Cómo Nace El Terror En América Latina

Entre los años 60 y 70, Paul Aussaresses y los especialistas franceses en guerra antisubversiva instruían a los militares estadounidenses y argentinos. Cuando estos últimos se instalaron con su Junta en 1976, aplicaron las lecciones francesas.

El 21 de mayo de 2001, en la oficina del juez de instrucción parisino Roger Leloire se encontraba un invitado reconocido y súbitamente célebre: el general Paul Aussaresses.

Sus recientes revelaciones sobre las prácticas de tortura que aplicara en Argelia están todavía frescas. Pero no fue para referirse a eso que lo convocó el juez Leloire.

Para estupefacción del viejo oficial, la pregunta del juez estaba referida al papel que los militares franceses en general, y el suyo en particular, desempeñaron en la formación de quienes mas tarde serían los dictadores y torturadores argentinos.

Un asunto enterrado, olvidado, ultra secreto.

Los especialistas franceses de la ‘guerra psicológica’, de regreso de Argelia, pusieron sus siniestros talentos al servicio de las peores dictaduras sudamericanas, en nombre de Francia.

Nuestra investigación demuestra que existían dirigentes políticos franceses informados. ¡Y que eso funcionó durante veinte años !

Una memoria selectiva

Los recuerdos del general octogenario sobre la tortura en Argelia son inagotables. Su memoria asusta por su precisión, igual que las notas personales que conservó a lo largo de su carrera. Sus declaraciones son de un cinismo sin nombre.

El juez Leloire no siente la menor inquietud. El general va a contarle todo, a decirle cual fue su papel en América latina en esa época, a él, cuyo trabajo empezó con la denuncia de familias de desaparecidos franceses en Chile y Argentina, a principios de los años 70. Aussaresses no paso su vida en los servicios secretos por nada. Si habla o si escribe, es porque lo decidió. Pero en el Palacio de justicia, su memoria vacila. ¡No sabe – afirma al juez – qué es un ‘servicio de inteligencia’, el servicio de información de que dispone un Estado Mayor ! Admite apenas, de la lengua para afuera, que es efectivamente un especialista en lucha anti subversiva. Y sobre todo, confirma lo que el juez ya sabe: fue agregado militar en Brasil entre 1973 y 1975. El Point (Revista francesa) está hoy en condiciones de atizar la memoria del general, y revelar aspectos íntegros de la historia militar francesa.

Volvamos de nuevo al joven Aussaresses. Durante diez años, después de la segunda Guerra Mundial, fue un as de los servicios especiales, el SDECE, aureolado por su heroica conducta durante el conflicto, en particular, en una mítica unidad de paracaidistas, precursora de todas las fuerzas especiales del mundo : los comandos ‘Jedburgh’. Durante la guerra de Indochina, se incorporo al GCMA (Agrupación de los Comandos Mixtos Aerotransportados), una unidad del SDECE, dirigida por el teniente coronel Roger Trinquier, quién después de una carrera de funcionario colonial en Asia, ha sido gracias a este conflicto el principal teórico de la guerra revolucionaria. El primero sin duda, que leyó a Mao Zedong en el ejército francés y descubrió en su Estrategia de la guerra revolucionaria en China, el método con el cual Indochina enfrentaba a Francia

Casi sin medios, en particular de transmisión, Trinquier obtiene en esa época la ayuda de la CIA, que decide afectar, a su unidad, dos funcionarios de enlace. Para los estadounidenses las lecciones aprendidas en el GCMA no serán inútiles. Para Aussaresses tampoco. En 1957 encontrará a Trinquier en otro terreno: la batalla de Argel… Para los jóvenes oficiales que vuelven de Indochina, se trata de una guerra de la misma naturaleza: revolucionaria, no anticolonialista. El ejército de Argelia se toma por la única defensa contra la ola comunista que se anuncia. Y todo el ejército francés se convierte a las teorías de la guerra anti-subversiva o ‘psicológica’. Los militares encuentran un oído atento en el Ministro de Defensa, Maurice Bourgès-Maunoury, que acepta crear en 1956 un Servicio de acción psicológica y de información, vinculado a los ‘Cinquièmes bureaux’ (5° Sección (especial) de los Estados Mayores encargados de las mismas tareas. El Coronel Jean Guardias, responsable del ‘Cinquième bureau’ de Argel dirá más tarde: ‘libramos en Argelia nuestro último combate de hombres libres’.

