Notas Sobre La Historia Del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) Parte I

Lo importante que resulta reconstruir y rescatar la historia reciente de America Latina, desde el punto de vista revolucionario, nos lleva a presentar estas “Notas sobre la Historia del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA)”. Ya estas notas y lo que esta implicito en ellas, forman parte de la Historia de la revolución inconclusa. Nota de Guevariando.com

Con las Masas y las Armas
CONQUISTANDO EL PORVENIR

Notas sobre la Historia del MRTA

 

En homenaje a los
centenares de cuadros,
a los miles de
combatientes; hombres y
mujeres del pueblo caídos,
asesinados en la lucha
del MRTA por hacer
realidad los sueños y las
esperanzas de una patria
nueva.

 

PRESENTACION

 

Con estas notas sobre la trayectoria del MRTA queremos que el pueblo y las nuevas promociones de compañeros que día a día nutren y desarrollan esta organización y que con sus acciones escriben ellos mismos nuevas paginas de la historia peruana y de nuestra historia, conozcan e interioricen sobre esos años descarnados donde con materiales precarios y a fuerza de voluntad, audacia y convicción en la lucha armada, fuimos modelando esta organización; esos años donde en cada operativo político-militar se ponía en riesgo el proyecto en su conjunto porque la dirección no sólo encabezaba las acciones sino que se encontraba en la primera línea de fuego; queremos también que se conozca a los hombres y mujeres, a nuestros primeros mártires que con su entrega generosa, con su sangre, fueron haciendo posible lo que en esos años apenas acariciábamos como un sueño.

 

Pero queremos también despejar más de una dada, así como malentendidos o erróneos conceptos formados por aquellos que no tuvieron una fuente verídica, oficial, a la cual recurrir. Es también un esfuerzo para salirle al paso a esas informaciones exprofesamente sesgadas, tendenciosamente deformadas, como parte de la artillería del enemigo que intenta, utilizando todas las formas posibles, la mentira a través de las revistas y demás medios de comunicación es una de ellas distorsionar nuestra imagen guerrillera, de organización política-militar de vanguardia en la conciencia popular.

 

El III Comité Central aprobó este documento sobre la historia del MRTA que no es más que una breve reseña de los principales acontecimientos. No se trata de trasmitir una visión exhaustiva en su inmensa variedad que sería por lo demás bastante arduo ya no solamente en cuanto al recojo de las decenas de miles de acciones político-militares, los innumerables hechos en los movimientos de masas, en los comandos, en las milicias, en las cárceles, en las columnas guerrilleras, en los grupos especiales y en la construcción del poder popular, sino incorporar también las vivencias, las emociones, los anhelos de esos seres humanos viviendo permanentemente entre las fronteras de la vida y la muerte, pero apostando siempre por la alegría de vivir.

 

No hemos querido tampoco que esa historia se quede con los compañeros muertos o extraviada en los escritos perdidos o incautados por el enemigo. Por eso también para que se tenga una medida de nuestra evolución hemos incorporado documentos algunos por primera vez salen a la pública que han sido agrupados cronológicamente al final de cada capitulo.

 

Queremos también con esta reseña y los documentos que presentamos demostrar la identidad que existe para el MRTA entre la teoría y la práctica. El MRTA analiza para actuar. No desdeñamos el estudio, la teoría, como mezquinamente pretendieron en algún mo m en to acusándonos de militaristas y pragmáticos. Lo que el MRTA no acepta en una organización supuestamente política, es hacer únicamente teoría de la teoría.

 

En este balance hemos llegado hasta esa hazaña memorable del 9 de junio de 1990 en que el pueblo saboreó una historia completa, total, contundente. Ese pueblo vilependiado, escarnecido, estafado, se desquitó del abominable gobierno aprista a través del túnel en la cárcel de Canto Grande por donde el MRTA reincorporó a la lucha a 47 tupacamaristas.

 

Pero la historia sigue y seguirá llenándose de acontecimientos trascendentes. Somos conscientes también que estas notas tienen vacíos, limitaciones, por lo tanto invocamos a los militantes, combatientes, amigos, simpatizantes, a que nos hagan llegar sus observaciones y apreciaciones.

 

¡CON LAS MASAS Y LAS ARMAS!
¡PATRIA O MUERTE!
¡VENCEREMOS!
III Comité Central

 

I
LOS ORIGENES
(1970)
1970: LA DECADA DEL APRENDIZAJE

 

Los compañeros que diseñan y plasman el proyecto político-militar del MRTA fueron cincelados en esa cantera pródiga en acontecimientos y experiencias que fue la década del 70. Pero no se quedaron atrapados en estas vivencias sino que el MRTA significa una ruptura con ese bagaje. Pero una ruptura en el sentido de salto cualitativo. De haber asimilado, procesado y sistematizado esa caudalosa experiencia para transformarla en un proyecto auténticamente revolucionario.

 

Década fundamental no sólo para el Perú sino para América Latina que consolida globalmente un proceso de modernización con predominio definitivo de las relaciones capitalistas de producción y distribución de carácter dependiente.

 

LA JUNTA MILITAR DE GOBIERNO

 

En el Perú estas transformaciones estructurales fueron realizadas por los militares liderados por el Gral. EP Juan Velasco Alvarado que liquidó las bases de sustentación de la oligarquía terrateniente e impulsó un desarrollo industrial. Este enfrentamiento entre fracciones de clase no tuvieron un carácter antagónico. No fue más que el desplazamiento en el seno de las clases dominantes de fracciones atrasadas por otras que mediante la industrialización impusieron su hegemonía con una orientación modernizadora.

 

Estas medidas por cierto fueron auspiciadas también por un sector del capitalismo internacional. Fue una industrialización dependiente del capitalismo norteamericano dentro de la concepción del llamado proceso de industrialización por sustitución de importaciones.

 

Los militares que asaltaron el poder e. 3 de octubre de l968 aparecieron en América Latina como un fenómeno social inédito y completamente inusual, pues muchas de las acciones que ejecutaron fueron reivindicaciones que la izquierda de esos años reclamaba. Se dijo por eso que la Junta Milita de Gobierno (JMG) le arrebató sus banderas a la izquierda. No fue una dictadura militar gorila.

 

La JMG en contradicción con la oligarquía requería de aliados para avanzar en su proyecto reformista. Despliega una ideología populista, un lenguaje marcadamente de izquierda, socializante, y trata de no enfrentarse con el movimiento popular. Sus medidas encandilaron al PC (U) que incluso proclamaron ”que los militares eran la vanguardia de la revolución”.

 

Pero estos cambios y decisiones castrenses muestran sus limitaciones porque no existe una clara visión sobre el tipo de sociedad a construir y sobre todo porque las masas no están presentes expresando sus verdaderos intereses. Se atenta contra su democracia y se anula su expresividad tratando de manipularla mediante organismos gubernamentales que actúan de manera corporativa.

 

Pero el proceso velasquista evidenció, a pesar de sus limitaciones, la existencia en las Fuerzas Armadas (FF.AA.), particularmente en el Ejercito, de una conciencia nacional que no era ajena a las ansías de liberación del pueblo. Oficiales que desde sus puntos de vista trataron de emular o continuar la trayectoria del General Andrés Avelino Cáceres y del Coronel Leoncio Prado que en su momento supieron luchar por la soberanía nacional.

 

“LA NUEVA IZQUIERDA”

 

La generación del 70 surgió enfrentada a este gobierno militar. Estos jóvenes nutren el pensamiento y las organizaciones surgidas después de la derrota militar de las guerrillas del Movimiento Izquierda Revolucionario (MIR) y del Ejercito de Liberación Nacional (ELN) en 1965. Las que marcan distancias políticas e ideológicas con lo que hasta ese momento había sido el único referente, el Partido Comunista (Unidad) (PC (U)). Estos grupos recogen una amalgama de posiciones y pretenden una propuesta renovadora, más actualizada con el pensamiento marxista internacional que se desarrollaba alejado del marxismo fosilizado de las academias soviéticas. Tomaron la denominación de “nueva izquierda”.

 

Pero no es sólo la diferenciación con un PC(U) que era la imagen de un partido tradicional, anquilosado y conciliador, sino que esta nueva izquierda fue conmocionada por acontecimientos internacionales trascendentes que la marcan, que la influyen decisivamente: el XX Congreso del PCUSS, donde el entonces secretario general, Nikita Krushov, no calla ante el mundo lo que ya se sospechaba: la siniestra política de Stalin. Sus crímenes son denunciados; asimismo las criticas de la revolución China a la URSS que deriva en el rompimiento de lo que en ese momento era el bloque socialista, y, sobre todo, la repercusión de la revolución cubana en América Latina.

 

MARXISMO DE MANUALES

 

Son aún pequeños grupos básicamente capitalinos que surgen unos tras otros. Las características de estos años será la dispersión y la casi Permanente división. A la base de este fenómeno se encontraba la escasa vinculación con las masas así como el uso de un marxismo superficial, estereotipado, y la ausencia de un proyecto estratégico. Estas carencias estimularán en algunos o muchos el subjetivismo y las ansias de figuración.

 

Esta “nueva izquierda” que criticaba al PC(U) por su reformismo rutinario y vasallaje al PCUS, se orientaba también en función de modelos internacionales v se reclamaban “maoístas’: “trotskystas”, “oro cubanos”, etc. “La reflexión de la nueva izquierda lindaba con el dogmatismo. Aquí conviene recordar que sus avances y retrocesos se daban al compás de la reforma de los militares, Carentes de una visión del país, la única manera de sortear las seducciones del reformismo y de mantener un perfil propio, era encontrar refugio en el dogmatismo: la definición a priori (Alberto Flores Galindo).

 

Por estos años, aparte del PC(U) que era una organización con recursos y trabajo en la clase obrera, es el maoísmo encarnado en Vanguardia Revolucionaria (VR), en el Partido Comunista del Perú (PCP). Patria Roja (PR), PCP-Bandera Roja (BR), MIR 4ta., Partido Comunista Revolucionario (PCR) y Partido Comunista Sendero Luminoso (PCP (SL)) la ideología que se tomará predominante.

 

En menor medida, pequeños grupos de sucesivas rupturas del MIR de De La Puente y Lobatón, asumen concepciones alejadas de estos centros internacionales, definiéndose más en base a opo siciones: “no trotskystas’: “no maoístas”, “no pro soviéticos”, y reconociéndose en el legado y vigencia de la insurgencia guerrillera del 65. Las organizaciones resultado de esta diáspora eran más o menos las siguientes: MIR-Voz Rebelde, MIR-El Militante, MIR-Yahuarina, MIR-Centro, MIR-El Rebelde, MIR-Juventud Rebelde, MIR-9 de Junio, etc. etc.

 

Las preocupaciones de este conjunto variopinto estribaba en garantizar la publicación de sus voceros y el trabajo con algunos obreros que les permitiera presencia en la dirección de los sindicatos. Esta prensa, por lo general hojas mimeografiadas, se encontraban en las universidades, en las puertas de las fábricas v en algunos kioscos públicos.

 

La influencia de esta nueva izquierda en el movimiento popular es aún incipiente pero en es tos años de gobierno militar en que se industrializa el aparato productivo permite una abundante mano de obra fabril y el vuelco a su seno, de jóvenes que abandonan las universidades y carreras profesionales por la fábrica, el campo o asumen la condición de movimiento “revolucionarios Profesionales” organizando y difundiendo las concepciones socialistas en los sectores populares.

 

Las formas usuales serán los volantes y panfletos contra el corporativismo de los militares que pretenden encuadrar al conjunto del movimiento popular tras su política reformista. Se “desnuda”, se “esclarece ante las masas” la esencia de clase capitalista y su paralelismo y divisionismo en los gremios. Empiezan a ser años agitados: los “sinchis” intervienen en las minas de Cobriza perpetrando una masacre; en el campo se producen movimientos como las tomas de tierras Andahuaylas. La izquierda, marginal aún, paga el tributo de su arduo aprendizaje, continúa subdividiéndose. Pero ya se encuentra volcada hacia los sectores populares y es recibida v aceptada con avidez. Son anos claves donde esa nueva izquierda con todas sus limitaciones y defectos trata de articular el pensamiento socialista con el movimiento popular.

 

Son tiempos de mística, autodisciplina y trabajo denodado que acompañan un activismo febril apoyado en lecturas esquemáticas, de manuales: “El Materialismo Histórico” de Martha Harnecker y el Que Hacer” de Lenin, eran especies de Biblias que, en muchos casos, llevó, a una asimilación y aplicación epidérmica del marxismo.

 

LOS PAQUETES Y LOS PAROS NACIONALES

 

En agosto de 1975 el general Morales Bermúdez mediante un golpe derroca al Gral. Velasco Alvarado inaugurando la llamada segunda fase. La fase de la “contrarreforma” donde se desmontan las medidas velasquistas y que dentro de los límites reformistas burgueses, beneficiaban limitadamente a sectores populares. Se inicia así una política más abiertamente antipopular. La crisis económica que surge en los 70 estremeciendo al mundo capitalista se abate en nuestra sociedad. Es la en administración de Morales Bermúdez una de las primeras en aceptar las imposiciones del FMI. Se descargan los primeros “paquetazos” contra el pueblo.

 

El trabajo persistente de la izquierda se ha extendido y los esfuerzos de organización, concientización y politización empieza a rendir frutos. Obreros destacados asumirán la militancia, y serán los que en primera línea enfrentarán de manera organizada a la dictadura.

 

Esta nueva situación perfilará los paros nacionales. Movimientos masivos de pro testa y choque liderados por la dase obrera que serán combativamente ” acompañados por pobladores. Se desarrollan así importantes experiencias de lucha de masas: en el. campo masivas tomas de tierra impulsada por una Confederación Campesinas del Perú (CCP) que se reestructura en 1974, donde Antonio Meza, fundador del MRTA y combatiente del 65, juega un papel importante y los paros nacionales que en las ciudades constituyen los fenómenos sociales más trascendentes en cuanto organización, combatividad y grados de politización. Hechos en los que la izquierda participa activamente propagandizando, organizando y peleando en las calles.

 

Sin embargo el PCP(SL), no sólo se abstiene de todo este social sino que ataca y rechaza las tomas de tierra, los paros nacionales, con el delirante argumento de que son medidas revisionistas. El PCP(SL) se recluye en las universidades, particularmente en Ayacucho. Cuando la JMG expropió los diarios, salieron a protestar con la pituquería miraflorina.

 

El Paro Nacional del 19 Julio de 1977 como el de 48 horas en mayo del año siguiente dejó muchas lecciones. Pero quizá la más importante fue la unidad. La unidad para la lucha. Los trabajadores, unitariamente, a través de la CGTP hicieron una tenaz demostración de fuerza logrando la conducción de amplios sectores populares. Los militantes de diversas organizaciones que coordinaron en las zonas, a pesar de los celos y afanes hegemonistas, calibraron la importancia de actuar de manera conjunta.

 

De esta manera, en la práctica, los trabajadores rechazaron las posiciones maoístas que pugnaban por una nueva central. Los llamados “quinta centralistas” que pretendían desconocer a la CGTP por su conducción “reformista y revisionista” y los que alardeaban por una nueva central, la quinta, quedaron desairados.

 

LA CORRIENTE “PROLETARIA Y SOCIALISTA”

 

En el ámbito internacional Allende ha sido derrocado y la resistencia chilena se organiza en la clandestinidad. El MIR de Miguel Enríquez, muerto en combate, surge como la esperanza revolucionaria. Esta organización aporta también en el pensamiento revolucionario con una abundante producción teórica. En el Uruguay el MLN TUPAMARUS es diezmado por las FF.AA. y su dirección histórica encarcelada. En Argentina se mantiene en alto no sólo la figura del comandante Che Guevara, sino su camino de lucha armada. PRT-ERP y MONTONEROS expresarán de manera amplificada y combinada la rica experiencia guerrillera latinoamericana, básicamente urbana y en menor medida rural.

