son graves. Enseguida procede a conversar con Jorge y Victor. Estos compañeros quedaron en la zona; el Grande (Victor) debía dejar a Jorge en algún lugar, con instrucciones precisas respecto a las comunicaciones en Santiago en caso de repliegue. Por el momento se acondicionó un lugar entre unas rocas con parapetos para Jorge, su fusil y el parque respectivo. A las 10 de la mañana salimos con rumbo al campamento en que nos detectó el campesino, cruzamos por

este, sobrevolaron 2 helicópteros, nos protegimos en las quilas. Seguimos avanzando y detectamos huellas del enemigo muy visibles, pero lo que hizo fue borrar la huella para encubrir la cantidad de hombres. Estuvimos por esta zona y alojamos en ella.

El día 13 de septiembre se cubrieron 2 puntos, uno cerca del campamento mencionado con la patrulla del llano y otro en la calle con la patrulla de los de Santiago.Eran los dos puntos de 2-4 de la tarde. En el primero los compañeros se equivocaron en la contraseña. Ellos no la escucharon bien y se aproximaron. El enemigo abre fuego, también los cros.,Pablo primero y Raúl también. Pablo cae y Raúl se repliega a donde estaba el jefe con otro cro., a informar. Por otro lado, los cros.. cubrían el punto en la calle, tambié tenían sus comunicaciones en Santiago. Paine presentía esto y en esos momentos nuestra fuerza estaba dispersa prácticamente en 3 grupos. Paralelamente, la patrulla de Santiago enviada por la Dirección con auxilio y orientaciones, llega a cubrir los puntos en el monte y se encuentra con el enemigo controlando toda el área del punto, por lo que debe replegarse sin poder establecer contacto con el grupo y evitando el encuentro con el enemigo.

Por las carcterísticas graves de la situación, por el cerco inminente, las condiciones físicas que afectan a la disposición combativa, el jefe toma la decisión de replegarse al llano (ciudad) con dos comapñeros más. No podíamos reconectar la fuerza, sino que el imperativo era romper el cerco. El jefe se repliega a los alrededores de Neltume,para abastecerse,buscar equipos, dinero, información operativa, el 25 de septiembre.

En el intertanto, el grupo de Pedro y Camilo se conectan on Victor y Jorge. Se deja a Jorge en su lugar, posteriormente cae combatiendo en su posición; versiones recogidas en Neltume dicen que resistió cerca de 1,30 hrs. Seguidamente, pedro, Camilo y Victor sostuvieron decisivos encuentros y combates con el enemigo, por ejemplo en la Vuelta de la Pera, en PASA. Continuaron su repliegue en profundidad hacia los altos del Pto.Fuy. Pero tenían que abastecerse, no tenían alimentos, ni ningún contacto con el resto del grupo. Se tomaron una casa de una campesina, Flora Jaramillo, pero según versiones recogidas en Neltume, se escapó un niño y avisó en las cercanías a los puestos del ejército. Se produjo un combate en esa casa que duró como 2 horas según versiones de lugareños. Fueron atacados con bazucas y granadas. Caen Pedro y Victor. Camilo al parecer es hecho prisionero y después aparece muerto en un enfrentamiento en Puente Cortado en Remeco. Por otro lado, también aparecen asesinados los compañeros hechos prisioneros en Huellahue, Oscar y Rigo.

El enemigo, en la segunda detección, operó con información concreta obtenida a los detenidos. El 9 de septiembre el enemigo estaba buscando el encuentro con nosotros, mediante la utilización de soplones lugareños. Simultáneamente realizaba desembarcos helitransportados en Liquiñe para evitar el repliegue en profundidad nuestro, introdujo fuerzas terrestres en el cruce de Carriuriñe y el lago Neltume, operan los supercomandos, ejército y CNI. Encontramos escrituras que decían Escuela Capitán Avalos. Esta vez los milicos no se metían al monte, porque sabían concretamente en las condiciones en que

andaba la fuerza. Por tanto comenzaron a tender las emboscadas en puentes, caminos, pasos obligados, no usaron helicópteros, más bien su uso fue para transportar al personal. El cerco lo organizaron desde Liquiñe por el alto hasta Remeco, desde Carriuriñe a Liñique, Lago neltume a Remeco. También tomaron precauciones con los puentes (2) del rio Fuy (río entre el Lago Pirihueico y el Panguipulli). También destacaron pelotones como en 3 partes ceercanas al camino que uno Choshuenco y Neltume.

Los golpes propinados por el enemigo, las bajas sufridas en septiembre y después, no puede decisrse que corresponden ya a la lucha de la guerrilla contra el ejército enemigo, sino que se configuran más bien como un golpe represivo, como cualquier otro golpe represivo en cualquier parte en donde el enemigo opera sobre los sistemas de comones.., en base a información concreta y a un conocimiento detallado de la situación de quienes golpea. La fuerza nuestra ya no podía resistir físicamente ni mantener el dominio sobre el terreno.

El grupo de Paine s eentera recién en Neltume que han caído el resto de los compañeros, ya que desde junio no teníamos radio. Este último grupo rompe nuevamente el cerco y sale en dirección a Choshuenco, lugar en que el 15 de octubre cae combatiendo Paine, defendiendo con su arma personal (única que portaban a esa altura) su vida y la de los 2 compañeros que lo acompañaban. Estos logran escapar, replegarse y salen a Stgo.

El último operativo del enmigo fue cuando asesinaron al compañero Gabriel en Nov. Del 81. había sobrevivido solo en el monte más de 4 meses, apoyándose en familiares, uno de los cuales comete una infidencia y termina preso delatando al “Pequeco” Gabriel. En esos momentos el P. también había logrado localizarlo y se encontraba ya en la zona el enlace que iba a rescatarlo,pero la operación no alcanzó a concretarse porque llegamos un día tarde.

El saldo frío de los hechos de Neltume es dramático y doloroso para nuestro P. Sufrimos en total 9 bajas, perdimos 5 fusiles FAL, 2 pistolas y todas las pérdidas señaladas al producirse la detección del campamento principal. Aunque hubo por lo menos 5 enfrentamientos – combates, no podemos precisar que el enemigo haya sufrido bajas. Nuestras bajas se producen en situaciones disímiles.:

n Pablo, muerto en combate en la emboscada tendida por el enemigo en el punto de contacto con la patrulla enviada al llano y que había sido hecha prisionera.

n Jorge, muerto en combate, en su puesto, donde fue dejado porque ya no podía desplazarse por haber perdido los dos pies y no quiso ser llevado.

n Pedro, muerto en combate en la casa de Remeco, donde habían llegado a pedir ayuda fueron cercados por el enemigo.

n Victor, muerto en combate junto con Pedro.

n Paine, muerto en combate en Choshuenco.

n Camilo, asesinado, hecho prisionero luego del combate en la casa de Remeco.

n Gabriel, asesinado, hecho prisionero en la zona de Quebrada Honda.

n Rigo, asesinado, hecho prisionero en Huellahue, formaba parte de la patrulla enviada al llano.

n Oscar, asesinado,hecho prisionero en Huellahue, era el jefe de la patrulla enviada al llano.

Sobrevivió un grupo significativo de compañeros. Algunos han ofrendado sus vidas en otros puestos de combates después de 1981. El compañero José, asesinado el 23 de agosto de 1984

en Concepción, formaba parte de la Dirección Zonal Sur; el compañero Raúl, asesinado el 3 de enero de 1985, en Maipú-Santiago, cumplía tareas en la Zona Centro. Este esfuerzo por sistematizar la experiencia también les rinde homenaje.

Constitución del Frente Dos: Nahuelbuta….

1.- Inserción y actividades en el terreno.-

Una vez superadas las etapas iniciales del proceso de preparación se eligió una pequeña avanzadilla conformada por 5 cros. del contingente escuela, quienes utilizaron distintas vías y aprovechamiento de posibilidades de enmascaramiento para realizar su ingreso a Chile.

En julio del 80 este grupo ingresa a Chile y se conecta en el interior. Su misión era la de reconocer y explorar una zona y preparar condiciones para el recibimiento de nuevos compañeros en vías de ingreso y destinados a la tarea; para ello se planificó buscar un lugar en el monte que pudiera ser habilitado como campamento transitorio. La zona a explorar para el cumplimiento de estos objetivos inmediatos y designada como Frente para la tarea estratégica era la Cordillera de Nahuelbuta.

Sobre la marcha y en base al conocimiento del terreno se debía ir aplicando las diferentes técnicas y métodos guerrilleros de sobrevivencia y adecuación de vida a las condiciones rurales.

Cada uno de los cros. contaba con un plan de comunicaciones, con puntos de conexión conla Dirección ( en caso de desconexión, ) “pisaderas”, el equipo adecuado y el plan de encaminamiento que iba a poner en práctica para el acercamiento a la zona y finalmente la internación hacia el monte.

A cargo de este grupo inicial estaba el compañero Diego, quien posteriormente pasó a ser el segundo jefe del destacamento ya asentado.

Entre las tareas se contemplaba además buscar posibles contactos de los cuales no se tenía información actualizada, en Curanilahue (chue.-abreviado), Lebu y Pilpïlco. Solo responde

la gente de Chue, cros. de P. descolgados desde el golpe en el 73. Es posible, a partir de ello, desarrollar un pequeño trabajo previo que dio como resultado la consecusión de una casa de seguridad para un miembro del grupo que debía hacerse cargo de las redes que se estaban construyendo. Estas redes eran de información y de abastecimientos.

La primera exploración haciael monte se realiza a fines de agosto, comienzo de septiembre.

La llevan a cabo dos cros.—uno de los cuales era Diego, el jefe del grupo—, y tiene comopropósito la busqueda de un campamento transitorio.

En un par de semanas se logró obtener los primeros conocimientos del terreno en la práctica misma y la constatación que se hace a medida que se va avanzando es que la información con que se contaba y con la que se nos había armado no correspondía a la realidad. Vemos con sorpresa los diferentes y profundos cambios que se habían producido en el terreno en los últimos años. No habís uns zons montsña densamente vegetada ni mucho menos, ya que hasta muy arriba en plena cordillera existían plantaciones de pino insigne, con trabajo de raleo. También este primer reconocimiento permitió comprobar que el mentado pueblo de Pilpilco no existía más (pueblito minero internado en la cordillera que había dejado de serlo a partir del cierre delas minas después del 1973), por lo tanto no existían ya tampoco los posibles contactos de base de apoyo.

Por otro lado, en el llano, se recogía la información de que una zona escogida para realizar puntos de conexión con los cors.. que debían llegar, no servía para tales fines porque era una zona a la salida de Chue, ahora controlada por Carabineros, que incluso tenían un puesto de control permanente. Después se supo que tampoco había Partido funcionando allí.

Se hace necesario revisar todo el lan inicial a raíz de estos tropiezos y se determina cambiar la zona de exploración para ala busqueda del campamento transitorio (cercanía de Pilpilco) y se ordena subir de inmediato a la parte más entrocada de la cordillera y hacer las readecuaciones pertinentes al plan de comunicaciones, incorporando los nuevos elementos informativos y adaptando el plan a la realizad concreta y objetiva que íbamos conociendo.

Es importante señalar aquí – diferencia del Frente Uno, en el cual la mayoría de los cros. eran originarios de la zona sur— en este grupo prácticamente ninguno conocía previamente la zona de Nahuelbuta. En ese marco es que sucesivamente comienza un traslado de cros. desde su “pisadera” hacia la zona y el Frente.

En Stgo. Se conecta este grupo con el cro. Tucapel, natural de la zona y destinado al Frente. No formó parte del contingente escuela y previamente había estado a cargo de los primeros esfuerzos de tareas previa del Frente Uno. Es asignado a las tareas por la Dirección y posteriormente será designado Jefe de destacamento por el cro. Ciro.

Tucapel planifica la subida al monte desde Coronel mismo planteando juntarse con el resto a las alturas de Curanilahue, por donde penetrarían. Una vez internado desde Coronel adentro y a tres días de marcha manifiesta su desconocimiento de la zona. Aquí aparecen las priemras divergencias entre él y sus cros.. Sin ser el jefe aún se erigió como tal, aduciendo el conocimiento de la zona, lo que el grupo además daba por supuesto, que se verifica en la práctica como inexacto. Pese a ello insistía en seguir adelante como fuera, cosa que el grupo no le permitió, y ante la eventualidad de tener que seguir solo decidió regresar y bajar con el resto.

Se decide bajar a Lota y de ahí a Coronel, y desde ahí se toma bus a Chue.. En la precordillera se reúne un grupo defintivo de 4 cros. y se comienza a subir. El día 11 de

septiembre del 80 los encuentra caminando monte arriba con mochilas, saco de dormir, alimento para una semana, un nylon que serviría de protección tipo carpa y una pala común; el equipo en general era deficiente, zapatos de calle suplían en algunos las botas. Desde ese momento puede hablarse del inicio del trabajo en el terreno y la presencia ininterrumpida del grupo en el monte hasta el repliegue.

En este intento se esbozan ya los primeros problemas de conducción. En este caso, generados por un gran nerviosísmo de Tucapel (ya designado como jefe), quién obligó a realizar una caminata en supuestas condiciones de seguimiento por parte del enemigo durante una semana sin deternerse. Se hace un alto en Trongo Altoy se define que la apreciación es subjetiva y se comprueba la existencia de normalidad.

Aún en este tiempo hacía mucho frío y las condiciones climáticas en general fueron durísimas, provocando problemas de salud derivados de enfriamientos sufridos por 2 cros.. Este fue otro elemento de importancia— junto a los equipos y otras razones—,para la adaptación a estas formas de vida.

La marcha se realizaba de noche, se mantuvo como punto de referencia el camino que cruza la cordillera de norte a sur, además de las vías Trongol. Pilpilco y Caramávida. El camino principal entronca con vías de acceso a Nacimiento, Angol y Santa Juana.

Para avanzar se utilizó el sistema de postas. A dos grupos se les encargaba la exploración y para ello se adelantaban mientras los otros esperaban en un lugar convenido: los exploradores traían la información y de noche el grupo, completo, continuaba.