En 1957, ‘Trinquier-la cabeza-y-Aussaresses-las piernas’ son auxiliares del general Jacques Massu, que obtuvo plenos poderes en Argel. Trinquier teorizó sobre la represión en zonas urbanas: división de la ciudad en zonas, fichaje, allanamientos, extorsión para la obtención de información incluidas las torturas. Se inaugura la práctica de la desaparición de personas destinada a aterrorizar a la población. Aussaresses la aplica.

En otra región, muy lejos de Africa del Norte, otro ejército se apasiona por los métodos franceses: el ejército argentino, que acaba de derrocar a Juan Perón. En 1957, recién egresado de la Escuela Superior de Guerra de París, el coronel Carlos Rosas, que se ha convertido en subdirector de la Escuela de Guerra de la Argentina introduce un ciclo de estudios sobre la ‘guerra revolucionaria comunista’. Futuro jefe de la policía federal bajo la dictadura del general Videla, que tomará el poder en marzo de 1976, el general Ramón Camps, transmitió a los ‘jefes del ejército francés’, la petición presentada por Rosas y el envío a la escuela de guerra argentina de los tenientes coroneles Patrice de Naurois y François-Piedra Badie. Camps escribe que ‘sus cursos son el resultado directo de la experiencia francesa en Indochina, aplicada en esos momento en Argelia’. El 11 de septiembre de 1958, nace el idilio. El Ministro de Defensa, Jacques Chaban-Delmas, autoriza a sesenta cadetes pertenecientes a la primera promoción ‘francesa’ del ejército argentino a realizar un viaje de estudios a Argel. Otros sesenta viajarán directamente a Francia continental. (Porque en esa época Argelia era Francia). Este noviazgo se consolida lógicamente con el establecimiento en la Argentina de una misión militar francesa permanente en febrero de 1960. Esta misión incluye tres oficiales superiores calificados de ‘asesores’ cuya misión es ‘acrecentar la eficacia técnica y la preparación del ejército argentino’.

Ver La batalla de Argel

Durante este período, Aussaresses está en la sombra pero un hombre de peso, Pierre Messmer, aparece en escena. Este oficial legionario, combatiente de la primera hora de la Francia libre, se convierte en febrero del 60 en Ministro de Ejércitos. Quince días antes, servía todavía en el ‘Djebel’, el regimiento que Roger Trinquier acababa precisamente de dejar. Lo menos que puede decirse de él, es que es enemigo de los conceptos de guerra contra-revolucionaria. Actualmente presidente del Instituto de Francia y dotado de una temible memoria a pesar de sus 85 años, no se hace de rogar para referirse al mal ocasionado ¡’Imbéciles’ !

Nombrado Ministro, manda a Buenos Aires nada menos que al general André Demetz, jefe de Estado Mayor del ejército de tierra, acompañado del teniente coronel Henri Grand d’Esnon, para instalar la misión, Este último pronuncia, el 26 de mayo de 1960, en la Escuela de Guerra argentina una conferencia donde describe todos los aspectos de la guerra subversiva y hace especial hincapié, sobre el lugar central del ejército en el control social de la población y en la destrucción de las fuerzas revolucionarias. Su texto de 22 páginas, de las que dispone Le Point, se publica en el estudio de la Escuela de Guerra Argentina; un preludio, con el correr de los años, de la publicación de otros textos teóricos franceses.

En París, Pierre Messmer no anda con pruritos. Los anti-gaulistas más o menos implicados en el Golpe de Estado de Argel de abril de 1961 -que no es el caso de Aussaresses-, los adeptos de la guerra antisubversiva van a pasar un mal rato. De entrada, Messmer disuelve los ‘Cinquièmes bureaux’ y de regreso de Argentina, despide a Demetz. No obstante, se lamenta hoy Messmer, ‘no se podía condenar a estos hombres por sus ideas’; no existían sanciones posibles. Entonces, aún a sabiendas, decide alejarlos. A Aussaresses lo envían a los Estados Unidos para formar a los estadounidenses en la guerra antisubversiva (leer más abajo). Y Messmer reconoce con agrado que la misión francesa en Argentina persigue sus objetivos iniciales.