 

Estas agrupaciones significarán en la mitad de la década de los 70 los picos más altos en cuanto avance político militar por su vinculación y conducción de masas y por una sorprendente acumulación en recursos humanos, de materiales, incorporación de cierta tecnología al proceso de guerra así como la calificada preparación político militar de sus integrantes.

 

Son estas experiencias armadas y la teoría que enfatiza una propuesta básicamente socialista, lo que alimentará este sector de la izquierda imbuida por la gesta guerrillera del 65.

 

La junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) de conducción regional que estuvo constreñida al cono Sur, conformada por el Partido Revolucionario de Trabajadores -Ejército Revolucionario Peruano (PRTERP), MlRchileno, MLN(T) y ELNboliviano, ejerció en su momento influencias sobre estas organizaciones.

 

En el caso del MIR-EM se hizo posible el viaje de algunos compañeros a integrarse al PRT y compartir directamente, con todos los riesgos, la vida militante del revolucionario argentino. Es tos riesgos conllevaban incluso la pérdida de la vida, como ocurrió con Darío Benavides Loayza. Un peruano perteneciente MIR-VR, que también realizaba una experiencia político-militar en estas tierras. Igualmente, compañeros que fueron a estudiar a la Argentina y se enrolaron en el PRT-ERP y que al retornar al Perú continuaron su militancia en el PSR-ML.

 

Aparte de lo que significó participar y aprender en una organización hermana que se encontraba en plena guerra revolucionaria, se descubre también la importancia de la extraordinaria revolución vietnamita y se inicia una búsqueda afanosa de sus textos.

 

La presencia de la clase obrera ocupa de manera decidida la dirección de las luchas como en el caso de los “cordovasos” en Argentina. Se asume la tesis de la dependencia, el pensamiento del Che, el ejemplo de la revolución cubana y vietnamita e identificándose con los esfuerzos de la JCR y la necesidad ineludible de la lucha armada. Esta amalgama que se asumió de manera doctrinaria, se sintetizó en el clisé de que este sector de la izquierda peruana era parte de la corriente “proletaria y socialista”.

 

En esta segunda mitad de la década luego de trabajo intenso y fraccionamientos, la izquierda siguió creciendo. Los cambios en América, no sólo en el aparato productivo, sino también la mayor actividad de masas así como experiencias de gobierno, Allende en Chile Torres en Bolivia, estimuló el pensamiento social de nuevos jóvenes investigadores que desde una óptica latinoamericana establecieron nuevas pautas para su estudio.

 

La izquierda, asimismo, muestra una mayor preocupación por el estudio y el análisis. Se incorporan nuevos autores a sus lecturas: Ruy Mauro Marini, Vania Bambirra, Theotonio Dos Santos, Samir Amin, Ghunder Frank, Nicos Poulantzas, Luis Althusser, etc. que desbrozarán un tanto el horizonte sin forzar decididamente el esquematismo, el maximalismo.

 

De Europa regresarán intelectuales que Incorporarán nuevos conocimientos. La Historia, la Antropología, la Sociología y en general las Ciencias Sociales tienen un vigoroso impulso en jóvenes investigadores que desde una posición marxista, escudriñan y penetran la sociedad peruana. Esta visión renovadora, inédita, no sólo refresca la aridez de la asimilación dogmática, si no que va descubriendo un universo desconocido al interior de nuestro país.

 

LA REVOLUCION NECESITA FINANCIARSE

 

Las organizaciones en la medida que se desarrollan van ampliando sus necesidades y se va haciendo perentorio, para darle continuidad al trabajo, contar con los medios necesarios. El trabajo político requiere de mucho dinero. Superar los métodos artesanales implica inversiones sostenidas. La mayoría o casi todas las agrupaciones políticas consideradas de mediano o mayor desarrollo, obtendrán sus recursos de los llamados centros de investigación financiados en lo fundamental con capital sociademócrata. Parte de esa militancia abnegada surgida a comienzos de los 70 será deformada y burocratizada en estas oficinas.

 

Pero quizá lo más repudiable es que estas organizaciones que tenían el campo como trabajo principal, corrompieron con ese dinero a campesinos y dirigentes campesinos. Para asegurarse una mayoría en los eventos gremiales no vacilaban en pagarles. Y estos campesinos “clasistas” terminaron alquilándose a la organización que más dinero les ofreciera.

 

Algunas organizaciones no contaron con la ayuda de estas financieras. Como existía la decisión de seguir adelante, de no amilanarse, resolvían sus necesidades económicas de la única forma en que podían hacerlo; una cadena de expropiaciones menores y algunas no tan menores que le permitían mantener algunos cuadros rentados, casa, vehículo, viajes a provincias y una prensa mas o menos regular.

 

A finales de la década del 70 surge el Partido Socialista Revolucionario. Un esfuerzo que pretende diferenciarse de las organizaciones de izquierda. La conforman compañeros de antigua militancia pero decepcionados de las agrupa ciones existentes; también políticos que provenían de organismos creados por el velasquismo, y, asimismo, militares en retiro asociados a la primera fase de la JMG.

 

Influido por los MONTONEROS argentinos deciden establecer dos niveles en el partido: el “público” con personalidades prestigiadas políticamente con la tarea de realizar una labor abierta y “aprovechar” la coyuntura electoral. Y otro nivel, cerrado clandestino, encargado del trabajo conspirativo que tomó el nombre de “Orga”. Suponiéndose, además, que la dirección y orientación sería ejercida por la “Orga”.

 

Se hablaba incluso que el PSR tenia sólidas vinculaciones con las FF.AA., sobre todo con un sector del Ejército, progresista, velasquista, que no había sucumbido a la purga de Morales Bermúdez. El PSR apareció con un lenguaje nacionalista reivindicando y defendiendo las reformas velasquIstas. Crearon expectativas y lograron un importante trabajo en sectores de masas. Las contradicciones posteriores entre los “públicos” y la “Orga” derivó en una división, formándose el PSR-ML.

 

LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE 1978

 

Los paros nacionales y el vigoroso despliegue de masas arrincona a la dictadura militar de Morales Bermúdez. Ya no solamente el sector fabril se encuentra en lucha sino que nuevos contingentes, pertenecientes a los estamentos medios, se suman a la ira popular de manera organizada. El magisterio, a través del SUTEP, inicia importantes jornadas combativas. Los empleados públicos amenazados por la pérdida de sus puestos salen por miles a las calles y conforman en plena lucha contra Morales Bermúdez y su ministro de Economía, Javier Silva Ruete, la CITE.

 

El movimiento popular en su conjunto se encuentra en auge. Los despidos, como los cinco mil del paro nacional del 19 de Julio no amilanan a los trabajadores y la reposición se convierte más bien en una bandera de lucha.

 

Luego de los exitosos paros nacionales la dictadura decreta el Estado de Emergencia, se suspenden los derechos de los ciudadanos y es delito el que caminen o conversen tres personas juntas en las calles. Como se imposibilita el uso de los locales gremiales, se crean los clandestinos comités zonales que coordinaban al conjunto del movimiento popular en una zona. Aparecen comités en la Carretera Central, en la carretera al norte, Argentina-Colonial, etc. En todos estos hechos la izquierda tiene una importante participación.

 

En medio de esta agitación, la dictadura militar desprestigiada, repudiada y aislada del conjunto de la sociedad, convoca a un proceso de lo que se llamó la “transferencia del poder a la civilidad”. Los militares no querían arriesgar de primera intención unas elecciones generales. Así que plantean como primer ac to de “vuelta a la democracia”, comicios para elegir una Asamblea Constituyente.

 

Se buscaba de esta manera fortalecer el debilitado y disperso frente burgués, en la medida que en diez años los partidos políticos de la derecha estuvieron completamente al margen del protagonismo político; introducir un elemento de discusión y decisión que de alguna manera entretuviera al movimiento de masas; y refrendar Jurídicamente los avances contrareforma incluida de cambios en la sociedad.

 

Las masas siguieron resistiendo y en el fragor de la lucha crearon nuevas formas de organización como los Frentes de Defensa del Pueblo. Serán célebres los “pucallpazos”, los “chimbotazos”, acciones que se desarrollarán en varios departamentos del Perú y que nucleaban al conjunto de la población en combate contra la dictadura militar. En estos frentes las izquierdas regionales con el apoyo del movimiento popular consiguieron la hegemonía y la conducción, arrastrando a sectores de la burguesía local.

 

PARTICIPAR O NO PARTICIPAR

 

La propuesta de la Asamblea Constituyente sacudió a la izquierda y la sacó de su ghetto. Una falsa clandestinidad que funcionaba más como pose se abrió, como era previsible, en una coordinación de fuerzas políticas. La izquierda contaba con la revista Marka que desde un comienzo asume la posición de participar en las elecciones. Pero no fue fácil. Las organizaciones procesan a su interior arduos debates sobre la conveniencia o no de su Participación. Los que estaban a favor y los que estaban en contra, esgrimían los escritos de Lenin tanto para sustentar sus posturas como para atacarse. La izquierda asoma su rostro. Empiezan las coordinaciones. Asiste recelosa a las reuniones. Es una competencia de radicalidad y demostración de quienes tienen “más trabajo de masas”.

 

Los denominados reformistas no tuvieron ninguna dificultad en formar su frente, la “Unidad de Izquierda”, integrado básicamente por el PCP-U y el PSR. Igualmente los trotskystas se nuclean en torno al FOCEP. La UDP luego de reuniones, discusiones y dificultades logra estructurarse.

 

A los grupos iniciales VR, PCR, MlR-4ta. y MIR-VR, la integran inmediatamente después el MIR-EM, OP y OC-19 de Julio. Se fortalecerá después con las agrupaciones de UPDI que se sumarán a esta iniciativa frentista como IS, IP y MAP. El presidente será Alfonso Barrantes. Se acuerda participar en las elecciones con candidatos.

 

Por primera vez en su historia la izquierda logra una votación altísima. Deja su condición marginal y se convierte en una propuesta con amplia convocatoria de masas. El FOCEP adquiere la mayor votación y Hugo Blanco es el candidato más votado. El trotskysmo vive su experiencia histórica más importante en América. Numerosos militantes trotskystas vía la cifra repartidora son arrastrados por Blanco al Parlamento.
El PCP-SL y el PC del P(PR) se oponen a la participación y llaman al boicot. El movimiento Popular sigue combatiendo a la dictadura no obstante el desarrollo de las sesiones de los constituyentes. Los partidos políticos han pasado a un primer plano. La masas se Identifican básicamente con el FOCEP y la UDP. Los subterráneos años de enfrentamiento de los trabajadores y la persistente labor de hormiga de la izquierda catapultó a dirigentes y organizaciones a otra modalidad de la política: la participación legal. Se dijo entonces que se aprovecharía al Parlamento no sólo para una mayor difusión del socialismo sino fundamentalmente para convertirlo en “caja de resonancia de las luchas directas de masas”.

 

DE NUEVAS UNIDADES Y ROMPIMIENTOS

 

La crisis económica sigue ahondándose. Los militares son los que gobiernan porque esta Asamblea Constituyente tiene como único objetivo la discusión y redacción de la nueva Carta Magna y no está entre sus funciones el legislar. Los “paquetazos”, los despido s y la represión son las formas como Morales Bermúdez agrede al pueblo que se moviliza y combate.

 

En estas circunstancias se produce un hecho sangriento que estremece a la opinión pública: la masacre de obreros en CROMOTEX el 4 de febrero de 1979. Un grupo de trabajadores encabezados por sus dirigentes sindicales, toma la fábrica en defensa de sus derechos. Luis Bedoya Reyes es el asesor legal de la empresa. Una mañana la policía asalta violentamente las instalaciones y se encuentran con una resistencia inesperada. Los obreros no se doblegan ante la superioridad de fuerzas. Con solamente piedras y decisión hacen retroceder a la policía que utiliza a mansalva sus armas de fuego asesinando a seis obreros. En la refriega muere un capitán de la policía. Los sobrevivientes fueron encarcelados. Algunos de estos compañeros ingresarán después al MRTA.

 

Esta coyuntura electoral provoca rupturas en el reformismo. El PC-U es sacudido por la izquierda.
Un grueso sector, con dirigentes y bases importantes rompe con severas criticas a la dirección del PC-U por su capitulación ante los militares y en general por su política conciliadora. Esta fracción formará el PC-Mayoría.

 

Esta nueva organización creará también expectativas. Con los años surgirán contradicciones internas pues el reformismo no fue completamente desplazado. Los compañeros más consecuentes del PC-M aportarán después con su presencia y experiencia en el proyecto del MRTA.

 

Igualmente el PSR que era una mixtura de personajes y posiciones se escinde. La “Orga” exige más atención en la preparación de los compañeros para acciones militares y critica el privilegio que se hacía del trabajo legal. Al romperse se crea el PSR-ML con dirigentes de bases y dirigentes importantes así como tres constituyentes. Será una de las vertientes originales del MRTA.

 

Se forma también el Frente Revolucionario Antiimperialista y por el Socialismo (FRAS). Pretenden desarrollar y afirmar la tendencia proletaria y socialista. Aparte que se buscaba canalizar también inquietudes de carácter militar estuvo formado principalmente por el PCP-M, PSR-ML, MIR-EM. Es en este frente donde se produce la unidad del PSR-ML con el MIR-EM.

 

La guerrilla ha sido derrotada en Argentina. En América Latina a excepción de Colombia y Venezuela, se encuentra férreamente sojuzgada por crueles dictaduras militares. Los teóricos conosureños hablan de una etapa de contrarrevolución, pero el FSLN en 1978 se encuentra a las puertas del poder. Nicaragua es una revolución que teniendo como eje fundamental la lucha armada incorpora elementos nuevos que desbaratarán el esquematismo y la ortodoxia del trabajo político: la unidad, la flexibilidad en la política de alianzas, el discurso amplio, etc.

 

Son años donde el impulso unitario atraviesa a la izquierda peruana. Para mayo de 1980 han sido llamadas las elecciones generales. Varias pequeñas organizaciones trotskvstas se unen y forman el PRT. En la Unión Democrática Popular (UDP) también cinco organizaciones: MlR-4ta., MER-VR IS, MAP, e IP conformarán el MIR-Confluencia. En ninguno de estos casos existe una clara estrategia de poder y estas unidades y su relativa fuerza son más bien utilizadas para negociar posiciones en las listas parlamentarias.

 

ARI: LA DESESPERACION POR LAS CURULES

 

Esta fiebre unitaria llevará a la aglutinación de casi toda la izquierda en el frente más amplio que hasta ese entonces se haya formado: la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI). Un conglomerado de reformistas, maoístas y trotskystas, etc. para participar en las elecciones de 1980.

 

El trotskysmo con la alta votación obtenida en los comicios para la Constituyente mostraba una actitud ensoberbecida e intransigente. Los muy ilusos afirmaban que el pueblo había votado por el programa trotskysta “sin patrones, ni la generales”, y se empecinaban en imponer su doctrinarismo al conjunto de la izquierda.

 

Estos problemas hicieron estallar a ARI. El enfrentamiento entre maoístas y trotskystas por obtener 1os puestos mas importantes en las listas parlamentarias y la similar actitud asumida por otras organizaciones desnudó sus ambiciones parlamentarias. Esta izquierda se sentía más atraída y encandilada por el trabajo legal que por organizar al pueblo para la revolución.

 

Las ansias desmedidas por ocupar una curul acabó electoralmente con la izquierda. Se dispersaron en cinco candidaturas y en las elecciones obtuvieron un porcentaje reducido que la eliminó desapareciendo como fuerza creando así las condiciones para que la polarización electoral se estableciera entonces entre el APRA y la derecha.