Hasta aquí no se ve una vegetación espesa, ni grandes bosques. Predominaban las plantaciiones de pino insigne, bosques de renuevo (bosque chileno), arbustos bajos y en otros lados peladeros. Las características del terreno permitieron comprobar que donde se quisiera hacer un hoyo,emergía agua, a 1.000mts del nivel del mar aflora agua, dificultando las tareas de depósitos o tatús

En el área de Trongol Alto se construye el tatú llamado el “Chucao”, como a 1.100 mts sobre el nivel del mar. Desde allí se realiza la priemera operación de abastecimientos con el apoyo de la red en construcción, que contaba con una camioneta, lo que permite recibir una mayor cantidad de alimentos. Este suministro es almacenado en un depósito construído especialmente para tales efectos.

En noviembre se realiza una jornada de exploración que avanza en dirección sureste hasta la altura del Cerro la Piedra, para luego tomar la dirección suroeste llegando al Río Hueco, donde se stablece uan campamento. Desde este se realizan reconocimientos hacia el valle de Cayucupil (frente a Cañete, aproximadamente) y hasta los bordes del Parque Nacional Nahuelbuta. Al agotarse la alimentación se vuelve al Chucao.

En el intertanto, parte del grupo baja a la ciudad para intentar reconectarse con el P. ya que se había perdido comunicaciones con la Dirección. En esta oportunidad el todavía desconocimiento general del terreno y de la zona, llevó a que en lugar de salir en dirección a Los Angeles, se salió en Dirección a temuco, yendo a parar a esta última ciudad. En el monte quedaron 3 cro.. que se mantuvieron con recursos subidos por uno de ellos en noviembre y que sostuvieron al grupo hasta fienes de diciembre, momento en que Tucapel

logró reconectarse con la Dirección del P.

Hasta ese momento no se ha abierto el espacio para una evaluación porque se ha funcionado colectivamente. Durante enero sube un quinto cro.. a integrarse a la tarea. A fines de enero y comienzos de febrero del 81 se activa nuevamente el sistema de red para abastecer al grupo; en esta bajada se toma contacto por primera vez con el jefe de esta parte del proyecto.estratégico el cro. Ciro. Arriba estaban el jefe (Tucapel), el subjefe (Diego) y un cro. Más; el resto del grupo lo integraban los dos cros.. que en ese momento cubrían la conexión con Ciro. Se le plantea subir. Se sube con Ciro hasta las proximidades del fundo San Alfonso utilizando la camioneta y desde allí, cinco horas de caminata hasta llegar a Chucao, con 20 kg de alimentos en las mochilas de los dos acompañantes. Hasta esta fecha aún no se cuenta con apoyo armado de ningún tipo.

Arriba , el cro.. Ciro se reúne aparte con el jefe y el subjefe del grupo y tiene conversaciones informales con los demás. Esta fue la única vez en que la Dirección se hace presente en el terreno, entodo el período vivido en el monte hasta el repliegue.

En esta ocación, sin embargo, la base informa al jefe de los errores, falecias cometidos en la realización de los planes, así como las contradicciones no superadas entre el jefe del grupo y el resto. Se manifiestan las deficiencias en los métodos de conducción y que en el plano personal estaban resquebrajadas las relaciones camaraderiles, que las exploraciones no se hacían en la forma y rigurosidad aprendidas y necesarias, que tampoco había intervención y participación del colectivo en la definición o discusión de las tareas, métodos, formas, etc,.. que no se había hecho una caracterización objetiva de la zona para establecerse. Además, la base del grupo apeló a la necesidad de restituir derechos de militantes compatibilizándolos con su condición de combatientes.

Se podría decir que también por esta vez se estaba abriendo el espacio para hacer una evaluación primaria que aludía directamente a la planificación del Proyecto. El plan inicial contemplaba la constitución de un pelotón ( 25 –30 hombre), pero la información hasta ese momento obtenida mediante el reconocimeinto y la exploración , a pesar de ser parcial, y del poco tiempo transcurrido, arrojaba y proyectaba un elemento importante en relación al uso del terreno mismo y esto era que por sus características, se estimaba que no era apto para desarrollar la guerrilla a partir de fuerzas numerosas o instalando pelotones. Pero que si era posible operar y maniobrar con pequeños destacamentos de no más de 6 a 10 hombre, con misiones exploratorias en función de posibles retaguardias, apoyo combativo en el accionar de unidades tácticas u otras exigencias operativas que la lucha podría hacer. Estos son los primeros juicios que se virtieron en esa oportunidad.

2.- Constitución del mando, conducción y Partido.

Es precisamente en febrero del 81 que, estando reunido con el grupo, el compañero Ciro formula la estructuración formal que tendría el mando político-militar de la fuerza en el

Frente 2, durante la fase de exploración.

Se ratifica oficialmente a Tucapel como jefe político-militar de la fuerza o grupo de exploración y a Diego como subjefe y encargado del P..ambos junto a un encargado de Inteligencia e Información, constituyen el mando político-militar.

Se estructuran 2 patrullas de exploración cuyos jefes, además de sus tareas en el terreno, son designados responsables de la red de abastecimientos y comones con el llano, uno, y encargado de tareas logísticas en el terreno, el otro.

El P. se estructura con una jefatura que integraba el jefe político-militar, el encargado de organización o subjefe y a los jefes de bases. Se conforman dos bases partidarias correspondiendo cada base a la organziación en patrullas. Es decir, cada base se conformaba por los cros. que integraban una misma patrulla. Los jefes de bases fueron elegidos democráticamente, no existiendo necesariamente correspondencia entre el cargo de jefe de patrulla-jefe de base.

La fuerza constituía en Nahuelbuta estuvo conformada por : la avanzadilla de 4 cros. que inicia la tarea en septiembre del 80; e noviembre se integra un quinto cro; en marzo del 81 se integran 2 cros; en junio, un cro; en julio dos y el último en agosto del 81,llegando a totalizar un máximo de 11 cros.. en el terreno. Estos cros.., que eran sucesivamente integrados al terreno, no correspondían precisamente en su mayoría a recién integrados del exteriro que vinieran del contingente original destinado a la tarea. Eran del contingente escuela pero el porque son integrados al terreno, lo veremos más adelante.

Si bien es cierto que se dotó a la fuerza de una estructuración orgánica y de mando, ello no pasó a ser una formalidad ya que en la realidad nunca tuvo un funcionamiento regular ni ingerencia alguna en encarar y resolver los problemas de la fuerza. El excesivo centralismo y método unipersonal de como el jefe político-militar interpretó y asumió su papel de jefe y conductor, complotaron contra los espacios necesarios para que esta estructura jugara su papel. Tal es así que el mando político-militar creado, desde su constitución hasta el momento de repliegue, tuvo una sola reunión que versó sobre un aspecto muy puntual. Además, en cualquier inquietud o sugerencia sobre la necesidad de que esta instancia se constituyera y asumiera como tal, no tuvo nunca una respuesta y no encontró espacio alguno para expresarse.

Igual suerte corrió la estructura partidaria con la única salvedad que esta estructura pudo darse una dinámica propia que se generó co las inciativa de los cros..de la base partidaria, intentando de esa manera hacer funcionar el P.. para reclamar por esa vía la conducción partidaria, como a su vez abrir canales orgánicos para plantear al interiro del P. nuestras inquietudes y preocupaciones acerca del curso que tomaba el desarrollo de las tareas.

En este funcionamiento se logró instrumentar una suerte de trabajo colectivo, de funcionamiento y discusión sobre temas propios de la tarea y que tuvo su mejor expresión en un boletín que recogía de alguna manera nuestras inquietudes. La aparición de “Lanza y fusil”, en su único número, fue la actividad del P. durante todo el período en el monte.

Esta particular manera de desarrollar la conducción de la fuerza y la implementación de la tarea por parte del jefe, tuvo su expresión también en la no existencia de un plan de trabajo

o de una idea de maniobra general que guíara el quehacer de la fuerza, o por lo menos si existió la fuerza no lo conoció y se percibió como todo lo contrario. La misma falta de un plan de trabajo limitaba las posibilidades evaluables del desempeño en el terreno como una forma deir ponderando el desarrollo de nuestras tareas. La actividad militar y el quehacer concreto en función del objetivo estratégico que si conocíamos, era más bien puntual y coyuntural y no obedecía en absoluto a una planificación. La constatación o expresión de todo esto es la debilidad manifiesta que tuvieron las tareas específicas como la exploración y abastecimiento,por ejemplo.

El método y la forma con se realiza el repliegue de la fuerza del monte al llano—en agosto del 81—dejó de manifiesto una tendencia que ya se había evidenciado en distintos momentos y que en esta oportunidad tuvo su mayor expresión. Nos referimos al excesivo defensismo con que el cro.. jefe enfrentaba las tareas en algunas situaciones especifícas; esta actitud llevó a que enclustrara la fuerza en un tatú desde junio hasta agosto (desde la detección del grupo en Neltume hasta nuestro repliegue), o a que durante el repliegue y ante el encuentro con un campesino ordenara abandonar todo el equipo para salir aceleradamente de la zona. Esta serie de expresiones que son la culminación de una actitud cíclica produjo un resentimiento manifiesto de la ya deteriorada confianza que se tenía en la capacidad de conducción del jefe. A momentos del repliegue del llano a la ciudad está en discusión subterránea este aspecto y la busqueda de canales orgánicos para expresarla oficialmente.

Se debe establecer que toda esta situación nunca generó problemas que cuestionaran la actividad del mando—y que por ello las tareas no tuvieron un mayor desarrollo–, sino que muy porel contrario iba acompañada con el impulso y apoyo al principio del mando único, lo que no esta en contracción con nuestros intentos de impulsar y rescatar el funcionamiento de la jefatura del mando y el funcionamiento colectivo del P.., como elemento motorizador del quehacer de la fuerza.. En la práctica, percibíamos una serie de debilidades y falencias que a nuestro entender obedecían a un no aprovechamiento de las potencialidades de los hombres y del grupo como fuerza militar, a un no funcionamiento colectivo de las instancias creadas y a un no apoyo del funcionamiento del P.. para apoyarse en este en el impulso y desarrollo de las tareas militares.

Nuestras preocupaciones apuntaban a las deficiencias que teníamos en la implementación y desarrollo de las tareas del reconocimiento y exploración del terreno,las que no fueron impulsadas en toda su magnitud, potencial y posiblidades; apuntaban a las serias falencias de una línea de abastecimiento y logística, ya que no logramos jamás tener una reserva de alimentos suficientes en lo operativo, ni mucho menos que se perspectivara en el aspecto estratégico. No logramos afianzar una red de abastecimientos y ello determinó en gran medida la dependencia de la fuerza al llano, que se expresaba en las bajadas constantes para obtener alimentos. Tal es así que al momento del repliegue prácticamente no teníamos alimentos en el monte.

Por otro lado no nos constituímos en una fuerza real de combate, y no desarrollamos una

estructura militar acorde a los requerimientos y necesidades que implica una unidad guerrillera en el monte y las tareas propias del monte; ni menos logramos una disposición combativa que se correspodiera con la convocatoria que nos llevó a asumir las tareas guerrilleras en la cordillera de Nahuelbuta, como era el conformar una fuerza guerrillera rural permanente.

Los aspectos positivos a rescatar de esta experiencia están en las parcialidades dadas por el conocimiento global obtenido del terreno, de su topografía y vegetación, de las potencialidades que de esta cordillera pueden explotarse, del uso que podemos hacer del terreno, de nuestra capacidad de reveertir situaciones, de conocer y transformar aspectos desfavorables en favorables y de potenciar todo el conocimiento logrado de Nahuelbuta en la perspectiva de su utilización en la lucha guerrillera.

3.-Implementación.- Desarrollo de las tareas específicas.

n Concreción práctica: Desarrollo de las tareas y planes en las zonas, experiencia concreta del trabajo; conducción y correspondencia entre planes, perspectivas y posibilidades.

Dentro de la planificación previa de las tareas dijimos que se trazaron líneas de trabajo donde existían tareas bien específicas. De acuerdo a la concepción que se tenía sobre esta líneas de trabajo, la dirección de este grupo dio orientaciones y metodología de como enfrentarlas. Una de las tareas fundamentales era la construcción de redes (base social de apoyo,abastecimientos, etc.), más las misiones encomendadas al grupo para realizar en el monte.

1.- Red de abastecimiento: No se cumplió con el objetivo de desarrollarla a cabalidad, pero si se realizaron tareas de abastecimientos.

En el exterior , estos cros. trabajaron, sistematizaron y centralizaron información de utilidad para la tarea de redes, como fue la posibilidad de integrar posibles contactos que vivían en la zona.

En concreto, existieron las siguientes orientaciones:

n A.- Trabajar fundamentalmente con contactos partidarios o para partidarios conocidos por la dirección del destacamento. Efectivamente, pasaron a ser ayudistas compañeros que habían sido del P.., pero que hasta ahora se encontraban desconectados, situación mantenida por largo tiempo (golpe 73), e incluso había ex- detenidos (uno estuvo 3 años preso).

n B.- Tomar como referente social para el trabajo, sectores ubicados en la pequeña burguesía, por considerarlos importantes en la consecusión de recursos y fachadas.

n C.- Que para la construcción de fachadas de los cros. que se hicieran cargo de la tarea en el llano, priorizaran como líneas posible aquellas de características semi- rurales y rurales

n D.- Se encargó además la creación de una unidad de infraestructura, con el objetivo de conseguir recursos en apoyo a tareas de logística, (casa de seguridad, enlaces etc.)

Inicialmente, estas orientaciones se daban en el terreno (o zona misma), pero no se da el tiempo para comprobar las posibilidades de concretarlas. Los encargados de realizar esta atrea constatan un tremendo desfasamiento entre estas orientaciones iniciales y su concreción práctica debido a que la realidad objetiva que ofrecía el terreno era muy distinta en algunos casos. Por ejemplo, se cita la siguiente experiencia a modo de enseñanza gráfica.

n Se insistió en una fachada semirural para un cro. Ilegal y esta consistía en al compra de una carretela tirada por caballos (uno o dos), montar una leyenda de pequeño comerciante independiente cuyo recurso le permitiría trabajar como fletero.

n Los problemas que se enfrentaron fueron:

n 1.- Como pueblo en desarrollo, las carrtelas eran del pasado o para zonas rurales, por lo tanto la caracterización no correspondía. Lo común para realizar fletes en este tiempo eran los Suzuki, Subaru, etc., que además se encontraban de moda.

n 2.- Podría generar problemas de seguridad. Se arriesgaba a llamar más la atención que a pasar inadvertido (quien iba a sustentar tal fachada ya que era ilegal).

n 3.- Económicamente se necesitaba más de lo presupuestado y no se contó con la plata.