La doctrina francesa se impone en toda las Américas (La doctrine française s’impose à toute l’Amérique).

La victoria en 1959 de Fidel Castro en Cuba había provocado a los norteamericanos en su patio trasero. Con sus aliados, prepara entonces una organización de combate anticomunista a escala continental. La reciente experiencia de los argentinos les será muy útil. La de los franceses también.

En 1961, con motivo de una misión de la Escuela de Guerra argentina en Perú, uno de los miembros de la misión militar francesa, que participaba del viaje, imagina un curso de lucha anticomunista destinado al conjunto de las fuerzas armadas americanas. Ya existe, por iniciativa de los Estados Unidos, desde un año antes, instalada una estructura, en Fuerte Amador (Panamá): la Conferencia de los Ejércitos Americanos (CEA).

Fosa común (Equipo Argentino de Antropología Forense)

Esta organización típica de la Guerra fría, reúne secretamente cada año a los responsables militares latinoamericanos, con sus homólogos del Pentágono. Allí trabajan juntos con un único objetivo : la interconexión de los servicios de información y la formación homogénea de las fuerzas armadas del continente.

En la reunión de julio de 1961, el general Spirito, jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra argentino, propone la idea francesa a sus colegas y de allí surge el Curso Interamericano de Lucha Antimarxista, dirigido por el coronel Lopez Aufranc, antiguo cursillista de la Escuela de guerra francesa. Concurren y participan en los cursos treinta y nueve oficiales representantes de trece países de América latina y de los Estados Unidos: todo un éxito para el ejército francés.

El embajador de Francia en Argentina escribe en un mensaje al Quai d’Orsay que el papel de los asesores militares franceses -en la concepción y la preparación de este curso fue determinante (…) y se debe destacar la presencia de militares de Estados Unidos entre los participantes a esta pasantía, donde se reserva un lugar importante al estudio de la lucha antimarxista en un espíritu y según métodos que se benefician ampliamente de la experiencia adquirida en este ámbito por el ejército francés.

Razón de más para felicitarse porque los militares norteamericanos evidenciaron recientemente ciertos celos con respecto a la influencia de los asesores franceses en los Estados Mayores argentinos y en su escuela de guerra.

Es el preludio a una labor de varios años que culminará con la Operación Cóndor.

La misión militar de Buenos Aires sigue abasteciéndose de oficiales especializados.

Uno de ellos es la estrella de la escuela de guerra: el comandante Boulnois, autor de numerosos textos sobre la guerra revolucionaria.

De él, vale la pena rescatar lo siguiente: “Es mejor matarle al adversario un hombre por día que lanzar una operación con importantes medios que en el mejor de los casos matará diez veces más, pero que, nueve de cada diez veces caerá en el vacío más absoluto, bajo la mirada irónica de la población.” 1

Los cursos contra-insurrecciónales franceses están en todas partes.

En la Escuela militar, el joven Rafael Videla los aprecia y los enseña. En 1976, dirigirá la junta militar.

A partir de las teorías francesas, los militares argentinos tejen un plan bautizado CONINTES (Conmoción Interna del Estado) destinado a prevenir todo movimiento de lucha civil contra el Estado, una circular doctrinal en tres volúmenes, en uso hasta el golpe de Estado de 1976 : el -RC-8-2/operaciones contra fuerzas irregulares.

Entre 1956 a 1963, los franceses habrán formado toda la generación en ascenso de los militares argentinos.

En 1963, los instructores franceses enfrentan sin embargo un eclipse, luego de que un Golpe de Estado lleva al poder a una franja pro norteamericana del ejército.

A pesar de todo, la misión militar francesa se mantiene 2 pasando de la lucha antisubversiva a la venta de armas. Hasta principios de los años 70.

En 1973, se reanudan las actividades.

La vuelta del general Perón después de 20 años de exilio, luego su muerte el año siguiente, señalan el principio del caos político en Argentina. El ejército que se considera como el garante de la seguridad del Estado prepara su guerra contra los opositores y las guerrillas de izquierda.

