Carlos Fonseca Amador: Soño Nicaragua Socialista

En 1976, habiendo entregado su vida en la lucha por una Nicaragua justa y libre, Carlos Fonseca caía en combate en manos de la Guardia Nacional Somocista. El fundador del Frente Sandinista de Liberación (FSLN) había dicho que la obligación de todo revolucionario era “subordinarlo todo a los intereses de la causa sandinista, a los intereses del subyugado pueblo nicaragüense, a los intereses de los explotados y oprimidos de Nicaragua”. Coherente con sus palabras, Fonseca dio su vida a la causa revolucionaria y, gracias a esa entrega, tres años después de su muerte, la victoriosa Revolución Nicaragüense de 1979 conseguía derrocar al régimen somocista (1937-1979)

Fonseca nació en Matagalpa el 23 de junio de 1936, producto de un amorío entre Justina Fonseca, una cocinera humilde, y Fausto Amador, casado y próspero contador de una empresa minera norteamericana. Sin el apoyo económico de su padre y rechazado por ser considerado hijo ilegítimo, trabajó como mensajero y ayudante bodeguero para poder continuar sus estudios secundarios. Por esos años, junto a otros compañeros de clase, fundó la revista Segovia en la que hacían duras críticas a la dinastía somocista, lo que les significó la censura y persecución. Tiempo después se inscribió en la carrera de Derecho y se integró al Partido Socialista.
En 1956 se produjo el ajusticiamiento de Anastasio “Tacho” Somoza, dictador e ideólogo del asesinato de Augusto César Sandino. Acusado de ser partícipe del hecho, Fonseca fue a prisión durante cincuenta días. Más tarde, estuvo en Moscú como representante de la Juventud del Partido Socialista y a su regreso fue puesto nuevamente en prisión. Pero su lucha era incansable y tras su liberación organizó la resistencia del movimiento estudiantil exigiendo la libertad de los presos políticos del régimen somocista.
Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, se avivaron las luchas por la liberación de los pueblos en América Latina. Ese mismo año, Fonseca viajó a Honduras y se integró a la guerrilla Rigoberto López Pérez. En un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad hondureñas, Fonseca resultó herido de bala en un pulmón y fue trasladado al hospital de Tegucigalpa. Pero lejos de desalentarlo, esta experiencia fortaleció su espíritu revolucionario y desde entonces organizó movimientos de resistencia en Guatemala, Honduras, Venezuela y México. Estando en Cuba pudo ver de cerca los resultados de la Revolución.
En 1963, por insistencia del propio Fonseca, el Frente de Liberación Nacional que había sido creado en 1961, pasó a denominarse Frente Sandinista de Liberación Nacional, inspirado en la figura de Augusto Sandino y su lucha antiimperialista y antisomocista. Por su activa participación política, en 1964, Fonseca nuevamente fue puesto en prisión y luego deportado del país. Estuvo en Guatemala y Costa Rica, donde fue capturado en 1969.
Como su lucha había alcanzado un reconocimiento internacional, figuras destacadas, como los intelectuales franceses Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, exigieron al gobierno costarricense garantías para su vida y su libertad inmediata. Pero su liberación ocurrió cuando un comando del FSLN dirigido por Carlos Agüero logró, por primera vez en la historia de la organización, liberar a los prisioneros mediante canje y el 21 de octubre de ese año Carlos Fonseca, Humberto Ortega y Rufo Marín fueron liberados.
Incansable, Fonseca continuó en su lucha por la liberación nicaragüense pero, finalmente, la noche del 7 de noviembre de 1976, cae un una emboscada junto a otros revolucionarios, en la región de Zinica, Matagalpa, y es asesinado por la guardia somocista. Su figura sirvió de inspiración para la lucha que tres años después logró derrocar la dictadura. Su muerte se llevó a un gran referente de la revolución sandinista. Más de 100 mil ciudadanos recibieron los restos del comandante en jefe del Frente Sandinista, que fue enterrado en 1979 en la Plaza de la Revolución.

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