Entonces los cros. de redes tienen que ir estructurando su fachada sobre la marcha, informándose y adoptando por iniciativa propia la leyenda de inserción, y mimetización en la zona. Esto se consigue, y con buenos resultados, pero con un tiempo bastante limitado debidoa que parte de la fuerza ya se encontraba arriba explorando. También se comprueba que es fáctible realizar un trabajo de este tipo, pero nos hace reflexionar sobre algunos aspectos a considerar y en este caso fueron los siguientes:

a.- Faltó una planificación clara.

b.- Faltó conducción adecuada.

c.- Se necesitó apoyarse en un mejor trabajo de información al día (caracterización de la zona, información política y socio-económica etc).

d.- Se necesitó apoyarse en cros. legales con capacidad de estructurar fachadas y leyenda con base legal (taxistas, verdulería, venta de carbón, obreros forestales, etc.)

e.- Se necesitó apoyarse y descansar sobre el trabajo partidario en la zona de manera que nos hubiera permitido ir incorporando nuevos sectores sociales, como campesinos, trabajadores forestales etc.

f.- Además, en este caso, el apoyarse en cros. ex detenidos, conocidos en la zona, ledio un margen de fragilidad a la tarea. Para esto se necesitaba un control permanente en cumplimiento de las medidas de seguridad.

En un primer momento esta tarea fue conducida por el cro. Diego y se logró estructurar dos unidades (una con tareas de información) para la red de abastecimiento con funcionamiento orgánico, pero esta capacidad se perdió por la subida de los cros. dirigentes de este trabajo. Después pasá a dar las orientaciones personalmente el cro. Tucapel, quien ordena en un momento su disolución. Así es que este trabajo se realizó posteriormente a nivel de contactos y por razones aducidas a la seguridad, suben dos cros. que están al frente de esto, lo que debilita aún más por no existir recambios. Así nos encuentra el repliegue, con

tremendos problemas para el abastecimiento, aun no superados.

El abastecimiento de alimento era para 9-10 personas cada 20 días aproximadamente y cada uno contaba con una cuota de $ 3.000 para esto.

Dentro de los lgros que alcanzó esta tarea:

n Contar con una camioneta a cargo de un cro. Legal. Este recurso no fue bien aprovechado, se podría haber cargado con más kilos (100 aprox). Se subía el abastecimiento hasta un lugar determinado y allí se llevaba en mochilas (25-45 kgs cada uno para 20 días). La caminata desde la camioneta hasta el campamento se efectuaba en 6 horas aprox. En una oportunidad esta tarea se realizó con apoyo armado.

n También se contó con una pisadera en el llano, entre el monte y la ciudad, esta servía de puente para el abastecimiento. Un terreno y casa con fachada legal.

n Otro logro importante fue el descubrir vías de accesos más cortas al campamento, permitiendo efectuar la caminata en una sola noche; en cierto modo se conjugó la exploración con el mejor aprovechamiento del terreno. Esto facilitá enormemente la tarea, a pesar de ser estos caminos difíciles de transitar normalmente.

n Y esta, además la experiencia ganada en la práctica misma.

2.- Red de Información: Creada fundamentalmente para la consecución de información militar y represiva (inteligencia) en la zona. Estuvo muy relacionada con los cros. que apoyaron tareas de abastecimientos.

En sus inicios vivió la misma situación que la red de abastecimientos. Se creó una unidad (conjunta con abastecimientos) conducida por el cro. Diego que posteriormente se disolvió. Se trabajó con cros,. miembros del P.. que estaban desconectados. Existía un cro. A cargo de esta tarea y:

n Cada cierto tiempo entregaron informes escritos (al principio).

n Entre ellos, se entregó un informe que se levantó en la zona sobre composició política (de derecha) de la población civil. Se trató de tener una relació de todos ellos. Posteriormente solo se obtuvo información a nivel de contactos, sin carácter orgánico ya que no existían las bases.

3.- Red de base de apoyo. Tareas de carácter más amplio. No se alcanzó a construir.

4.- Unidad de Infraestructura: Para la consecución de casas de seguridad y recursos en general para el llano y la ciudad (apoyo logístico). Esto no se concretó.

5.- Exploración: Debía ser una tarea permanente y de apoyo a todas las misiones. Importante en el acondicionamiento del terreno, en el dominio y conocimiento de vastas áreas, en la preparación combativa (física), en los chequeos y cumplimientos de las medidas de seguridad en general. etc.

Anteriormente se han enumerados algunos elementos y tareas de exploración y así es como en la búsqueda e instalación del primer campamento decíamos que: una patrulla se adelantaba y exploraba una parte del camino, mientras el resto levantaba un campamento en tránsito (a veces se utilizaba un nylon como protección). Con la información conseguida el grupo continuaba la marcha de noche y así sucesivamente. A eta exploración se le llamó

“por postas”. Pero si bien dio resultado porque se trataba de una situación normal, este tipo de exploración adoleció de un problema y es que además de haberlo hecho hacia adelante, esta patrulla debió abrirse hacia los lados y explorar esta parte del terreno (solo se hizo en línea recta), ampliando el conocimiento del terreno

Este es un principio de la exploración aplicable a las grandes áreas como también en pequeñísimos terrenos (casos campos minados, los vietnamitas dan lecciones sobre esto), pero no cuando se trata de reconocer y explorar un terreno por primera vez.

También se utilizó en un principio caballos para la exploración (dos). Al comienzo sirvió para conocer los caminos de acceso al monte y a la ciudad: se conocieron los caminos normales y se descubrieron aquellos que podrían servir para el abastecimiento, además de huellas por el tránsito de lugareños y de animales. Se pudo obtener una visión más amplia de las características del terreno.

Una vez instalados en el campamento y con toda la fuerza reunida, esta tarea se limitó prácticamente a las zonas aledañas, a la búsqueda de agua y leña. Solo se mantuvo aquella que apoyaba la tarea de abastecimiento y que además siempre estuvo a cargo de los mismos cros. Sin integrar ni hacer participar en condiciones iguales a todo el conjunto. Incluso hubo un cro. Que nunca se movió del refugio, solo para buscar leña

La exploración en general fue deficiente, no existió una planificación ni metodología por parte del lado conductor. Y aquellas que se realizaron tampoco contaron con el marco riguroso necesario, dada la concepción sobre exploración que debe abrigar un grupo de características guerrilleras como el nuestro.

En todo este período, en una sola oportunidad se concretó una exploración planificada y fue un momento en que el cro. Subjefe queda a cargo de la fuerza (por encontrarse el jefe en una reunión en el llano). El organiza y conduce una exploración en forma de “trébol”. Esta se efectuó con dos patrullas y se hizo a partir del campamento hacia afuera. Es una experiencia que hoy rescatamos.

Una vez más insistimos que esta tarea es primordial en toda etapa del desarrollo de la guerrilla y los resultados van a estar estrictamente relacionados con la buena planificación y conducción que se le dé (orden consecutiva del mando para todas las tareas a distintas escalas y los objetivos que se le asignen en cada caso)

A pesar de las deficiencias, nosotros nos permitió interiorizarnos de las características del terreno, de las posibilidades potenciales de desarrollo y mejor aprovechamiento de la cordillera, así como obtener en general una información ganada en la práctica de lo que es en realidad este espacio geográfico, sin constituir una sorpresa para nosotros y poder explotarla con iniciativa frente al enemigo.

6.- Logística: Abastecimiento militar. Este fue un trabajo centralizado por la Dirección (a través de jefaturas creadas frente a la coyuntura).

Se recibió:

— 16 fusiles FAL con dos cargadores completos (parque) cada uno.

— 1 lanzacohetes (o bazuca) Rpg-2

— Ropa de combate verde oliva para 18 hombres. Todo fue decepcionado a fines de abril-mayo y entregado oficialmente a la fuerza en un acto del 26 de julio del 81.

También hubo un encargado de Logística en el grupo. Su preocupación debía ser la de recibir peticiones de necesidades como ropa, zapatos, alimentos etc. Y elevarlas a la Dirección. Esto se cumplió con algunas limitaciones, ya que en el fondo no existía una autoridad ni independencia para realizar esta tarea… Solo se limitó al asunto alimento, ropa y pudiendo obtener un mayor desarrollo, no se hizo.

Para apoyar tareas de abastecimientos así como para hacer la conexión de nuevos miembros (retornados) que llegaban a integrarse al monte, la Dirección contaba con un cro.-enlace que mantenía las comunes entre estas dos partes.

7.- Comunicaciones. Eran centralizadas por el Jefe. Las comunicaciones se entendían entre Jefe TOS y Jefe de Grupo. Cuando no eran directas, se aprovechaba la oportunidad en que se subía abastecimientos haciendo de correo entre esta superestructura.

Tampoco existían enlaces, se recurría a la propia fuerza. No existo red de comunicaciones ni unidad especial. Solo se cumplieron las tareas básicas de conexión entre el Jefe TOS y el Jefe de Grupo.

8.- Trabajo de Ingenieros. Se construyeron tres refugios para habilitarlos como campamentos. El primero fue “El Chucao”, se vivió en él hasta febrero del 81. Luego, “Los Palos” (con una distancia aproximada de 6 km entre este y el primero) que se habitó un mes y medio. Muy cerca de este último (1 km) se construyó el refugio “Primero de Mayo”, habitando este campamento hasta el repliegue.

Se hicieron dos depósitos (o tatús) para alimentación, dependiendo de la capacidad demandada. “El Chucao” quedó como depósito de reserva.

En cuanto a sus características, los primeros fueron de tipo mina (pirquenes), con los arreglos pertinentes. El último fue tipo refugio soviético, constaba con un dormitorio y una cocina, amplio. Se podía transitar parado en su interior, tenía capacidad para 15 hombres. La cocina propiamente tal se acondicionó a partir de medio tambor (grande), con un cañón de 2 m. aprox. con una salida con tiraje (filtro) vietnamita. Para dormir, se hicieron literas de coligue, instaladas en tres niveles (pisos) para alojar 15 personas en forma independiente. Se contó con una mesa cómoda y amplia, de madera recogida en aserraderos abandonados y bancas (sillas) para sentar a 10 personas en total.

El que dio mejores resultados y se perfeccionó más fue aquel de tipo soviético. Se logró evitar entrada de agua (lluvia), se le pudo trabajar un mejor enmascaramiento, aunque demandó una mayor tecnificación (en el anexo sobre experiencia práctica se puede instruir acerca de este tipo de refugio).

9.- Sistema de seguridad:

n Todos los días, antes del desayuno, se chequeaba la periferia del campamento, utilizando prismáticos.

n En las marchas, se designaba cros. para borrar huellas. Se destaca un trabajo, parte de la iniciativa de un creo., que consistió en tratar de mantener en forma permanente los caminos de acceso al campamento enmascarados sin rastros. Esto se logró realizando plantaciones de pequeña vegetación (sin variar las características del terreno) sobre la propia huella. Es un trabajo lento pero da excelentes resultados.

n Se logró algunas técnicas de camuflajes.

n En forma permanente cada combatiente portaba su carnet de identidad, más 1.500 pesos en el bolsillo (esto fue siempre así).

n Después de los sucesos de Neltume, la fuerza portaba su fusil son cargador puesto y la bala pasada con seguro, a pesar de la orden de TOS de portarlo sin cargador (con él en el bolsillo, como medida de seguridad).

n Se planificó una retirada que iba por debajo de los matorrales, sin abrir camino desde el campamento.

n En general, las medidas tomadas fueron deficientes: no se hicieron postas ni guardias planificadas en ningún momento, nunca se hizo guardia de noche; no se hicieron exploraciones con el fin de apoyar esta tarea, a lo más se chequeó periferia del campamento y por una solo vez en el día, cuando las condiciones del grupo y de la seguridad se encontraban más comprometidas.

n No se instruyó en la perspectiva de un posible enfrentamiento con el enemigo. No existía una capacidad combativa por parte de la mayoría de los combatientes. No se tomaron medidas para la sobrevivencia y las comunes eran débiles.

n Faltó rigurosidad permanente en la toma de medidas implementadas. Se realizó en el último momento un plan de emergencia en caso de que el enemigo sorprendiera a la fuerza.

4.- Alerta de la Fuerza..

Detección de la fuerza enemiga: Se detectó movimiento enemigo por nuestras fuerzas a partir de la situación represiva que se estaba viviendo en el sur Neltume (fines de julio del 81). Se genera en la fuerza una discusión que diera cuenta de las necesidades y de la realidad que se tenía para enfrentar una situación similar a la de Neltume.

Es necesario aclarar que el repliegue de la fuerza comienza en el momento en que, a través de la radio se conoce la noticia del descubrimiento del campamento en el sur. El repliegue se produce debido al excesivo defensismo con el mando encara la situación, las salidas de exploración se congelaron, las bajadas a buscar abastecimientos se disminuyeron al máximo y se realizaban chequeos diarios por los alrededores del campamento como medida de seguridad mínimas. El abastecimiento también sufrió ese proceso, etc. En concreto, este mayor espacio de tiempo comprendido de junio a agosto, prácticamente el grupo se mantuvo al interior del campamento, agudizándose los problemas de relaciones entre las fuerza y el mando.

Esta discusión arrojaba los siguientes resultados:

n Que existía una fuerte debilidad en cuanto a la exploración y acondicionamiento de zonas más extensas que pudieran permitir una gran movilidad, en caso de rastrillaje y de detección de la fuerza.

n Que el abastecimiento era altamente insuficiente para enfrentar este problema.

n Que durante todo este tiempo se fue generando una caída de la preparación combativa de la mayoría de los combatientes, por la pérdida de condiciones físicas.

n Que no se contaba con una base social de apoyo que cubriera las necesidades de la fuerza.

n Que las redes más importantes (información y abastecimiento) en este momento no existían (solo en un principio, bajo la dirección del cro. Diego, se logró estructurar unidades con funcionamiento, esto después se perdió y el cro. Tucapel ordenó desarmarlas). Tampoco había en relación a esto orientaciones concretas por parte del mando y de la Dirección del TOS.