 

Esta frustración llevará a un nuevo decantamiento y a la búsqueda de nuevas opciones.

 

El PRT, uno de los responsables del rompimiento de ARI, entra en crisis y se desintegra. En el MIR-Confluencia se agudizan las isensiones. La discusión a su interior por afirmar una estrategia de poder encuentra resistencia en posiciones que apuestan al mantenimiento de estas democracias burguesas. Al fracturarse, el MIR-VR llevará más adelante sus planteamientos a la práctica con la formación de los Comandos Revolucionarios del Pueblo.

 

Esta es una síntesis puntual, apretada, de 10 años de prolífica actividad política donde no estuvo presente la lucha armada como actividad dominante. Somos conscientes que hemos omitido muchisimos aspectos pero lo que nos interesa señalar es que los compañeros que confluyen en el MRTA son el resultado de esta década de avances y frustraciones.

 

Asumimos con decisión y apasionamiento los aciertos y errores de estos años. Nos comprometimos visceralmente en cada uno de los hechos. Fueron, en nuestro caso, años ardorosos por diseñar un camino teórico que sustentara nuestra práctica.

 

Esta década nos enseñó que, a pesar del trabajo entre las masas no se avanzó en un sentido político con una estrategia de poder. El trabajo fue de asistencia gremial, nos reducimos en gran medida a asesores de sindicatos. Lo que le interesaba a la izquierda era contar con unos cuantos dirigentes que les permitiera la “conducción” del gremio.

 

Por otro lado, fuimos testigos de una increíble mutación. Algunos dirigentes, los más virulentos, los más extremistas en sus discursos aquietaron el fuego dé sus promesas incendiarias y se fueron asimilando al parlamentarismo.

 

El movimiento popular luego de heroicas jornadas había sido duramente golpeado pero no derrotado. Sus luchas fueron fundamentalmente economicistas, carecían de un plan estratégico de poder y cayó en un callejón sin salida, reiterando las mismas medidas de lucha que fueron desgastándose.

 

Es en estos años en que se vislumbran nítidas las extraordinarias potencialidades del movimiento popular así como sus profundas limitaciones estratégicas. Es en estos años también que van creándose las condiciones para el desarrollo de la guerra revolucionaria. Y son también años importantes porque la mayoría de los personajes y las agrupaciones sucedáneas de los 70 son las que tienen predominio en la actualidad en el plano legal como en el político militar.

 

II
EL NACIMIENTO DEL MRTA
(1980)

 

HACIA LA LUCHA ARMADA: UNIDAD PSR-ML MIR-EM

 

Uno de los debates que atrapó a la izquierda a mitad de los 70 fue con respecto al carácter del período. Como siempre, de manera enconada, las organizaciones políticas se encontraban en los gremios y en la UDP discutiendo estas propuestas. Habían quienes planteaban el carácter pre-revolucionario del período y los que afirmaban que la situación ya era revolucionaria.

 

Sin embargo, apenas cambió la situación al abrirse la coyuntura electoral, estos razonamientos fueron por lo general archivados y las organizaciones que lo sustentaban se dedicaron a tiempo completo a la actividad legal, al parlamentarismo. Para justificar sus presencia en el legalismo desarrollaron la tesis de que con las elecciones la situación había cambiado radicalmente y se vivía un “período de estabilización relativa”.

 

El MIR-EM coincidió con el PSR-ML en el FRAS, que el periodo pre-revolucionario de carácter prolongado porque sus causas eran estructurales y que implicaba la preparación para la guerra revolucionaria. El acuerdo básico, fundamental de esta unidad es que en e l Perú estaban dadas las condiciones para la lucha armada.

 

Quizá esta convergencia de criterios generales hizo que la unidad se procesara con relativa rapidez. No existieron esos prolegómenos engorrosos de quererlo discutir todo. Basto que en un simple documento, se colocaran los lineamientos estratégicos y después se redactaran los documentos que fueron discutidos democráticamente en la Conferencia Unitaria que se denominó “El pueblo de El Salvador Vencerá Héroes del 65″.

 

En junio de 1980 se debatieron los documentos sobre la tesis política, partido, posición internacional, programa, situación política y perspectivas, en un encuentro que se alargó por más de una semana con la intervención de más de un centenar de militantes provenientes de diferentes partes del país.

 

En esta reunión unitaria, fundacional, estuvieron en las comisiones compañeros que después ofrendarían sus vidas afirmando al MRTA. Recordamos a Antonio Meza Bravo, José Porta Solano y Santiago Villaverde por el Centro, así como José La Torre del Cusco que caerían combatiendo en Molinos; también a Osler Panduro Rengifo de Pucallpa y a Jorge Talledo Feria, Teófilo Pacheco Quispe, Miguel Pasache, guerrilleros urbanos muertos en combate.

 

Esta unidad hizo posible otro hecho destacado, el reencuentro de sobrevivientes del MIR histórico que militaban en cada una de nuestras organizaciones.

 

De esta manera la unidad quedó sellada y se conformó una Dirección Ejecutiva y un Secretariado Nacional Unificado y se tomó provisionalmente el nombre de PSR-ML-MIR-EM. Se empieza a evidenciar en sectores de la izquierda sus preferencias por la actividad parlamentaria y las tentaciones y halagos por la vida palaciega. Elogian y ensalzan la lucha armada en Nicaragua cuya revolución triunfante insufla de nuevos aires a la izquierda latinoamericana, pero los parlamentarios de izquierda en el Perú no sólo se distancian de estas propuestas sino también de las luchas de las masas.

 

En setiembre de 1980, a mes y medio aproximadamente de la asunción de Belaúnde, se convocó a una reunión del Secretariado Nacional Unificado Ampliado del PSR-ML-MIR-EM con representantes de provincias. Se debatió en esa oportunidad un documento que no sólo analizaba la coyuntura sino también las proyecciones del período. Esta reunión es importante porque se llegó a una determinación fundamental, se señaló que el objetivo del período era el reinicio de la lucha armada, de la guerra revolucionaria.

 

Se afirmó también que para abrir el camino de la revolución armada era necesaria la unidad con otras organizaciones para comprometerlas en este proyecto. En “Nuestra Posición”, documentos del PSR-ML-MIR-EM, publicado en julio de 1981, se dice en la pág. 67.

 

“Estamos en la antesala del recrudecimiento de los factores objetivos que signaron el período pre-revolucionario.

 

Nuestra impotencia como izquierda nos llevó a su desaprovecha miento y a que las clases dominantes impusieran su opción electoral. Esta perspectiva nos indica que aparte de la construcción del destacamento de vanguardia, se requiere en este periodo iniciar la acumulación de la fuerza militar como instrumentos inherentes en la lucha por el poder”
……………
“Nuestro objetivo…es la preparación de las condiciones para el desencadenamiento de la guerra revolucionaria… ”

 

Debemos poner atención en que esta coyuntura está dominada por un clima de “libertades democráticas”. La izquierda en su gran mayoría se encuentra volcada a la actividad legal. El PCP-SL inició sus acciones en Chucchi destruyendo las ánforas electorales, petardeos en Lima y colgando perros muertos en los postes de alumbrado público contra Den Xiao Ping e identificándose con los cuatro de Shangay. Las masas son castigadas con la aplicación del modelo económico neo-liberal, pero sectores de la izquierda han ido desgajándose de estas luchas directas por el privilegio del escaño y encandilados por las seducciones parlamentarias.

 

INTENTO FRUSTRADO POR COMPROMETER OTRAS ORGANIZACIONES

 

Es en estas circunstancias en que el reformismo y el legalismo atraviesa a un grueso sector de la izquierda, que el PSR-ML-MIR-EM, plantea pasar a la acción directa.

 

Nadie en el PSR-ML-MIR-EM tenía experiencia de cómo iniciar un proceso de lucha armada. Como se pensaba en una tarea enorme, de gran envergadura, la dirección asumió que no era suficiente una sola organización, que había que interesar a otras. Se decide ingresar a la UDP que para entonces había sufrido algunas modificaciones. Barrantes se había apartado, igualmente el PCR-CO y se dio la unidad del MIR-C, las organizaciones de mayor desarrollo eran VR y MIR-C que se disputaban la hegemonía.

 

La decisión de ingresar a la UDP, reiteramos, tenía por objeto interesar y comprometer a otras organizaciones, sobre todo a VR y al MIR-C en un proyecto militar, pero encontramos un terreno pantanoso, de negociaciones absurdas en las precisiones de tal o cual término de un comunicado Largas y soporíferas deliberaciones para nada. En la UDP se tiene un primer acuerdo de iniciar un proceso unitario entre el PSR-ML-MIREM con el MIR-C.

 

Cuando se produce la convocatoria a las elecciones municipales el conjunto de la izquierda crea el frente “Izquierda Unida” que surge como una aspiración unitaria de las masas. En apenas meses la izquierda se recompone. En mayo hizo el peor de los ridículos dispersando su voto en cinco candidaturas. En noviembre de ese mismo año (1980) se convertía en la segunda fuerza electoral del país, pero, asimismo, se afianzaba el carácter reformista de este sector de la izquierda.

 

La UDP se encontraba paralizada por las contradicciones entre VR y MIR-C. Se instala a su interior un debate aparentemente estratégico: un sector que tiene como proyecto hacer de la UDP un frente Político Revolucionario y VR que pretendía de la UDP un partido de masas. Se deriva así a la discusión del carácter del partido, si de cuadros o de masas. Como se comprobó más adelante esta polémica enmascaraba en algunos casos propósitos hegemonistas.

 

El PSR-ML-MIR-EM sostiene en esta controvercias que aparte de las discusiones se requiere otras formas de hacer política, que debía incorporarse la práctica politico-militar. Por eso en “Nuestra Posición” con respecto a este punto argumenta:

 

“La realización de la violencia organizada es parte importante de nuestra concepción de partido de cuadros político-militar, y, en perspectiva estratégica, se inscribe en la definición de guerra prolongada, urbano-rural combinando todas las formas de lucha en la construcción del Ejército Popular Revolucionario”.

 

Se insistía en la unidad corno una de las condiciones para el reinicio de la lucha armada y en la UDP por su convocatoria de masas y radicalidad de planteamientos. Por eso en los documentos del PSR-ML-MIR-EM aparecía la siguiente afirmación: “El desarrollo de acciones directas reordenará el funcionamiento de la UDP colocándola al servicio del proyecto revolucionario. Ello ocurrirá en tanto afianzemos una línea unitaria con el MIR-C y desarrollemos esta vertiente de operativos de violencia de masas y tipo comandos que rompan los marcos de la institucionalidad burguesa.

 

Es indudable que la incorporación de la violencia abrirá nuevos caminos en la lucha de las masas y de la izquierda que coadyuvará al desarrollo de su conciencia y organización”.

 

El PSR-ML-MIR-EM llega al planteamiento de la lucha armada luego de un análisis exhaustivo de los factores que condicionan el período. El cambio de las formas de dominación de una dictadura militar por un gobierno civil no anulan las condiciones para el ejercicio de la violencia revolucionaria porque según las investigaciones lo que hará posible el desarrollo de la guerra son los factores estructurales que tendían a un agravamiento irreversible, que dentro del orden capitalista las medidas adoptadas por los gobiernos civiles no detendrían el deterioro, sino que lo ahondarían.

 

Sin embargo, no se logra convencer a la UDP y menos aún al MIR-C que se debatía en contradicciones que terminan después en ruptura.

 

Este trabajo en la UDP y de tratativas unitarias con el MIR-C consumió más de un año de inútiles esfuerzos Durante ese tiempo se descuidó el trabajo de bases y se hizo poco por la preparación militar.

 

Un grupo importante de compañeros, entre asesores laborales y dirigentes obreros con experiencia política, que habían pertenecido a una agrupación que publicaba la revista Trabajo, se suman en ese período al proyecto MRTA.

 

Si bien es cierto que en lo fundamental en el PSR-ML-MIR-EM se estaba de acuerdo, no todos opinaban de la misma forma en cuanto al desarrollo de la lucha armada. Habían posiciones putchistas, y masitas anti-partido a las que tuvo que derrotarse para imponer la línea de guerra revolucionaria.

 

Aún dentro de esta posición había quienes opinaban que antes de realizar acciones era imprescindible contar con una retaguardia estratégica en un país vecino, tener primero varias casas de seguridad, contar con un fondo de guerra y con un grupo de compañeros preparados militarmente en el extranjero.

 

Es decir, como se actuaba con una mentalidad defensiva, aparecían siempre los “inconvenientes” a superar. Las “tareas previas”, los “mínimos indispensables”.

 

A comienzos de 1982 un grupo reducido de compañeros llegan a la conclusión que, a pesar de los documentos que señalaban una línea clara que sustentaban teóricamente el camino de la lucha armada, muy poco se había hecho al respecto. Es más, en gran medida éramos participes también de los métodos y errores que le criticábamos a las otras organizaciones.

 

El discurso doctrinario de la izquierda sólo llegaba a un reducido grupo de iniciados. Conocíamos más de la historia de la revolución rusa, china o cubana que de la historia peruana. Se había llegado a ser una izquierda legal, tolerada, a una especie de modus’ vivendi. Estaba de moda ser de izquierda. Bastaba exponer, de manera fluida conceptos, análisis marxistas, interpretaciones o redactar buenos documentos para convertirse rápidamente en dirección. Pero quizá lo más preocupante era el acomodamiento de la izquierda a la vida parlamentaria y su distanciamiento de las masas.

 

APENDICE
DEL
CAPITULO
II
BASES DE LA UNIDAD DEL PSR-ML-MIR-EM

 

Al concretarse la unidad del PSR-ML-MIR-EM se acordó que VENCEREMOS sería el vocero de la nueva organización. Su primer número, formato tabloide se publicó en 1980 y entre sus artículos aparece uno escrito por Víctor Polay (Comandante Rolando) que es una síntesis bastante apretada del conjunto de documentos presentados y aprobados en la Conferencia Unitaria de jumo de 1980.

 

La falta de una dirección revolucionaria es el principal reto histórico que debemos vencer, para levantar una alternativa política capaz de dirigir las actuales luchas, fundamentalmente reivindicativas y espontáneas, ligándolas a una alternativa de poder. Los avances de la clase obrera y el pueblo, que se ha expresado en la última década en su autonomía organizativa, una política de independencia de clase, afirmación de liderazgo del proletariado en las movilizaciones y paros nacionales, así como la práctica de la izquierda en las diversas formas de lucha que tuvo que enfrentar, han permitido el surgimiento de condiciones para tomar conciencia nuestras debilidades y buscar su superación.

 

Hasta ahora la Izquierda Peruana ha sido incapaz de representar globalmente los intereses históricos de las masas. La falta de una línea y acción efectivamente revolucionaria, y una práctica dogmática y seguidista de las corrientes tradicionales el reformismo, el infantilismo y el doctrinarismo han dado como fruto una izquierda dispersa y de débil desarrollo, político y orgánico, con poca ligazón en el pueblo.

 

Nuestras organizadores, que no hemos estado ajenas a estas limitaciones procesamos una unidad que busca superar dialécticamente estas desviaciones. Unidad concebida como la formación de una vanguardia que en la lucha misma se convierte en un factor formativo de la construcción del Partido, instrumento indispensable para realizar la Revolución socialista.

 

Y es que nuestra integración no es una unidad coyunturalista, sin principios só1idos empujados por participar en las elecciones o en un frente determinado ni tenemos el criterio voluntarista y cuantitativo de sumar más o menos grupos, para tener “mayor peso político”. Tampoco la entendemos como un proceso doctrinarista y acabado, donde sea necesario tener resuelto todos los problemas teóricos y prácticos de la Revolución Peruana.

