La Organización Multiclasista

Una de las características fundamentales del neorevisionismo, convertido casi en axioma, es la idea de que una organización multiclasista en la que convergen explotados y explotadores; burgueses, pequeñoburgueses, proletarios y campesinos, en la que el poder del partido no solamente no está en poder de la clase obrera, sino que es parte elemental del poder que detenta la burguesía, lo que la incapacita para dirigir la construcción del socialismo.

El solo hecho de plantearse una composición que sea no de clase, con todas sus consecuencias para el «partido de vanguardia», es una negación explícita e implícita del marxismo-leninismo, pues es sobre este que ha de pivotar todo el proceso de transformación revolucionaria, el partido ha de ser de clase y este pasa por ser el pilar fundamental de toda la teoría socialista. El Partido se debe nutrir de las capas más concienciadas del proletariado, y educar al resto en el espíritu de este. Por ello resulta indispensable desarrollar un buen plan de educación sobre la teoría revolucionaria del socialismo científico, su objetivo, evitar el surgimiento de todo tipo de oportunismo-revisionista independientemente de como se exprese y de donde proceda. Ante esto Lenin expresa:

«Sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario. Nunca se insistirá lo bastante sobre esta idea en un tiempo en que a la prédica en boga del oportunismo va unido un apasionamiento por las formas más estrechas de la actividad práctica». (Lenin, ¿Que hacer?, 1902)

La práctica, el desarrollo programático, que busca la desproletización de los Partidos Comunistas es la técnica más eficaz que emplea el revisionismo para combatir el noble espíritu revolucionario del Partido; con dicha estrategia se introduce la ideología y los hábitos de las clases menos concienciadas e incluso de las clases explotadoras, no pudiendo un Partido que se hace llamar marxista-leninista, o socialista, correr mayor riesgo. Obsérvese que el partido multiclasista del «Socialismo del Siglo XXI», como ya hemos manifestado, no es un planteamiento genuinamente nuevo, sino que es una recuperación de todas las tesis revisionistas precedentes, pero responde especialmente al carácter de una organización capitalista socialdemócrata. En cualquier caso, el desplazar a la clase proletaria de la dirección del Partido de vanguardia significa un retroceso ideológico, incluso una prosternación ante el capitalismo. Lenin dijo en su día:

«No hay término medio –pues la humanidad no ha elaborado ninguna «tercera» ideología; además, en general, en la sociedad desgarrada por las contradicciones de clase nunca puede existir una ideología al margen de las clases ni por encima de las clases–. Por eso, todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea alejarse de ella equivale a fortalecer la ideología burguesa». (Lenin, ¿Que hacer?, 1902)

Cierto es que la idea del Frente de lucha que condensa la organización con las características mencionadas –en las ideas del «Socialismo del Siglo XXI»– solo tiene una aplicación, y es en la etapa de liberación nacional; si se mantiene esa alianza interclasista pasado ese periodo, cuando ya se ha asumido el poder, es indicativo de que esa revolución en marcha no concluirá en revolución proletaria y socialista [10], sino que se dirige a la simple realización de una revolución de carácter pequeñoburgués que se quedará estancada –somos testigos de múltiples «revoluciones» de este tipo– por no poder superar el amor a la burguesía nacional y a la intelectualidad burguesa, se quedan estancadas en el abismo de la vacilación, mientras que la burguesía corroe su poder y finalmente lo acaba recuperando. Compréndase que la lucha de clases que debe desarrollar el Partido no se puede detener a medio camino, si se hace, como hemos mencionado ahora mismo, la burguesía retomara su poder, pues esta nunca duda de cuáles son sus objetivos y qué acciones tienen que hacer para defender sus intereses de clase, pues sabe que en una sociedad realmente socialista jamás tendrá cabida ni su influencia económica ni la política. De ahí que sea una utopía de meros reformistas intentar hacer creer al pueblo llano que la burguesía cambiara de parecer ante la perspectiva del socialismo, si el socialismo es real no se hacen concesiones, entonces en su desarrollo la burguesía huirá sí o sí del proyecto socialista.

El problema reside, al menos en el campo de la comprensión práctico-teórica, en que esas organizaciones a pesar de haberse apartado de los lineamientos generales del materialismo dialéctico e histórico, del marxismo-leninismo, insisten en la fraseología revolucionaria al socialismo; dando lugar a una confusión reiterativa en una militancia con una pobre o nula preparación político ideológica. Y al haber una integración del elemento burgués en las filas, la vanguardia habrá sido intoxicada por el mismo. Por ello se debe hacer hincapié en la necesidad de desarrollar una educación político-ideológica integral al interior del Partido para poder combatir las manifestaciones extrañas [11], pero dado que el «Socialismo del Siglo XXI», y el revisionismo en general, abre el Partido a la entrada de elementos burgueses o a las masas trabajadoras influenciadas por estos, estas organizaciones terminan por desarrollar simple y vulgar liberalismo y con ello se habrá procurado la destrucción de la base ideológica del Partido más descarada que pueda concebirse en nombre de la unidad, la pluralidad, etc. No se ha de menospreciar la estética evolutiva defendida por estas organizaciones muy a pesar del recurrente discurso de revolución; o lo que es lo mismo, la idea de transición pacífica del capitalismo al socialismo sin necesidad de la lucha de clases.