Estas constataciones que eran comunes en la fuerza, nunca se discutieron y evaluaron en forma dirigida u orgánica, sino que surgen a partir de la propia iniciativa de la base y se canaliza a través de la débil estructura partidaria, generándose en la práctica dos salidas a la situación represiva que se veía venir. Por una lado, la del mando, que planteaba medidas defensistas (las constataciones arriba mencionadas dan cuenta de ello) que se mantuvieron hasta el repliegue en el llano. Por otro, la base planteaba la necesidad urgente de dinamizar la actividad y retomar la iniciativa, en el sentido de ser más audaces, en términos de acentuar la exploración para conocer y dominar las zonas más extensa que permitiera ubicar posibles desplazamientos y montar dispositivos de seguridad. También a través de la exploración se podría detectar el movimiento del enemigo y evitar de esta forma ser sorprendidos. Además para fortalecer la tarea de abastecimiento de manera que asegurarla sobrevivencia del grupo.

Como se detectó la fuerza enemiga que estaba operando en la zona:

— A principio de agosto 81 bajan dos cros… a realizar un contacto con la dirección del TOS y con la misión de subir alimentos para una semana. En el camino del Trongol Bajo al estar cortado un puente, se da un rodeo y se llega a la pisadera que estaba situada en zona suburbana y que, además cumplía el objetivo de ser el lugar donde se almacenaba el abastecimiento (permitía también a los cros. cambiarse de ropa camino a la ciudad). Allí se enteran que los carabineros habían pernoctado la noche anterior y que durante toda su estadía se la habían pasado tomando y comiendo hasta la madrugada. Esto posibilita al ayudista que vive allí enterarse que los pacos tenían la misión de controlar los caminos de Trongol Alto y Pilpilco Alto. A la casa llegaron con la leyenda que andaban tras guerrilleros que se habían escapado de Neltume.

Con esta información en mano los cros. Realizan el contacto con el jefe del TOS, aprovechan de comprar algunos víveres y toman el camino de regreso más largo para sacarle la vuelta al control represivo. Este camino se realiza normalmente en una noche de camino, pero en esta oportunidad se hacen 24 hrs, fundamentalmente por las precauciones que se debía tomar. Se descansa de día y se continúa de noche. Al llegar al campamento, se entregan las orientaciones emanadas de la dirección del TOS. Estas eran:

n Replegarse de la zona a donde ellos lo habían hecho antes (experiencia personal del cro. Ciro, Tucapel y otros en 1973). Esto era en el llano, no en la ciudad.

n Patrullar con el fusil sin cargador.

Estas orientaciones provocaron una nueva discusión. Primero, porque la fuerza de tiempo atrás venía usando el fusil con bala pasada y seguro, planteando que la medida orientada reflejaba desconocimiento y desconfianza en la fuerza. Estas directrices no fueron consideradas o acatadas por parte de la base ya que se podía producir en cualquier momento un combate de encuentro. Segundo, que existió gran malestar entre la base dado que las observaciones que se venían realizando desde hacía mucho tiempo atrás, sobre el deficiente abastecimiento y la necesidad de una mayor exploración, fueron confirmadas por los hechos en la medida que la coyuntura nos encuentra en un momento de gran debilidad en esos aspectos. Y las orientaciones de quedarnos en la parte baja del monte también reflejan el desconocimiento del cro. Ciro del estado de desarrollo en que se encontraban las diferentes tareas, existiendo en abastecimiento alimento para no más de 3 días. Por otro lado, era sumamente difícil mantener una fuerza de 10 hombres en el llano, por la cantidad de lugareños que recorrían esos sectores por diferentes motivaciones, lo que se comprueba más tarde.

5.- Repliegue.-

La idea de maniobra original emanada del TOS era desplazarse desde el campamento “1 de Mayo” hasta las proximidades de la ciudad sin entrar en ella, aprovechando las áreas de plantaciones de pinos que circundan a esta. Otra alternativa que se plantea en esos momentos es la de bajar al lano, infiltrarse en la ciudad y a partir de allí, detectar el movimiento enemigo y reorganizar el trabajo. Esto se planteaba fundamentalmente a raíz de exploraciones que se habían realizado un año antes donde se había detectado mucho movimiento de lugareños tras animales, buscando productos que entrega esa zona o por las actividades aserraderos que allí se desarrollan.

Se adopta la orientación del TOS en relación a esto.

En la organización práctica del repliegue se previa realizarlo en dos etapas. La primera consistía en desplazarse desde el campamento base (“1 de Mayo”) hasta el campamento “El Carbón” que en situación normal—cargados con 25 kilos—se realizaba en 12 horas. La segunda consistía en un acercamiento gradual al campamento “Entre Ríos”, próximo a la ciudad. Esto permitiría hacer exploraciones que dieran cuenta de la situación represiva que pudiera darse en las cercanías del llano o en el llano mismo.

Ya en el repliegue y cumpliendo la idea original, se manifestaron diversos problemas que más tarde dieron lugar a un cambio de planes, adoptándose el plan alternativo.

Los problemas existentes fueron:

En el plan concreto de repliegue se preveía llegar al primer campamento después de una noche de marcha, lo que estaba de acuerdo a los problemas de seguridad planteados y a los víveres con que se contaba. Aquí surge la primera dificultad, ya que algunos cros. Habían estado mucho tiempo sin training de marcha y el plan de encaminamiento que se realizaría por los lugares más escarpados, los llevó a un rápido agotamiento. Hay que sumar además la excesiva carga, pues era un cambio de casa donde se llevaba todo el alimento disponible, el armamento (2 FAL cada uno, con sus dos cargadores, un lanzacohetes con 4 proyectiles, las herramientas etc.) y que la marcha se efectuó bajo la lluvia intensa, lo que hacía que el esfuerzo fuera mayor. Estos elementos hacen que la marcha se prolongue por una noche más.

Al campamento se llega al amanecer, ese día se descansa. Al anochecer, salen dos cros. Con la misión de explorar, traer víveres que estaban escaseando. Al día siguiente se realizan exploraciones en dirección al próximo campamento, cercano o hacia el campamento “Entre Ríos”. Una de estas exploraciones armadas es sorprendida por un Campeche, lo que acelera la bajada al llano. Esta situación hace que el Jefe pierda el control, dando orden de salida inmediata, llevando solo el saco de dormir y el armamento y dejando los medicamentos, los escasos alimentos y enseres básicos para la sobrevivencia. Luego de 2 horas de marcha, nos encontramos con una gran extensión de bosque chileno que estaba siendo volteado. Un año antes este bosque ofrecía excelentes condiciones para el mimetizaje, pero con el roce se habían tapado los caminos y se hacía imposible seguir la marcha por sobre los árboles caídos. Se retrocede hasta un bosque próximo para que no nos sorprendiera el amanecer tratando de pasar el bosque y se acampa en este lugar. Ahí el Jefe se percata de la necesidad de los medicamentos y otros elementos (ollas, radio, restos de alimentos etc.) y se vuelve al campamento “El Carbón” para su recuperación, quedando el resto prácticamente regado. Se espera la noche para seguir avanzando, en el día se realizan exploraciones buscando vías alternativas para llegar a “Entre Ríos”.

Esta situación hace que se pierda el contacto con los 2 cros. Que habían bajado y se les deja un plan de comunes en un buzón previamente establecido. Estos eran los cros. Que mejor se ubicaban en la zona.

Ubicado el camino, en la noche se prosigue la marcha. A 4 hrs de esta no se percibe que el camino más adelante se bifurcaba y tomamos uno que nos deja encima de la casa de un campecha. La noche estaba totalmente cerrada y se trató de encontrar la otra vía. Estos movimientos provocaron ladridos de perro y el campesino salió de su casa a ver qué pasaba sin lograr ver a los cros. Finalmente, gracias a que un cro, se resbala por una ladera en forma accidental, descubre el camino. Dando vueltas, se había estado casi dos hrs, en el lugar. Una vez retomado el amino, se desplaza hasta llegar a un lugar adecuado para esperar el amanecer. Allí se descansa, se hacen exploraciones por los contornos. Al anochecer se envía un cro, cuya misión es contactar a los 2 cros, en el llano y traer alimentos. El cro, llega al otro día por la mañana al pueblo, contacta a los cros…, se hacen los preparativos y al anochecer emprenden la marcha, llegando al otro día al campamento “Los Pinos”, donde esperan los demás cros.

Nuevamente se espera el anochecer y se retoma el camino. Esta vez, el grupo completo. Al amanecer se avanza a los “Cipreses”, campamento transitorio; allí s estos tres días, se realizan exploraciones, una de las cuales llega a “Entre Ríos”. A estas alturas todavía prevalecía la idea original de no entrar a la ciudad. Al tercer día la fuerza se traslada a “Entre Ríos”, ya que ofrecía mejores condiciones de seguridad. Se acondiciona el lugar para el campamento y se realizan exploraciones que tenían por objetivo detectar zonas adecuadas para depósitos para estos fines. Una de estas exploraciones es sorprendida por un campesino (un compañero portaba un FAL), lo que motivó la salida rápida del campamento y una nueva pérdida de contacto con los cros, que andaban construyendo un depósito. En la marcha nos encontramos con ellos, se vuelve al campamento “Los Cipreses”.

Esta situación exige al mando que considere la posición alternativa definiéndose la necesidad de que la fuerza se inserte en la ciudad, lo que se realiza en pequeños grupos, con los respectivos planes de comunes individuales. Posteriormente, en noviembre del 81, después de haber tenido contacto con Ciro, Jefe del TOS, son detenidos y desaparecidos los cros. Tucapel, jefe de la fuerza; el cro Diego subjefe y el cro Milo, combatiente. Aparecen los dos últimos asesinados frente a la casa de Rojas Galdames el 10 de noviembre del 81 en un show montado por la dictadura. Cro, Tucapel continúa desaparecido. Esta situación aún no ha sido evaluada ni aclarada…

Finalmente, el grupo, con dos excepciones, se repliega a Stgo. Una vez en Stgo, jefe del TOS, a través de una carta informe, plantea la necesidad de realizar reuniones escuelas con dos objetivos centrales: uno evaluar el proceso del proyecto hasta el repliegue, sobre la base de una pauta encabezada por un informe de SIPONA; y dos, conocer y discutir los lineamientos tácticos-estratégicos con las posibles readecuaciones determinadas por la experiencia.

Pero estas reuniones jamás llegaron a realizarse, pese a haber creado las condiciones materiales y a mantener concentrados a los replegados durante un tiempo para ello. Diferentes razones de responsabilidad del Jefe explican esta nueva falencia en la tarea. Y este grupo de Nahuelbuta hasta hoy tenía la deuda pendiente de no haber hecho la evaluación colectiva y sistematización de la experiencia desarrollada en este proceso, deuda que esperamos saldar con este trabajo.

IV.- Evaluación y conclusiones:

En general, durante todo el desarrollo de este documento se ha venido estableciendo evaluaciones parciales sobre aspectos particulares del proyecto estratégico o sobre determinadas tareas. Por ello no reiteramos cada una de ellas con su fundamentación sino que puntualizaremos la síntesis de aquellas que son las valoraciones centrales en la implementación del plan estratégico.

El propósito de la evaluación aquí es tratar de dejar en claro porqué fracasamos en los proyectos estratégicos, es decir, de sintetizar lo que ya se ha fundamentados con todo este relato. El propósito de las conclusiones que se establecen en este capítulo es tratar de dejar

en claro las lecciones que como Partido debiéramos extraer de esta experiencia y de dimensionar exactamente las potencialidades que tiene un esfuerzo de esta naturaleza, sus leyes y condiciones, sus requisitos y características, para que la experiencia efectivamente permita ir avanzando en el desarrollo de nuestras tareas revolucionarias y en la implementación de nuestra estrategia de guerra popular.

1.- Evaluaciones generales.

En cuanto a la concepción, impulso, conducción y desarrollo del proyecto se pueden señalar los aspectos positivos y negativos, tratando de hacer un balance global.

a.- Lo positivo de los proyectos y plan –78:

n El primer elemento que nosotros rescatamos de este plan es el análisis y la previsión que la Dirección hace el año 77-78 respecto de las tendencias y perspectivas que presentaba la lucha de resistencia en Chile y el papel que el MIR debía jugar dentro de ella. La previsión política, la decisión e incluso el ejemplo con que la CP de ese tiempo impulsa el viraje táctico del P. fue un elemento valioso y decisivo, primero para convocar a la militancia y segundo, para empezar a dar forma y materializar planes específicos en función de concretar ese viraje y llevar a que el P. jugara un rol de vanguardia en la lucha de resistencia en los años venideros.

n Lo segundo, es que el viraje propuesto e impulsado buscaba dar un salto cualitativo en la lucha de resistencia definiendo planes y metas que apuntaban a implementar concretamente, a desarrollar decisivamente la guerra popular; la estrategia de guerra popular que el MIR impulsa. Se pasaba de las definiciones teóricas, de los acuerdos conceptuales y de las intenciones, a dar pasos concretos, a definir formas y métodos y a destinar recursos y esfuerzos en función de hacer la guerra.

n Tercero, que particularmente en el exterior, se remeció al P. a toda la militancia partidaria, en función de una convocatoria que llamaba al frente y que más allá de las razones que llevaron al exilio, llamaba a recuperar el rol de revolucionarios protagonistas de la lucha de clases. En otro sentido, llevó a que las estructuras partidarias del exterior volcaran su esfuerzo en función del apoyo concreto al frente, más que en función de tareas de solidaridad muy generales, y sacar la tarea de “retaguardia” de la calidad de fin en sí mismo en que se venía convirtiendo. Todo esto se tradujo ciertamente en un importante apoyo humano y material al frente.

n Cuarto, que ligado a lo anterior, los contingentes partidarios pasaban por períodos de escuela y preparatorios antes de ingresar al interior. Esto que parece una formalidad o “perogrullada” no lo es tanto, ya que en estos procesos se lograban avances formativos, técnicas y conocimientos sin los cuales la materialización de los planes en el interior habrían resultado mucho más dificultosos, al mismo tiempo que resultaban procesos naturales de selección o especialización de los militantes. En nuestro caso, la escuela “Luciano Cruz” no escapa a esta caracterización y arroja como saldo positivo un porcentaje de contingente efectivamente preparado y

n dispuesto para la tarea constituido como fuerza.

b.- Lo negativo de los proyectos y plan 78.