En 1973, los soldados argentinos participan en períodos de prácticas de lucha antisubversiva, en particular, en el sur del país. Se les difunden películas sobre la guerra de Argelia. -Solamente las escenas de torturas dirá uno de ellos. ¡Se trata seguramente de la película de Gillo Pontecorvo, la Batalla de Argel de la que Trinquier hizo elogio público, aplaudiendo a su veracidad documental!

En París, se recibe la solicitud del Ejército argentino para que la misión militar francesa retome su función original.

Pierre Messmer, que se ha convertido en el Primer Ministro de Georges Pompidou, sabe que los argentinos desean la vuelta de los instructores franceses especializados en guerra antisubversiva. Lo confirma hoy: los querían, los tuvieron… Argentina es un país independiente, no había razón de negarles lo que pedían.

El nuevo jefe de misión ‘tenía el perfil adecuado’, admite. Se trata del coronel Robert Servant, que viaja a Buenos Aires el 15 de abril de 1974. Es el hombre que conviene: ex combatiente de Indochina, encargado en Argel, del Cinquième bureau del interrogatorio a los simpatizantes del FLN conoce en misión en Madrid, al teniente coronel argentino Reynaldo Bignone, uno de los futuros hombres-clave de la junta en el poder en 1976.

Centenares de jóvenes desaparecen diariamente.

En Buenos Aires, el coronel Servant se instala… ¡en el Estado Mayor del Ejército entonces dirigido por el general Videla! En el piso 12 exactamente, frente al mar. Depende de lo Jefatura n° 3 Operaciones, encargada de las operaciones (de la formación dirá Servant al juez Leloire, en forma minimalista).

Según la comisión de los derechos humanos en Argentina en 1977, la misión francesa está allí para hacer ‘inteligencia’, traducido quiere decir: delación, tortura e infiltración’. 3

Interrogado por Le Point, Servant se negó a hablar pero, ante el juez, niega vehementemente esta versión declarando que su papel se limitaba a responder a las cuestiones de tipo militar de los argentinos, en ámbitos tan variados como la intendencia, la salud, la Gendarmería, o distintas cuestiones sobre el desarrollo de nuestra guerra en Indochina. Daba conferencias en la sede del Ejército de tierra o en unidades de provincia. Servant, mantiene distancia con la embajada -lo que confirma el embajador François del Gorce- si ocurren problemas se contacta con el SGDN (Secretaría General de Defensa Nacional), dependencia directa del Primer Ministro, Jacques Chirac que sucedió a Messmer en 1974. Está también en contacto con un jefe del SDECE para Brasil y Argentina, el capitán Pedro Latanne. Quién depende del agregado militar en Brasil, un veterano llegado a Brasilia en 1973. ¿Quién es? ¡Paul Aussaresses !

América Latina se halla en el infierno.

El ejército argentino estableció en 1974 con sus homólogos chileno y uruguayo una cooperación para el secuestro y el asesinato. Los cadáveres se amontonan en Buenos Aires. ¡Gracias a las lecciones de Argelia!

Tal situación no puede escaparle ni al jefe responsable del SDECE, ni a Servant, ni a fortiori a un viejo profesional como Aussaresses. ¡Cuando el juez Leloire, lo interroga no sabe nada, no vio nada, no oyó nada! Sin embargo, se encontraba como los demás en las primeras localidades para poder apreciar, a principios de 1975, la primera gran operación antiguerrillera llevada a cabo en Argentina en la provincia de Tucuman. El general Antonio Bussi que logrará, un año más tarde, una amplia victoria sobre la guerrilla izquierdista mediante el reagrupamiento de poblaciones, la tortura y las ejecuciones sumarias etc., es también un antiguo alumno de los franceses.

Su antecesor a comienzos del operativo, el general Vilas, reconocerá más tarde: “aplicamos los métodos establecidos por los franceses en Indochina y Argelia.” Dirá incluso que la obra de Trinquier: Guerra, Subversión, Revolución, es su libro de cabecera.

En la primavera de 1975, por otra parte, las ediciones militares tradujeron todas las obras de los expertos franceses, Trinquier, Lacheroy, etc y es en base a esas mismas fuentes que los militares argentinos diseñan en parte el orden de batalla que darán a luz en marzo de 1976, para instalar su dictadura.