 

Nuestra unidad es una respuesta concreta ahora, a las demandas y necesidades de nuestro pueblo en sus luchas. Se basa no sólo en la firme voluntad unitaria del conjunto de nuestra militancia, sino también y básicamente en las coincidencias programáticas, tácticas y de métodos y estilos de trabajo comunes. Buscamos una unidad para la lucha, unidad en la acción, unidad para la revolución.

 

Nuestra unidad es un proceso que se abrió hace más de un año, a partir de encontrarnos en medio de la lucha de clases, asumiendo tareas que paulatinamente nos fueron cercando. En la práctica misma fuimos constatando nuestras coincidencias.

 

Desarrollamos nuestra unificación tomando como eje los aspectos fundamentales, superando las divergencias secundarias y formales, evitando que estas no se conviertan en trabas, con la conciencia de que en el proceso mismo lograremos su resolución.

 

Ninguna de nuestras organizaciones se ha considerado el núcleo hegemónico o central. Tampoco hemos tenido criterios cuantitativos en la conformación de nuestros organismos de dirección. Igualmente no ha sido relevante el problema del nombre, y vemos la unidad lograda como un paso que hoy se expresa en nosotros por las mayores coincidencias pero que a la vez postulamos continuar en la búsqueda de nuevos niveles de unidad con otras fuerzas revolucionarias.

 

Hemos recorrido un camino, en donde hemos desarrollado fraternas y amplias discusiones, elaborado documentos de línea política, e implementado acciones comunes, coordinando en diversos frentes de masas y bases partidarias, tanto en lo nacional como en lo internacional, Asimismo hemos llegado a la realización de nuestra conferencia unitaria “El pueblo de El Salvador vencerá Héroes del 65″, que culminó en acuerdos importantes, ratificados por ambas organizaciones, entre los cuales están: Expresar nuestra identidad política utilizando las siglas PSR(ML)-MIR(EM), funcionamiento de una dirección única, integración orgánica en todos los niveles publicación de nuestro periódico, política nacional e internacional común, así como la implementación de un plan de trabajo que culminará en el congreso nacional.

 

I.- Las bases de nuestra unidad

 

1.- Reafirmamos la necesidad de partir de nuestra realidad económica, política social, cultural, histórica, etc. para conocer las leyes particulares que rigen el proceso de nuestra revolución. Descubriendo nuestra realidad, no inventándola ni trasplantándola. Pugnamos por entroncarnos con las mejores tradiciones de nuestro pueblo en la lucha por la liberación, desde Manco Inca y Túpac Amaru hasta Mariátegui, la revolución de Trujillo en 1932 y el levantamiento de la marinería en 1948, los movimientos campesinos del 62-63, las guerrillas del 65 y las luchas de esta década, recogiendo nuestra historia y haciéndonos parte de ella.

 

2.- Constatando las transformaciones sufridas en nuestra patria los últimos tiempos, caracterizamos nuestra sociedad como predominantemente capitalista y dependiente, en la cual la clase obrera no sólo juega un rol clave en nuestra economía, sino que políticamente ha pasado a ser la fuerza principal de la revolución. Fuerza principal que tiende a articular y conducir bajo su hegemonía el conjunto de la lucha de los explotados.

 

Consideramos que nuestra revolución deberá resolver las tareas nacionales y democráticas pendientes articuladas y complementadas a la dinámica de las tareas socialistas, es decir que el cumplimiento de estos dos aspectos no son antagónicos ni excluyentes.

 

La lucha contra el Estado opresor supone la necesidad de una clara estrategia de poder sin la cual es imposible plantearse seriamente el problema de la revolución. Las vías electorales y pacifistas están condenadas al fracaso, las posibilidades de acumulación de fuerzas basadas fundamentalmente dentro de la legalidad burguesa no son posibles. La misma debilidad de nuestras clases dominantes hace que ejerzan su dominación a través de la violencia principalmente. Asumimos la necesidad de formar una izquierda con estrategia y vocación de poder. En el transcurso de la guerra revolucionaria, en cada periodo táctico, de acuerdo a los grados de conciencia y combatividad de las masas debemos ser capaces de plasmar la estrategia de poder, acumulando fuerzas políticas y militares. Resolviendo correctamente la relación vanguardia-masas, y comprometiéndonos decididamente a darle continuidad a la lucha, para superar así la más grande limitación que tuvo el movimiento guerrillero del 65, su interrupci6n que dejó trunco el inicio de la lucha armada.

 

Rescatamos la importancia que tiene en la lucha por la unidad el factor subjetivo de la voluntad unitaria y los métodos y estilos de trabajo. La experiencia demuestra que no basta estar de acuerdo en los principios y línea, si ésta no se expresa en una firme vocaci6n de unidad y en la aplicaci6n de rnétodos adecuados en la práctica misma.

 

Afirmamos que la revolución en América Latina será un proceso continental, tanto en la lucha por el poder como para la construcción del socialismo. A la estrategia del imperialismo y las burguesías dependientes, opondremos una estrategia común que una nuestros pueblos. Para nosotros, como Bolívar, “La Patria es América”.

 

II.- Nuestra ubicación revolucionaria

 

El PSR-ML-MIR-EM no tiene enemigos en la izquierda. Nos reconocemos parte de la corriente revolucionaria que se constituyó críticamente a las organizaciones de la izquierda tradicional reformismo, trotskismo y maoísmo a partir de la crisis del Movimiento Comunista Internacional y el auge de los movimientos de liberación en Asia, Africa y América Latina.

 

En nuestro continente con el surgimiento de la Revolución Cubana, emergió una nueva generación de revolucionarios, que partiendo de los aportes de los primero s marxistas latinoamericanos como Mariategui (Perú), Mella (Cuba), Farabundo Marti (El Salvador), Recabarren (Chile), etc., se planteó en las nuevas condiciones económicas y políticas la creación de organizaciones capaces de conducir política y militarmente a las masas por la toma del poder. La formación de estas van guardias ha sido un duro camino que ha costado la vida de millares de militantes los mejores hijos del pueblo. Pero no podía ser de otra manera. El enemigo estaba ahí y había que combatir con las armas y medios con que se contaba. Junto al comandante Guevara está De la Puente y Lobatón en el Perú, M. Enríquez en Chile, M.R. Santucho en Argentina y Carlos Fonseca en Nicaragua entre los más importantes.

 

III.- Nuestra concepción de Partido

 

Postulamos una organización que se define como un partido conformando por cuadros integrales político-militares estrechamente ligado a las masas, clandestino y de combate en su estructura que deberá utilizar todas las formas de lucha, y convertirse en el eje dialéctico de la construcción del ejército revolucionario y las milicias populares. Sin embargo el proceso complejo de su construcción no necesariamente deberá estar concluido en el momento de la captura del poder.

 

Por otro lado, el partido deberá ser la expresión orgánica de la diversidad social y cultural de nuestro pueblo, transformándola en fuerza política revolucionaria.

 

Por último inscribimos nuestra integración en la tendencia unitaria que se desarrolla en el seno dé la izquierda. Saludamos como pasos importantes los procesos del MIR (confluencia) y VR, que los sentimos como parte del camino de la construcción del partido de la revolución peruana.

 

IV.- Por una Revolución Nacional Democrática y Popular

 

El Perú es una nación en formación en donde como en un crisol hierven todas las sangres. En consecuencia nuestra propuesta tiene que recoger y englobar al conjunto de nuestra sociedad en la más heterogénea diversidad racial, cultural, y canalizar y armonizar esa eclosión de energías en función de romper el yugo de las clases dominantes.

 

Igualmente hacemos un llamado a las organizaciones de izquierda, así como a los sectores democráticos y consecuentes del APRA, a la Iglesia, a los intelectuales, a los artistas, a los sectores patrióticos, progresistas de las FF.AA. y FF.PP., a converger en un solo torrente contra los enemigos de afuera v de adentro de nuestra patria que por años han saqueado este país, han sometido a la explotación y opresión a nuestro pueblo.

 

Nuestra posición

 

El conjunto de documentos discutidos en comisiones y aprobados en plenarias en la Conferencia Unitaria del PSR-ML-MIR-EM en junio de 1980 se recogieron en forma de folleto y fueron publicados con el nombre de NUESTRA POSICION en julio de 1981.

 

Casi un centenar de compañeros obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales, dirigentes barriales, de la autogestión y sobrevivientes del MIR histórico, aportaron vivencias y experiencias en la búsqueda no sólo de una teoría que respondiera a las exigencias de la revolución peruana, que estuviera alejada de los modelos dominantes como el maoísmo, el trotskysmo, el pro sovietismo, que en la práctica devinieron en propuestas reformistas, sino que se construyeran las bases para una organización que rompiera con el inmovilismo, el legalismo, el parlamentarismo y fuera consecuente con lo que decía renovando los métodos de acción política.

 

En este folleto se pretende una respuesta global a esas inquietudes. Pero para el presente trabajo como es obvio se ha realizado una selección y sólo se consignan algunos de estos documentos que fueron escritos hace una década.

 

6. Estrategia

 

6.1. Nuestra estrategia revolucionaria

 

La estrategia revolucionaria es el conjunto de definiciones y posiciones teóricas, históricas, económicas y políticas que orientan al Partido en su acción revolucionaria surgidas del análisis científico de la realidad.

 

Para el PSR-ML y el MIR-EM como destacamento de vanguardia, la estrategia revolucionaria desarrolla el conjunto de pasos orientados ala realidad victoriosa de la guerra revolucionaria. La guerra revolucionaria que conducirá el Partido Revolucionario, es la síntesis superior de todas las formas de lucha por el poder y el momento supremo de la lucha política por la destrucción del Estado burgués, y la construcción del socialismo.

 

Nuestra estrategia revolucionaria sistematiza un conjunto de norm as para la acumulación de fuerzas, entendida como el fortalecimiento político militar del partido y las organizaciones obreras y Populares, la elevación del nivel político ideológico y militar de tos cuadros y la definici6n precisa de un proyecto de poder.

 

El desarrollo de la lucha revolucionaria atraviesa por distintas etapas, las que necesariamente deben ser consideradas dentro de la formulación de la misma. Estas etapas están dadas por las diferentes correlaciones de fuerzas que se establecen entre nosotros y el enemigo, pudiendo ser más o menos prolongadas.

 

La primera etapa corresponde a la defensa estratégica. Se parte del hecho de que nosotros somos débiles y el enemigo fuerte. Encontramos por un lado la violenta ofensiva del imperialismo contra las masas populares, cuya más refinada expresión es el fascismo; encontramos por otra parte un estado de desorganización política de las masas, su bajo nivel de conciencia; la ausencia de una organización de vanguardia que oriente y dé perspectivas al movimiento popular.

 

La orientación general de esta primera etapa es la acumulación de fuerzas. Durante la primera etapa nuestros objetivos están orientados a la construcción de la vanguardia revolucionaria: una organización clandestina de cuadros revolucionarios probados, que funcione en base al centralismo democrático y se encuentre enraizada en las masas explotadas, con una teoría y práctica marxistas, aplicada y desarrollada creadoramente sobre nuestra realidad, capaz de llevar adelante las diversas formas de lucha revolucionaria.

 

En segundo lugar, la acumulación de fuerzas se realizará a través de la educación, organización y movilización revolucionaria de las masas explotadas y el enmascaramiento del imperialismo y sus regímenes lacayos. A nivel del frente de masas, la creación del Frente que integra a los diversos sectores explotados sobre la base de la alianza obrero-campesina y bajo conducción proletaria, es el objetivo central.

 

En el terreno militar, el Partido Revolucionario debe haber creado los núcleos partidarios centrales en torno al cual se ha de ir creando el Ejército Revolucionario, integrando a diversos sectores de las masas. Durante esta fase debemos dar inicio a la guerra del pueblo bajo la forma de guerra de guerrillas.

 

Con la experiencia adquirida por los diversos grupos revolucionarios, y sobre la base de un Programa, Línea Política y Práctica revolucionarias se iniciará el proceso de reagrupamiento de las fuerzas de izquierda.

 

La segunda etapa corresponde al equilibrio estratégico. Este es un equilibrio relativo de las fuerzas en lucha, puesto que mientras las clases dominantes aún se mantienen, las fuerzas populares crecen asediando la fortaleza burguesa.

 

Durante esta etapa se polarizan las fuerzas. El imperialismo la burguesía intermediaria y demás sectores lacayos de un lado y el proletariado, el campesinado y demás sectores populares de otro. Se busca aislar al máximo al enemigo neutralizando a sus posibles aliados; esta neutralización no se hará evidentemente, a costa de recortar o incumplir el programa revolucionario pues ello no sería otra cosa que la pérdida de posiciones por otra parte de los sectores revolucionarios.

 

La lucha armada, la guerra del pueblo, continúa en su desarrollo y pasa a ser la guerra de movimientos de fuerza predominantes, la guerra se generaliza. La lucha armada misma es un factor de polarización de fuerzas y agudizador de contradicciones. Si bien las masas populares se integran paulatinamente a la lucha y se ha pasado ya de una lucha de vanguardia a una lucha de masas, no todas participan directamente en la acción armada es por ello que la iniciación y desarrollo de cada fase está vinculada al desarrollo de la masa y es a su vez un elemento que impulsará el desarrollo de la misma.

 

La última y decisiva eta pa corresponde la ofensiva estratégica. La correlación de fuerzas ha variado en favor de los sectores populares. Viene el asalto al poder. Las masas se integran activamente a la lucha revolucionaria, bajo la conducción de la vanguardia.

 

La guerra del pueblo asume la guerra de posiciones como forma principal se da un proceso de consolidación estratégica.

 

Con la destrucción del aparato político militar del enemigo se abre el paso a la toma del poder por el movimiento popular.

 

Si bien el enemigo inmediato, principal, es el aparato burocrático-militar, qued a abierta la posibilidad de la intervención directa del imperialismo o el subimperialismo, es decir la penetración de fuerzas militares de países imperialistas o de ejércitos lacayos a combatir a las fuerzas revolucionarias, esto dará a nuestra lucha un objetivo de Liberación Nacional más evidente. La penetración o participación del imperialismo en la orquestación de la contrarrevolución es permanente (CIA, OEA, Misiones militares, etc.). Lo que se trata en este caso es de contingentes militares abiertamente.

 

Por su propia dinámica y por el carácter del enemigo al que combatimos, la lucha revolucionaria en nuestro país tendrá que integrarse activamente con la lucha revolucionaria de los otros países del continente.

 

6.2. Objetivos

 

Objetivo fundamental de nuestra estrategia revolucionaria es la captura del poder y la construcción del socialismo en nuestra patria, por ende contribuir a la derrota del imperialismo.

 

6.2.1. Objetivos Generales

 

a. La construcción del Partido Revolucionario que dote de conducción política y militar a las masas, a través de todas las formas de lucha, hacia la captura del poder.
b. La construcción del Frente de Liberación Nacional y Social.
c. La construcción del ejército revolucionario como estructura regular, y las milicias populares como estructura de masas, bajo conducción del partido. La lucha guerrillera será la forma inicial de lucha armada a través de la cual este ejército se irá forjando. Irá incorporando cada vez a más amplias masas a la lucha por la liberación nacional y social, pasando por las etapas propias de la guerra revolucionaria, hasta convertirse en un fuerte y poderoso ejército.
d. Alcanzar la unidad de los revolucionarios.
e. Impulsar la guerra revolucionaria a nivel continental bajo los principios del internacionalismo revolucionario.

 

6.2.2. Objetivos Específicos

 

a. Quiebra y destrucción de los aparatos represivos de las clases dominantes.
b. Quiebra de los asientos fundamentales de poder económico imperialista y del gran capital monopólico recuperándolos para los fines de la revolución y el socialismo.
c. Liquidación del sistema de dominación ideológica y cultural de las clases dominantes.
d. Construcción de una retaguardia estratégica, política, logística y de agitación y propaganda internacional para la revolución peruana y latinoamericana.