n El primer elemento negativo que surge a la luz de la experiencia es que no todo el P. y lo peor, ni siquiera todo el CC se armó de la misma disposición política y decisión que movilizaba a la CP de ese tiempo. Parte fundamental de esta insuficiencia recae en la propia CP, ya que no traslado al CC la decisión de implementar planes y tareas específicas en el orden guerrillero. Solo un reducido número de miembros del CC—asignados o ligados a las tareas—conoció de la existencia de estos planes. Pero parte

n fundamental de responsabilidad recae en los propios miembros del CC y en dos sentidos: por una parte, todos conocían la previsión política y la convocatoria general de vuelta al frente, pero no todos evidentemente asimilaron o se preocuparon de entender que se trataba de implementar la estrategia de guerra popular y no de otra cosa, o de estudiar siquiera la estrategia, o de asumir con su propio ejemplo la conducción y realización de las tareas ingresando al frente (muchos no ingresaron en función de ese plan y esa convocatoria). Por otra parte, es responsabilidad de esos miembros del CC que no ejercieron o hicieron uso de sus derechos para conocer los planes y tareas de la CP, en la mayoría de los casos, y en otros, es responsabilidad de ellos también no haber hecho que toda la dirección conociera, impulsara, implementara y/o participara de los planes y tareas que impulsaba la CP y que estos conocían (en ello se incluye directamente a los cros. Paine y Ciro que eran los responsables directos de la materialización de los proyectos y a todos los que directa o indirectamente estuvieron trabajando o ligados a la tarea).

n Malamente, entonces, la militancia y la base partidaria y de resistencia en el interior iba a entender o iniciar trabajos o tareas que se correspondieran con los proyectos, si ni siquiera los miembros del CC fueron capaces de ello. Menos iban a trasmitir orientaciones a la militancia o a obrar por iniciativa o a intervenir en las decisiones.

n Lo anterior se traduce en que no hubo efectivamente un plan definido por el conjunto de la dirección nacional, o un plan que fuera sumido, conducido e implementado por el conjunto de la Dirección, sino que esta idea de plan solo quedo reducido a la CP y el resto de la Dirección solo conocía aspectos o partes que les tacaban, pero que al no conocer la globalidad del plan, no “ensamblaba” con una proyección estratégica determinada ni podía influir en la materialización de las otras partes del plan.

n En lo concreto, respecto a los proyectos guerrilleros resulta evidente que tanto la Dirección, como el P. que dirigía, no hicieron todo lo que podían hacer ni lo que debían, porque no conocieron la existencia de los planes de la CP de llevar adelante esos proyectos. En los casos que efectivamente la actividad del P. se correspondía a la previsión y exigencias que supone al lucha guerrillera, se dio más bien porque era la propia dinámica de esa lucha y no porque hubiera conciencia que se trataba de generar un nivel superior de enfrentamiento para que esa actividad se ensamblara con la lucha guerrillera rural.

n Por todo lo anterior, se entiende que el P. en la zona sur—además de empezar a constituirse con retraso con respecto a los ritmos y avances de los aspectos puramente guerrilleros del proyecto—no haya centrado sus esfuerzos por desarrollarse en las zonas rurales ni muchos menos en las zonas que fueran funcionales a la idea de los frentes. Menos aún pudo preocuparse por desarrollar un trabajo de base social, o un trabajo de redes o un trabajo técnico que apuntara directamente a generar condiciones para inserción de los contingentes y apertura de los frentes.

n El proceso de convocatoria de vuelta al frente en la forma concreta que adoptó y los saldos que produjo ha sido ya largamente discutido y valorado como un proceso negativo, en tanto fue abordado muy “claro-oscuro”, de manera intransigente, con alternativas no siempre acertadas o reales y sin perspectivas de largo plazo para la política de retorno. En síntesis, se compulsión, se forzó a tomar decisiones, se presionó con la opción de ser o no ser revolucionario, cuando lo que había que hacer era desarrollar una política, formar y preparar.

n En el caso concreto de la escuela “Luciano Cruz”, que apuntaba específicamente a preparar los contingentes militares para la materialización de los proyectos estratégicos en el terreno, no se hizo un proceso de selección previa, adecuado, y ya dijimos que la mayoría llegó a la escuela convocado para volver al frente y no para la tarea. En este como en otros casos, se priorizó solo por completar el cupo de las escuelas, más que priorizar por el tipo de alumnos y por el tipo de tareas que se planeaba asumir con ellos. De allí también el porcentaje de deserciones que produjo la escuela, demasiado alto, acarreando desde luego un desprestigio y resentimiento respecto del P. que perfectamente pudo y debió haber sido evitado.

n En el marco de los militantes y miembros que se integraron desde el exterior a la tarea, corresponde resaltar como elemento negativo el hecho de haber asumido demasiado pragmáticamente la realización de la tarea, de haberse dejado llevar solamente o en gran medida por la mística, la voluntad y la confianza de las directrices y no plantearse la discusión , la reflexión, y el cuestionamiento crítico de los aspectos de la tarea que escapan a la esfera de conocimiento directo, como es el caso de la situación del P. en la zona sur, del estado de las tareas previas, del balance de las condiciones que exige la iniciación de un esfuerzo de esta naturaleza.

n En el mismo sentido, la Dirección y la CP tiene la responsabilidad mayor porque no entregaron claramente a la militancia la información sobre el estado real de las cosas y/o, por último, no cambiaron la dinámica de la preparación o el carácter de la convocatoria cuando aún el contingente estaba en el exterior. Por otra parte—con la sola excepción de Paine–,la Dirección no se apoyó en el P. integrado a la tarea para realizar las definiciones técnicas o ir aproximando los planes, sino más bien en equipos asesores desligados de la realidad y de la complejidad práctica de los problemas guerrilleros. No transformaron al P. integrado a la tarea en el motorizado de la misma, sino que todo se reservó a la capacidad de los miembros de

n la CP y del CC integrados a la tarea, asignando a los militantes el rol de “hacedores”.

n Por otra parte, el desarrollo de las tareas previas o más bien, la generación de las condiciones específicas necesarias y previstas para la inserción del contingente y la apertura de los frentes, se realizaron mal o estuvieron desfasados los esfuerzos, o sencillamente no se realizaron. Concretamente, el P. ni central ni regionalmente abordó el problema de generación de base social de apoyo clandestino en la zona misma, donde se pensaba insertar los frentes. Esto debe entenderse como que no se hizo nada porque exactamente no se hizo nada. No se orientaron recursos orgánicos, no se orientó el trabajo de masas de partida en esas direcciones etc. La generación de redes clandestinas fue un trabajo abordado con retraso, con enormes insuficiencias, con concepciones equivocadas para el propósito, con métodos inadecuados que se tradujo en definitiva en que al momento de ingresar los grupos no hubiera ni una sola red en condiciones de brindar apoyo a la fuerza y que lo que había no pasara de ser “militantes” instalados clandestinamente en ciudades de la zona, pero imposibilitados o coartados se servir ellos mismos de apoyo a las fuerzas. Se abordó el trabajo absolutamente con retraso, a comienzo del 80 o fines del 79 en los mejores casos, insertando a cros. ilegales con el método descrito, apoyados en costosas fachadas artificiales, con la preocupación principal de protegerse a sí mismo (por su ilegalidad), de proteger y resguardar a la tarea (al aseguramiento, no a la guerrilla). En fin, desarrollaron una práctica partidaria y concreta, vegetativa, que produjo magros resultados en función de las fuerzas porque las orientaciones y conducción de su trabajo fue aparatista en la forma y conspirativa en los métodos. Es decir, no buscó apoyar las redes a partir de un trabajo de base social amplio, masivo pero clandestino, sino que a partir de posibilidades ocasionales y selectivas en grado extremo. Estas fueron, a nuestro juicio, las causas del fracaso de los aseguramientos logísticos centrales en toda la fase previa y durante buena parte de la presencia de las fuerzas en el terreno.

n La tarea de informaciones en función de los frentes se abordó mal. Primero, no sabemos si centralmente a nivel nacional se hizo algo en el sentido de desarrollar un trabajo de información e inteligencia necesarias para el desarrollo de los frentes y de la guerra. Segundo, centralmente y a nivel regional, se hicieron algunos esfuerzos de magros resultados. Y tercero, ni central ni regionalmente se hizo esfuerzo alguno por las tareas en función de las zonas mismas, donde se instalarían los frentes. Los esfuerzos que se desarrollaron en la región impulsados centralmente consistieron en insertar un par de cros. ilegales, artificialmente instalados y apoyados en leyendas insostenibles. Además de insertar gente con retraso, es evidente de nuevo que estos cros. consumen gran parte de sus tiempos y energías en protegerse a sí mismo, en generarse las condiciones propias de clandestinidad y en “proteger” a la tarea (la información, no a la guerrilla) más que impulsar y desarrollar el trabajo propiamente tal. De allí que los resultados que produjeran fueron magros y que concretamente las fuerzas jamás se beneficiaron de algún aporte hecho por esta

n tarea, y creemos que la Dirección Nacional tampoco.

n La tarea de comunicaciones, entendida como la técnica puesta al servicio de la tarea, no tuvo expresión concreta en relación a las fuerzas en ninguna de sus 3 expresiones posibles y gradualmente necesarias: las comunes internas de la fuerzas en el terreno, las comunes de las fuerzas con el llano y las comunes de las fuerzas con el mando superior. En la fase exterior de la tarea se hicieron estudios, se prepararon cros, se “destinaron” recursos (prometieron), pero en la práctica concreta después no tuvieron ningún desarrollo ni siquiera en el nivel más simple (terreno). La tarea de comunes, entendida como las redes de enlaces clandestinos puestos al servicio de la tarea, en sus tres niveles, tampoco tuvo ninguna expresión ni impulso ni desarrollo que fuera más allá de los propios miembros del P. insertos en las diferentes tareas.

n Las tareas previas en el terreno, básicamente el reconocimiento y exploración del terreno, tampoco fueron emprendidas con los plazos necesarios y más bien se inicia la aproximación en base al conocimiento general que se tenía de las zonas, desde antes del golpe del 73. No se consideró lo suficiente ni se le dio la importancia necesaria al hecho de que en los primeros 5 años de dictadura se podían haber producido profundas transformaciones del terreno (como efectivamente ocurrió en un caso) y de la realidad de las zonas. Y lo mismo ocurrió respecto al hecho de que el “conocimiento” que se tenía no se había realizado con una perspectiva militar-guerrillera, es decir, que lo que se conocía no equivalía a tener una apreciación militar del terreno. Por ello eran vitales las tareas de reconocimiento y exploración previa, que ya sabemos no se hicieron con el adelanto suficiente, o los intentos tardíos fracasaron o simplemente no se realizaron. Esto se tradujo en que los grupos insertados tuvieron que ir haciendo todo simultáneamente: reconocer, explorar, acondicionar, con los consiguientes retrasos e inconvenientes posteriores.

En definitiva, estimamos que el proyecto estratégico inicialmente concebido fue una política y decisión acertada de la Dirección del P. en ese tiempo y el impulso que tuvo en el exterior necesariamente arroja un saldo positivo para el P… Más allá de los errores y desaciertos que en este proceso se cometieron. Pero en el desarrollo mismo del plan de los proyectos estratégicos se cometieron errores de concepción, de métodos, de dirección, de planteamientos y organización que llevaron a que estos tuvieran un desarrollo desfasado no solo en el espacio (ya que unas se realizaron en el exterior y otras en el interior), sino que también en los ritmos, métodos y plazos de realización, que la “pata” exterior marchara a 100 por hora y las “patas” interiores marcharan a 20 por hora o todavía no partieran. La Dirección no evaluó correcta u oportunamente esta situación y la consecuencia de todo esto fue que las fuerzas iniciaron su ingreso, inserción y constitución en el terreno cuando las condiciones generales no eran las esperadas en la zona sur y las condiciones específicas no existían en lo mínimo necesario. En una idea simple, nos equivocamos en el cómo, no en la previsión ni decisión de implementar los proyectos. Nos equivocamos en la administración y definición de los plazos políticos y parciales, pero no en el cuándo o el plazo general que se planteaba para la tarea. Nos equivocamos en no haber sabido evaluar oportunamente ni adecuar el plan para hacerlo simultáneo, armónico, en el desarrollo de sus diversas tareas y coherente con la generación de condiciones y realidad del P. Se equivocó en suma, la Dirección.

2.- Evaluaciones particulares del desarrollo de las fuerzas en el terreno.

En este sentido nos referiremos solamente a la experiencia de Neltume, porque ha sido la de mayores efectos y trascendencia, y porque en general la experiencia de Nahuelbuta incorpora los elementos de evaluación particular en el relato anterior que hemos hecho.

Sobre la experiencia de Neltume:..

Siempre resulta difícil intentar un balance de una experiencia que tuvo y ha traído tantas consecuencias para el P., pero creemos que el relato hecho permitirá formarse una opinión propia al respecto. Es difícil también establecer una separación tajante entre errores y aciertos ya que muchos de estos últimos se desarrollan a pesar de los primeros o tienen su origen en ellos o no están exentos de limitantes y errores propios.