Es indudable que combinaron sabiamente las teorías americanas sobre la guerra clásica, la teoría francesa de la contra subversión y el Esquema Trinquier: división en zonas, fichaje, allanamientos, tortura y desapariciones.

La batalla de Buenos Aires es la copia fiel de la Batalla de Argel.

El que nos lo dice hoy no es otro que el general Bignone, último jefe de la junta militar, en su época adjunto de Videla en el Estado Mayor del Ejército donde trabajaba Servant, que es por otra parte su amigo íntimo. Servant se relaciona también con Albano Jorge Hargindeguy que será desde marzo de 1976, Ministro de Interior de la Junta.

La partida de Aussaresses.

Aussaresses deja América Latina en 1975 para chancletear entre los vendedores de armas. Sin embargo, apenas llegado a Thomson (hoy Thales), lo contacta su amigo el agregado militar argentino en París, el coronel Parada, para hacerle un pedido de material para las operaciones de Tucumán que continúan. El negocio se hará con intermediación británica.

¡En cuanto a Servant, deja la Argentina en octubre de 1976 -o sea siete meses después del putsch- pero durante este período, no esta al corriente de nada! Su sucesor, el coronel L’Henoret se muestra muy sorprendido de que no se le hubiera confiado ninguna misión. “Se me pagaba por hacer nada, exactamente solo por mantener la presencia francesa hasta que llegaran días mejores” nos dice. Lo que sucede en realidad es que se pone en hibernación a la misión militar. París, al parecer, ya no quiere tener nada que ver con torturar argentinos a través de sus métodos. 35.000 desaparecidos en total, decenas de miles torturados, encarcelados sin juicio es lo que se llamaría la guerra sucia.

Una guerra en la que participaron los franceses

Aussareses, instructor en los Estados Unidos.

Existe también otro país interesado en los militares franceses y sus teorías.

Los Estados Unidos sienten verdadera debilidad por la guerra revolucionaria.

Ellos solo contaban en ese entonces con un único manual de instrucción elaborado a partir de la guerra en Yugoslavia contra los Alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Por lo tanto buscan expertos cuando la guerra de Vietnam vuelve a entrar en su segunda fase. Aussaresses está precisamente como observador en los Estados Unidos, en la escuela de paracaidistas de Fuerte Benning en Alabama. Afirma que es su antecesor quién le aconsejó ir al centro de formación de las Fuerzas Especial en Fuerte Bragg en Georgia con el objeto de lograr un brevet de instructor -sin que sus superiores jerárquicos lo sepan-.

Pierre Messmer dice, que es un pedido de los americanos que buscan ‘instructores con perfil indochino’ y de acuerdo con sus servicios. En cualquier caso, Aussaresses llega a Fuerte Bragg en plena reorganización de las Fuerzas Especiales.

El Presidente John F. Kennedy está convencido de la utilidad de estas unidades de elite con boina verde. Recomienda su empleo, en especial, en Vietnam. El centro de Fuerte Bragg se convierte entonces en la escuela de Guerra Especial donde se forman a la vez los militares y la CIA.

La primera misión secreta de las Fuerzas Especiales tiene por meta Laos, la operación White STAR, se inspira directamente en los métodos utilizados por el GCMA de Trinquier durante la guerra francesa en Indochina. Algunos de los oficiales de la White STAR vuelven de nuevo a Fuerte Bragg y conocen a Aussaresses.

Dicen hoy que Aussaresses hizo traducir los escritos de Trinquier en inglés para que sirvan de bases a sus cursos de guerra antisubversiva.

¡Para la historia menor: los primeros licenciados formados, en especial, por Aussaresses son afectados a una unidad bautizada MATA (Military Advisory Training Assistance) que llamarán “los matadores”

Uno de los alumnos de Aussaresses se llama Robert Komer. Es un analista de la CIA que en 1964, forma parte del gabinete del Presidente Lyndon B. Johnson. Es entonces cuando Trinquier, retirado ya del ejército pero famoso teórico de la guerra revolucionaria, recibe en París a un enviado del presidente estadounidense quién le propone reanudar la dirección de sus guerrillas de Indochina bajo una cualquier forma, pero esta vez por cuenta de los Estados Unidos. Trinquier se niega.