 

6.3. Carácter general político y militar de nuestra estrategia revolucionaria

 

La lucha por la captura del poder es siempre una lucha política, y en el Perú la fuerza que se requiere para la captura del poder político es una fuerza de carácter militar en sus diferentes normas.

 

Por ello, concebimos lo militar en dos dimensiones:

 

a. Como inherente a nuestra concepción política, parte constituyente de ella, porque la lucha política por el poder tiene su forma superior en la lucha militar.
b. Como práctica instrumental y subordinada a la conducción política del partido revolucionario.

 

6.4. La guerra revolucionaria

 

La Guerra Revolucionaria, la Guerra del Pueblo, es la forma superior y decisiva de lucha revolucionaria, es la expresión más alta de la violencia de las masas conducidas por el partido revolucionario para la toma del poder. En tanto que el Estado es una maquinaria de opresión de clase, cuyo pilar represivo más importante es el ejército, es necesario destruir este estado mediante la violencia revolucionaria, oponiéndole un ejército revolucionario, que concentre la potencialidad revolucionaria de las masas y destruya al ejército reaccionario en el terreno de la lucha.

 

La Guerra Revolucionaria es una Guerra del Pueblo. La lucha armada no será una lucha de vanguardia, aislada de las masas, sino que las masas participarán activamente en ella y de muy diversas formas, aún cuando no se integran de manera generalizadora a la lucha armada sino en sus fases más desarrolladas.

 

La nuestra no será una guerra de decisiones rápidas, será una guerra prolongada. Tendrá un carácter prolongado, puesto que nuestro enemigo, aún cuando marcha a su derrumbe final es todavía poderoso (más peligroso aún ante la inminencia de su derrota). La Guerra no es un proceso lineal de avance hacia la toma del poder. Tiene avances y retrocesos en cada una de sus etapas de desarrollo. Nosotros estamos en el sentido de la historia, el imperialismo tratará desesperadamente de mantenerse, la victoria será nuestra.

 

La guerra revolucionaria se dará tanto en el campo como en la ciudad, de manera simultánea y combinada, articulando todas las formas de lucha armada y de organización popular militar en un proceso único de acuerdo al desarrollo de las diferentes etapas de la misma.

 

El Ejército Popular Revolucionario será, por su composición y sus objetivos un Ejército del Pueblo: su vanguardia combatiente. La lucha guerrillera será la forma inicial de lucha armada a través de la cual este ejército se irá forjando. Irá incorporando cada vez a más amplias masas a la lucha por la Liberación Nacional y Social pasando por las etapas propias de la Guerra Revolucionaria, hasta convertirse en un fuerte y poderoso ejército.

 

6.5. El partido en nuestra estrategia revolucionaria

 

El partido revolucionario es el sujeto político práctico de la revolución, vanguardia de conducción del conjunto del pueblo oprimido y explotado, que hace avanzar en su unidad Ideológica. El Partido impulsa su unidad de acción y unidad orgánica hacia su consolidación como clase social revolucionaria, como sujeto histórico de la revolución, elevando sus luchas hacia formas superiores, en el marco de un programa revolucionario.

 

Nuestra organización es un destacamento de vanguardia en la construcción del Partido Revolucionario. Por ello, se define como partido de cuadros integrales, estrechamente ligado al movimiento de masas, (clandestino) y de combate en su estructura que utiliza creativamente las formas de luchas abiertas y cerradas; legales, semilegales e ilegales y clandestinas, es el eje dialéctico de construcción del ejército revolucionario y las milicias populares, elementos fundamentales de la elevación de las formas de lucha de las masas y su conducción a través de la guerra revolucionaria a la captura del poder.

 

En consecuencia, los principios fundamentales sobre los que descansa nuestra organización son: el centralismo democrático su carácter de clase, su forja en la lucha, su carácter integral y profesional de los cuadros, su misi6n de intelectual colectivo, y su carácter político-militar.

 

La combinación de estos principios se plasma en el arte de la organización que se da en la practica y que permite adecuar esta práctica política a la línea política, por lo tanto, debe tener capacidad de adecuación orgánica permanente. Tal como afirmamos en nuestras “Tesis Políticas”, el partido no es un fin en sí mismo, sino un instrumento de la revolución.

 

Concebimos la construcción del partido revolucionario como de la una tarea urgente e imprescindible y como un proceso complejo de implantación de una vanguardia de conducción en la clase Obrera y el pueblo, que no necesariamente debe estar concluido en el momento de la captura del poder.

 

El partido revolucionario en el Perú deberá integrar en doctrina, en sus posiciones políticas, en su programa y en sus formas organizativas y de lucha las raíces históricas y particularidades de nuestro pueblo.

 

Creemos que la unidad de los revolucionarios es un aspecto fundamental de nuestra estrategia revolucionaria y de construcción de partido; a ella, están destinadas dos niveles de nuestra política de alianzas.

 

El primero, el eje estratégico, que constituye un nivel de relación cerrada con aquellas organizaciones con las que compartimos aspectos sustanciales sobre, el carácter de la revolución, la naturaleza político-militar del partido revolucionario, sobre el trabajo militar y con las cuales se establecen coordinaciones orgánicas para el desarrollo de las posiciones obrera políticas tácticas y para realizar una efectiva división del trabajo revolucionario. El eje estratégico se desarrolla en la perspectiva de la centralización partidaria, sobre la base de un programa en permanente desarrollo.

 

Nuestra estrategia revolucionaria privilegia el eje estratégico como forma de acumulación de fuerzas en la perspectiva de avanzar en la construcción del partido revolucionario. En la actual etapa hay avances logrados que el PSR-ML y el MIR-EM alientan en su desarrollo.

 

El segundo de ellos es la construcción de la coordinación revolucionaria, que supone la conformación de una organización que permita golpear juntos el Estado burgués, agrupando a diferentes núcleos de vanguardia de la clase obrera, campesinado y el pueblo, sobre la base de un programa y en la perspectiva de acumular fuerzas, fortalecer las organizaciones del pueblo, arrancar conquistas democráticas y populares, difundir los principios socialistas, desenmascarar a los enemigos del pueblo y llegar los partidos a las organizaciones más combativas de los trabajadores.

 

6.7 Estrategia Internacional

 

Nuestra estrategia revolucionaria recoge la concepción internacionalista del comandante Ernesto Che Guevara que partiendo de la caracterización de la lucha de clases en América Latina, como una guerra de clases donde el imperialismo y las burguesías intermediarias se encuentran mayoritariamente en una fase ofensiva coordinada de tipo contrarrevolucionario nuestra. misión histórica consiste en alcanzar la centralización de las organizaciones revolucionarias del continente a través lucha político militar en todas sus formas orientada a golpear al enemigo de clase allí donde se encuentre.

 

La lucha revolucionaria sandinista, en Nicaragua, ha permitido lograr el más alto nivel de participación internacionalista su continental y ha creado las condiciones para la formación de mayores contingentes revolucionarios, así como de más estables y estrechas coordinaciones entre las organizaciones revolucionarias latinoamericanas.

 

Esta situación aumenta la vigencia del carácter continental de la lucha, señalado ya en nuestras Tesis Políticas y define uno de los aspectos centrales de nuestra estrategia internacional. De la misma manera, mantiene en vigencia la contradicción principal de nuestra época, que opera entre el gran capital monopólico internacional imperialista y los pueblos oprimidos y explotados por el imperialismo.

 

De lo anterior se desprende que nuestros aliados en el plano internacional son los movimientos revolucionarios de Liberación Nacional, antiimperialistas y anticoloniales, la clase de los países altamente industrializados y los países socialistas. Dada la agudización actual de los conflictos del Movimiento comunista internacional, el PSR-ML y el MIR-EM hacen suya la invocación del camarada Ho Chi Minh en el sentido de que dichos conflictos no obstaculicen el desarrollo de las luchas de los movimientos de liberación nacional.

 

Situación Política y Perspectivas

 

1.- Marco General

 

Internacional

 

A. La llegada de los republicanos al poder en los Estados Unidos, acaudillados por R. Reagan modifica el panorama internacional con respecto a lo que significó la administración Carter. Particularmente, el endurecimiento evidenciado torna más difíciles las empresas de los pueblos que están luchando por su liberación nacional y social.

 

B. La presencia republicana que aspira a recuperar el prestigio deteriorado de los EE.UU., así como la recuperación plena de su hegemonía en el plano mundial, se afirma en una estrategia agresiva y guerrerista que no vacilará en intervenir directamente y/o utilizar a los gobiernos dependientes, subordinados a su control, para impedir que nuevos pueblos rompan la cadena capitalista y accedan a la libertad y la justicia populares.

 

C. Esta imposición te la política republicana extiende su influencia ominosa en América Latina. El objetivo es desactivar el polvorín centroamericano y el área caribeña. El imperialismo yanqui conducido por los republicanos jamás permitirá una nueva Nicaragua. Impedir la liberación de El Salvador pasa a constituirse en una te las principales preocupaciones para el imperialismo. La victoria del pueblo salvadoreño aceleraría extremadamente las condiciones para que Centroamérica se libere.

 

D. Una estrategia de victoria para la actual administración norteamericana supone, necesariamente, el aislamiento de Cuba y la estrangulación de la joven revolución nicaragüense, baluartes indiscutibles que desempeñarían un rol histórico decisivo en el triunfo de la revolución salvadoreña, centroamericana y en general latinoamericana. El complemento de esta estrategia es el ingreso de contingentes militares norteamericanos y de las FF.AA. reaccionarias en El Salvador que lo harán abierta o subrepticiamente.

 

E. El diseño se ha puesto en práctica y Ecuador, Colombia y Venezuela han sido d e los primer os en alinear se y cumplimentar la orden del amo imperialista al suspender y/o romper relaciones con Cuba. Simultáneamente, se intensifica la propaganda de los sectores más reaccionarios internacionalmente que azuzan una campaña en el sentido que Cuba y Nicaragua están exportando sus revoluciones, con el propósito de permear a la opinión pública mundial y justificar la intervenci6n de los yanquis.

 

F. Agreguemos a este cuadro las continuas amenazas que contra Cuba profieren tanto R. Reagan como Alxander Haig; asimismo, la negativa del gobierno norteamericano de proporcionar asistencia económica y técnica a Nicaragua.

 

G. Se cierne la vietnamización de Centroamérica y es probable que en el curso de los años siguientes, en el devenir de esta década más precisamente, no sólo esta región, sino gran parte de América Latina, se encuentre en un proceso de guerra abierta por la conquista del poder; acontecimiento que dependerá fundamentalmente del grado de fuerzas y desarrollo de las vanguardias revolucionarias latinoamericanas.

 

H. El Cono Sur latinoamericano constituye las antípodas del área central. Se consolidan las dictaduras militares e incluso en actos de cinismo supremo convocan al pueblo para que refrende sus antipopulares e inhumanas políticas, pretendiendo así institucionalizar el terror, el hambre, la miseria. Las organizaciones de vanguardia así como las masas han sufrido derrotas de consecuencias que, en el caso argentino y uruguayo, han significado la liquidación física de miles de cuadros políticos y sindicales, dejando sin conducción al movimiento obrero y popular. Sin embargo, en estos últimos años es notorio que la fase más profunda de la contrarrevolución ha pasado y se ha producido una reanimación del movimiento obrero y popular que, a largo plazo, las dimensiones de su potencialidad y la experiencia adquirida serán decisivos para el enfrentamiento final.

 

I. Los gorilas han establecido un área de influencia que viabiliza coordinaciones de carácter policial, militar, paramilitar no formalizados. Siendo Argentina la que se erige exportan do el terror en América Latina.

 

J. Se ha configurado un bloque que tiene por base el nuevo modelo económico que se encuentra dirigido al mercado externo. Se pretende la consolidación de un sistema de dominación más orgánico. El Perú se encuentra cada vez más cercano a las dictaduras del cono sur.

 

Nacional

 

A. Las características de la situación nacional están perfilando un periodo histórico donde las tareas tácticas guardan cada vez una relación más estrecha con las estratégicas.

 

B. La coalición Acción Popular-Partido Popular Cristiano (AP-PPC) a pocos meses de su llegada al gobierno inició un acelerado proceso de desgaste. El conjunto de contradicciones que se incuban en las clases dominantes y la imposibilidad de una reducción favorable, prefigura en el mediano plazo los síntomas para el advenimiento de una crisis política.

 

C. La burguesía atraviesa un dilema crucial; sus partidos, viejos partidos como AP y el APRA han sido conmocionados en la fase electoral en curso y el descenso creciente que sufren no las convierte, en perspectiva, en alternativa de gobierno, menos aún de poder. El PPC, es coherente programaticamente pero con reducida clientela y tampoco aparece como fuerza civil de recambio.

 

D. El nuevo patrón te acumulación capitalista dependiente es por esencia antidemocrático y apunta a la liquidación del empresariado vinculado al circuito interno.

 

E. Fundamentalmente, estas medidas económicas flagelan despiadadamente al sector obrero y popular que sufre despidos masivos, incremento de los precios, reducción de salarios, etc. arrojando de esta manera a miles de personas al hambre, la miseria, la prostitución y la delincuencia.

 

F. Los partidos gobernantes, con el asentimiento del imperialismo y las clases dominantes, han iniciado una progresiva restricción de los mecanismos de la democracia burguesa, evidenciando que incluso sus marcos estrechos hacen difícil el control y el sometimiento del proletariado y masas populares Nuevas disposiciones legales pretenden aherrojar al pueblo, a la izquierda e impedir su movilización.

 

G. Las elecciones municipales y el paro nacional del 15 de enero, son dos indicadores de la reanimación del movimiento obrero y popular que, sin embargo, no se expresa de manera sostenida. Diversas luchas dispersas, muchas de ellas de importancia como: petroleros, Sol Gas, mineros molineros, BAYER, Siderperú, etc., etc., no logran una articulación unitaria.

 

H. Un nuevo elemento de gran dinamismo surge con mayor fuerza y es la lucha de los departamentos del interior por la descentralización contra la postergación de los pueblos. Combates como los de Chimbote, los anunciados en Lambayeque, Puno y Cusco tienden a convertirse en una constante y a generalizarse en la medida que es la inmensa mayoría de las localidades del interior que se encuentran relegadas y cuyas reivindicaciones se convierten en excelentes instrumentos de movilización.

 

I. La ausencia de un claro proyecto revolucionario ha teñido fuertemente de reformista a la izquierda. Esta línea se ha impuesto en Izquierda Unida (IU) y tiene su expresión más particular en el PC(U) y UNIR El sector de la izquierda revolucionaria se encuentra sin iniciativa y pugnando, con muchas limitaciones para dar una salida coherente, revolucionaria al entrampamiento generalizado.

 

J. IU, no obstante haberse impuesto en noviembre como la fuerza opositora más vigorosa entró al poco tiempo en una vertiginosa fase de descenso, vacilaciones y total ausencia de iniciativa. Contiene una clara desviación reformista y en estos momentos no hace sentir su presencia apareciendo borrosa y tímida.

 

K. La UDP, paralizada como frente da la impresión que estuviera siendo deglutida por ella misma. Se ha mostrado incapaz de resolver las tareas y necesidades del período. A su interior la lucha por restituirle su carácter de convocatoria de masas persiste, enfrentándose dos proyectos orgánicos Frente Político Revolucionario, o hacer de la UDP un partido revolucionario de masas que obviamente se encuentran sustentados en concepciones disímiles de cómo abrir el camino de la revolución.