Sin embargo, intentaremos sintetizar los aspectos concretos de la experiencia que resultan más significativos, sea por la trascendencia práctica que tienen, sea por la importancia que tuvieron en el desarrollo y desencadenamiento de los hechos. Para ello conviene reiterar el objetivo que le fue planteado al destacamento de Neltume. Esto es: explorar y acondicionar la zona guerrillera definida de manera de estar en condiciones de incrementar el destacamento y empezar a operar en un plazo próximo (fines del 80, comienzo del 81). En función de ello el mando se plantea iniciar la tarea hacia la profundidad buscando establecer una zona de seguridad en el área de Lipinza (al interior sureste del rectángulo). Este objetivo es relativizado a fines del 80 por la Dirección en carta del SG, en específico para el destacamento y se plantea explorar y acondicionar, asegurando en secreto a toda costa, preparando condiciones para incrementar el grupo y empezar a operar en un plazo largo ( probablemente el 82)

Con esas consideraciones previas, a nuestro juicio, los aspectos más relevantes de esta experiencia señalan que las principales limitaciones y errores estuvieron dados por:

1.- La no realización de un trabajo de base social de apoyo propio. Sin duda que una de las principales limitantes y deficiencias que tuvo la experiencia de Neltume fue la carencia de un trabajo de base de apoyo en la zona misma donde el frente operaría. Es claro que este trabajo no se desarrolló previamente a la inserción de las fuerzas y nosotros confiamos y entendimos que el P. lo estaba haciendo o lo haría. Pero a poco andar se constata la realidad de que no había nada. Sin embargo, nosotros nada hicimos para enmendar este problema pudiendo darle impulso y desarrollo a partir de las posibilidades y potencialidades del propio destacamento, como habíamos tenido que hacer ya con otras carencias del P. o del

Proyecto (como logística, redes, sanidad etc). En esta deficiencia grave penaron varios factores que impidieron cambiar la decisión oportunamente: entre estos hay 3 que gravitaron en el análisis del mando: la concepción inicial de constitución del destacamento y sus objetivos no consideraba abrir a los miembros del grupo en la zona, sino que darle prioridad al trabajo en el terreno. Po otro lado, la necesidad de conservar el secreto y operar en esas condiciones que se le había impuesto a la tarea acentuaba la “no apertura” en la zona de cros, Naturales de allí, ilegales y que debían abrirse desde la montaña con lo que evidenciaban su condición de guerrilleros. Por último, al estar desarmados hacía muy vulnerable toda la tarea pues se carecía de condiciones para resistir cualquier flanco que se abriera por el trabajo con la población y ejercer la defensa activa en caso necesario. Por ello, principalmente, el mando exigía que el P. abordara la tarea desde abajo y con otros métodos que no involucraran inicialmente a la fuerza en el monte. Y en esa discusión, sin solución por parte de la dirección, se dilató la decisión de iniciar directamente este trabajo y en definitiva no alcanzó a concretarse. Esto se tradujo en un grave error que nosotros pudimos evitar aunque no fuera nuestra responsabilidad directa ni se enmarcara en las definiciones que orientaba el proyecto y el carácter de la fuerza…

2.- Fue un error basar el éxito o fracaso del frente en Neltume en la conservación del secreto a toda costa, es decir, a partir de la premisa que no debíamos ser descubiertos o detectados por la población ni el enemigo como condición para el desarrollo de la tarea. Si bien es cierto el secreto juega un importante papel en la fase inicial, fue un error subordinar las tácticas, métodos y técnicas guerrilleras a la mantención de este factor, al hecho de no ser sorprendidos ya que es absolutamente relativo determinar si se ha perdido o se conserva aún el secreto pues ello depende no solo del manejo y desempeño de la fuerza sino que también de la actividad del enemigo y otros factores externos a la fuerza. Y la incertidumbre, como norma, cuestiona la capacidad de decisión. Al grupo se le exigía el secreto en grado extremo sin considerar que los encuentros con campesinos o el dejar huellas de presencia o tránsito, perceptibles por los vaquéanos, son cuestiones más o menos inevitables, que la fachada de trabajadores forestales con que se movía parte de la fuerza era insostenible ante la observación y/o encuentro con campesinos y que andar desarmados en nada contribuía a la cuestión del secreto sino que al contrario. Se elevó el secreto a la categoría de fin último, que no se cumplió, es imposible determinar exactamente cuándo se perdió el secreto de la tarea. Y en función de este esfuerzo inútil se cometieron errores peores.

3.- Ninguna tarea requiere de la aplicación del principio de la defensa activa ni presenta condiciones más favorables para su aplicación como lo es la conformación de fuerzas rurales. Enfrentar la construcción de nuestra fuerza sin armas, o sea materialmente impedidos de aplicar este principio, fue un grave y aún inexplicable error. La decisión de que el destacamento estuviera desarmado correspondía a la dirección del P. Al momento de la sorpresa, el armamento había sido trasladado al monte pero permanecía en depósitos secretos y no se había decidido que fueran entregados a los combatientes. Esta decisión que gravitó en forma determinante en el desarrollo y desenlace de los acontecimientos,

encuentra su explicación, a nuestro juicio, en dos razones : primero, la dirección del P. no tenía la confianza política suficiente para dotar a esa fuerza combativa del armamento y convertirla en los hechos en una fuerza militar guerrillera, no tuvo confianza en el uso que esa fuerza y sus jefes harían del armamento, no tuvo confianza en el jefe político-militar de la fuerza ya que le restó la autonomía necesaria para que este tomara decisiones de acuerdo con su capacidad para apreciar situaciones tácticas concretas. Segundo; no se armaba a la fuerza porque al tener encuentros con campesinos y al estar armados se rompería el secreto, es decir, en el mayor tributo rendido al secreto como fin se subordinó a este el hecho de armar a la fuerza y se evitó convertirla en fuerza real de combate; se desestimó y no se consideró la posibilidad de compatibilizar la conservación del secreto con la necesidad de armar a la fuerza.

No nos cabe duda de que de haber estado armado el destacamento al producirse la detección enemiga, la fuerza hubiese librado combates victoriosos por la superioridad numérica y del armamento en el momento de la sorpresa, por el conocimiento del terreno y por la calidad de nuestros combatientes. Naturalmente un combate exitoso o cuando menos una contención efectiva habría implicado otro desenlace para nuestras fuerzas. No queremos explicar o fundamentar el revés sufrido en Neltume a partir del desenlace del primer encuentro con el enemigo, queremos eso sí asignarle a este hecho toda la importancia que tuvo y el peso que implicó.

4.- El insertar un grupo numeroso a la zona sin un reconocimiento previo que permitiera hacerse de una idea de maniobra del uso general del terreno fue una limitante importante ya que ello llevó a que se tuviera que ir reconociendo, explorando y acondicionando sin tener definido el papel que jugaría cada zona, área o lugar. Esto fue así no solo porque el grupo fuera numeroso, sino que principalmente porque el objetivo que se le había planteado a la fuerza y el resultado anterior de las fases previas no permitió otra cosa. Se avanzó de manera sucesiva y no con una idea de plan basado en el conocimiento militar y actualizado del terreno, por ello el avance real en superficie fue lento y escaso, aunque tuvo como saldo que la fuerza iba logrando sacarle provecho al terreno y lograr ventajas que después resultaron importantes.

5.- Una de las mayores limitaciones estuvo dada en que en la mediad que le destacamento profundizaba y extendía su trabajo en el terreno, la líneas de abastecimientos logísticos se iba quedando atrás, alejándose y haciendo cada vez más costoso en esfuerzo y tiempo el resolver el problema de abastecimiento. Esta limitación implicaba en lo concreto una serie de condicionantes al principio guerrillero de la movilidad constante y le restaba autonomía a la fuerza para maniobrar. En esto gravitó de manera importante el que el trabajo en el terreno partiera de “muy afuera” en la cordillera y la dirección general del trabajo tenía que ir entonces en profundidad. Debió haberse partido de “adentro” e ir al encuentro de la logística, sobre todo considerando “lo pobre” de esta tarea de apoyo, pero ocurrió al revés no porque así se hubiera concebido, sino porque así se dieron las cosas. Y esta limitante vinimos a constatarla cuando ya no teníamos condiciones para adecuar el trabajo.

6.- La falta de autonomía del ando político-militar del destacamento en el terreno, fue otra falencia seria, ya que este no podía dirigir desde el monte las tareas de aseguramientos en general, ni se contó con los recursos materiales y la organización adecuada para ello, teniendo que subordinar al trabajo de apoyo su capacidad y posibilidad de maniobra con el destacamento para realizar la idea general. En concreto, el destacamento nunca tuvo autonomía para una campaña de 3 meses, es decir, nunca tuvo los aseguramientos necesario en el terreno para emprender una campaña con relativa normalidad e independencia.

En otro plano, el mando no tenía autonomía operativa ni táctica para decidir cuestiones esenciales al manejo del destacamento en diversas situaciones tácticas, como el armar o no al grupo, combatir o no ante la detección etc…, todas cuestiones que estaban decididas y normadas por órdenes de la dirección superior. En Neltume se vivió dramáticamente la experiencia de un mando sin autonomía.

7.- Otras limitantes que gravitaron en el desempeño de la fuerza fue no haber contado con medios técnicos adecuados y proporcionales a la tarea, al tipo de fuerza y al tipo de enemigo que eventualmente deberíamos enfrentar. No se contó con mapas-cartas-topográficas adecuada, lo que dificultó enormemente el reconocimiento del terreno y la tarea de inteligencia. No se utilizaron técnicas de comunes para las tareas internas de la fuerza desplegada por no poner los medios necesarios, por insuficiencias de esta tarea de apoyo y sobre todo por la magnificación de las posibilidades de detección por el enemigo. No se contó con redes de informantes y, ligado al problema de base social, la fuerza tampoco las desarrolló. Del mismo modo, en la medida que la fuerza se iba convirtiendo en un destacamento guerrillero y su capacidad de maniobra aumentaba, las deficiencias técnicas de apoyo logístico aumentaban. Todo esto insidió seriamente en el desarrollo ulterior de los acontecimientos.

8.- En el manejo y desempeño táctico de la fuerza en el terreno se manifestaron falencias que se expresaban cíclicamente como descuidos de seguridad y de aplicación rigurosa de los principios guerrilleros. Ello devino en sucesivos encuentros con campesinos, en relajos de la vigilancia, en la fijación a áreas o lugares (aunque como consecuencia de todos los problemas anteriormente señalados de aseguramientos y falta de autonomía) y por primera vez, por única y última vez, en una violación de las normas de vigilancias y desconfianza que resultó fatal ya que es justo decir, si ese 27 de junio del 81 se hubiera hecho el borrado de huellas y no se hubiera levantado la vigilancia, distinta también habría sido la suerte y el desenlace del primer encuentro con el enemigo. Los sucesivos errores anteriores llevaron a la pérdida del secreto de la tarea y de la presencia del grupo en el monte. El error fatal llevó a la detección directa y sorpresiva por el enemigo.

9.- Finalmente, se manifestaron también deficiencias en el P. en la fuerza, ya que si bien su organización y funcionamiento se trataba de preservar y mantener a toda costa y en ese sentido tuvo importantes desarrollos, este no cumplió a plenitud el rol que le correspondía jugar. Esta deficiencia no implicó, por cierto, una falta de unidad político-ideológica, ni resquebrajamientos de la disciplina o cualquier otra consecuencia que minera la constitución y actividad de la fuerza o autoridad del mando político-militar. Significó más bien que el P. no discutió, no enfrentó políticamente ni se formó una opinión de la situación y problemas que, como fuerza guerrillera enfrentaba. Fue incapaz de traducir las opiniones e inquietudes individuales que los diversos problemas y situaciones presentaban, en una actitud política colectiva que llevara al conjunto del P. en la fuerza a buscar las soluciones y alternativas. En cierto modo no fue el apoyo político organizado que el mando político-militar necesitaba en el ejercicio de sus funciones.

Por otra parte, la misma experiencia permite establecer como aciertos los siguientes:

1.- Que Neltume representa, probablemente, uno de nuestros mejores éxitos como P. en la capacidad de construir una fuerza militar apoyada principalmente en la integridad revolucionaria, la disposición de lucha y la lealtad al pueblo y al P. demostrada por un grupo de miembros del P. Forjamos un contingente guerrillero organizado militarmente, disciplinado y firmemente cohesionado en torno a los valores del proletariado y el P. convertimos la voluntad, el espíritu de sacrificio, la mística revolucionaria, la solidaridad, en una poderosa fuerza material e hicimos de la fe inquebrantable en la victoria un capital político, ideológico y moral que potenciaba las capacidades de los combatientes. En resume, convertimos una estructura, un grupo de miembros del MIR, en una fuerza combativa guerrillera rural.

2.- Esto no es producto de la casualidad, sino que obedece a un paciente y prolongado trabajo político, ideológico y práctico que el P. realizó con estos cro, y que tuvo en el jefe de la fuerza un impulsor, un motor y un ejemplo permanente y por ello mismo, un mando legitimado, querido y respectado por sus cros. Las cualidades de un jefe guerrillero no se presentan por decreto, ni se conquistan con la sola nominación por parte de la dirección, sino que surgen de la convicción y del trabajo, de la decisión y el ejemplo con que ese jefe asuma su compromiso revolucionario y su tarea guerrillera. Y Paine fue sin duda un jefe guerrillero que se forzó a sí mismo forjando y construyendo una fuerza guerrillera real, al calor de una tarea que reclama entregar todo lo que uno es, lo que puede y lo que debe.

3.- Como fuerza guerrillera se alcanzó un buen nivel de eficacia pesar de tener que realizar tres esfuerzos simultáneos. Se logró una buena aclimatación a las condiciones de la zona, de adecuación a la vida rural; se desarrollaron formas organizativas de patrullas con diversas características y variantes. Durante todo el período en el monte y pese a las limitantes prácticas surgidas desde la fase previa, se logra hacer el reconocimiento general de 2 áreas la exploración básica de las mismas y un acondicionamiento mínimo que en lo sustancial cumplía con los objetivos iniciales planteados por la Dirección. Hay que considerar, además que se trabajó y maniobró desplegando a la fuerza en el terreno, bajo diversas condiciones climáticas y que buena parte de los desplazamientos, traslados, trabajos y operaciones se desarrollaron en condiciones de nieve, lo que constituye un logro doble. Si no se avanzó más en superficie o profundidad fue precisamente por las limitantes globales y específicas señaladas y por la relativización de los plazos dispuestos por la propia Dirección.

4.- Adquirimos una valiosa experiencia en el desarrollo de las diversas técnicas de lucha y vida rural montañosa, descubriendo unas y adecuando otras a las particularidades de nuestros montes; creamos nuestras propias técnicas y formas para a la construcción de refugios y tatús logrando un elevado nivel y calidad en este aspecto. Desarrollamos una forma particular de alimentación; enfrentamos los problemas de salud; probamos y comprobamos los equipos en relación a las exigencias del terreno y del trabajo guerrillero.

Todo ello con acierto y limitaciones, corrigiendo ideas que no se fundamentan en nuestra propia experiencia, en fin, toda una cantidad de pequeños y grandes descubrimientos y conocimientos que nuestro P. no tenía en Chile y que nos dejan en una situación inmensamente superior para enfrentar estas tareas con mejores aciertos y mayor éxito en el futuro.