Con todo, a pesar de este aparente interés por las teorías francesas, los antiguos camaradas de Aussaresses en Fuerte Bragg se acuerdan perfectamente de la negativa global del Estado Mayor estadounidense de considerar tales métodos.

Pierre Messmer recuerda varias conversaciones mantenidas con Robert Mac Namara, secretario de Defensa, en las cuales pudo apreciar la evolución del pensamiento estadounidense con respecto a la guerra contrarrevolucionaria.

Al principio, estaban en contra basándose solo en la superioridad material, luego a medida que fracasa esta estrategia, comienzan a aceptar la utilización de la guerra psicológica. Messmer sabe que Trinquier ha sido solicitado. Alerta a los norteamericanos en contra. -de todas maneras, iban a perder y se lo he dicho a Mac Namara dice hoy, irónicamente.

Tiene, en todo caso, perfectamente claro que el espíritu de las teorías de Trinquier sumadas a la de los Ingleses (una misión militar británica está en Vietnam) sirven de base a las Fuerzas Especiales norteamericanas.

En 1967, se nombra a Komer embajador en Vietnam.

Bajo su autoridad, se inventa lo que más tarde se llamará la Operación Fénix (Opération Phoenix). Una excesiva guerra contra-subversiva destinada a vaciar el agua en la que se desplazan los peces según la famosa fórmula de Mao.

Más de 20.000 muertes, decenas de millares de arrestos, detenidos sin juicio, torturados, etc.

Los expertos se preguntarán durante mucho tiempo cual fue la génesis de esta operación. Es posible responder hoy que fue en parte la resultante de las enseñanzas de Aussaresses basadas en los escritos de Trinquier.

Francia y el Plan Cóndor.

La operación Cóndor nació secretamente en las reuniones de la Conferencia de los Ejércitos Americanos llevadas a cabo entre 1960 y 1974.

Durante este período los ejércitos latinoamericanos pusieron a punto un extenso sistema de intercambio de información sobre sus respectivos opositores entre países vecinos. La interconexión informativa se realizaba a través de los agregados militares por medio de lo que se llamaría la red AGREMIL (Agregados militares).

El sistema evoluciona luego poco a poco hasta establecer el intercambio de presos.

En 1974, se celebra a Buenos Aires una reunión secreta entre los representantes de las policías políticas y los servicios de información militares de varios países de América latina, en especial de Chile, Argentina y Uruguay. Allí se decide pasar a una fase superior: el secuestro y a veces la ejecución de refugiados por los servicios de represión de los respectivos países allí donde se encuentren. La más fuerte proporción de refugiados políticos se encuentra aún en Argentina debido a que este país, aunque preso de una terrible violencia política, es aún oficialmente un estado democrático.

Las primeras muertes que se producen en esto que se llamara más tarde la Operación Cóndor se cuentan por decenas en las calles de Buenos Aires.

En agosto de 1975, el jefe de la policía política chilena (la DINA), el coronel Manuel Contreras empieza una gira latinoamericana para formalizar un acuerdo de represión continental cuya fase tres incluye la ejecución de objetivos elegidos incluso fuera de América Latina, en particular, en Europa. Contreras hará incluso un pasaje por la CIA el 25 de agosto del mismo año.

El 25 de noviembre, se organiza la primera reunión multinacional de información y se establece el plan Cóndor. Los países miembros son Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y un poco más tarde Brasil. Serán Cóndor 1, Cóndor 2 etc.

Contreras, que dispone de una red ya operativa en Europa basada en terroristas de extrema derecha italianos, comete el error de hacer asesinar sobre suelo norteamericano a doscientos metros de la Casa Blanca, al antiguo Ministro de Asuntos Exteriores de Chile anterior al golpe, Orlando Letellier.

Los chilenos pierden a favor de los argentinos.

Según la CIA, el centro operativo de la fase tres del Cóndor tiene sede en Buenos Aires donde se habría conformado un equipo especial, organizado como una unidad de las Fuerzas Especiales norteamericanas con un médico, un experto en sabotajes, un interrogador, etc.

En julio de 1976, la CIA describe una conferencia Cóndor en Santiago de Chile en la que se habla de operaciones en París: en un acuerdo separado, los servicios uruguayos de inteligencia (…) aceptaron operar con sus homólogos argentinos y chilenos contra grupos de izquierda, bajo cobertura de París.