 

L. Este cuadro escueto donde las clases aparecen definitivamente polarizadas y donde la perspectiva del capital para su subsistencia es, incuestionablemente el de una salida autoritaria; se siente en la izquierda así como en el movimiento obrero y popular, la ausencia de una dirección revolucionaria, la carencia de una estrategia de poder y de un destacamento de van guardia. Mientras no coadyuvemos a la forja de una alternativa revolucionaria el capitalismo y la burguesía nos impondrán siempre, por la vía de la fuerza o el legalismo, su opresión y super-explotación. No queda duda, entonces que la tarea prioritaria del período es la construcción de esa dirección revolucionaria histórica que efectivice el proyecto de la revolución peruana.

 

La Comisión Política

 

2. Situación Política Nacional

 

Introducción

 

A. Nos reafirmamos en la tesis presentada en el documento sobre situación del Período de la lucha de clases (Setiembre 1980).
La crisis económica continúa desarrollándose. Lo que interesa destacar en el análisis de los recientes meses es la clarificación del modelo económico que el régimen AP propugna. Para simplificar y ejemplificar basta señalar que los referentes mas cercanos de dicho plan los tenemos en Argentina y Chile. La aplicación de este modelo económico en un país como el nuestro, asolado por la crisis, tiene un alto costo social que augura una gran represión imposible de compaginar con el juego de la democracia liberal.

 

B. En cuanto a los plazos, el proyecto Ulloa prevé un año de desembalse (l981), un año de contenci6n (I982) y comienzo de la recuperación (para el conjunto de la burguesía y ciertos sectores del pueblo) en 1983. Finalmente, retornamos al nivel de 1973 en 1985. Hasta aquí lo proyectado. A pesar de conocer que se desarrolla una fuerte crisis económica mundial que ya hace sentir sus efectos en nuestro país lo real es que, sustancialmente (aún cuando varíe la programación arriba anotada), el sector monopólico representado por Ulloa puede lograr sus propósitos si la respuesta y resistencia popular quedan en el nivel de lo demostrado frente al primer desembalse de enero pasado.

 

C. Lo que interesa destacar aquí, en función del análisis de las tendencias políticas y la alternativa a levantar en el presente período es el tiempo político que la aplicación del mencionado plan nos señala como claros parámetros para organizarnos, prepararnos en todo sentido y estar en condiciones de enfrentar la arremetida burguesa.

 

D. Algunas organizaciones y analistas desde el Diario han levantado la tesis que sostiene el término de la crisis económica en el país y la existencia de un período de recuperación. Por nuestra parte constatamos que estas tesis, más que apoyarse en estudios y proyecciones económicas serias, que aporten elementos de juicio a un debate abierto abren las puertas a su propia confusión política y al llamado fuera de oportunidad a alianzas con el APRA (Villanueva), rechazo a la “violencia” y actitudes reformistas electoreras. Opinamos que no están en cuestión los hechos irrebatibles de cierto desahogo financiero y mayores márgenes de maniobra económica de parte del régimen pero, mas allá de esto, verificamos que el país no vive un proceso de recuperación global que encuadre a las amplias masas merced a la utilización de grandes excedentes, producto de un ciclo de expansión capitalista; ni es nuestra situación ni es esa la tendencia probable dada la política económica implementada y la situación de crisis económica mundial.

 

E. En la medida que la política económica de Ulloa responde y beneficia directamente al gran capital internacional y sus intermediarios nativos y que, de otra parte cada la crisis económica que vivimos los empresarios medios y pequeños son alejados crecientemente de los beneficios de la explotación gran burguesa y no están representados sino muy indirectamente sus intereses en el Plan Ulloa, se acentúa la tendencia hada la disputa interburguesa. Debemos medir en toda su importancia este hecho, pugnando por aumentar esta brecha y dividir y aislar al enemigo principal. Es previsible que estos sectores burgueses medios y pequeños (o fracciones de estos) busquen en el actual marco democrático representativo, representad6n política más clara en partidos burgueses o pequeños burgueses, además de utilizar los gremios patronales. Es y será éste un complejo proceso que debemos advertir y seguir con atención y sin ilusiones. No olvidemos lo que sus actitudes reaccionarias nos recuerdan constantemente: es mayor su miedo a la movilización de masas.

 

F. El conflicto con el Ecuador ha constituido la tabla de salvación del gobierno belaundista desdibujó la creciente oposición popular contra el equipó económico y su paquetazo; diluyó el impacto causado por los desmanes contra la soberanía e interés nacional perpetrados por el Ministro de Energía y Minas y su entreguista Ley de Petró1eo; así como restó importancia, a los ojos de la opinión pública, a las crecientes contradicciones interburguesas a propósito de h reducción del CERTEX, la libre importación etc. En una palabra, detuvo momentáneamente el desgaste del belaundismo y le permitió ganar puntos, que aprovechó para lanzar nuevas alzas.

 

Tendencias de la lucha de clases y proyecto político alternativo

 

El desarrollo de la situación política está configurando un cuadro donde los principales protagonistas en pugna burguesía y su régimen-proletariado y masas populares se encuentran en una situación que demanda, en ambos casos, ganar en posiciones de fuerza. La contradicción generada por la imposición del modelo económico burgués y la resistencia de los trabajadores a someterse a este nuevo patrón de acumulación en el presente periodo político, crea un conflicto de dimensiones más vastas.

 

Las clases dominantes se encuentran atravesadas de profundos problemas donde la democracia burguesa como forma de dominación evidencia sus limitaciones, vislumbrándose una tendencia a su agotamiento que marcha a su vez aparejada con la ausencia de alternativa o de recambio entre los partidos de la burguesía.

 

Si a esta constatación agregamos la crisis económica internacional irresuelta, el ascenso del movimiento de masas, la presencia de la izquierda como principal fuerza opositora y con peso nacional que se incrementa, las divergencias en la burguesía, etc., tendremos, para el campo enemigo, un panorama surcado de dificultades.

 

Este hecho convierte a la izquierda y masas laboriosas en peligrosas para el sistema. El objetivo de la derecha en este periodo apunta a la domesticación o la liquidación de la izquierda, así como la derrota del movimiento obrero y popular para imponer totalmente el proyecto burgués que actualmente viene desarrollándose aceleradamente y de esa manera salvaguardar la estabilidad del orden capitalista.

 

La izquierda, sin embargo, no ha logrado todavía, a pesar de sus avances, el necesario fortalecimiento y cohesión que le permita incidir de manera decisiva en el panorama de la situación política nacional.

 

En ausencia de un proyecto de poder y de un plan estratégico de captura del Estado es el régimen AP-PPC quien empieza a utilizarnos de mejor forma: declaraciones exigidas contra el “terrorismo”, imagen de izquierda tolerada, molesta pero necesaria oposición, prueba de ‘salud democrática”, pueblo identificado con representantes parlamentarios de partidos reformistas, utilizados para sólo apoyar al gobierno y fortalecer su imagen nacional patriótica a propósito del conflicto con el Ecuador. etc., etc. En una palabra, o revertimos la situación o nos encontraremos donde la burguesía quiere: inmovilizados y obligados a luchar sólo en el Parlamento y demás instituciones del estado.

 

Claramente se perfilan dos alternativas en desarrollo: la reformista y la revolucionaria La primera ha encontrado terreno abonable y está aprovechando el actual marco político a costa de maniatar al movimiento obrero y popular con el claro propósito de mantener la situación de estabilidad y llegar con posibilidades de victoria en las elecciones de 1985. Para esta táctica reformista la acumulación de fuerzas pasa por el plano legal y por la oposición velada o abierta a cualquier lucha popular que por su envergadura puede alterar el cauce de la actual situación.

 

La revolucionaria que se encuentra sin iniciativa y en un duro proceso de articulación de un proyecto global, de perfil estratégico donde las elecciones de 1983 y 1985 (si es que se realizan) sean tareas subordinadas a un proyecto revolucionario de poder.

 

Lo constatable es que asistimos a un momento trascendente para la izquierda y las masas. Del fortalecimiento y claridad de nuestro partido y otras fuerzas revolucionarias depende que abramos en este periodo el camino de la revolución, de la guerra revolucionaria por el poder. Esta perspectiva histórica, así como un posible contraste por la implantación violenta de un gobierno dictatorial militar o civico-militar, nos platea la aceleración del trabajo pues el factor tiempo juega contra nosotros en varios niveles.

 

Con Respecto a lo Organizativo

 

Sólo para empezar con acciones iniciales de lucha superior ¿qué Partido de la IU está orgánicamente preparado, con adecuada infraestructura, cuadros con nivel y experiencia, funcionamiento clandestino y conspirativo y línea político militar que se aplique?

 

Los hechos demuestran que ninguno. Nos decimos partidos bolcheviques pero nuestro funcionamiento y organización no corresponden a una práctica revolucionaria. Esta es una realidad que tenemos que cambiar, y cambiar con premura urgentemente.

 

Adecuarnos, orgánica, organizativamente atañe al conjunto de la izquierda, a lU, pero, fundamentalmente, es tarea que deben tomar e impulsar en lo político-militar las organizaciones revolucionarias que conforman la corriente M-L. Nuestra propia experiencia de confluencia y las enormes necesidades que impone el desenlace por venir, prestan un elemento más que abona en la urgencia de conjugar capacidades orgánicas de los partidos M-L para potenciar su fuerza política y convertirnos así en las fuerzas núcleo, del proyecto alternativo, es decir en su base de diresd6n revolucionaria.

 

En este contexto debemos impulsar en lo político-orgánico lo que corresponde a nuestro interés general, la batalla para abrir un nuevo periodo. En tal sentido establezcamos las prioridades que lo prueben: recursos, hombres y teoría deben concurrir y confluenciar para hacer conferencias obreras, estudiantiles, barriales campesinas unitarias, para llegar al desarrollo de un sólo partido con las fuerzas M-L. La unidad concreta, será nuestro objetivo. Que nuestro crecimiento y fortalecimiento, absolutamente necesario, se encuadre, se anime y sirva a este superior objetivo. Que a esta línea unitaria sirvan el mejorar nuestros métodos y estilos de trabajo en el proceso de unidad. Comprendemos cada vez más que desarrollar y fortalecernos para la acción político-militar solos, reduce la capacidad y amplitud de acción de nuestras organizaciones.

 

Por otro lado, en lo que atañe a la organización de las masas, el panorama demanda igualmente el máximo de esfuerzos para corregir el desfase existente. Avanzar hacia la Central Unica de Trabajadores es otra de las necesidades imperativas para el fortalecimiento del campo popular en la perspectiva de un proyecto de poder.

 

Esta tarea confronta dificultades por el comportamiento burocrático de la dirección de la CGTP, y también por la desviación hegemonista y burocrática del sector de la izquierda que impone candidatos y ‘línea” en los gremios, en proporción directa a los recursos, manipuleo y negociaciones de que dispone, el objetivo en definitiva es “controlar” los gremios sin saber para qué.

 

Estos errores y la ausencia de un plan coherentemente organizado dentro de un proyecto revolucionario debilitan la lucha contra el reformismo y debilitan a la izquierda en su conjunto.

 

El factor conciencia y métodos de acción revolucionaria

 

El panorama hasta aquí descrito muestra un movimiento de masas en ascenso con flujos y reflujos que no escapa de los marcos economicistas y/o regionalistas (frentes de defensa) desorganizado y disperso (para las necesidades de las luchas de hoy) y carente de dirección política. Un elemento habría que agregar para avizorar las perspectivas del combate en curso: el factor conciencia. Pasado el momento de la polarización de clases contra la dictadura militar, de la conciencia de masas antidictatorial y limitadamente anticapitalista; nuevamente la lucha de las masas desgastan al régimen AP-PPC, polarizando el enfrentamiento. Una vez más la conciencia que anima esta polarización no es todavía anticapitalista se trata de una conciencia democrática nacionalista, limitadamente antiimperialista. Refleja una actitud de cambio por la IZQUIERDA; históricamente están optando por una fuerza que implica un cambio radical en el sistema de vida, el vislumbrar como salida el socialismo en sus términos más generales (aunque mayoritariamente no sean aún totalmente conscientes).

 

¿Qué está a la base de esta situación?

 

Indiscutiblemente, la ausencia de dirección política revolucionaria y de implementación de sus órganos de trabajo: Frente político de masas, brigadas de autodefensa. Central Unica Frentes de Defensa articulados nacionalmente y unidos por un proyecto político mínimo de oposición al régimen, entre los principales. Se expresa aquí el evidente retraso en la conformación de la alianza obrero-campesina como núcleo de base social y de dirección política. No es ajeno a este hecho el reflujo de sectores claves del proletariado (metalúrgicos, metal mecánico) y del campesinado pobre y la desarticulación de las luchas urbano-campesinas.

 

En esta situación es claro que no produciremos movilización social y política con sólo desearlo y en base a comunicados y volantes. Es así mismo real que no generaremos conciencia socialista en las amplias masas en base a la propaganda oral o escrita. Se requiere, necesariamente, la incorporación de nuevos métodos de acción revolucionaria; la incorporación, entendida como un proceso, de la violencia organizada en la lucha de las masas.

 

Proyecto político a desarrollar

 

El conjunto de factores arriba señalado tiene, indudablemente, un cauce que es el nuevo modelo de acumulación capitalista. Sin embargo, el aspecto económico no es exclusivamente determinante, se requiere situar en el plano político la Probabilidad del desencadenamiento de la crisis económica. El elemento subjetivo, consciente, en términos de dirección revolucionaria es tunda mental para que sea capaz de, sobre la existencia y desarrollo de los factores objetivos como la crisis económica y la previsible crisis política en los próximos años, incida para golpear a la burguesía y debilitarla aún más así como para incrementar las fuerzas en el sector popular mejorando su correlación.

 

Esto presupone considerar que la plasmación de tal situación de aguda crisis en los 2 ó 3 años no se producirá de manera lineal, por simple acumulación de las contradicciones producto del ascenso de las masas y de las discordias interburguesas. Esta es una visión esquemática de la realidad nacional que puede llevarnos al planteamiento del “vacío de poder” a corto plazo y proponer una salida espontaneísta, de corte “insurreccionalista” con posibilidades de llegar al poder aliados a sectores de la oficialidad y de la burguesía. tesis, por cierto, errónea y cercana al putch.

 

E1 apoyo del imperialismo y la larguísima experiencia política que la burguesía posee, así como los ingentes recursos de que dispone, no sólo coloca en evidente ventaja a las clases dominantes, sino que por lo general tienen salidas para la resolución inmediata de sus crisis, sobre todo si la oposición es una izquierda y un movimiento de masas desarticulado.

 

Este hecho exige, más que nunca, la existencia del factor subjetivo actuando sobre las leyes objetivas, es decir la existencia de una dirección revolucionaria, de un destacamento de vanguardia que desarrolle en la práctica un Proyecto Revolucionario en lo ideológico, político, orgánico y militar que desde ahora dificulte y/o frustre el proyecto de la burguesía que es el reforzamiento de su dominación.

 

Se abre así un proceso continuo de la vanguardia al calor del enfrentamiento efectivamente político y no sólo gremial. O sea que debe golpear a la burguesía en sus núcleos estratégicos de asentamiento para su debilitamiento.

 

Estamos en la antesala del recrudecimiento de los factores objetivos que signaron al periodo pre-revolucionario. Nuestra impotencia como izquierda nos llevó a su desaprovechamiento y a que las clases dominantes impusieran su opción electoral. Esta perspectiva nos indica que aparte de la construcción del destacamento de vanguardia se requiere en este periodo iniciar la acumulación de la fuerza militar como instrumentos inherentes en la lucha por el poder.

 

La conquista del poder no la concebimos en estos dos o tres años. No creemos que en este lapso haya posibilidad para la instauración de un gobierno provisional, de un gobierno democrático revolucionario.