Por último, todo este proceso de trabajo en Neltume, desde su inicio en el terreno hasta su desenlace, pasando por toda la etapa de implementación, nos arroja una serie de lecciones y conclusiones propias de la experiencia, pero de validez general:

n a.-la zona geográfica escogida reunía condiciones para el desarrollo de la lucha guerrillera y la construcción y acumulación de fuerza militar, en definitiva para el desarrollo de una política de frentes.

n b.- la montaña es neutra pero la previsión, planificación y audacia de alas direcciones y líneas del P., sumado al esfuerzo, la decisión y la voluntad revolucionaria de los combatientes la puede transformar y la transforma en el factor favorable y aliado de la guerrilla. En este sentido, Neltume destruyó el mito de que la montaña en Chile no es apta para la lucha guerrillera o como sostenían las tesis enemigas, que se defiende sola. La fuerza guerrillera nuestra demostró prácticamente que es posible sostener una fuerza militar, transformar el terreno en una ventaja y aun sin combatir, dificultar o neutralizar el desempeño del enemigo, infringiéndole derrotas apoyadas en la técnicas guerrilleras.

n c.- el enemigo fue incapaz de aniquilar la guerrilla de Neltume desde el punto de vista militar del enfrentamiento “ejército enemigo-guerrilla rural, en condiciones de cerco”. En este sentido, se destruyó el mito de omnipotencia e invencibilidad del enemigo ya que este fracasó en sus propósitos en condiciones óptimas para él.

n d.- la deuda pendiente que dejó Neltume no fue el aniquilamiento de fuerza enemiga o el desarrollo de combates victoriosos; pero esta deuda no invalida las conclusiones anteriores sino que por el contrario, ellas son fundamento para sostener que se pudo haber combatido para sobrevivir y sobrevivir para romper el cerco o cambiar las condiciones del enfrentamiento sin que ello significara nuestra derrota. Sostenemos que en condiciones mejores en todo sentido, es posible la sobrevida y la conservación de las fuerzas, a pesar de la detección o actividad enemiga y el desarrollo de combates victoriosos.

n he.- el desenlace de Neltume nos significó un revés militar de enormes costos y se tradujo en una derrota política del P. que ha tenido enormes consecuencias. Estas consecuencias se originan más que por los resultados, por el desconocimientos de la situación de los hechos en torno a los cuales el enemigo desarrolló una intensa

n propaganda y guerra sicológica que ha tenido más efectos victoriosos que la propia situación de Neltume. La derrota que sufrimos en Neltume, sumado a la actividad ideológica del enemigo, generó en nuestro P. fantasmas y temores, mitos y caricaturas que aún hoy no se superan.

n f.- En Neltume fracasó un plan, el proyecto de guerrilla en Neltume, pero no ha fracasado la tesis de la lucha guerrillera, ni la forma de guerrilla permanente, ni la política de frentes guerrilleros, ni mucho menos por tanto la estrategia de guerra popular. Al contrario, desde la perspectiva militar guerrillera, es decir, desde la, perspectiva del proceso de acumulación de fuerza militar que concibe nuestra estrategia, Neltume demostró que la tesis de la guerrilla permanente es posible y correcta. Desde la perspectiva de la estrategia revolucionaria en Chile, la lucha guerrillera en todas sus formas es necesaria.

n G.-la derrota del Neltume tiene sus causas de fondo en las incoherencias del plan que generaba la tarea, en los métodos y formas como fue conducida, organizada y dirigida la globalidad de los proyectos; y tiene sus causas directas o inmediatas en la combinación de errores de manejo táctico cometidos por la fuerza en el terreno, en los errores de definición táctica cometidos por la dirección superior de la tarea. El grado mayor de responsabilidad recae en la Dirección del P., tanto en la CP como en el CC.

3.- Conclusiones generales:

Del desarrollo de ambas experiencias se desprenden un conjunto de lecciones y enseñanzas que sintetizamos como conclusiones generales y que expresan la reflexión colectiva que sobre el problema de la guerrilla nos arrojan estos procesos.

1.- El problema de la guerrilla debe ser parte de un plan general de guerra que sea expresión en su globalidad de la implementación de la estrategia de guerra popular y del nivel de desarrollo del enfrentamiento anti dictatorial.

La implementación de la lucha guerrillera debe realizarse en todos los espacios y bajo todas las formas de construcción de fuerzas posibles; esto es, que debemos desarrollar la lucha guerrillera en los espacios urbanos, suburbanos o del llano rural, y rural montañoso, construyendo en ellos el tipo de fuerzas clandestinas, semipermanente o permanente que más se correspondan con la realidad del enfrentamiento, que desarrollen el tipo de arte operativo que se adecúe mejor tanto a sus propósitos u objetivos tácticos y estratégicos como a su propia política de conservación y acumulación de fuerza.

En este sentido es válido señalar que todo terreno o todo espacio es apto para la lucha guerrillera para acumular fuerza política a través de la lucha armada y/o para acumular fuerza militar directamente. El problema radica en encontrar las formas de construcción de fuerza propia, el tipo de arte operativo adecuado y la relación correcta entre los propósitos tácticos con los objetivos estratégicos de cada fuerza y de toda la lucha.

2.- El Frente Guerrillero es la forma que adopta la lucha guerrillera rural montañosa con fuerzas guerrilleras permanentes y sus propósitos son disputar el dominio que el enemigo ejerce sobre el espacio (territorio nacional), mediante el aniquilamiento de sus fuerzas principales y la destrucción de sus medios técnicos.

Sin embargo, la lucha guerrillera rural con fuerzas permanentes puede y debiera desarrollarse con un manejo y criterios flexibles en donde los propósitos son relativos, pues cualquier fuerza de este tipo representa la disputa del espacio (para el enemigo) en un sentido estratégico, pero no necesariamente puede representar nuestro propósito o esfuerzo principal. Es decir, la “disputa” puede plantearse como propósito mantener “presencia” activa de fuerzas, mantener zonas bajo “control” de la guerrilla o entrar a “liberar” zonas mediante la disputa efectiva del territorio. Esto último es propiamente la idea del frente guerrillero y en ello cobran especial importancia los aspectos geográficos que hacen a la determinación o elección del lugar para desarrollar los frentes.

3.-La determinación de los espacios en que se inserten los Frentes es un problema de importancia decisiva. Deberán tener en consideración aspectos políticos ( la importancia política, económica, social y administrativa del área a nivel nacional; el historial y realidad partidaria en el área y zona de frente; las potencialidades de desarrollo del enfrentamiento político anti dictatorial en la región o provincia que involucra; los niveles de presencia e influencia de la alternativa revolucionaria y popular); aspectos sociales (el potencial de organización y movilización social en la región o provincias; el potencial de incorporación y desarrollo del movimiento campesino a la lucha anti dictatorial; el potencial de articulación de una base política- social de apoyo a la lucha guerrillera); la situación del enemigo (su dislocación, cantones y posibilidades de movilización en función del área; las posibilidades de explotar mejor las contradicciones que a este se le presentan); pero fundamentalmente deben tenerse en consideración los aspectos geográficos-militares en el sentido de que el terreno positivamente debe permitir su uso favorable (en relación al enemigo) por las fuerzas guerrilleras para la conservación y acumulación de fuerza militar, para el desarrollo de las tácticas guerrilleras ofensivas y defensivas a plenitud, y para la defensa del territorio con tácticas guerrilleras que es en definitiva el peso que traduce la disputa del espacio en un momento superior de la lucha.

4.-Los espacios favorables que unen mejores condiciones para el desarrollo de Frentes Guerrilleros son los comprendidos en la Cordillera de los Andes de la X y IX Regiones. Son espacios favorables para la lucha guerrillera con fuerzas permanentes o sema-permanentes (sin que ello implique un esfuerzo o política de frente), la Cordillera de Nahuelbuta en la VIII y IX Regiones, la Cordillera de Los Andes de VIII Región—en lo que nosotros manejos–.

5.- El Frente debe surgir como parte y consecuencia de un esfuerzo global que apunta a elevar cualitativamente y cuantitativamente el nivel del enfrentamiento, pero en una situación en donde la lucha guerrillera sea una realidad en otros espacios y formas. El P. debe prever las 2 variantes que pueden llevar a la apertura del frente. Este puede surgir como consecuencia natural del desarrollo y continuidad ascendente del enfrentamiento en una situación de desarrollo armónico del plan global, de implementación exitosa del plan específico, en que se crean las condiciones, se desarrolla la lucha y se conserva siempre la iniciativa global. También puede surgir como consecuencia obligada por la contraofensiva enemiga a la actividad guerrillera y anti dictatorial en otros espacios, o por otras consideraciones políticas o estratégicas en donde el Frente es la forma distinta o superior de continuar el enfrentamiento anti dictatorial y recuperar o conservar la iniciativa. Por tanto, se trata de crear condiciones para implementar el Frente cuando se requiera y a pesar del enemigo.

6.- El primer frente que surja será decisivo para asegurar la continuidad de la lucha guerrillera de largo plazo. Con viene tener presente que estamos refiriéndonos a una situación donde no tenemos ningún frente ni desarrollo consolidado de lucha guerrillera. Vivimos una situación política que reclama urgente la lucha guerrillera, que el primer frente será objeto de todo el potencial de lucha del enemigo, pero que no podemos darnos el lujo de fracasar de nuevo. Por tanto, las decisiones que tome el P. en función de determinar dónde y cómo desarrollar los esfuerzos principales para abrir frentes, no admiten nuevos errores. En el curso de la lucha es evidente que surgirán nuevos y más frentes, que se constituirán o transformarán en frentes zonas en las que inicialmente solo desarrollemos “presencia” o “control” o aún nada, pero esta previsión propia del desarrollo de la lucha guerrillera no debiera llevarnos a confusión y “ver” el o los frentes iniciales en zonas o áreas que en la realidad de la lucha hoy no garantizan la conservación de las fuerzas, la acumulación progresiva o colérica de fuerza militar, o la disputa efectiva del espacio.

7.- El dotarse de un plan general de guerra es una necesidad ineludible de cualquier pretensión seria de irrumpir con frentes guerrilleros en Chile, con el fin de evitar el riesgo de que la guerrilla permanente quede políticamente aislada o no pase de ser un hecho político o militar puntual que por sí misma no va a elevar el nivel del enfrentamiento.

Es preciso señalar que muy difícilmente la actividad guerrillera o de violencia social y política en otros espacios va a evitar el cerco y la presión enemiga sobre la guerrilla permanente por la enorme disponibilidad de fuerzas, recursos y medios con que cuenta el enemigo, de lo que se desprende que la continuidad militar de la guerrilla depende de sí misma, tanto en lo que se refiere a su eficacia guerrillera como a la fortaleza de su apoyo social y aseguramientos específicos. La importancia y necesidad del plan y esfuerzo global no radica exclusiva ni principalmente en lo militar, en el sentido de que vaya a liberar presión, dispersar o desgastar al enemigo para consolidar el frente, sino en lo político-militar, en el sentido de que efectivamente debe permitir elevar el enfrentamiento en todos los espacios y posibilitar el afianzamiento social y político de la guerrilla permanente. Es decir, se establece una relación dialéctica, se complementan y desarrollan recíprocamente. Ese es el sentido del plan.

8.- El plan de general de guerra que reclamamos como imprescindible y aún el proyecto o plan específico que apunte a la apertura de los frentes debe partir, fundamentarse y apoyarse en la cohesión, unidad y participación de todo el P., en torno al plan estratégico- táctico. Y en particular requiere de la adhesión, disposición y participación activa de todo el CC del P. de lo contrario, cualquier esfuerzo de esta naturaleza exige dejar claramente establecido si el CC lo adopta en totalidad o si se resta al esfuerzo, si el P., en su conjunto participa del plan o que sectores no participan; en definitiva, es fundamental que se articulen efectivamente todas las fuerzas disponibles. No llamar a engaño a las fuerzas que son convocadas al esfuerzo guerrillero y que lo asumen, ni que la Dirección se llame a engaño escondiendo a la realidad.

9.- El plan de guerra y el proyecto específico de frentes debe desarrollarse teniendo al P. como motor, impulsor y conductor del mismo en todos los niveles y formas. Ello exige, desde luego, la construcción clandestina del P. en las zonas, regiones y localidades que se cubren con el plan como única forma de asegurar la continuidad estratégica de la actividad y conducción partidaria en condiciones de conservar siempre la iniciativa, a pesar de la contraofensiva enemiga que a su vez, necesariamente, adquirirá formas superiores de manera sucesiva.

El P., debe ser construido en las zonas rurales del teatro o regiones en que se ubiquen los frentes, apuntando su esfuerzo principal en función de organizar y desarrollar la movilización y resistencia campesina, masificar las formas violentas de lucha y la organización y actuación de milicias rurales, construir sólidas bases de apoyo social y político a la lucha guerrillera y en particular, desarrollar los aseguramientos.

10.-Es necesario definir la política del P. para el campesinado y el campo, en particular de las regiones y zonas donde operarán los frentes. Esto es fundamental tanto para la actividad del P. en el campo como para la actividad de la propia guerrilla que tiene que tener necesariamente una propuesta que ofrecer para desarrollar su propio trabajo de base de apoyo, su política de reclutamiento en el campesinado y la propaganda armada en general. No se trata de que la guerrilla o frentes se vayan a desarrollar como tales únicamente a partir de esta política ni muchos menos, sino que se trata de tener una política y una propuesta que exprese las aspiraciones de las masas campesinas que van a constituir los puntos de apoyo social y de inserción de la actividad del P. y la guerrilla.

11.- La construcción y organización clandestina del P. por teatros, regionales y localidades con instancias de dirección y conducción político-militar de las respectivas estructuras, con planes específicos que deben ser expresión del plan global, es una necesidad no solo para la continuidad estratégica de la presencia partidaria sino que además para garantizar la implementación armónica de los planes y el nexo político de estos con los planes de los frentes guerrilleros.

Aunque los frentes son concebidos y deben ser instancias centralizadas que dependen directamente de la dirección nacional del P., ello no significa que la dirección resolverá todos los problemas que dicen relación con los frentes ni que lo harán las estructuras técnicas del aparato partidario, muchas de las cuales son necesariamente conspirativas. Es el P., organizado nacionalmente y en las zonas priorizadas en función de los frentes lo que realmente puede asegurar la resolución de los diversos problemas que supone la relación, la coordinación, el apoyo y el aseguramiento. Es el P. el que crea las condiciones reales y posibilita –directa o indirectamente—con su accionar propio, la creación de las condiciones específicas en la zona de los frentes. Es el P. el que puede y debe reclutar y organizar el apoyo y desarrollar los aseguramientos en las amplias masas, reclutar y nutrir de combatientes a los frentes y servir de nexo orgánico para el tránsito y flujo de ellos. Es el P. el que tiene que elevar y fortalecer el desarrollo de la guerra popular, sirviéndose de la lucha guerrillera de los frentes y por esa vía, ayudar a la consolidación de estos.