El mismo mes, el Secretario de Estado Henri Kissinger lo confirma en un texto distribuido a varias embajadas americanas en Europa, en particular, en París, en el que informa que este tipo de Murder Inc. (Asesinatos y asociados) desarrollará actividades en la capital francesa.

En septiembre de 1976, la CIA se hace eco de lo que llama un particular ataque a la seguridad. Los servicios de información franceses se enteran de la existencia de la Operación Cóndor. ¿Servant? ¿Latanne?

De todas maneras, según la CIA, el hecho de que los franceses estén informados provoca a la vez el despido del jefe de la policía política argentina y la consiguiente información a los servicios franceses: ‘los servicios de seguridad argentinos y/o chilenos informaron a sus homólogos franceses que Cóndor podría funcionar en Europa pero no en Francia’.

¿Quiénes son los ‘homólogos’ franceses de los servicios de seguridad latinoamericanos?

Nadie lo sabe pero algunos meses más tarde, se envía a un equipo uruguayo a París -con el fin de efectuar operaciones no especificadas, seguramente localizaciones para ejecutar a opositores pese a las seguridades convenidas. ¡Y sobre todo, los argentinos instalan en 1977 el Cóndor en París, en un Anexo de la embajada argentina,…. avenida Henri-Martin 83!

¡Sin que nadie se preocupara, las dictaduras latinoamericanas instalaron en consecuencia un centro terrorista destinado a ejecutar en toda Europa objetivos previamente determinados, a infiltrar grupos de opositores, a ubicar a los que seguían viajando aún a América latina y a hacerlos detener in situ, etc. No oso imaginar la existencia de un acuerdo referente por ejemplo a la neutralidad de las autoridades francesas a cambio de paz en nuestro territorio!

Marcel Chalet, antiguo director del DST, no solamente afirma hoy no haber sabido nada, aunque acusa el SDECE y al ejército de haber montado una operación paralela.

Es cierto que a Alexandre de Marenches, director de la los servicios de espionaje franceses (hoy fallecido), le gustaban los golpes torcidos según el antiguo embajador argentino en París, Tomas de Anchorena, el centro de París cesaría sus actividades hacia fines del año 1980.

En cuanto al plan Cóndor propiamente dicho, los torturadores argentinos, lo fueron desplazando progresivamente hacia el Norte y Centroamérica, nuevo lugar de confrontación entre las fuerzas armadas y los opositores. Enviaron varias misiones a Centroamérica con el objeto de ayudar a la represión y comenzaron a organizar períodos de prácticas de lucha contra la subversión a partir de la primavera y el otoño 1979 en Buenos Aires con el fin de formar a todos los que no están aún a escala continental, en particular, los de Centroamérica.

La caída de la dictadura somocista en julio de 1979 fomentó obviamente en latinoamericanos la adopción de normas comunes en la lucha anti subversiva y en particular, gracias a los argentinos y a sus teóricas bases francesas.

Formalmente, el Cóndor desaparece en las selvas de Centroamérica cuando los Estados Unidos asumen por cuenta propia la lucha contra la Nicaragua sandinista. Más aún, el final de la guerra fría y la suma de sus excesos les asestan un golpe fatal.

El balance general de la represión solo para el Cono Sur en el período en que las Juntas imaginaron la Operación Cóndor es de alrededor 50.000 asesinados, 35.000 desaparecidos y 400.000 presos. Sólo la Cóndor propiamente dicha representa sin duda varias decenas o varias cientos de víctimas elegidas como objetivo.

Notas:
1 Desfile y contraría a la guerra subversiva, Escuela Superior de Guerra, 12 de enero de 1959. en François Géré, la guerra psicológica, Ediciones Económica, 1997
2 Los jefes de las misiones serán los funcionarios sucesivamente de Naurois, Bentresque, Garderes, Boulnois, Cazaumayou, Ossent, Badie y Durieux.
3 Comisión de los derechos humanos en Argentina. En Argentina: Proceso al genocidio. Elias Quejeteras ediciones. Madrid 1977.
(*) Pierre Abramovici es autor de -Un rocher bien occupé, Editions du Seuil, París, septiembre de 2001.

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