 

Por otro lado, no vemos la necesidad inmediata de expresar una fórmula de gobierno. Por mucho que la izquierda y las masas avancen y la exacerbación de las contradicciones generen un clima de total deterioro del régimen y de ingobernabilidad el conflicto será resuelto por la imposición violenta de las FF.AA Esta es la tendencia básica. De cómo lleguemos en correlación de fuerzas a este momento político para el enfrentamiento dependerán las características del nuevo periodo y la posibilidad concreta de abrir el camino de la revolución.

 

Nuestro objetivo en estos dos años es la preparación de las condiciones para el desencadenamiento de la guerra revolucionaria en la perspectiva de la toma del poder. Si antes te la captura del poder, según el curso que tome la lucha de clases (que obviamente no podemos adivinar) se crea la posibilidad de un gobierno de transición con todas las fuerzas que consecuentemente cristalizaron este hecho será la vida misma, los diversos factores actuantes, los que determinarán el contenido de este gobierno.

 

Lo reducido del tiempo exige de manera perentoria el cumplimiento de algunas tareas que son parte precisamente de la creación de esas condiciones.

 

A. La Reestructuración del Partido

 

Es obvio que el funcionamiento de la dirección y del partido en su conjunto no se encuentra aún preparado para emprender tareas de esta envergadura El primer paso debe ser la modificación de nuestras instancias y de la vida partidaria encauzando al Partido para desarrollar los niveles mas necesarios para enfrentar exitosamente las nuevas tareas. (No nos explayamos sobre este punto en la medida que hay un conjunto de resoluciones que desarrollan este aspecto desde un punto de vista más práctico).

 

B. Nuevos métodos de Acción Revolucionaria

 

El desarrollo del actual período exige la utilización de nuevos métodos de acción revolucionaria, más concretamente, la progresiva incorporación de la violencia organizada en la lucha de las masas.

 

El proletariado y demás sectores populares han desarrollado una importante experiencia de combate; sobre todo, durante la dictadura militar de Morales Bermúdez con demostraciones de violencia. Esta tendencia no fue posteriormente recogida por la izquierda para su sistematización y aplicación organizada. La coyuntura electoral terminó por diluir esta posibilidad.

 

Actualmente que nos encontramos en una fase donde el régimen empieza a perder su legitimación ante las masas, el cierre sistemático de libertades burguesas ante la presión del movimiento popular y sobre este hecho a su vez anuncia nuevos “rebalses” que activarán la combatividad popular así como el incremento de la represión, se perfilan más nítidamente las condiciones para el uso de la violencia revolucionaria.

 

No existiendo aún las exigencias políticas para la propaganda armada, las acciones estarán básicamente enmarcadas en la autodefensa y ligada a la lucha concreta de las masas.

 

Las acciones deben estar inscritas dentro de lo que han significado sus experiencias espontáneas y embrionarias de violencia es decir “no inventamos” las formas de lucha sino que nuestra tarea es racionalizarlas, generalizarlas y ponerlas en práctica en la actividad misma de las masas.

 

Que la aplicación de estas formas de lucha guarda estrecha relación con el nivel de desarrollo alcanzado por las masas en sus enfrentamientos contra la burguesía. De lo que se trata actualmente es d e generar el estado de ánimo y la capacidad de las masas para que acepten y adopten esas formas de lucha como propias y se convierta en una práctica habitual en sus combates contra el enemigo.

 

Estas acciones vinculadas a las masas persiguen también el objetivo de proporcionar confianza en sus propias fuerzas; demostrar que los aparatos represivos de la burguesía son vulnerables, que es posible con nuestros recursos defendernos burlar y hasta vencer la estrategia y táctica represiva.

 

La violencia es un problema básicamente político, cuya aplicación de manera sistemática y de acuerdo a su profundidad, alterará los marcos del enfrentamiento con la burguesía así como también producirá remezones en la izquierda.

 

El desarrollo de acciones directas reordenará el funcionamiento de la UDP colocándola al servicio del proyecto revolucionario. Ello ocurrirá en tanto afianzemos una línea unitaria con el MIR-C y desarrollemos esta vertiente de operativos de violencia de masas y tipo comandos que rompan los marcos de la institucionalidad burguesa.

 

Es indudable que la incorporación de la violencia abrirá nuevos caminos en la lucha de las masas y de la izquierda, que coadyuvará al desarrollo de su conciencia y organización.

 

En consecuencia con el desarrollo e incremento progresivo de la violencia en la lucha de las masas, ubicamos correctamente el proceso de acumulación de fuerzas en el período. El fortalecimiento del movimiento obrero y popular así como de nuestro partido dependerá de la puesta en práctica de estos niveles de violencia.

 

La realización de la violencia organizada es parte importante de nuestra concepción de partido de cuadros político-militar, y en perspectiva estratégica, se inscribe en la definición de guerra prolongada, urbano-rural combinando todas las; formas de lucha en la construcción del Ejército Popular Revolucionario.

 

Por lo tanto, de acuerdo al nivel que nos encontramos planteamos:

 

1. Avanzar en el perfilamiento de nuestra línea militar y del proyecto revolucionario de poder.
2. Concretar efectivos niveles de unidad con el MIR (c).
3. Iniciar de manera planificada d proceso de formación y preparación teórico-práctica de la militancia en aspectos técnicos y de seguridad.
4. Impulsar d trabajo técnico en las masas: las brigadas de autodefensa, las rondas campesinas, reforzamiento de los piquetes de huelga, protección y defensa de las movilizaciones, etc.
5. Planificar d trabajo en sectores especiales.

 

C. Nuestra Política de Alianzas

 

El esquema de política de alianzas contiene tres líneas de acción paralelas que combina diversas orientaciones tácticas de acumulación de tuerzas y supone un tratamiento diferenciado a las clases sociales de acuerdo a nuestros objetivos revolucionarios.

 

1. Acciones de Amplia Cobertura

 

En este campo, es preciso tomar la iniciativa sobre aspectos puntuales de la vida nacional, convocando a la nación en su conjunto detrás de esas iniciativas.

 

Debemos privilegiar problemas como los Derechos Humanos, la defensa de nuestros recursos naturales, de la democracia la solidaridad internacional contra el intervencionismo del imperialismo; y otros que sean susceptibles de amplia convocatoria.

 

Las formas organizativas que puedan tomar estas acciones serán muy variadas, pero en cualquier caso, estarán circunscritas a problemas específicos que permitan estos niveles de trabajo común.

 

En el actual período, la socialdemocracia, el social cristianismo, el populismo y otras corrientes políticas pueden coincidir con la izquierda y llevar adelante esas acciones.

 

2 Frente Único

 

Esta segunda línea de acción está definida por constituir la forma orgánica de unidad más amplia del campo de la izquierda y del movimiento popular y será dirigida por un programa táctico con perspectiva estratégica, basado en la convergencia popular con dirección de la clase obrera.

 

Los problemas específicos del Frente Unico son, junto con aquellos propuestos para la primera línea de acción, fa defensa de los niveles de vida populares la lucha contra el desempleo por la libertad sindical y el derecho a la huelga, la solidaridad con los pueblos en lucha y las revoluciones triunfantes y por otros puntos que tengan amplia capacidad de convocatoria en el movimiento popular y que lo conviertan en cabeza de oposición al régimen burgués.

 

La forma organizativa debe ser sobre la base de partidos de izquierda con la participación de organizaciones de masas y en torno a un programa táctico que permita acumular fuerzas de carácter estratégico, es decir, que a partir de la acción concreta del Frente Unico desarrolle las condiciones para el fortalecimiento orgánico y político del movimiento popular y la unidad de la izquierda, así tomo avance el desarrollo de la lucha de clases hacia la generaci6n de una situaci6n revolucionaria.

 

En esta línea hay dos escalones paralelos que debemos desarrollar:

 

La UDP debe ser actualmente el Frente Unico pero está desactivado por sus contradicciones internas. La propuesta de VR de convertir a la UDP en partido revolucionario de masas y las iniciativas Prácticas que viene tomando de manera unilateral y al margen del CEN, agrava la situación. La finalidad es arrinconar a las otras organizaciones con un supuesto desborde de algunas bases que obviamente VR controla que estarían porque la UDP sea un Partido.

 

En la actual situación se requiere la hegemonía de una fuerza para que nuevamente la UDP retome el espacio ganado y amplíe su influencia. Esto podrá lograrse sólo concretando la unidad del PSR-ML-MIR-EM con el MIR (c) y la incorporación de la violencia organizada . Cualquier otra med id a es idealismo; espontaneísmo. Lo concreto es que el proyecto UDP como instancia legal y convocatoria de masas se encuentra en peligro.

 

La IU debería ser en perspectiva el Frente Unico, pero está igualmente desactivada por sus contradicciones internas o contiene en su seno la mas amplia representación política de la izquierda y la más vasta capacidad de convocatoria.

 

En ese sentido el espectro social que abarque IU debe comprender desde la alianza obrero-campesina, hasta la pequeña burguesía radical y reformista o patriótico-progresista. Para diferenciarse y asumir con mayor claridad la representación auténticamente popular no deben ingresar a IU fracciones burguesas. La representación política te ras fuerzas sociales en IU podría comprender (es éste un elemento variable que depende de actitudes políticas específicas) a 105 partidos M-L. PSR, Frenatraca, grupo Kausachum. Y en consecuencia no al APRA (Villanueva) u otros partidos burgueses o pequeño burgueses de conducta inconsecuente en la defensa de la democracia.

 

IU debe ser siempre para las masas la IZQUIERDA, lo contrario de la derecha la oposición a la burguesía, aún cuando se manifieste como socialismo intuitivo.

 

Izquierda Unida debe tratar de arrastrar bajo su accionar a amplios sectores sociales, pero claramente ubicados detrás de la izquierda, bajo su iniciativa y conducción, aunque el objetivo primario debe ser convocar y cohesiones al movimiento popular.

 

Es igualmente importante señalar que IU debe tener como columna vertebral a la UDP, en los términos arriba señalados y con un plan de acción común fortalecer a IU como Frente único.

 

3. El Eje Estratégico

 

Esta tercera línea de acción se define por integrar a los partidos que de manera general tienen coincidencias en lo programático, que pueden plasmarse en un proyecto de poder. Los problemas específicos del eje estratégico tienen que ver con la lucha armada, con la construcción del partido revolucionario, los aspectos de logística e infraestructura y la coordinación internacional, la implementación de una estrategia económica y una priorización regionalizada y territorial de acción revolucionaria.

 

Los avances en este terreno supone necesariamente la cristalización de un polo revolucionario que sistematice, ordene, dirija y desarrolle su hegemonía desde el punto de vista programático y de acción revolucionaria en este proceso unitario de mayor envergadura. Este polo revolucionarlo será constituido por la convergencia del PSR-ML-MIR-EM con el MIR (C).

 

PRIMERA CONFERENCIA
NACIONAL CONJUNTA

 

JUNIO de 1980

 

“La unidad de la izquierda, siendo conveniente y hasta indispensable, sólo se logrará dentro de un proceso primero hay que saber quienes son los verdaderos revolucionarios, los verdaderos marxistas y ello sólo se puede conocer en la lucha. Por ello, la UNIDAD EN LA LUCHA ES EL PRIMER CRITERIO. Luego hay que tener en cuenta el problema de la hegemonía, que en última instancia garantiza la aplicación de una u otra línea política o militar. LA HEGEAJONIA ES CONSECUENCIA DEL PODER REAL. Debemos desarrollar el poder real en todos sus aspectos: Fuerza Armada,. fortaleza del partido, prestigio y control de las masas, factores materiales y relaciones internacionales”
Comandante Luis de la Puente Uceda.

 

III
PROCESO DE ACUMULACIÓN
DE FUERZAS
(1982)
1º DE MARZO
HISTORICO

 

En los días finales de febrero de 1982 no más de una decena de compañeros realiza una reunión de Comité Central del PSRML-MIR-EM. Sería la última con este nombre. Se evalúa no sólo la marcha de la organización sino de la coyuntura y la izquierda en general. Se toma la decisión de iniciar acciones militares. No se tenía ni fondo de guerra, ni armas ni retaguardias estratégicas, ni hombres preparados militarmente.

 

Tampoco podíamos seguir actuando en las nuevas condiciones que se pensaban abrir con el nombre de PSR-ML-MIR-EM. Era antipolítico. En la discusión surgen dos propuestas, MIR y MRTA. El nombre MIR tenía connotaciones atractivas por el significado histórico de las guerrillas. Muchos compañeros durante años habíamos hecho política reivindicando estas siglas. Y en el PSR-ML-MIR-EM militaban compañeros que vivieron directamente esa experiencia guerrillera y que estuvieron varios años presos por ser miristas, por haberse levantado en armas e1 65. Pero se llegó a la conclusión que no podíamos quedarnos atrapados en el pasado. Esa etapa histórica le pertenecía a los hombres que con su discurso y acción abrieron un camino. A una nueva generación, le correspondía un nuevo proyecto y un nuevo nombre.

 

El 1º de marzo de 1982 se acuerda abandonar el nombre de PSR-ML-MIR-EM dando nacimiento así a una nueva organización y que las siglas del MRTA no se adoptarían todavía públicamente. Los otros acuerdos son que la dirección asume la conducción de los operativos. Que en caso de captura se fingiría ser un asaltante común y no un político. Se demostró después que fue un error no reivindicar las acciones desde un comienzo.

 

En esta reunión se define un plan estratégico que consistía en dos grandes fases. Una primera de acumulación de fuerzas clandestinas en base a recuperaciones económicas, de armas, escuelas de homogenización político-militar, traslado de compañeros a diversas zonas del país. Y una segunda fase de propaganda armada, para pasar después a la fase propiamente guerrillera.

 

EL MRTA

 

La unidad PSR-ML-MIR-EM es posterior a todos los cubileteos electorales de 1980 y no obstante existir un convencimiento estratégico, se cometieron errores que retrasaron el proyecto político-militar. Para no “perder presencia política” había que estar presente en todas las actividades públicas y en un momento se dijo que había que combinar el trabajo público y legal con el de organización al interior y se adoptó la formula de 80% de trabajo interno y 20% de trabajo legal. Obviamente no resultó. No se hacía bien ni una ni otra cosa.

 

El 1º de marzo de 1982 como consecuencia de esta reunión se decidió que todo el trabajo tenía que ser hacia adentro. No fue una tarea simple, tuvieron que cambiarse de manera radical algunos métodos de acción política característicos en la izquierda que lindaban con el liberalismo.

 

La actuación de SL coloca sobre la situación política el problema de la lucha armada. La izquierda peruana en esos años de publicaciones de revistas marxistas escribe y teoriza sobre todo. Por cierto que el problema militar ocupará también gran parte de su análisis que se complementará con mesas redondas, charlas, documentos, opiniones, etc.

 

Pero lo concreto es que SL pasa de colgar perros a acciones mayores como el ataque a la cárcel de Huamanga de donde libera a sus presos. En IU un sector muestra simpatías y otro condena. SL ocupa en esos momentos un espacio importante en la vida política mientras que en IU siguen debatiendo sobre la violencia de las masas y criticando a SL porque sus acciones, dicen, están desvinculadas del movimiento popular.

 

El núcleo original del MRTA consideró que con todo lo que se había avanzado, asimilado y producido en teoría revolucionaria era suficiente para iniciar las fases iniciales de la guerra revolucionaria. Es decir, contábamos con la base necesaria para definir que en el período pre-revolucionario la acumulación de fuerzas revolucionarias sólo podía lograrse incorporando la violencia v las armas. Estaba nítido que reducir la actividad al Parlamento sólo se conseguiría desarmar al movimiento obrero y popular.

 

La teoría ha sido y es un aspecto central en la dirección del MRTA. Y llegado el momento se consideró que había que someter esa teoría a la crítica de las armas. Pero no bastaba con salir a realizar acciones, había que llenarla de contenido.

 

ACUMULACION DE
FUERZAS

 

La izquierda a comienzos de los 80 estaba copada por dos proyectos. El reformismo de IU y el dogmatismo militarista del PCP-SL. El reto era abrirse un espacio revolucionario propio, diferente al de IU y diferente al de SL, con el agravante que SL le había impreso a sus acciones un sello de sectarismo y crueldad.

 

Pero ese espacio revolucionario no podía disputarse en coloquios, charlas o debates. Había que ganarlo con las armas en la mano y con una propuesta inédita, renovadora, que llegara e impactara a millones de peruanos y no solamente a las minorías “ultras” de siempre.

 

Apenas terminado el CC de febrero-marzo de 1982, se realizó una escuelita político-militar sencilla y con materiales insuficientes. Antes se había atacado con explosivos el Instituto Británico cuando la guerra de Las Malvinas. Luego de la escuela se realizan una serie de pequeñas expropiaciones y algunos desarmes adquiriendo así experiencia, recursos y armas.

 

Hasta que se planifica la recuperación de una agencia del Banco de Crédito en La Victoria, a dos cuadras de la Dirección de Tránsito y a seis cuadras de Radio Patrulla. Era la primera confrontación realmente riesgosa. Los compañeros designados sabían que el peligro siempre esta presente tanto en las acciones menores como en las de mayor envergadura. Pero sabían también que el peligro aumenta en proporción al tamaño del objetivo o de la complejidad del operativo. Ahora se trataba de una agencia bancaria con un policía en la puerta armado de una sub-ametralladora y una 38 al que había que reducir. Era la primera experiencia que se iba a vivir de participar en una expropiación de tal magnitud. Y eran concientes, muy concientes que el menor error podía costarles la vida a cualquiera de ellos.

 

El 31 de mayo cuatro compañeros dirigidos por un miembro del Comité Ejecutivo, quien con los años se convertiría en el Comandante Rolando, irrumpen en la agencia. Jorge Talledo Feria, Daniel, es uno de los que tiene que inmovilizar al policía, pero vacila un instante al tratar de que el guardia se rinda cuando ya había sido sujetado por otro compañero. El policía forcejea y se debate entre los brazos de guerrillero pero no suelta el arma y rafaguea hacia el suelo. Una de las balas de rebote le atravesó el cuello a Daniel.

 

El policía tratando de desasirse cae al suelo y sigue disparando sin control.

 

El compañero al mando del operativo, ve caer a Daniel, el represor que no es reducido y continua con el dedo en el gatillo, la gente que grita, y sin dilación se acerca al guardia y le dispara dejándolo quieto. Los clientes aterrados chillan y se arrastran por el suelo. El otro combatiente que tiene encañonados a los empleados se encarga del dinero. Se recuperan la sub-ametralladora y el revolver del policía que solo quedó herido.

 

Fue el bautizo de fuego. Pero también la pérdida, irreparable, difícil, abismal, desgarradora de no tener mas a Daniel con nosotros. Esa mañana supimos el verdadero significado de la consigna Patria o Muerte, que más que un lema para las plazas era una realidad. Pero no solamente había que estar dispuesto a morir sino también a matar. Este operativo y la muerte de Jorge Talledo signará toda esta primera fase. Es con estas acciones como la militancia empezó a definirse. Este operativo marcará para adelante una característica de lo que será el comportamiento de los dirigentes del MRTA. Encabezaron todas las acciones iniciales. Y en el curso de la guerra conducen siempre las de mayor importancia o envergadura.

 

Este hecho marca una línea clara y decisiva en la organización. La voluntad de continuar en el camino acordado en la última reunión. Un pequeño grupo abandona el proyecto con críticas y argumentos políticos que nunca faltan cuando se tratan de encubrir otro tipo de carencias. El resto se alinea y es el mismo dolor de nuestro primer muerto en acción, miembro además del Comité Central, lo que afirma en la práctica a nuestra organización y la sensación de que ya no éramos los mismos, que algo había empezado a cambiar.

 

Cada vez más las diversas células y zonas readaptan su funcionamiento a una práctica operativa. Se suceden diversos tipos de acciones y un 9 de agosto de 1982 moriría otro miembro del CC en un enfrentamiento con la policía. El compañero Teófilo Pacheco Quispe, conocido como Amado, es sorprendido cuando va a retirar un auto que había sido expropiado la noche anterior. Los policías le dan el alto pero el compañero lejos de aturdirse o de retirarse, les opone resistencia disparándoles pero es abatido en el tiroteo. El compañero Amado demuestra con su comportamiento la nueva mentalidad y la nueva moral que estaba cimentándose entre los compañeros. Fue un militante incansable, que desplegó su labor proselitista en la zona sur. Cuando murió era presidente del Comité de IU en Surquillo.

 

A pesar de la rigurosa clandestinidad con la que se empezó a actuar, estos hechos se filtraron en la izquierda. Habíamos dado el salto hacia las acciones pero aún había cierta dosis de mentalidad defensiva porque después nos dimos cuenta que algunos operativos y estas muertes debieron ser reivindicadas políticamente. Jorge Talledo y Teófilo Pacheco habían sido hombres con trabajo de masas y eran conocidos políticamente.

 

Seguíamos perteneciendo a la UDP aunque ya habíamos dejado de asistir. Un dirigente de este frente buscó a los compañeros de dirección y les transmitió las preocupaciones y temores de sus organizaciones en el sentido que no comprometieran a 1a UDP con estas acciones.

 

Con el dinero y las armas recuperadas se inicia de manera sostenida las escuelas político-militares. Era básico homogenizar al conjunto de la militancia en el proyecto integral del MRTA. La dirección asume la preparación política y militar de los futuros combatientes. Había que transferir la nueva moral y decisión conseguida en los operativos, así como sistematizar nuestra propuesta ideológica y política.

 

DE COMENTARISTAS
A PROTAGONISTAS
DE LA LUCHA DE
CLASES

 

Estos meses sirvieron también para reflexionar sobre el contenido del MRTA. Su aparición debía significar un hecho nuevo tanto en lo militar como en lo político. Asumimos el nombre de Túpac Amaru no sólo por ser el exponente por excelencia de la rebelión indígena contra los españoles, sino también porque representa la continuidad de la rebeldía desde Manco Inca hasta nuestros días. El MRTA se reivindica continuador de esas luchas iniciadas hace más de cuatrocientos años.

 

Por otro lado los compañeros se sumergen en la olvidada historia del Perú descubriendo un caudal importante en acontecimientos y personajes tan o más relevantes a los que usualmente nos referíamos en la revolución rusa, china, vietnamita o cubana. En consecuencia incorporamos a nuestro discurso el nacionalismo revolucionario.

 

Asimismo había que desdogmatizar, desideologizar la propuesta. Ya no se trataba de llegar solamente a un puñado de activistas a contentar con una arenga inflamada a un sector de políticos radicales o a la “Vanguardia”, sino que hacer política significara que millones de peruanos escucharan, asumieran o se conmovieran con nuestras proposiciones.

 

Las frases hechas, los adjetivos retumbantes, tan caros a la izquierda dieron, en nuestro caso, paso a un lenguaje sencillo. Planteamos una política de alianzas amplia y flexible llamando incluso a sectores populares del APRA y a militares progresistas. Todos nos consideramos o nos reclamamos del marxismo pero en un país de más de 22 millones de peruanos no todos son marxistas así que vimos el sinsentido de autocalificarnos permanentemente con este rótulo y como nuestra práctica lo demostró después, nuestros planteamientos calaron en amplios sectores.

 

Cuando iniciamos las acciones éramos conscientes que no se trataba de seguir repitiendo el discurso ni el comportamiento de la izquierda de los años 60 o 70. El espacio que estábamos abriendo con las armas tenía que ser acompañado de una manera nueva, diferente de hacer política. Por eso el uso de un lenguaje llano y plataformas mínimas, coyunturales, asequibles a las masas.

 

Por otro lado, no nos quedamos solamente en el diagnóstico y la propuesta teórica o escrita, sino que el MRTA acompañó militarmente cada una de sus proposiciones, hizo política con las armas. Todas las acciones político-militares fueron y son reivindicadas, como una forma de explicar el contenido político y de hacer también pedagogía en las masas.

 

La otra característica es que la audacia estará sustentada en que encarar de manera decidida la revolución implica el convencimiento de pensar en grande y atreverse de manera decidida a resolver las tareas grandes. Esto fue quizá lo que permitió asumir como osadía el reto de la lucha armada, dar el paso de manera resuelta, atreverse, cuando existían otras, organizaciones que estaban en lo mismo y con mejores condiciones materiales. La fe en la lucha armada es la que hizo jugarse el todo por el todo al núcleo inicial y arriesgarlo todo. Era necesaria una nueva autoridad ante las masas producto de una nueva práctica, producto de una organización que crece y se desarrolla a partir de su propio esfuerzo y que aprendió a combatir combatiendo.

 

APENDICE
DEL
CAPITULO
III

 

LAS RESOLUCIONES DEL 1° DE MARZO
Sobre la lucha armada

 

La resolución sobre el reinicio de la lucha armada no fue más que el resultado de dos años de intensos debates y confrontaciones internas de proyectos estratégicos en el PSR-ML–MIR-EM. A diferencia de otras organizaciones aquí jamás se discutió puestos parlamentarios o concejalías. La polémica giró en torno a posiciones de cómo llegar al poder. En el camino se tuvo que derrotar a una fracción putchista que anhelaba “acelerar” el proceso revolucionario mediante un golpe de mano contando con supuestos aliados en el Ejército de tendencias velasquistas.
Asimismo en el debate y en el trabajo práctico se dejó atrás otra posición que tomando las masas como pretexto desarrolló una postura gremial espontaneísta con marcadas reminiscencias anarquistas que pretendía también un golpe de mano liderado por dirigentes gremiales.
Esta resolución sobre la lucha armada no tuvo un trámite sosegado. Su consenso fue la culminación de una ardua controversia de posiciones que no negaban la violencia sino que también la reclamaban para sí dentro de sus peculiares visiones.

 

CONSIDERANDO:
1. Que la actual situación económica mundial atraviesa por una de sus peores crisis sólo comparable al desastre económico de 1930 y cuya característica más saltante es que obedece a transtornos estructurales y no coyunturales.
2. Que dicha crisis no será resuelta siquiera en el mediano plazo y ha incubado, además, un fenómeno nuevo, la stangflación, es decir que por primera vez en la historia del capitalismo aparece de manera simultánea y combinada la inflación con la recesión.
3. Que esta crisis repercute con mayor fuerza en los países de la periferia, como América Latina y particularmente en el Perú, por el carácter dependiente de su formación económico social.
4. Que el cambio de régimen de una dictadura militar a un gobierno civil no modifica los factores estructurales que han diseñado un período pre-revolucionario de carácter prolongado, sino más bien como se demuestra día a día, tiende a agravarlos.
5. Que siendo en principio correcta la participación de la izquierda en las elecciones se ha producido sin embargo una desviación legalista y un abandono de la lucha de masas por una labor exclusivamente parlamentarista.
6. Que el movimiento popular ha mantenido en esta última década un proceso de avances que han permitido el desarrollo de su conciencia política, mayores grados de organización y combatividad pero dentro de los marcos dominantes del economicismo, sin superar el gremialismo, y sin lograr que sus luchas tengan un norte político por carecer de una estrategia de poder.
7. Que los intereses de la democracia formal —esta vez representados por AP-PPC— son históricamente incompatibles con las aspiraciones de las masas que ven progresivamente mermados su nivel de vida por las medidas políticas y económicas de cuño neoliberal, así como la represión contra el pueblo cuando se moviliza en demanda por sus justos derechos vulnerados. Y lo más grave es que se está cerrando los precarios canales de expresión política del pueblo.
8. Que están dadas las condiciones para el reinicio de la violencia revolucionaria.

 

POR LO TANTO:
1. La organización en su conjunto asumirá a partir de este CC, como tarea central, principal, el desarrollo de la lucha armada, entendiendo este proceso como la estrategia de la guerra revolucionaria y la insurrección de todo el pueblo.
2. En el proceso de construcción de la fuerza político-militar dependeremos exclusivamente de nuestro propio esfuerzo, afirmando nuestra independencia, así como llevando a la práctica el principio de “a combatir, se aprende combatiendo”, “avanzando de lo simple a lo complejo” y organizando la violencia revolucionaria de las masas para derrotar a las clases dominantes y el imperialismo en camino hacia la liberación nacional y social.

 

La Comisión Política
1º de marzo de 1982

 

Sobre el nombre

 

Cuando se aprobó el paso a la lucha armada surgió el interrogante del nombre. Obviamente la nominación PSR-ML-MIR-EM era transitoria y había llegado el momento de su archivamiento.
Un sector opinaba con fuerza por el MIR, teniendo en cuenta que en nuestras filas militaban compañeros que estuvieron al lado del Comandante General Luís De la Puente y de Guillermo Lobatón, asimismo jóvenes que se habían incorporado a la política siguiendo el ejemplo, la mística y la simbología mirista.
Pero fue precisamente un combatiente del 65, un guerrillero que estuvo en las acciones del centro, en la guerrilla “Túpac Amaru”, comandadas por Lobatón y Máximo Velando, quien dio una hermosa demostración de sencillez y desprendimiento. Antonio Meza Bravo, campesino que estuvo preso cinco años por ser guerrillero del MIR, fue quien más firmemente sostuvo el por qué del nuevo nombre.
Recordamos incluso Cuando en una parte de su intervención deploró la utilización, que el consideraba vejatorias, de las siglas y las imágenes de los comandantes en campañas electorales. Meza, que siempre fue tan cuidadoso, no vaciló en decir que ese nombre estaba siendo prostituído por quienes nada o muy poco tuvieron que ver con el MIR-histórico. Fue quien más ardorosamente opinó porque la nueva organización se llamara MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO TUPAC AMARU.

 

CONSIDERANDO:
1. Que el PSR-ML-MIR-EM ha sido una organización producto de la unidad que en su desarrollo no se ha diferenciado de otras agrupaciones de izquierda en cuanto a sus logros restringidos como a sus limitaciones en su intento por construir una vanguardia política.
2. Que el PSR-ML-MIR-EM sintetiza años de trabajo en lo teórico y práctico, así como en experiencia, frustraciones y decisión por alumbrar un instrumento para la revolución.
3. Que nuestra organización, así como su nombre y respectivas siglas, (PSR-ML-MIREM), han correspondido a una determinada fase en el proceso inevitable de cambios y modificaciones en la estructura partidaria en lo político y en lo orgánico.
4. Que, en arreglo a los nuevos acuerdos de este Comité Central que determinan el ingreso a la lucha armada de toda la organización al término de este evento, constatamos que el PSR-ML-MIR-EM cumplió su rol y que para las nuevas tareas se requiere una nueva estructura así como un nuevo nombre.
5. Que la nueva estructura se forjará a partir de la actual organización cambiando los métodos de acción política, incorporando la lucha armada en su construcción.
6. Que el nuevo nombre deberá expresar no sólo la nueva mentalidad producto de los acuerdos de este certamen, sino también la continuidad histórica de la lucha milenaria del pueblo peruano contra la opresión y la injusticia.

 

SE RESUELVE:
1. A partir de la fecha se abandonan las siglas de PSR-ML-MIR-EM.
2. La nueva organización se llamará MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO TUPAC AMARU.
3. Se guardará en reserva dicho nombre hasta que la nueva estructura partidaria esté en condiciones de respaldar al MRTA con las armas en la mano.

 

1 de marzo de 1982.
La Comisión Política.

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