12.- No es suficiente la pura decisión política de abrir un Frente Guerrillero para que este pueda estructurarse en un plazo coyuntural o arbitrario. Las formas de lucha guerrillera en general y de frente en particular, tienen condicionantes puramente prácticas, propiamente técnicas y políticas específicas, que deben ser asumidas con plazos reales aproximados a la complejidad de las mismas. Estas tareas técnicas necesarias a la apertura concreta de un frente, determinan la realización de la llamada fase previa mediante un esfuerzo especial que forme parte del plan global de guerra y del proyecto mismo del frente.

Estas tareas previas son: construir la base de apoyo mínimo en la zona misma del frente; desarrollar las tareas preparatorias en el terreno; resolver los problemas de aseguramientos que implica la constitución, mantención combativa y conducción del frente; conformar y preparar el contingente que se constituirá en fuerza combativa principal.

a.- La constitución de los frentes guerrilleros requiere tener previamente resuelta la cuestión de la base social de apoyo, lo que significa construir bases de resistencia clandestina, que se crean con campesinos naturales de la zona misma del frente, que se reclutan, organizan y articulan para la guerra, como apoyos y en función de la guerrilla, con tareas propias definidas desde el punto de vista militar-guerrillero. Esto quiere decir, que no se organizan para la lucha social- reivindicativa ni en función de la lucha política.

Esto es necesariamente un principio de toda política que apunte a abrir un frente guerrillero, tanto en la perspectiva del trabajo político hacia la población como en la de los aseguramientos de la fuerza guerrillera, sobre todo en la fase inicial. Conviene tener presente que cuando decimos que se necesita de una base social de apoyo, se trata de lo que recién hemos señalado y no de que la población o masas campesinas de la zona del frente, de la provincia, se encuentren alzadas u organizadas en un vasto movimiento de resistencia social y política para plantearse la guerrilla allí. Los criterios de definición de frentes y de construcción de base social para la guerrilla no están ni pueden estar determinados por este, si coinciden tanto mejor, pero no significa que tenga que ser condición.

La tarea de construcción de base social debe ser desarrollada por pequeñas bases o patrullas de 2 a 3 cros., que vayan destinados a formar parte del destacamento que se constituirá como fuerza combativa. Realizan su trabajo con un método guerrillero de trabajo clandestino en el campo y podrían combinar esta tarea con la de reconocimiento.

b.- Antes de proceder a la concentración de la fuerza combativa principal y/o de abrir el accionar combativo, es preciso realizar las tareas de reconocimiento general, exploración básica y acondicionamiento o habilitación mínima del terreno como condición para asegurar el manejo del terreno, su transformación en ventaja y su uso operativo ventajoso garantizando la conservación de la fuerza propia.

El reconocimiento permite formarse una apreciación general del terreno desde el punto de vista militar-guerrillero, sus potencialidades y posibilidades y armarse de una idea de maniobra respecto de cómo operar y que hacer en él. La exploración tiene como base de partida el reconocimiento anterior y permite estudiar las zonas y áreas que según la idea de maniobra son principales, establecer rutas, definir los usos de las diversas áreas precisar la idea de maniobra. El acondicionamiento se basa en la exploración y permite habilitar refugios, depósitos, áreas de seguridad, áreas de recepción, puntos de abastecimientos etc, en función de una idea de maniobra y plan ya más afinado. Estas dos últimas tareas pueden desarrollarse simultáneamente, en dependencia del resultado del reconocimiento de la fuerza disponible en el terreno y otros factores.

Estas tareas previas en el terreno deben ser realizadas por pequeñas patrullas de 2 a 4 para el reconocimiento, de 3 a 5 para la exploración y de 4 a 7 para el acondicionamiento. Estas patrullas deben estar compuestas por cros. Destinados a formar parte del contingente central del frente, desde luego, ya que ellos almacenarán el capital de conocimiento efectivo de que hará uso la fuerza.

c.- Los problemas de aseguramientos dicen relación con la capacidad que el P. debe desarrollar centralmente y a nivel del proyecto mismo de cada frente para resolver los requerimientos logísticos (armamento, material de guerra, equipos individuales y colectivos,

sanidad, abastecimiento y transporte); de informaciones (cartas topográficas; dislocación, fuerzas y medios del enemigo; planes o hipótesis de guerra del enemigo; movimientos y maniobras tácticas etc), de comunicaciones ( sistemas de radio para enlace interno de la fuerza en el terreno; para comunicaciones estratégicas entre la fuerza y el mando o dirección nacional del P.; sistemas o planes de comunicaciones con enlaces), y de apoyo político (materiales de propaganda, sistemas de reproducción, funcionamiento y participación del P. En la fuerza; en la vida colectiva del P., finanzas y otros requerimientos para el trabajo con la población.

Estas tareas deben tener una expresión nacional que dependa de la dirección del P., pero deben tener una expresión concreta y particular que dependa de la dirección del frente en el terreno. Los aseguramientos deben ser organizados con un esfuerzo especial y con la concepción de que trabajan en función del frente; su razón de ser no puede ser conservarse a sí mismo como tarea sino ser capaces de llegar con el aseguramiento al frente en cualquier situación, de romper el sistema de defensa y dispositivos del enemigo.

El inicio de las tareas en el terreno está marcado por el comienzo del trabajo de base social y reconocimiento (no por la concentración de la fuerza principal) y desde ese momento debemos estar en condiciones de asegurar una base mínima de protección, apoyo y continuidad de la tarea desde la perspectiva de los aseguramientos.

d.- La conformación y preparación del contingente supone definir los grupos que iniciarán las tareas previas en el terreno, foguear fuerzas en tareas combativas en la lucha concreta, preparar en instrucción el grueso del contingente inicial, definir líneas de reclutamiento que sean desarrolladas o preparadas por el partido en el interior.

Es el desarrollo a plenitud de estas tareas lo que determina las condiciones mínimas para Proceder a concentrar fuerzas y/o iniciar la fase combativa y son estas también las que ponen el plazo calendario mínimo para la apertura del frente; por ello es imperioso que estas tareas sean emprendidas con prioridad y con el tiempo de adelanto suficiente.

13.- El proceso de construcción, constitución y conducción de los Frentes y los destacamentos guerrilleros debe tener en consideración los siguientes criterios y métodos de trabajo:

n A.-Desde que se emprenden las tareas en el terreno, debe asegurarse a las fuerzas los recurso y armamento para realizar la defensa activa, con el criterio de que los porten en condiciones combativas pero resguardando la seguridad de la tarea.

n B.- emprender las tareas en el terreno partiendo del criterio de que la tarea o las fuerzas que la realicen pueden ser detectadas por el enemigo antes de culminar la fase preparatoria o pre combativo y no con el criterio de que no debe ser detectada. Es decir, no debe ponerse el secreto como fin último o condición de principio, sino que lo esencial es que la fuerza conserve siempre la iniciativa y asegure su libertad de acción previendo y suponiendo la detección y actuando conforme a ello.

n C.- la detección de la tareas o la fuerza por el enemigo, no necesariamente debe implicar la apertura del frente mediante el inicio de acciones combativas, pero tampoco puede significar el repliegue de la fuerza o la paralización de la tarea, sino que esta tiene que continuar a pesar de la detección y actividad enemiga; ese debe ser el principio con que actúen las fuerzas en el terreno y particularmente los aseguramiento del llano.

n D.-el anterior criterio no puede traducirse en una limitación de la autonomía y atribuciones propias del mando en el terreno en el sentido de imponerle no combatir en ninguna circunstancia. Ello debe ser discernimiento del mando de acuerdo a la apreciación táctica.

n E.- una vez concluida la fase previa y resuelta la base mínima, se puede proceder a concretar la fuerza que se constituirá en destacamento. El conjunto de la fuerza realiza la exploración operativa que junto conservar de preparación de acciones combativas, permite que toda la fuerza recoja la información sobre el terreno.

n F.- el inicio de las acciones combativas ofensivas dependerá de la creación de condiciones específicas en el terreno y realización de las tareas de la fase preparatoria de manera de generar la base mínima para empezar a operar. Esta base mínima está constituida por: una red proporcional de base de apoyo organizada, por la realización del reconocimiento general, exploración básica y acondicionamiento mínimo; por disponer en el terreno del armamento de la fuerza, equipos y aseguramientos logísticos mínimos; por disponer de una reserva de abastecimientos que garantice al menos una campaña de autonomía para la fuerza; por la resolución básica de los aseguramientos de cominos, informaciones política.

n G.- el jefe del frente y destacamento que designe la dirección nacional del P., debiera asumir su tarea en el terreno desde el inicio de la fase preparatoria, o por lo menos desde el inicio de la exploración básica, ya que en esta fase se debe formar la apreciación y tomar decisiones que son fundamentales para el accionar posterior de

n la fuerza y ellas dependen de la apreciación y estudio que el mando haga del terreno. Así mismo es trascendental su presencia directa y activa en el terreno para conducir el trabajo de base social y las tareas de aseguramiento en el llano con una perspectiva “aterrizada”.

n H.- Los aseguramientos del llano deben organizarse en función del frente, con el propósito de responder a los requerimientos del frente e interpretando realmente la idea de maniobra que se quiere desarrollar. La conducción de los aseguramientos en el llano debe depender orgánicamente de la dirección del frente, por tanto este debe disponer de los recursos y autonomía necesarios para desarrollar estas tareas. Esto no quiere decir que no existan los aseguramientos centrales, o con la dirección nacional o direcciones zonales del P. en dependencia del tipo de aseguramiento de que se trate. Ello dependerá de las necesidades del plan global y del frente.

n I.- El P. y los aseguramientos centrales y del llano deben asegurar al destacamento los recursos necesarios para que este logre autonomía operativa, pueda desarrollar campañas y desplegar iniciativas y maniobras en cualquier situación sin tener que verse limitado, más allá de las limitaciones que imponga el accionar del enemigo. En este aplano se inscribe la generación de reservas disponibles en el terreno y en la retaguardia del llano.

n J.- El mando del frente debe disponer de autonomía táctica para decidir cómo, donde ,cuando actuar con la fuerza en las diferentes fases; el mando superior (dirección nacional del P.) debe definir los objetivos, los propósitos, las metas y los plazos de los planes y campañas, que el Frente debe implementar y conforme a ello, conducir, evaluar y controlar; pero las tarea, los métodos, las formas y momentos de realización, es decir, las decisiones tácticas deben ser atribución del mando del Frente.

n K.- Resolver con criterios claros y oportunos el problema de “los mandos” y del “partido al interior de las fuerzas”, es otra cuestión de crucial importancia que le corresponde definir con prontitud a la dirección nacional del P.

14.- En la definición del problema del “partido” y de los “mandos” de los destacamentos guerrilleros, en lo fundamental, deben considerarse las siguientes cuestiones.

n A.- es necesario impulsar y desarrollar desde el inicio de las tareas preparatorias el funcionamiento colectivo del P., en todas y cada una de las tareas y funciones que involucre el proyecto del frente.

n Al interior del destacamento, el P., debe asegurar su funcionamiento y jugar el rol protagónico que le corresponde en la tarea. La principal tarea del P., organizado al interior de la fuerza militar (cuyo contingente se supone trasciende los marcos partidarios) es cumplir y hacer cumplir los objetivos, propósitos, tareas, misiones y órdenes que el mando superior (dirección nacional partido) le plantee a dicha fuerza. Para ello es vital que tenga una instancia de dirección o jefatura propia encabezada por el jefe y el subjefe político-militar; que se organice colectivamente y funciones

n regularmente; que intervenga activamente en la discusión y elaboración de los planes y campañas; así como en la vigilancia, crítica, control y evaluación de los mismos. En definitiva, que haga valer y ejerza sus plenos derechos políticos y orgánicos.

n El mando militar de la fuerzas debe asegurar y garantizar los tiempos orgánicos necesarios en cada plan y campaña para el ejercicio partidario.

n B.- es necesario definir como se conforma la dirección político-militar (o jefatura del Partido) de frente o destacamento, que niveles y funciones de dirección partidaria interna incorpora, que niveles de mando militar o responsabilidades de tarea.

n C.- La dirección nacional del P., debe designar el mando político-militar superior del frente o destacamento constituido por el jefe y subjefe. De la designación de este nivel de mando depende en gran medida la calidad y la capacidad de combate de la fuerza, por lo que la dirección debe tener en consideración especialmente la potencialidad del cuadro de convertirse en mando real al establecer las designaciones, pero al mismo tiempo debe preocuparse de controlarlos y evaluarlos periódicamente en su desempeño tanto como jefes militares y como jefes del P. Para ello debe apoyarse no solo en el funcionamiento de la dirección o de las instancias a que pertenezcan los cros, sino también en el funcionamiento colectivo y evaluaciones que establezca la base partidaria al interior de la fuerza.

n D.- Los niveles inferiores de mando corresponde designarlos al mando político-militar del frente y su control y evaluación se establece al interior del destacamento. Es necesario definir o estatuir criterios y métodos de designación de los mandos inferiores en proporción a la unidad militar superior de que se trate; que niveles de mando designa la dirección nacional y que niveles la dirección de frente si la unidad superior en una escuadra, o un pelotón o una compañía.

n E.- El P., debe proponer a que el mando militar coincida con el nivel de dirección partidaria respectiva. Esto es condición en el caso de la unidad superior de cada destacamento o frente, en donde el mando superior es designado centralmente por el P. Pero en las unidades subordinadas a ese mando y puestos en la disyuntiva, la designación del mando debe privilegiar las capacidades militares de los cros., es papel del P., al interior de las fuerzas esforzarse por desarrollar la formación político-partidaria de los combatientes para lograr el equilibrio.

n F.- Es necesario reglamentar la conformación de la estructura de mando militar de las fuerzas, establecer los reglamentos internos de las mismas, los reglamentos de mando y disciplina para normar la actividad y vida militar de los combatientes y las fuerzas.

 

Tomado de Chile-Mir.Net

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