La cuestión aquí se puede simplificar de modo muy sencillo. ¿Puede una organización que se cree vanguardia del movimiento comunista, ser vanguardia sin una teoría marxista-leninista? ¿Puede una organización construir socialismo renegando del marxismo-leninismo? No, no puede pues tarde o temprano colapsará ante el empuje de sus propias contradicciones; un ejemplo concreto es que los Partido multiclasistas caen en manos de la burguesía sino se le da un carácter puramente proletario. El tema de la vanguardia fue plasmado así por Lenin:

«Por el momento, no queremos más que indicar que sólo un partido dirigido por una teoría de vanguardia puede cumplir la misión de combatiente de vanguardia». (Lenin, ¿Que hacer?, 1902)

También Ernesto Guevara –un revolucionario cuyo pensamiento ha sido especialmente cosificado, manipulado y descontextualizado por renegados de todo pelaje, su intención, justificar sus desviaciones al tiempo que ignoran su obra en conjunto– nos dejó su reflexión acerca de esto [12]:

«No puede concebirse que la construcción del socialismo se inicie con un partido de la clase burguesa, con un partido que tuviera entre sus integrantes una buena cantidad de explotadores y éstos fueran encargados de fijar su línea política. Evidentemente, una agrupación de ese tipo sólo puede dirigir la lucha en una etapa de liberación nacional, hasta ciertos niveles y en determinadas circunstancias. En el momento siguiente, la clase revolucionaria se convertiría en reaccionaria y se establecerían nuevas condiciones que obligarán a la aparición del partido marxista-leninista como dirigente de la lucha revolucionaria». (Ernesto Guevara de la Serna, El Partido marxista-leninista, 1963)

Como ya se ha expresado aquí, una de las prácticas comunes es negar la lucha de clases, con ello no solo cae en el campo de la revisión sino y más importante en el campo de la contrarrevolución –en nuestro tiempo y dado el momento del desarrollo histórico la revolución es proletaria o no lo es, y cualquier proceso que no aspire a ella como objetivo final deja de ser revolucionaria–; vale apuntar que una vanguardia que renuncia a la lucha de clases es una vanguardia que se niega a sí misma, pues implícitamente niega que conozca las leyes del desarrollo histórico de las relaciones sociales, en tanto pierde su legitimada ante las masas que debía guiar y ayudar en el proceso al socialismo, no obstante seguirá manteniendo su influencia en ellas desde el abultado uso y abuso de la propaganda y el discurso subjetivo.

Tampoco resulta prudente considerar que una organización de carácter multiclasista es una vanguardia revolucionaria; sencillamente, al tener esas características de inclusión de la burguesía nacionalista dentro de la estructura y de la dirigencia, la misma carecerá del interés en el desarrollo del socialismo, pues este es contrario a sus intereses de clases como hemos explicado; la vanguardia en términos de socialismo es una expresión de la clase, de la nueva clase social, el proletariado, y sus elementos más conscientes en ella. El elemento burgués en el Partido y la vanguardia cumple una misión de quintacolumnista [13] que consiste en desactivar la vocación revolucionaria socialista de los sectores proletarios; o lo que es lo mismo, separan a la vanguardia obrera de las masas y asumen el papel de vanguardia desde donde se permitirán desactivar la ya referida lucha de clases como motor revolucionario, reemplazándola por la consigna de la unidad entre clases, por ejemplo. De hecho se recurrirá a esta excusa de la «unidad» en varias ocasiones, si bien para combatir un enemigo local o foráneo, real o imaginativo, pero, sin ninguna duda, es el discurso empleado para eludir las justas demandas de las masas más concienciadas que bregan por un cambio cualitativo en el proceso. Tenemos varias citas condenatorias contra los que claudican y establecen la paz de clases, pero en este caso sólo dejaremos un ejemplo:

«En realidad, ignorar la lucha de clases evidencia la más burda incomprensión del marxismo». (Lenin, ¿Quiénes son los «amigos del pueblo», y como luchan contra los socialdemócratas? 1894)

Es necesario expresar que estas organizaciones pretenden ver en la burguesía a un aliado fundamental en la construcción del socialismo, es decir, que la clase explotadora en algún momento «por propia voluntad» abandonarán sus propios interese de clases en favor del colectivo. Un axioma «voluntarista» presente en todos los revisionismo a la fecha.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *